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Lectura #3: Vampires

Vampires

Osamu Tezuka | 1966 – 1967 | Shônen – Misterio – Sobrenatural

Hay una frase muy cierta que dice: “Leer la obra de Osamu Tezuka es leer la historia del manga”. El problema es que dicha frase puede ser entendida como que Tezuka fue la gran mente tras toda la evolución temática y visual de la industria y eso es mayormente falso. De hecho la mayor virtud del llamado Dios del Manga fue su impresionante forma de adaptarse a las nuevas corrientes creadas por sus colegas más que inventarlas.

Vampires es una de las obras que marcó un notorio punto de inflexión en la carrera de Tezuka al empezar a incursionar de forma seria en el manga para público más adulto —para el cual ya había dibujado un par de historias cortas en 1955—. Pero esto no hubiera sido posible sin la influencia de la corriente Gekiga (imagen dramática) la cual nació en las bibliotecas de Osaka a través del Kashi-hon (servicio de renta de libros). Dicha corriente apelaba a un tipo de historias más experimentales y liberales tanto en lo temático como en lo visual, y cuyo público objetivo eran los adulto y adultos jóvenes.

Un elemento característico de la obra es que los vampiros de esta historia son muy diferentes a lo que apriori conocemos. Aquí los vampiros son criaturas capaces de transformarse en diferentes tipos de bestias, entre ellas, sí, los lobos. Así que ya se imaginaran al protagonista vampiro transformándose en hombre lobo…

Como dato curioso resaltar que el mismo Tezuka y su estudio de animación, Mushi Productions, forman parte de la historia. Sí, cosa muy clásica en este autor.

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Reseña [Anime]: Hipira-kun

  Director Shinji Kimura
  Estudio: Sunrise
  Lanzamiento: 2009
  Géneros: Vampiros, sobrenatural
  Demografía: Kodomo / Shonen
  Tipo: Serie (10 capítulos)

No hace mucho, y más específicamente en la reseña sobre la obra antológica, Memories, manifestamos la versatilidad e inventiva de un autor como el afamado Katsuhiro Otomo. En aquella ocasión pregonamos su genio para salir un poco de la ciencia ficción y temáticas afines, y jugar con el humor negro, la sátira y la crítica social. Pero el creador de Akira, en su trayectoria como director y mangaka, no sólo se ha diversificado temáticamente, sino que incluso a dado un giro radical saliendo de su área predilecta enfocada al público adulto y volcando su prodigio para llevar material a las audiencias más jóvenes.

De tal modo que para rendir tributo a esta encomiable labor de apostar por un sector que muchas veces olvidamos que existe, es que dedicamos este humilde espacio a la versión animada de Hipira: The Little Vampire, un libro ilustrado guionizado por Otomo e ilustrado por Shinji Kimura, que tuvo un éxito bastante aceptable dentro de los pequeñines. Y aunque para su adaptación no contó con la participación de Otomo, al menos tuvo la dirección de la otra mitad del binomio creador: Kimura, quien en su trayectoria ha dirigido historias para títulos como Ani*Kuri15 y Genius Party.

Sinopsis

La historia sigue a un pequeño vampiro llamado Hipira que vive en Salta, una ciudad de oscuridad eterna de vampiros. Él vivirá una serie de aventuras con el resto de los residentes de la ciudad.

El lado vampírico de Katsuhiro Otomo

Cuando pensamos en trabajos dirigidos al público infantil, se nos ha inculcado la errónea idea de que deben ser trabajos con cierto nivel de contenido edificante, mismo que pueda encaminar por el sendero correcto su personalidad a través de enseñanzas sencillas; sin embargo esto que creemos como una certeza, resulta no ser el pilar fundamental en la mayoría de las ocasiones, sino que este lugar lo ocupan temas como la comedia y las aventuras sencillas. Y en esté tenor se sitúa Hipira-kun, pero al igual que otros trabajos de manga y anime, esta creación de Katsuhiro Otomo no se limita exclusivamente a una sola audiencia… Es verdad que la demografía principal es el Kodomo, no obstante fácilmente puede ser agradable a niños de entre 12 y 14 años, esos que son el blanco más joven de la popular demografía Shonen. Aunque por otro lado no es un anime para niños muy pequeños, más bien se limita a un rango entre el final de la niñez y el inicio de la adolescencia.

