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Recortando la temporada: Anime para verano 2014

Recortando Summer 2014

Antes de pasar a lo que compete a esta entrada, deseo, apelando a su paciencia, tomarme unos momentos para comentar un poco la situación general de este espacio a raíz de esa última entrada en la cual anuncie mis intenciones por incursionar en la creación de video podcast colaborativos, y en la cual también externe —y puse como principal motivo para dichas intenciones—  el agobio y frustración mental que me sobrecogían cada vez que me sentaba frente al teclado.

Desde que hice de su conocimiento mis intenciones por volcar mi tiempo en un nuevo proyecto han pasado ya poco más de dos meses, tiempo más que suficiente para que ustedes se estén preguntando ¿cuándo iniciará el proyecto? O, ¿en que fase se encuentra? Bueno, lamento informar que de momento no vamos a ningún lado con dicho proyecto. La razón de ello es debido a que dentro de los escasos fanáticos que atendieron mi invitación a través de los diferentes sitios a los cuales recurrí, ni uno sólo tenían el más mínimo interés ni por el anime clásico ni por el manga, lo cuál aún me inquieta siendo que en todos los sitios que publique el anuncio hice énfasis en este detalle.

Cualquiera consideraría este un fracaso rotundo (siendo sincero lo es), sin embargo, estos dos meses me han servido para reflexionar sobre todo lo relacionado con este espacio, y pensar las cosas más claramente sobre lo que deseo para su futuro. Así que puedo decirles que si bien la invitación resulto infructuosa, no voy a quitar el dedo del renglón, y de hecho voy a tomar el toro por los cuernos al proponer la idea directamente con bloggers activos que encajen en el perfil que busco, aunque con el ligero cambio de que el proyecto ahora sería un podcast simple, es decir, sólo audio. De igual forma, y ya para no extenderme más en esto, mencionar que independientemente de la cristalización o no del proyecto, continuaremos con el contenido escrito, aunque claro en la medida que las nuevas obligaciones lo permitan, ya que si hemos mantenido este espacio durante más de dos años de esta forma, no hay razón para desistir ante problemas que han estado ahí desde un inicio.

A path is something you create as you walk it. The ground you’ve trodden hardens, and that’s what forms your path. You’re the only one who can create your own path. Walk on your own. If you haven’t given up yet, that is.

Cross Marian (D.Gray-Man)

¡El verano ya está aquí! Y con el no sólo llega este calorcito que nos hace querer ir a la playa o a la piscina, tomar bebidas refrescantes y vestir ropa ligera y sandalias. También trae de la mano una nueva dosis de anime que, a primera vista, luce muy disfrutable e interesante, tanto como para quedarse en casa con algo refrescante en un lado. Es por ello que a través de Habitación Otaku te contamos cuales son nuestras preferidas:

El misterio y horror se apoderarán del verano

El misterio y horror se apoderarán del verano

Título: Tokyo Ghoul

Tipo: Serie

Fecha de estreno: 3 de julio

La historia se ambienta en Tokio, donde extraños asesinatos han sido cometidos… dejando un extraño liquido como evidencia en los crímenes. Ante este extraño patrón la policía concluye que se trata de algún tipo de “Ghoul” devora hombres. Kaneki Ken es un chico de universidad que creen que los ghouls están haciéndose pasar por humanos, siendo esta la razón de que nadie se haya topado con ninguno… y puede que su teoría tenga bastante de verdad, más de la que se puede imaginar.

A través del misterio, la violencia, los seres sobrenaturales, elementos psicológicos, referencias a Osamu Dazai y Franz Kafka, y especialmente una animación de altísimo nivel técnico que cobija y potencia el argumento a niveles completamente diferentes a los mostrados en el manga original, es que Tokyo Ghoul se presenta como uno de los lanzamientos más atractivos para esta época del año. Una obra que sin lugar a discusión posee un potencial tremendo para complacer por completo el paladar de todo fanático de las series de misterio y horror. Entre sus credenciales se cuentan sus 10 tomos recopilatorios, así como ubicarse entre los 30 mangas más vendidos a lo largo de todo el año pasado.

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Tributo a la noble arte del Kamishibai

Tributo a la noble arte del Kamishibai

Título: Yami Shibai

Tipo: Serie

Fecha de estreno: por definirse

Yami Shibai es una historia ilustrada cuya temática son los rumores y las leyendas urbanas que han circulado a lo largo de la historia por Japón y animada mediante la técnica del “kamishibai”, o lo que es lo mismo, usando figuras de papel y pergaminos.

A través de las anteriores entregas siempre nos abstuvimos de incluir lanzamientos que tuvieran relación, ya fuera de precuela o secuela, con obras recientes; sin embargo, siempre hay una excepción, y es que Yami Shibai sin duda merece ser mencionada como una de las indispensables en la lista de todo fanático. Pero, ¿qué hace tan especial a esta serie de historias cortas como para ponerla en pedestal? Fácil sería presentarla como una apuesta totalmente refrescante, con una base narrativa tanto argumental como visual digna de elogio y de provocar todas las sensaciones a las que apela el terror. Pero hacerlo sería quedarnos cortos, ya que no es sólo una bocanada de aire fresco, sino también una obra que rinde un merecido tributo a la noble arte del Kamishibai, que durante varios siglos sirvió como uno de los métodos predilectos de enseñanza en el pueblo japonés, y que incluso cautivo a genios del manga como Shigeru Mizuki. Y de manera semejante tenemos toda esta conexión con la riqueza del más claro folclore japonés, en donde también se incluyen las cuantiosas leyendas urbanas que forman parte ya de la identidad del país del sol naciente.

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“Aprieta el gatillo del mundo”.

Título: Zankyou no Terror:

Tipo: Serie

Fecha de estreno: 10 de julio

En un día de verano… De repente, una inmensa bomba explotó en Tokio. Los culpables tras el ataque terrorista que despertó a esta nación complaciente, sólo eran dos chicos. Los culpables, ahora conocidos como “Sphinx”, comenzaron un juego masivo que envuelve a todo Japón.

Yoko Kanno en la música, Shinichiro Watanabe en los controles… ¿¡qué más podemos pedirle al mundo, señores!? No cabe la menor duda de que tener a estos dos colosos de la industria compartiendo escena, ha hecho que Zankyou no Terror sea, por encima de su argumento, el máximo foco de atención proveniente de la animación original. Pero no nos quedemos ahí, el argumento que Watanabe estará dirigiendo bajo la animación, la preciosa animación del estudio Mappa, luce sumamente interesante y prometedor de la mano de esta exploración de uno de los temas más preocupantes de los últimos años: los ataques terroristas. Un thriller que seguro dará de que hablar, y mucho.

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El fenómeno del Mahou Shoujo regresa

El más grande fenómeno del Mahou Shoujo regresa a la TV

Título: Pretty Guardian Sailor Moon: Crystal

Tipo: Serie

Fecha de estreno: 5 de julio

Usagi Tsukino es una estudiante de segundo curso un poco torpe y llorica, pero que siempre está llena de energía. Un día se encuentra con Luna, un gato negro con una luna creciente en la frente, y se transforma en “Sailor Moon”, una guerra del amor y la justicia que luce un traje especial. Elegida como la guardiana de la justicia, a Usagi se le encomienda la misión de encontrar el “Cristal de plata ilusorio” junto a otras Sailor y de proteger a la Princesa. Mientras tanto, la Reina Beryl, realeza del Reino Oscuro, envía secuaces a la ciudad en la que vive Usagi para arrebatarle el Cristal, que resulta ser un objeto con un poder inmenso. Y entonces, extraños sucesos comienzan a darse… ¡¿Podrá Sailor Moon, acompañada del resto de Sailor, encontrar el Cristal y proteger a la Princesa?!