Con un par de personajes más que entrañables, Hipira-kun sabe conducirse entre la delgada línea de entre ambas demografías: por un lado atrapa a los más pequeños recreando el espíritu aventurero que impera aún al final de una etapa como la infancia, mientras que para aquellos que inician la adolescencia, les permite compenetrarse con la historia a través de un personaje principal que desentona un poco con el ritmo de sus compañeros, muy bromista, que es el blanco predilecto de la peculiar maestra, y con unos bríos inquebrantables para descubrir el mundo circundante. Y si bien la obra no es como ya lo habíamos mencionando, “edificante”, a través de la relación entre nuestro pequeño vampiro y el brillante espíritu llamado Soul-kun, se busca que los pequeños espectadores entiendan lo importante que son las relaciones de amistad y que atesoren esos preciados momentos.

Al final, el sapo jamás fue un príncipe…

Desde mi perspectiva —que podría no ser la óptima— uno de los puntos que mejor despliega estos amenos cortos, es sin duda el tema del humor. Desde una óptica adulta el aspecto cómico de Hipira-kun es, en general, muy sano, agradable y muy accesible para los más peques, sin embargo tampoco se puede negar que en varias ocasiones el principal ingrediente humorístico viene derivado de la desgracia ajena (Hipira golpeándose en la ingle, o ya sea la desgracia del experimento fallido de viejo Chouro). Pero lo interesante no termina aquí, y en lo personal hay un par de momentos que disfrute enormemente, y que seguramente también lo hicieron aquellos que por algún motivo llegaron a este peculiar exponente del Kodomo. Ambos evidentemente son una parodia y una mofa al mismo tiempo; uno de ellos es cuando la historia nos presenta al mítico y primigenio vampiro creado por Bram Stoker, Drácula, como un vampiro tremendamente anciano y al cual los jóvenes estudiantes no le prestan ni una pizca de interés. El segundo es igual de divertido, y en este se parodia a las clásicas historias de los príncipes convertidos en sapos por un malvado hechicero.

Pero aunque en conjunto el anime es bastante compacto y todo encaja a la perfección, el ámbito visual se roba hasta cierto punto los reflectores. Como adaptación de un libro ilustrado, el trabajo de animación por parte del estudio Sunrise (padre de los “mechas”) se enfoca primordialmente a recrear el estilo pictórico que predomina en ese tipo de libros infantiles, y no podemos negar que lo logra satisfactoriamente, pese al empleó del estilo CG (Computer Graphics). Un punto clave de la animación estriba en la perfecta armonía con que se crea la estética gótica —con sus ambientes tétricos y tenebrosos— y que se empasta al 100%  con la abundante paleta de colores que apela en todo momento a una fuerte razón: “los niños son extremadamente visuales”. Aunque no voy a negar que en ciertos momentos la forma en que se utiliza el CG en los personajes me resultó un tanto desacertada.

En resumen, Hipira-kun es un conjunto de cortos bastante agradables, que cuentan con un lenguaje bastante accesible, y que está aderezado muy atinadamente por un personaje un tanto gamberro pero totalmente entrañable…  En fin, un anime que ni mandado a hacer para mantener entretenidos a los pequeñines.

Lo mejor:

  • Apreciar el genio de Katsuhiro Otomo en un trabajo completamente ajeno a todo lo hecho anteriormente.
  • Un espectáculo visual estimulante y muy singular.
  • Un personaje principal con el que muchos niños se sentirán identificados.

Lo peor:

  • Que nos deje unas fuertes ganas de seguir disfrutando de más sobre este universo vampírico.
  • En escasas ocasiones el CG no termina de cuajar.

Reseña [Manga]: Blood: The Last Vampire (2002)

Ficha Técnica:

Autor: Tamaoki Benkyo

Revista: Ace Next

Editorial: Kadokawa Shoten

Fecha de publicación: 2001

Géneros:  Horror, vampiros

Demografía: Shonen

Tomos: 1

Capítulos: 6

 
 

 

Sinopsis: Nos encontramos en el año 2000 y Saya continúa con su cacería de quirópteros junto a la Organización. Ahora tiene la misión de vigilar a una chica con contactos con estas criaturas y una supuesta lider. Lo que Saya no sabe es que su pasado y la verdad de la organización van a salir a la luz, lo que le obligará a decidir un nuevo camino para su futuro.