¿Qué más se puede decir de la máxima creación de Naoko Takeuchi que no haya sido dicho ya?  Sailor Moon es una obra que no requiere presentación alguna, no sólo dentro del territorio japonés, sino también a nivel mundial. Estamos ante el retorno del máximo icono en la historia del Mahô Shôjo. Una serie que se extendió a lo largo del orbe cautivando al público femenino y masculino por igual rompiendo las barreras demográficas. Anime que nos hará evocar los mejores momentos de nuestra infancia, y para los fanáticos de latinoamérica, sin duda rememorar aquella época dorada en donde la animación nipona era pieza fundamental de la programación en la TV abierta.

+ Info:

Pues hemos llegado al final de las recomendaciones. En esta ocasión enfocadas exclusivamente a la parte destinada a la pantalla chica y dejando a un lado lo habitual que era incluir también producciones cinematográficas. Pero tampoco queremos desentendernos por completo y sólo les recordamos tener un ojo sobre la nueva producción de Ghibli, Omoide no Marnie, ya que polémica o no últimamente para el estudio, Ghibli siempre será la más grande máquina de sueños del país del sol naciente.

¡NOS VEMOS EN LA PRÓXIMA TEMPORADA!

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Reseña [Manga]: Inugami

2014/04/12 3 comentarios
 Autor: Hideo Yamamoto  Revista: Young Sunday  Lanzamiento: 1992  Géneros: Drama, psicológico  Demografía: Seinen  Tomos: 1

  Autor:  Masaya Hokazono
  Revista: Afternoon
  Lanzamiento: 1997
  Géneros: Sobrenatural, psicológico, ..gore, folclore, thriller
  Demografía: Seinen
  Tomos: 14

Según el folclore japonés para dar vida a un Inugami, perro divino, se debe enterrar a un perro doméstico al hasta el cuello, y colocar comida y agua a una distancia cercana, pero no lo suficiente como para que pueda alcanzarla. Cuando, después de un largo tiempo de sufrimiento y agonía, el animal está a punto de fallecer, enloquecido por alucinaciones, se le debe dar muerte y cortar la cabeza. Posteriormente, ésta debe enterrarse en una calle especialmente ruidosa y bulliciosa. Pasado un tiempo, la cabeza – o la cabeza y el cuerpo, según otras versiones – debe ser colocada en un santuario preparado al efecto. A partir de ese momento, el Inugami puede ser invocado.

Otra versión nos habla de que debemos reunir varios perros y encerrarlos a todos en la misma habitación sin agua ni comida. Una vez que solo quede uno de los perros que ha sido encerrados, se debe tomar a este y cortarle la cabeza. De esta forma queda sellada la creación del perro divino.

Con este ritual conseguimos sacar el lado maligno de los perros y convertirlos en Yokais, ya sea por la rabia contenida de no poder alcanzar el alimento o por la desesperación y rabia de tener que enfrentarse contra sus congéneres. El humano que creaba un Inugami era llamado Inugami-mochi (poseedor de Inugami) y eran etiquetados como brujos. Hubo una época que la creación de Inugamis era muy extendida ya que son seres con grandes poderes y están al servicio de los humanos.  Si bien el uso de estos espíritus-perro podía proporcionar buena fortuna y riqueza a sus osados invocadores, sobre todo, eran usados como instrumentos sobrenaturales para venganzas, asesinatos y otros actos de maldad.

Sinopsis

Fumiki Shimazaki, un estudiante de instituto, tiene un sueño de vida: convertirse en un poeta. Pasando más tiempo dedicado a sus poemas que atendiendo sus menesteres escolares, es reñido tanto por sus profesores como por su mejor amiga, Mika… Para escapar de su entorno, el encuentra refugio en una antigua fabrica abandona.

En ella, Fumiki encuentra a un misterioso y enorme perro. Un perro que es capaz de entender el lenguaje humano y que además tiene la espeluznante capacidad de poder sacar afiladas cuchillas de su frente. En una de sus orejas este extraño animal tiene marcado el número “23”. Y pese a que existen muchas interrogantes la amistad entre Fumiki y el misterioso perro es forjada rápidamente. Sin embargo, lo que Fumiki no sabe, es que este encuentro está muy lejos de ser algo meramente fortuito, y que la conexión entre ambos va mucho más allá, y que existe una misteriosa organización que desea obtener los secretos de “23”, y aspirar al control del Tokoyonokuni, la tierra más allá del océano de la muerte, los ancestros y el alma humana. El paraíso de la vida eterna.

La furia de los Inugami

Inugami representó mi tercer encuentro con Masaya Hokazono. Aunque quizá sería más correcto decir que es un segundo y medio encuentro, ya que después de Emerging —que represento la primera ocasión en que leí algo de su autoría—, la segunda ocasión en que confluimos no fue en un manga en entero de su mente y manos, ya que fue Girlfriend, en donde Hokazono participa únicamente con la historia y guión, delegando la responsabilidad del arte al educado y hermosísimo trazo de Court Betten. Lo que sí, es que Inugami, por voces que había escuchado a través de la vasta red, simbolizaba mi más esperado encuentro con dicho autor, y con el cual esperaba llenara el vacío que Emerging me había dejado.

Independientemente del nivel de calidad de Inugami, este es un manga que se encuentra dentro de ese selecto y singular grupo de obras que poseen de forma innata la capacidad para despertar interés en el lector e incluso llegar a hechizarlo con tan sólo leer la idea general, degustar el arte que da vida a su portada y recorrer unas cuantas páginas. Y es que no es para menos, las credenciales con las que se presenta este manga forman una bizarra y enigmática mezcla que inequívocamente levanta mucha expectación para cualquier asiduo lector de Seinen: elementos del folclore japonés como tema central, violencia y gore, magia negra, elementos de thriller, organizaciones secretas, personajes desequilibrados y con delirios de grandeza, un dibujo prolijo y descriptivo, entre otros elementos que vienen a cerrar este atrayente círculo temático.

La trama de Inugami, cobijada por el corpus de temas y elementos antes descritos, no tiene necesidad de empezar de a poco, de llevar un ritmo cauto e ir desarrollando poco a poco un tema como ocurre en obras que no se erigen sobre una diversidad temática. Dicha situación se encuentra perfectamente presente en las ideas de su creador,  que sin pestañear, y prácticamente desde el primer capítulo, nos deja ver que estamos ante un manga nacido para circular a un ritmo voraz y ser narrado de una forma salvaje y poderosamente visual. Hokazono abre la puerta hacía su historia apoyándose en el gore, usando esta violencia gráfica para estimularnos visualmente y acelerar nuestros sentidos de modo que estemos en la sitonía perfecta con el ritmo de narración. En este aspecto las relaciones más directas y esenciales no tardan mucho en ser entabladas, y de forma muy apremiante para el lector desde muy temprano se empiezan a tejer los elementos fundamentales del manga. Aunque claro, sin tampoco ir demasiado de prisa ni filtrar demasiada información, sino sólo la necesaria para mantener el ritmo ágil y voraz, a la par que se involucra al aficionado a formular sus conjeturas y relacionarse más con el trasfondo.

Inugami Thu

La potencia visual de Hokazono  proyectada a través de los Inugami.