Comentario personal: Bueno, pues siguiendo la tónica de la reseña anterior, hoy nuevamente hablaremos sobre vampiros. Y al igual que Vampire Hunter D, Blood es uno de los universos vampíricos que vale la pena conocer, y para ello partiremos hablando de Blood: The last Vampire (2002), un manga que es secuela de la película homónima lanzada en el año 2000 por Production IG.

El manga de Blood: The last Vampire tiene 2 apuestas principales y básicas entorno a las que se desarrollan los sucesos: la violencia gráfica a través de la viñetas, y el erotismo explicito que abunda en la obra. El primero viene dado por la concepción de la historia que se marca en la película de Hiroyuki Kitakubo; el segundo era evidente cuando se habla de que este manga es trabajo de un mangaka abocado al género hentai. Y si bien esta incursión del erotismo en la temática general no me pareció tan absurda y forzada, no terminó de agradarme, y esto fue debido a que las escenas con ese diseño de personajes escuálidos y melancólicos, resulta más inquietante que atractivo, aunque quizá despertar esos sentimientos era lo que el autor buscaba.

Este manga al igual que su antecesora animada, no apuesta por un argumento profundo o sumamente trabajado, sencillamente su historia no tiene mayores pretensiones que las de deleitarnos con un espectáculo visual a partir de la incesante cacería de quirópteros. Aún así, en esta obra se logra apreciar una tenue crítica lanzada hacia el núcleo de la sociedad: la familia. Y de esta crítica podemos desprender esa atmósfera de cierto pesimismo y enajenación que acompaña a algunos personajes y situaciones, y que a fin de cuentas son estos problemas familiares y personales los que mueven el raquítico hilo sobre el que se desarrolla la historia.

El ritmo con que se desarrolla la narrativa es contrastante, ya que por un lado tenemos el ritmo casi letárgico predispuesto para abordar el tema de los dilemas personales que afronta Akiko, y por el otro lado se encuentra aquel ritmo vertiginoso para desplegar las mejores habilidades de Saya en torno a su cacería de quirópteros —eso sí, con buena dosis de pantaletas—. Y algo que es imposible pasar por alto es el pobre manejo que el autor ejerce sobre las viñetas, en muchas ocasiones apenas existen 3 ó 4 viñetas por página, derivando en saltos demasiado bruscos entre lo que acontece en una y lo que se muestra en la siguiente. El lado bueno de estas carencias es que nos proporciona una lectura más rápida, que sin duda es atractiva para cuando no se dispone de mucho tiempo para involucrarse en algo más detallista.

Aunque el dibujo es relativamente pobre en el detalle de los fondos y los personajes, la estética si se asemeja mucho a la de la película, esencialmente en lo que se refiere a los quirópteros y al ambiente mayormente oscuro, que en este caso se refleja en el gran contraste que se aplica al fondo y la vestimenta de los personajes, así como el buen manejo de las sombras y la iluminación.

Blood: The last Vampire, un manga sin muchas pretensiones, que cumple con su cometido de entretenernos en base a su despliegue visual, y que nos regala un final hasta cierto punto abierto para que tengamos en mente la obra una vez que acabemos con sus 6 rápidos capítulos.

Lo mejor:

  • El buen ingrediente de la violencia gráfica
  • Indagar más en la personalidad y el pasado de Saya para complementar lo visto en la película

Lo peor:

  • Los personajes femeninos son esqueléticos
  • La historia no desarrolla mucho y se vuelve un tanto aburrida

Reseña [Anime]: Vampire Hunter D: Bloodlust

Ficha Técnica:

Director: Kawajiri Yoshiaki

Estudio: Madhouse

Fecha de transmisión: 2000

Géneros: Drama, romance, acción, sobrenatural, vampiros

Demografía: Seinen

Tipo: Película

Episodios: 1

 

 
 

 

Sinopsis: En un mundo sobrenatural donde la existencia de los Vampiros se encuentra amenazada por los Caza Recompensas, un Vampiro encuentra el amor en una Humana. Una familia desesperada por el rapto de su hija contrata un Cazador misterioso de nombre “D”, un Dampir, e inicia su busqueda por recuperar a la Dama, pero no es el unico tras la recompensa. En esta persecucion “D” se debate entre el cumplimiento de su deber o separar un amor autentico.

Comentario personal: Antes que nada permitanme dejar en claro que no soy fanático del género vampírico, y las obras que he visto/leído sobre estos míticos seres son fruto exclusivo de mi fanatismo por el manga y el anime; aún este poco conocimiento sobre el género no me priva de comprender que es en épocas como esta, en donde los vampiros han perdido su escencia y se han vuelto de color rosa, que una obra como Vampire Hunter D: Bloodlust se distingue como la obra maestra que representa.