Durante casi todo lo que comprende la primera mitad —que vienen siendo siete tomos—, Inugami mantiene una curva creciente en todo su conjunto, y especialmente en los elementos temáticas, que se van abordando a buen ritmo y, especialmente, poseen un sentido, hasta ese momento, claro y digerible. Sin embargo, a medida que la obra va pasando de su etapa de desarrollo y se va haciendo adulta, se comienza a percibir que algunos elementos principales comienzan a perder credibilidad dentro de la medida en que estamos hablando de un manga que cimenta sus argumentos en elementos de mitología y elementos sobrenaturales. Ello viene originado consecuencia de que el autor intenta evolucionar demasiado sus argumentos, los toca demasiado a lo largo del recorrido que los distorsiona y los lleva a niveles desproporcionados que para nada son agradables para cualquier paladar que guste de argumentos sólidos y que evolucionen en forma coherente.

Cuando se esta en este mundo del cómic japonés por un buen tiempo y de una forma completamente seria, el nombre de un autor pasa de ser simplemente algo que acompaña a la portada, para convertirse en el más claro referente sobre que tipo de manga y que características tendrán más allá de los elementos puramente temáticos. Y son estos detalles lo que, por supuesto, lleva a que exista una complicidad entre un autor y un grupo de lectores, no olvidando que la mayoría de las veces este tipo de detalles aportan cosas ciertamente favorables para cualquier historia. Sin embargo, esto no siempre fluye en sentido positivo tal como en lo que respecta a Hokazono, quien como más tarde lo confirmaría con Emerging, tiene una fijación muy marcada por los lazos afectivos y situaciones tendencia romántica. Si bien en Inugami estos elementos no son los que dan el cerrojazo a la historia, como si lo son en Emerging, su aparición mina casi pro completo la atmósfera salvaje y despiadada que el autor había creado, además de que no sacan de ese estado de exaltación e intensidad en que es inevitable caer página a página. La incursión de este profundo sentimentalismo en una obra con mucha violencia visual, evidentemente es una prueba de que una obra puede echarse a perder de forma inconsciente a medida que las ideas más personales del autor rebasan su control sobre la historia y sus elementos.

El apartado visual con el que Hokazono cobija a su argumento es claramente un punto que se encuentra libre de estos vaivenes que terminan convirtiéndose en nocivos para la salud del manga; este consiste en una extraña mezcla entre un estilo tranquilo y sobrio, y por otro lado nos encontramos con un dibujo de alto impacto, altamente detallado y cargado hacia la violencia. A lo largo de los catorce tomos que la componen, asistimos a un magistral espectáculo de domino de los tiempos narrativos en donde no podemos más que quedar extasiados al presenciar esta alternancia entre ambos estilos que vienen a dar vida a la situación actual de la historia. Dentro del apartado técnico otro elemento que se maneja con maestría es la utilización de las sombras, iluminaciones y los fondos detalladísimos, y no olvidar lo bien que los personajes proyectan los sentimientos que están viviendo, especialmente la angustia y el terror. Quizá lo único que podría empañar la construcción visual es si vemos a esto en conjunto con la trama, lo cual convierte al espectáculo de violencia y muerte, en gore completamente gratuito, ya que el naufragio que sufre la historia en la segunda mitad no justifica esta oda a los desmembramientos que supuestamente obedece al plan de exterminación humana.

En definitiva, Inugami es como esta reseña: en primera instancia levanta mucha expectación, presenta cosas y fórmulas muy interesantes y originales; más sin embargo, a medida que la cosa se va haciendo adulta, empezamos a presenciar un cambio completo de guión que niega todo lo bueno que lo precedió. Lo que inicia como una historia de múltiples matices y vértices muy frescos y estimulantes, termina por convertirse en una burbuja que crece sin sentido y sin control. Es una obra de esas que decepcionan enormemente, y no por ser simplemente humo o no tener pies cabeza, sino por perder el piso e ilusionar con algo de gran magnitud. Un manga completamente agridulce… aunque eso sí, completamente estimulante visualmente.

Lo mejor:

  • La mayor parte del manga se lee con una velocidad ágil y constante. No hay mucho diálogo innecesario.
  • Satisface los más básicos gustos de cualquier fanático del gore. E incluso puede llegar a provocar más.
  • El autor arma un experimento visual con la mezcla de estilo bastante interesante y gratificante.

Lo peor:

  • La historia se infla demasiado, tomando proporciones insanas que distorsionan todo sentido.
  • Hokazono deja que su sentir más profundo invada la temática de la obra.
  • Levanta muchas expectativas y a final de cuentas no cumple la mayoría de ellas… especialmente el desarrollo de la historia.

Reseña [Manga]: Mao Dante

 Autor: Hideo Yamamoto  Revista: Young Sunday  Lanzamiento: 1992  Géneros: Drama, psicológico  Demografía: Seinen  Tomos: 1

  Autor: Go Nagai
  Revista: Bokura
  Lanzamiento: 1971
  Géneros: Horror, sobrenatural,         violencia
  Demografía: Shônen
  Tomos: 2

La carrera de Go Nagai como mangaka ha sido amplía, versátil y tremendamente brillante, pero si existe algo de que este maestro del manga pueda jactarse, incluso sobre los grandes referentes de esta industria, es que pertenece a ese selecto grupo que ha logrado inspirar a toda una generación de fanáticos y no fanáticos a nivel mundial, dejado una huella indeleble en niños y no tan niños. Todo ello, por su puesto, en gran medida por su máxima creación, me refiero a la icónica Mazinger Z.

Mazinger Z forma parte de las obras seminales que Nagai ha regalado a la industria del manga y el anime, y a través de la cual introdujo el concepto de súper robots pilotados; tal es la influencia de esta obra que aún al día de hoy —más de cuatro décadas después de su creación— existen canales de televisión por cable que siguen apostando por su contenido. Pero si bien la épica confrontación entre Kôji Kabuto y las fuerzas del malvado Dr. Hell me hace evocar los más gratos recuerdos de mi infancia, cuando pasaba horas interminables jugando con mis figuras de acción de Mazinger, para esta nueva entrada nos estacionaremos en una faceta diferente a la de los súper robots.

Para forjar su prodigiosa carrera como dibujante, Nagai experimento con diversas temáticas bastante diferentes entre si, y una de las facetas que más y que le ha otorgado mayores dividendos es la del horror y la violencia extrema encabezada por monstruos demoníacos. Este lado sin duda es el que a su servidor le ha regalado una de sus obras predilectas del manga en general y no sólo de este autor, hablo de Devilman. Pero hoy no hablaremos de Devilman sino que echaremos la máquina del tiempo un poqutín más atrás, para hablar de la obra que la inspiro, me refiero a Mao Dante.

Sinopsis

Ryo Utsugi, un joven perteneciente a un grupo de alpinismo, sufre, noche tras noche, la misma terrible pesadilla y cada vez esta se vuelve más vivaz. Lo que Ryo ignora es que sus sueños están siendo perturbados por la demoniaca influencia de Mao Dante, nada menos que el Rey Demonio.

Durante una expedición de su grupo de alpinismo, Ryo comienza a oír una voz que lo llama mientras se encuentran refugiados en una cabaña debido a las inclemencias de una fuerte tormenta. Pese a la fuerte tormenta, y los intentos de sus compañeros por detenerlo, este correo como si no hubiera un mañana hasta saltar de un risco, y los más increíble de todo, desaparecer en medio de la nada ante las miradas incrédulas de sus compañeros. Al despertar, se da cuenta de que se encuentra nada menos que en el frío del Himalaya, y justo frente a la cárcel de hielo del gran Mao Dante. Teniendo a Ryo frente a si mismo, Mao Dante ejerce se demoníaca influencia para incitar a Ryo para que destruya los medios que mantienen dormido al gran demonio. Las acciones de Ryo han hecho que Mao Dante despierte de un letargo de dos mil años, y ahora que ha despertado tiene sólo un objetivo en mente: borrar de la faz de la tierra a toda la raza humana.

Go Nagai, El Rey Demonio

Como lo puntualizamos en la introducción, Nagai es uno de los más grandes mangakas que ha engendrado el cómic japonés, y especialmente cuando hablamos del manga de súper robots en donde se erige como uno de los grandes maestros y un total revulsivo para el género; sin embargo, su figura dentro del manga de horror, si bien no deja de ser un referente, no resulta tan influyente o brillante como si lo es su contraparte de los Mechas. De tal forma que para abordar Mao Dante es preciso contextualizar su figura para apreciar en mejor forma este trabajo y su posterior devenir tanto como influencia directa de otras obras, y como un estilo de narrativa visual.

La trayectoria de este autor en el territorio de provocar sensaciones indeseables a los fanáticos evidentemente no es tan boyante y prolífica como otras de sus facetas, y claramente Mao Dante o Devilman, si son vistas desde un contexto actual, contienen niveles de horror muy laxos y en donde las sensaciones vienen más del lado de la extrema violencia que de un diseño de personajes horripilantes y viscerales, o de situaciones de grandes niveles de tensión y sorpresivas para mantener al lector con los nervios de punta. Por ello es importante no perder de vista que estamos hablando inicios de los años 70’s, y de un género que al igual que la mayoría se encontraba aún en desarrollo. Y aunque su obra no lo ubica dentro del cenit de grandes autores del manga de horror, si lo coloca como una pieza fundamental para la consolidación y desarrollo del género al formular un estilo inédito, un estilo en donde el tema central es la demonología y la interacción con el ser humano, y que al día de hoy a servidor de inspiración para dibujantes y animadores.

Mao Dante es el nacimiento de una faceta. Es el principio de un concepto visual y temático que muchos han experimentado, pero que ninguno a equiparado. Es, a su vez, un manga transgresor. Una obra que no se rinde ante la moral social imperante de la época y que trae a sus páginas temas controversiales como son el ocultismo, las sectas satánicas, los sacrificios humanos, o la utilización de temas y figuras religiosas desde perspectivas tergiversadas. Pero ante todo, estamos ante un trabajo innovador en la narrativa, cuya primicia no son estos entes demoníacos de amplío pelaje y proporciones bíblicas como tal, sino que radica en las formas y situaciones en como se emplea a estos ya emblemáticos personajes. El papel de estos difiere de los clásicos entes sobrenaturales que juegan casi por completo un papel en el imaginario de personajes y lectores, que alberga todo el peso de su presencia en aspectos psicológicos y pocas veces toman el centro de las acciones más allá de las veces verdaderamente necesarias para impactar el ritmo de lectura, para asaltar el centro de atención y llevar por ellos mismos y su accionar las riendas de la historia viñeta a viñeta.

El despertar del rey de los demonios, Mao Dante.

El despertar del rey de los demonios, Mao Dante.

Los demonios de Nagai son todo menos entes situacionales. Son personajes que han sido construidos bajo una importancia visual y estilística brutal, han sido concebidos para estar siempre en primer plana, para causar temor en el reparto de personajes no a base de apariciones inesperadas, sino a través de acciones muy directas, casi como si de fieros guerreros se tratase. Son verdaderos amos de la destrucción, y esto se ha convertido en el sello característico del autor mismo que ha desarrollado con una inteligencia grandiosa en trabajos posteriores, y que se ha manifestado también en aquellos mangas que diferentes artistas han realizado como tributo especialmente a su obra más representativa, Devilman. Con estas maneras no se encuentra a discusión el decir que con cada uno de sus trabajos también estamos ante obras que tocan, no poco, sino bastante el género de la acción, dando lugar a una mezcla atractiva y estimulante a través de los enfrentamientos entre los portentosos demonios, o legiones de demonios que buenas intenciones unos con los otros es lo que menos tienen.

Bajo el espectáculo principal de destrucción y violencia que se cierne ante nuestros ojos página a página, existe una sobrelectura. Una sobrelectura que obedece a una intención muy clara —que posteriormente desarrollaría con mayor profundidad en su trayectoria— de explorar la condición humana y su relación con las entidades malignas. Existen muchos vértices de análisis para este trasfondo que se oculta tras las atrocidades con que se nos bombardea la mirada, y ellos seguramente diferirán de lector a lector, pero un punto claro es este manifiesto que expresa formalmente el autor sobre la vulnerabilidad, sobre lo corruptible y manipulable que puede ser la mente humana bajo ciertas influencias inexplicables. Aunado a esto y yendo más profundo podemos entender esta otra lectura como una intención por manifestar que el ser humano y los seres demoníacos no son dos entidades independientes que debido a circunstancias tienden a interactuar dando lugar a situaciones indeseables, sino más bien se esgrime un argumento que apunta a poner de manifiesto que ambas son dos entidades que representan las dos caras de una misma moneda. Lectura y discursos que también pueden ser entendidos como metáforas sobre la naturaleza humana, y la maldad inherente a la misma.

Es justo dejar en claro que Dante, compuesto por dos tomos, es un proyecto inconcluso, pero este hecho no sólo resulta fatídico para la resolución de la historia, sino que resulta un cáncer prácticamente desde el inicio. El ritmo de lectura es tremendamente inconstante; la puesta sobre la mesa de la información necesaria para dar despegar la historia consume una cantidad bastante importante de páginas, que fácilmente pudieron ser comprimidas, ya que no son temas complejos y lo único que se logra es liar el hilo. Pero una vez que se empieza a tomar rumbo, y que el ritmo si bien se torna vertiginoso y visceral, también se ve inmerso en un caos argumental terrorífico en donde la multitud de temas que supuestamente deben sostener y dar cuerpo a la historia simplemente pasan sin mucha pena ni gloria, dejando huecos importantes y alimentando una confusión en la mente del lector. Es verdad que en 2002 se resarció el problema al realizarse un nuevo manga para completar el círculo y cerrar los huecos existentes, sin embargo esto no exime lo inconvenientes de leer este manga.

Un aspecto que siempre ha terminado por cautivarme en los mangas de Nagai es el apartado visual completo: diseño de personajes, fondos, iluminaciones, proporciones, efectos visuales… en fin, todo su grafismo. Aunque hay que reconocer que en este preciso trabajo, al igual que otros de su etapa temprana, se denota a un artista que aún se encuentra en una maduración especialmente con el diseño de personajes, ya que se notan bastante cuadrados algunos rostros y faltos de facciones distintivas; sin embargo también existen cosas muy interesante, y ya que estamos con los personajes resaltar ese estilo tan particular para algunos personajes, especialmente los principales con sus facciones salvajes y primitivas, quizá con cierto tono de malvados, pero bastantes singulares y que a la larga se convirtieron en marca registrada de su creador. Pero si algo sobresale ampliamente es esa versatilidad y maestría para conjurar estilos muy diversos a lo largo de la narrativa, resaltando especialmente el anguloso, afilado y detallado diseño del cual echa mano para expresar y mostrar en máximo esplendor a esos diabólicos seres, así como en situaciones muy puntuales en donde los objetos ambientales se encuentran muy bien descritos, y que innegablemente enriquecen el discurso visual.

Mao Dante es un manga visualmente muy estimulante y de lectura sumamente ágil, pese a lo disperso del argumento. Una obra primigenia en donde su creador no se anda con rodeos y declara abiertamente sus intenciones de explorar temáticas escabrosas en obras dedicadas al público juvenil, pero que sin embargo vale mayormente por sus factores externos, especialmente la influencia en el género y la carrera de su autor, que por los elementos internos que entrega al lector esta creación.