Vampire Hunter D: Bloodlust es una obra sobre un amor imposible, antinatural, entre una humana y un vampiro; es a su vez una obra sobre la lucha de un Damphir (mitad humano, mitad vampiro) por no sucumbir a la tentación de la sangre mientras cumple su trabajo; pero sobre todo, es una obra que enfatiza la total importancia de la composición visual que debe acompañar a este tipo de género.

Mucho se habla sobre el final de una película, sobre si fue bueno, malo o si dejó la puerta abierta a la imaginación del espectador, pero en esta película sería un insulto dejar en el olvido a la sublime secuencia inicial: atmósfera sombría, aire inquietante,  cruces que crujen y se retuercen… y de pronto un carruaje tirado por caballos endemoniados, tan frío que congela el agua; las flores se marchitan,  un espejo que se quiebra, hasta llegar a una bella dama secuestrada por un oscuro ser… un vampiro. ¿Pueden 2 minutos hacernos vibrar a través de un inquietante despliegue visual? Bueno, después de ver esta obra seguro tendrán una respuesta inequívoca.

Visualmente la película es un suculento manjar para todo amante de la buena animación; la estética y ambientación encajan perfectamente con la historia, y pese a ser una obra relativamente reciente, se ha convertido en una vara con la que debe ser medida toda obra enraizada en este tipo de temáticas. Pero la atmósfera sombría, inquietante, misteriosa y con hartos detalles en los diferentes y preciosos ambientes por los que se mueve la obra no es lo único que la alimenta de elogios. El diseño de personajes es sumamente maduro y detallado, con rostros agudos para la mayoría del reparto, y con gran énfasis tanto en el trazo de los cuerpos muy marcados, como en las expresiones faciales que acentúan las situaciones y sus subsiguientes desenlaces.

Como dije anteriormente esta es una obra sobre un amor atípico… y así, atípico, es el ritmo narrativo con que se desarrolla el sentido primordial de la historia. Ya que pese a ser una obra concebida bajo este romance prohibido, un derroche de romanticismo evidente esta fuera del campo de trabajo en que la obra desea desarrollarse; aún así, la historia es romántica, y lo es  a través de toda esa incesante persecución que amenaza con separar a los dos enamorados: Meyer y Charlotte.  Movida por esta incansable persecución, la obra nos brinda una despliegue cuantioso de criaturas sobrenaturales, de seres góticos y demenciales, inmersos en secuencias de acción pulcras, vibrantes y aderezadas por un banda sonora totalmente instrumental, casi gloriosa; y lo más importantes es que nos adentra en el frío semblante, la aura misteriosa, y el carácter distante del atractivo —en el sentido artístico— protagonista, El Cazador “D”.

La obra es tan redonda, que incluso los diálogos están muy bien compuestos, y que acompañados por melodías melancólicas logran afloran en ocasiones el pasado tortuoso de algunos personajes.  Y de igual manera que la secuencia que da inicio a tan esplendida obra, otra parte que es obligada rescatar es aquella en donde Meyer pese a saber que su condición de vampiro le impide permanecer bajo la luz del día sin sufrir serías repercusiones físicas, abandona la oscuridad de su carruaje para salvar a su amada, llenándonos con una muestra del profuso amor que tiene por Charlotte.

En general una Joya en toda la extensión de la palabra, y una obra que personalmente considero como seminal más allá de ser una secuela de la película de 1985 basada en la majestuoso novela ilustrada de Kikuchi Hideyuki y Amano Yoshitaka. Sin duda una producción que ningún fan, ni del género de vampiros, ni de la animación en general puede dejar pasar.

Lo mejor:

  • Kawajiri Yoshiaki nos vuelve a deslumbrar con su maestría para adaptar una obra del maravilloso dúo que son Kikuchi Hideyuki y Amano Yoshitaka
  • Toda la composición artística es una gozada: estética, diseño de personajes y banda sonora
  • Es una historia con un romance diferente, atractivo y funcional
  • La acción mezcla la temática vampírica con tintes totalmente western
  • Tanto “D” como Meyer son personajes fascinantes

Lo peor:

  • Más allá de algunos detallitos estilísticos —como el cabello Leila— no encuentro nada puntual de que quejarme