Lo mejor:

  • Un espectáculo visual interesante, atractivo y estimulante.
  • Es un manga sin tapujos cuando se trata de temas que van contra lo moralmente aceptable.
  • No exige mucho tiempo libre, y se lee prácticamente en una tirada.

Lo peor:

  • No hay algo peor que el hecho de ser un trabajo sin terminar.
  • No desarrolla nada los temas que pone en la mesa.

Reseña [Manga]: Mail

  Autor: Housui Yamazaki
  Revista: Shounen Ace
  Lanzamiento: 2003
  Géneros: Horror, sobrenatural
  Demografía: Seinen
  Tomos: 3

La última década del siglo XX significo, para la industria del cine de terror cuyo nicho principal eran las producciones norteamericanas, momentos muy sombríos a causa de los refritos narrativos y argumentales en los que se encontraba estancada, producto de sobreexplotación de la figura de los asesinos seriales como eje principal de la cinta. Si bien se realizaron intentos para reanimar un género cada vez más inerte a través de trabajos en donde la narración se sostenía en juegos psicológicos sobre las víctimas, fueron efímeros y poco fructuosos. Y fue así, cuando parecía que no había maneras de brindarle nuevos bríos al género que surgieron, en los últimos años de los 90’s, como aire recalcitrante las producciones provenientes del continente asiático, especialmente las gestadas en Japón.

Fue un final de década y algunos años posteriores de entero protagonismo para la industria cinematográfica nipona; años prolíficos y, sobre todo, influyentes, teniendo en cuenta que Hollywood copió cada buena idea que surgía del país asiático. Pero si buen fueron momentos inmejorables durante los cuales se hicieron las delicias de los acerrimos al género, y tener pesadillas a una generación, no me dejaran mentir cuando digo que en los últimos años la batuta ha pasado de los asiáticos a los europeos.

Aunque Japón ha pasado de su papel protagónico, la máquina creativa que ideo ese estilo tan característico en donde converge un trato agresivo de la psicología con entes sobrenaturales provenientes de las múltiples leyendas urbanas que forman el folclore moderno del país, aún goza de una salud estable. La fórmula, o mejor dicho, el aspecto que ha permitido —y seguramente que seguirá permitiendo– sacar a la luz nuevas creaciones, estriba en la estrecha relación que guarda el pueblo nipón para con lo sobrenatural gracias a un acervo cultural enteramente latente. De aquí que no es de sorprender que tanto manga y anime cuenten con un abanico bastante amplio de creaciones, mismas de las cuales se puede nutrir fácilmente la pantalla grande.

Sinopsis

El detective privado, Reiji Akiba, tiene una teoría sobre esos momentos incómodos y extrañas coincidencias que suceden en la vida. La respuesta: son estos momentos encuentros con seres muertos, y esa es la forma de enviarnos un mensaje. Pero muy posiblemente tú para nada deseas abrir este mensaje desde el más allá, sin embargo lo quiera o no, ellos no evitarán hacer sentir su presencia transgrediendo su incorporeidad.

Un “correo” que no logró llegar a destino

Con el auge que tuvo el horror japonés a nivel mundial, resulta más que evidente el tacto muy especial que poseen para conducirse en estas temáticas, sin embargo también es muy claro que poder manifestar estas cualidades, que casi se asemejan a una varita mágica, no resulta tan sencillo cuando hablamos de las viñetas. Aunque horror y terror no son dos géneros que me atraigan de sobremanera, si me he involucrado lo suficiente como para afirmar que ambos son complicados de conseguir, ya que resulta complejo —a causa de las restricciones estáticas y sonoras— el poder transmitir de manera orgánica las sensaciones de angustia y miedo (no así las visuales y grotescas) que dan vida a estas temáticas, y las cuales no depende del todo del autor, sino que también apelan a las capacidades del lector para conectarse con la obra.

Yendo al grano, y siendo francos, en Mail estamos ante un fallido manga de horror sobrenatural. Además, también estamos ante una obra que pone de manifiesto que, historias de este tipo, tienen sus vértices fundamentales en alimentar una tensión totalmente creciente en donde el lector se vuelva parte de la narrativa. Estos temas se ponen sobre la mesa no porque la idea base sea la misma que la de muchas otras obras, sino es por causa de la idea de mini-historias sobre el cual se revuelven los 3 volúmenes que la componen, ya que la gran mayoría de estas, más allá de sutiles diferencias situacionales, se desarrollan y resuelven prácticamente de manera semejante, lo cual innegablemente merma por completo la capacidad para mantener al lector en una intriga total.

Indagando más a profundidad sobre los problemas del planteamiento que da vida a este manga, tenemos como punto máximo al personaje principal, y no a causa de su personalidad, sino por el cometido que el autor le encomienda dentro de la historia. La ecuación de entes sobrenaturales y personajes atormentados funciona, y ella lleva al lector a experimentar sensaciones indeseables como la angustia, el miedo, la preocupación, el pavor, etc., sin embargo cuando anexamos a la ecuación a un personaje principal, en este caso un detective paranormal, que siempre surge como alma salvadora y siempre triunfante, se elimina cualquier cabida para esas sensaciones fundamentales, ya que tendremos esa referencia de que a final de cuentas todo se resolverá de manera favorable para los personajes que se topan con semejante situación. No obstante la fórmula parece gustar a un sector, porque de no ser así, no entiendo como el manga consiguió llegar a la pantalla grande.

Nunca se sabe en dónde pueden aparecer seres sobrenaturales

Después de concluir la lectura de Mail, podemos apreciar que Housui Yamazaki no es un prodigio con la plumilla y mucho menos con el argumento, sin embargo el ámbito visual que cobija a este manga, cuenta con ciertas cosillas interesantes que moderan los desaciertos en la construcción de la historia como una sola. Primero que nada, mencionar que el dibujo general, y especialmente el de personajes, no es nada del otro mundo y claramente se ubica dentro de los estándares promedio del género. Pero pasando a hablar por fin de las bondades visuales de este atropellado trabajo, tenemos que empezar por resaltar la capacidad de Yamazaki para construir viñetas en donde se puede percibir una atmósfera especialmente fría y hasta cierto punto inquietante, aunque no opresiva lo cual sería ideal para redondear la creación. Por otro lado, y aunque no es algo nuevo en este tipo de historias, siempre es bien recibida ya que forman parte de los elementos canónicos que dan sentido a la narrativa visual, y me refiero a dibujar a los entes sobrenaturales con un estilo totalmente contrastante con el principal y, al mismo tiempo, diferentes dependiendo del ente en cuestión y la forma de hacer sentir su presencia. Dentro de estos estilo, en Mail se emplean entre otros: diseños bizarros, distorsionados, rostros siniestros, dibujos burdos, estilos semejantes al del carboncillo, así como el énfasis en acercamientos súbitos y brutales a los rostros de los seres sobrenaturales.

He repetido hasta el hartazgo que la obra como un todo es insanamente repetitiva, sin embargo, dentro de este mar de historias invariantes se cuela una genialidad digna de puntualizar. La puntada a la que me refiero se encuentra dentro del primer volumen, y específicamente en el capítulo número seis. Bueno, el argumento de este capítulo visto rigurosamente no tiene nada de diferente de los anteriores: un personaje atormentado por un espíritu, o serie de espíritus, es rescatado por una alma salvadora cuya pistola y frías balas pueden exorcizar cualquier demonio, y entonces ustedes se preguntarán ¿en dónde demonios está lo interesante? Lo interesante, señores, se encuentra en lo que se narra antes de llegar a este desenlace… En esta mini-historia el autor nos traslada a la infancia de nuestro todopoderoso protagonista, y nos traslada precisamente para no sólo narrarnos como es que a causa de una extraña e inusual situación o enfermedad, adquiere la capacidad para percibir la presencia de seres del más allá, sino más importante, se nos lleva a estos días para transmitir al lector todos ese mar de indeseables sentimientos: miedo, angustia, agobio, opresión, miedo, etc., que abrazan fuertemente al joven Reiji. Todas estas sensaciones son enmarcadas y proyectadas de manera muy elogiable por el trabajo visual y narrativo que alcanza su cúspide durante estas páginas, y en donde ambos conceptos poseen una fuerza de comunicación importante que nos permite palpar y ser parte de la narrativa .

En resumen, tenemos ante nosotros un manga de gestación errada, que puede resultar en una experiencia totalmente desalentadora para aquellos que les apasiona lo sobrenatural y que tienen un cierto recorrido por este tipo de trabajos en el mundo del manga, porque como lo hemos dicho, la obra carece de fuertes capacidades para sobresaltar al lector. Por otro lado, por su ligereza puede ser una opción para empezar a recorrer los terrenos escalofriantes.

Lo mejor:

  • Un apartado visual decente y con detalles atractivos.
  • El sexto capítulo simboliza la alma de esta obra, y es una alma que transmite de manera casi natural lo plasmado en las viñetas hacia el lector.

Lo peor:

  • Que todas las historias estén sujetas a la figura salvadora de Reiji.
  • Es imposible conectarse con las sensaciones que experimentan los personajes.

Reseña [Manhwa/webcomic]: Trace

  Autor: Go Yeong-hun
  Revista: Daum
  Lanzamiento: 2007
  Géneros: Sobrenatural, sci-fi
  Demografía: Shonen
  Tomos: 7

En la entrada anterior manifestamos que la consolidación de los ordenadores ha venido a aligerar el proceso de animación de los estudios, y permitido que entusiastas independientes realicen creaciones muy dignas. Bueno, pues estos saltos tecnológicos no desconocen el terreno del cómic, y de la misma forma que en la animación, los dibujantes de cómic han visto aligerada un poco su extenuante labor; y no sólo la tarea de concebir es lo que ha tomado un nuevo enfoque, sino que de la mano de la hoy indispensable internet, el mundo del cómic ha abierto una nueva puerta en la forma de distribuir contenido a las masas, al emplearse portales de internet para dar salida a todo tipo de trabajos. Y ya sea que se publiquen exclusivamente a través de internet, o que se confabulen con la clásica publicación en revistas impresas, los “webcomics” han traído un aire muy fresco, y sin duda irán cobrando fuerza conforme nos internemos más en esta galopante modernidad.

Dicho lo anterior, en esta entrada hablaremos sobre Trace, un webcomic de origen coreano (manwha) que ha pisado con cierta firmeza y ha hecho voltear las miradas de muchos aficionados a esto de la lectura de cómics orientales.

Lanzada en abril del 2007, a través de Daum Communications, uno de los mayores portales de internet en Corea del Sur, Trace es una obra creada por Go Yeong-hun, bajo el apelativo de “NastyCat”. Pero antes de ser publicada en Daum, Trace fue galardonada con el Primer Lugar en la edición de 2006 del SICAF (Seoul International Cartoon and Animation Festival).

Sinopsis

La historia está ambientada en la actual Corea del Sur. Hace 30 años, unas criaturas no identificadas aparecieron de la nada y comenzaron a atacar las personas, creando una destrucción dondequiera que vallan. Los monstruos son llamados “Trouble” (“Yakkai”), y a causa de ellos el mundo ha caído en un caos total.

Junto con la primera aparición de los “Yakkai”, un cierto número de seres humanos han nacido con habilidades sobrenaturales o adquiridas. Estos mutantes llamados “Trace” (“Jiskei”) son los únicos capaces de luchar contra los Yakkai. Y si bien los Jiseki tienen un grupo de adeptos, también han generado cierto rechazo dado que algunos de ellos han usado sus habilidades para beneficio propio.

El lado Coreano de los súper poderes

Manifestado expresamente por su creador durante el SICAF de 2006, Trace es un trabajo cuya principal apuesta es la de crear una historia de superhéroes en base a un grupo de personajes con súper poderes, pero desde una óptica coreana.

Por lo expresado del autor, y aunque las obras de este corte pululan tanto en el cómic oriental como en el occidental, no es tan complicado dejarse llevarse por esas declaraciones y pensar que evidentemente se está ante un trabajo, que a partir de las referencias más básicas, desarrolla una visión muy propia y diferente tanto en el terreno argumental como en el visual. Bueno, de este último aspecto efectivamente se está ante un estilo muy particular y diferente a lo acostumbrado, lamentablemente no podemos decir lo mismo de los dos primeros.

En argumento, Trace, no es una obra que tome los elementos representativos del género y a partir de ellos de forma a un rostro propio, o al menos, uno que se distinga por aportaciones de cierta importancia, sino todo lo contrario, ya que toma como base un rostro bastante conocido. Seguramente no hará falta que lean muchos capítulos de Trace para notar las similitudes entre la idea principal que manifiesta este trabajo, y la popularizada por Stan Lee en el cómic de los X-Men.

Aunque el concepto general no es nada del otro mundo, tampoco quiere decir que estemos ante un trabajo que se puede desestimar, de hecho el que se hayan tomado las referencias de ese universo de Marvel, que entraña ciertas críticas y ecos sociales, permite al autor echar mano de esto para dar vida a una historia que no sólo sea atractiva para los fanáticos de la acción trepidante, sino que pueda ser apreciada por lectores que buscan obras con cierto trasfondo.

¡Desenfoques, benditos desenfoques!

El eje central en el que se entrañan la mayoría de los elementos de ese trasfondo al que me refiero, viene dado por los personajes y el entorno en que se desenvuelven. De la condición extraordinaria de los personajes viene la crítica global de la obra hacia la discriminación en todas sus formas y las repercusiones que esto ejerce sobre el individuo, quien movido por el juicio generalizado se ve orillado a aborrecer su condición natural y ocultarla para encajar dentro de la sociedad. Mediante esta misma condición Trace se manifiesta sobre esas tristes realidades como son la experimentación e instrumentalización humana. Y no menos evidentes son las críticas a la ambición desmedida, los eternos conflictos sostenidos en diferencias superfluas, así como a la indiferencia y el conformismo que representa el no actuar ante situaciones que sabemos están tremendamente mal, mientras estas no afecten a nuestra persona directamente.

Con lo dicho, parecería que la historia es de un carácter tremendamente oscuro, que trae a la mesa todos los males de la condición humana; sin embargo así como estos elementos son fácilmente apreciable gracias a la transparencia con la que el autor ahonda y construye a sus personajes, así mismo se puede apreciar un profundo valor humano que contrasta y sirve de contrapeso para que la historia muestre ambas caras de la moneda. Y aunque suene cursi, este valor humano se manifiesta primordialmente a través de los lazos familiares. De diferentes formas y circunstancias, casi todos los personajes son movidos por la intención de mantener o formar estos lazos familiares que se postulan como el sincero refugio de comprensión para su extraña condición.

Cómo no puede agradar este tipo de humor

Si bien los personajes gozan de una profundidad psicológica bastante aceptable —y se aboga a ella para ir moviendo la narrativa—, también es verdad que en muchos de ellos se encarnan grandes clichés: personajes que se vuelven más fuertes de la noche a la mañana, malos cuyo corazón reblandece y se vuelve buenos, personajes totalmente overpower, las clásicas transformaciones, entre algunos otros de menor importancia. Y algo que en lo personal me agrado pese a que en un principio me cayó como balde de agua fría, fue el humor de tintes bobos, infantiles y exacerbados que aportan algunos personajes, en muchas ocasiones dibujados en forma chibi.

Entrar al concepto visual desplegado en Trace, es sencillamente entrar a un terreno lleno de agradables sorpresas. De entrada es una experiencia totalmente distinta a lo acostumbrado; su concepto es innovador, fresco, sencillo pero a la vez atractivo (aunque quizá el diseño de personajes pueda ser un incordio para muchos), en donde el empleo de las viñetas es 100% vertical a modo de tira cinematográfica, lo cual permite darle un nuevo sentido a la palabra “dinamismo”. Y aunque los ambientes son pobremente detallados, la perfecta sinergia que se consigue entre las nutridas líneas de movimiento, y los innovadores desenfoques en partes específicas de las viñetas, logran crear un sentido de movimiento pocas veces logrado, que incluso da realce a esos fondos anodinos.

Siguiendo la línea del deleite visual, nos topamos con un alarde de técnica que va desde tomas en primera persona muy logradas, un repertorio de ángulos sorprendente, hasta acercamientos y tomas en perspectiva que no dan respiro. Podríamos seguir pregonando virtudes en este apartado, pero considero esencial no extenderme más de la cuenta, así que hay que hablar de las cosas negativas que se suman al barco de la narrativa.

En lo personal, tengo un gusto muy especial por obras de ritmo de lectura ágil y sin marañas, ya que nunca se sabe cuando no se estará de humor para internarse en lectura que apelan a toda nuestra atención por su complejidad, y es en estos momentos cuando trabajos ligeros caen como anillo al dedo. En teoría Trace cumple con estas características: sus escasos diálogos y la cantidad de viñetas hace que se pueda avanzar con suma facilidad entre los capítulos y la historia, pero lo que inicia con un ritmo tan vertiginoso como los sucesos que acontecen, conforme se interna en cierto arcos y situaciones claramente prescindibles, se empieza a desinflar y convertirse en una lectura tediosa y aburrida. Si se logra superar este declive que se mantiene durante un tiempo importante, se notará un repunte con muchos bríos que se acompañan de momentos culminantes y especialmente, de secuencias de peleas fulgurantes y atractivas, que no desconocen para nada la emotividad.

En resumen, un webcomic formulado para abarcar un abanico ciertamente amplio en lo que a público se refiere, pero que no deja de estar enfocado primordialmente a los amantes de los shonen genéricos, en donde la acción cobra el papel preponderante. Por otro lado, un trabajo que aporta un nuevo listón a la narrativa visual, y nos da una probadita de las bondades y alcances de esta forma de llevar contenido a los fanáticos.

Lo mejor:

  • Una experiencia visual grata, deslumbrante, sorpresiva, muy lograda y divertida.
  • Que se haya pensado en un público no tan reducido a la hora de crear el contenido.

Lo peor:

  • Aunque seguramente los aficionados a los argumentos maratónicos, en donde pulula la acción trepidante, estarán, sino contentos, bastante satisfechos con la duración, yo no puedo evitar pensar que a la obra le sobran muchas páginas, de situaciones totalmente suprimibles.
  • La historia en general es sencilla de entender, sin embargo su final de tintes complejos  y rebuscados termina quitandole brillo.

Reseña [Anime]: Hipira-kun

  Director Shinji Kimura
  Estudio: Sunrise
  Lanzamiento: 2009
  Géneros: Vampiros, sobrenatural
  Demografía: Kodomo / Shonen
  Tipo: Serie (10 capítulos)

No hace mucho, y más específicamente en la reseña sobre la obra antológica, Memories, manifestamos la versatilidad e inventiva de un autor como el afamado Katsuhiro Otomo. En aquella ocasión pregonamos su genio para salir un poco de la ciencia ficción y temáticas afines, y jugar con el humor negro, la sátira y la crítica social. Pero el creador de Akira, en su trayectoria como director y mangaka, no sólo se ha diversificado temáticamente, sino que incluso a dado un giro radical saliendo de su área predilecta enfocada al público adulto y volcando su prodigio para llevar material a las audiencias más jóvenes.

De tal modo que para rendir tributo a esta encomiable labor de apostar por un sector que muchas veces olvidamos que existe, es que dedicamos este humilde espacio a la versión animada de Hipira: The Little Vampire, un libro ilustrado guionizado por Otomo e ilustrado por Shinji Kimura, que tuvo un éxito bastante aceptable dentro de los pequeñines. Y aunque para su adaptación no contó con la participación de Otomo, al menos tuvo la dirección de la otra mitad del binomio creador: Kimura, quien en su trayectoria ha dirigido historias para títulos como Ani*Kuri15 y Genius Party.

Sinopsis

La historia sigue a un pequeño vampiro llamado Hipira que vive en Salta, una ciudad de oscuridad eterna de vampiros. Él vivirá una serie de aventuras con el resto de los residentes de la ciudad.

El lado vampírico de Katsuhiro Otomo

Cuando pensamos en trabajos dirigidos al público infantil, se nos ha inculcado la errónea idea de que deben ser trabajos con cierto nivel de contenido edificante, mismo que pueda encaminar por el sendero correcto su personalidad a través de enseñanzas sencillas; sin embargo esto que creemos como una certeza, resulta no ser el pilar fundamental en la mayoría de las ocasiones, sino que este lugar lo ocupan temas como la comedia y las aventuras sencillas. Y en esté tenor se sitúa Hipira-kun, pero al igual que otros trabajos de manga y anime, esta creación de Katsuhiro Otomo no se limita exclusivamente a una sola audiencia… Es verdad que la demografía principal es el Kodomo, no obstante fácilmente puede ser agradable a niños de entre 12 y 14 años, esos que son el blanco más joven de la popular demografía Shonen. Aunque por otro lado no es un anime para niños muy pequeños, más bien se limita a un rango entre el final de la niñez y el inicio de la adolescencia.

Con un par de personajes más que entrañables, Hipira-kun sabe conducirse entre la delgada línea de entre ambas demografías: por un lado atrapa a los más pequeños recreando el espíritu aventurero que impera aún al final de una etapa como la infancia, mientras que para aquellos que inician la adolescencia, les permite compenetrarse con la historia a través de un personaje principal que desentona un poco con el ritmo de sus compañeros, muy bromista, que es el blanco predilecto de la peculiar maestra, y con unos bríos inquebrantables para descubrir el mundo circundante. Y si bien la obra no es como ya lo habíamos mencionando, “edificante”, a través de la relación entre nuestro pequeño vampiro y el brillante espíritu llamado Soul-kun, se busca que los pequeños espectadores entiendan lo importante que son las relaciones de amistad y que atesoren esos preciados momentos.

Al final, el sapo jamás fue un príncipe…

Desde mi perspectiva —que podría no ser la óptima— uno de los puntos que mejor despliega estos amenos cortos, es sin duda el tema del humor. Desde una óptica adulta el aspecto cómico de Hipira-kun es, en general, muy sano, agradable y muy accesible para los más peques, sin embargo tampoco se puede negar que en varias ocasiones el principal ingrediente humorístico viene derivado de la desgracia ajena (Hipira golpeándose en la ingle, o ya sea la desgracia del experimento fallido de viejo Chouro). Pero lo interesante no termina aquí, y en lo personal hay un par de momentos que disfrute enormemente, y que seguramente también lo hicieron aquellos que por algún motivo llegaron a este peculiar exponente del Kodomo. Ambos evidentemente son una parodia y una mofa al mismo tiempo; uno de ellos es cuando la historia nos presenta al mítico y primigenio vampiro creado por Bram Stoker, Drácula, como un vampiro tremendamente anciano y al cual los jóvenes estudiantes no le prestan ni una pizca de interés. El segundo es igual de divertido, y en este se parodia a las clásicas historias de los príncipes convertidos en sapos por un malvado hechicero.

Pero aunque en conjunto el anime es bastante compacto y todo encaja a la perfección, el ámbito visual se roba hasta cierto punto los reflectores. Como adaptación de un libro ilustrado, el trabajo de animación por parte del estudio Sunrise (padre de los “mechas”) se enfoca primordialmente a recrear el estilo pictórico que predomina en ese tipo de libros infantiles, y no podemos negar que lo logra satisfactoriamente, pese al empleó del estilo CG (Computer Graphics). Un punto clave de la animación estriba en la perfecta armonía con que se crea la estética gótica —con sus ambientes tétricos y tenebrosos— y que se empasta al 100%  con la abundante paleta de colores que apela en todo momento a una fuerte razón: “los niños son extremadamente visuales”. Aunque no voy a negar que en ciertos momentos la forma en que se utiliza el CG en los personajes me resultó un tanto desacertada.

En resumen, Hipira-kun es un conjunto de cortos bastante agradables, que cuentan con un lenguaje bastante accesible, y que está aderezado muy atinadamente por un personaje un tanto gamberro pero totalmente entrañable…  En fin, un anime que ni mandado a hacer para mantener entretenidos a los pequeñines.

Lo mejor:

  • Apreciar el genio de Katsuhiro Otomo en un trabajo completamente ajeno a todo lo hecho anteriormente.
  • Un espectáculo visual estimulante y muy singular.
  • Un personaje principal con el que muchos niños se sentirán identificados.

Lo peor:

  • Que nos deje unas fuertes ganas de seguir disfrutando de más sobre este universo vampírico.
  • En escasas ocasiones el CG no termina de cuajar.

Reseña [Manga]: Tomie

2012/04/04 4 comentarios

Ficha Técnica:

Autor: Junji Ito

Revista: Nemuki

Editorial: Asahi Shimbun

Fecha de publicación: Tomie (de 1987 al 2000) y Tomie Again (en 2001)

Géneros:  Horror, sobrenatural, tragedia

Demografía: Josei

Tomos: 3

Capítulos: 20

 

 

Sinopsis: Tomie, la joven cuya belleza enloquece a quien la mira. Hombres y mujeres caen bajo su influjo: ellos, perdidamente enamorados de su beldad, matan, si es necesario, para cumplir sus deseos. Ellas, sea por admiración o por puros celos, desean ser como Tomie, por lo que acaban convirtiéndose irremediablemente en ella…

Tomie, un maligno ser que reúne en sí mismo los sentimientos más perversos del ser humano y los utiliza para lograr sus propios objetivos. Pero, ¿cuáles son tus objetivos, hermosa Tomie? ¿Cuáles son tus deseos?

Comentario personal: Antes de entrar de lleno a comentar sobre este excelente manga de Junji Ito, es necesario dejar en claro que para efectos prácticos de esta reseña, se abordara conjuntamente tanto los 2 primeros volúmenes de Tomie recopilados en la colección Museum of Terror, así como Tomie Again, volumen que fue lanzado posteriormente a esta recopilación. Hago esto a fin de poder enriquecer la reseña con las comparaciones pertinentes entre ambas entregas de esta atrapante saga de historias.

Para cada autor siempre existe una obra que sobresale y que sin duda lo representa, para Junji Ito esa obra no es otra que Tomie. Entre algunos de los méritos que la han hecho ser la obra que nos guía hacía este mangaka podemos mencionar sus múltiples adaptaciones a Live-Action, además de haberle significado hacerse en 1987 con el premio Umezu Kazuo (el llamado “padre del manga de horror”). Y personalmente considero a este manga como la mejor forma para un primer acercamiento hacia este autor y su interesante e inquietante forma de contar historias de horror.

Como es de esperar de un mangaka que está comenzando su caminar en la industria, en los primeros capítulos nos topamos con un dibujo un tanto amorfo —si es que se puede aplicar el término—, buscando una cierta identidad, lo cual se presta a una confusión bastante constante entre los personajes y una dificultad para seguir la historia. Conforme avanzamos en los capítulos se evidencia que el manga no fue concebido en un corto plazo,  aunque ya se notan esbozos bastante notables del particular estilo que lo caracteriza en la actualidad: un estilo pobremente detallado y bastante feo para las situaciones más normales; por otro lado aplica un trazo sumamente detallado enfatizando siempre lo crudo, violentas, bizarras, inquietantes y grotescas que pueden llegar a ser las perturbadoras escenas de este horror que se le da tan bien al señor Ito y que nos muestra la fuerte influencia que Umezu Kazuo plasmo sobre él.

Para la tercer entrega (Tomie Again), nos topamos ya con un dibujo en total plenitud que se mantiene en futuros trabajos: Uzumaki, Gyo, Remina, etc. Pero más allá de lo que muchos fanáticos opinan, a mí personalmente me parece que pese a ganar volumen en el aspecto visual, la narrativa pierde lo poco que se había podido lograr con las 2 primeras entregas. En los volúmenes anteriores se apostaba no sólo al ámbito visual, sino que dentro de las capacidades del autor las historias cortas estaban mucho mejor llevadas, sin mencionar que se les brindaba un mayor espacio dejándolas despegar para exponer las retorcidas situaciones que poco a poco se van poniendo mucho peores. Una verdadera lastima que no se haya logrado aderezar ese fabuloso y terrorífico trazo de la tercer entrega con una narrativa más enganchante.

Aunque los primeros 2 tomos me hayan gustado, no puedo ocultar que siempre existe algo en las historias de Ito que no termina por llenarme, no sé si será que las encuentro un poquitín pesadas, poco fluidas, al punto de no sentirme inquietado y abrumado en los momentos que la historia así lo plantea. Aún así no puedo negar que este autor es de los mejores exponentes y de los más influyentes de las últimas 2 décadas.

Para nadie es secreto que uno de los puntos flacos de Junji Ito es la creación de personajes; no se le da para nada, casi todos sus protagonistas están fabricados con el mismo molde y adolecen de poca profundidad y hasta existe un reciclaje en cuanto a la forma en que se relacionan los diferentes personajes que componen sus trabajos. Quizá Tomie es la gran excepción a este constante, aunque suena un poco aventurado podemos decir que en este personajes se plasma un poco de la escencia de las llamas “mujeres fatales” muy propias de las clásicas novelas negras, de igual forma se plasman recurrentes de la sociedad contemporánea como son la vanidad, la superficialidad de la belleza, y si de verdad el señor Ito utiliza lo antes mencionado y no es sólo mi propia percepción, la verdad nos encontramos ante una lección sumamente inquietante sobre lo efímero de la belleza.

En resumidas cuentas, un manga muy interesante que nos lleva muy cerca a la mejora progresiva del autor y su forma muy particular de crear historias de absoluta pesadilla. Y una obra hecha a la medida para aquellos de estómagos fuertes, pensamientos inamovibles y que gustan de experimentar con historias retorcidas.

Lo mejor:

  • Es una excelente opción para conocer la carrera de Junji Ito y su influencia dentro del género
  • Tiene mucho poder para impactar visualmente al lector

Lo peor:

  • Flojea bastante en la narrativa, especialmente “Tomie Again”
  • Con tan grande cúmulo de historias cortas e inconexas, a veces se le puede perder el encanto, por lo que recomiendo leerla poco a poco