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Géneros y Demografías III: Shônen

Shonen Cabecera

“Anime para chicos” es la frase con la que solemos definir al Shônen (o Shounen), un “género” estereotipado y genérico que asociamos con violencia y desnudos, temáticas que solemos creer atraen al público masculino. Sin embargo, aunque de cierta forma todos esos mitos que se yerguen sobre él tienen un grado de verdad, no se trata de animación de debamos menospreciar por anticipado ni tachar de mediocre sin antes haberla visto. Y claro está, no debemos considerarla un género, sino una demografía.

El Shônen, cuyo significado es “muchacho” (少年), es una clasificación en la que englobamos todas aquellas obras de anime o manga que por su temática, argumento, ritmo, diseño visual y diseño de personajes suelen presentar elementos que culturalmente se nos ha enseñado deben gustar a los hombres, aunque esto no significa que no puedan interesar o gustar a las mujeres. La principal razón de la separación entre obras Shônen y Shôjo responde únicamente a necesidades culturales —un tanto machistas hay que admitirlo— en las que se han definido roles (aunque el término correcto el “papeles”) para hombres y para mujeres, estos papeles se basan en las actividades que cada sexo y cada género debe realizan dentro de su sociedad.

Teniendo en cuenta lo anterior nos resultará sencillo entender porque tienen tan éxito ese tipo de series en el sector masculino joven, las peleas, los viajes llenos de aventuras, las chicas sexys, los villanos y la comedia se han asociado a actividades que los hombres debe realiza y disfrutar, o al menos se ha enseñado a los varones a mostrar predilección por ese tipo de contenidos. Para mala fortuna de aquellos artistas que sí se interesan por contar historias, el mainstream ha encontrado en las series Shônen un estupendo mercado para colocar sus productos, provocando con ello que muchas de las obras se conviertan en productos genéricos que únicamente buscan colocar una mercancía en el mercado.

La influencia de las empresas ocasionó que la producción de estas obras empezara a seguir una formula definida con el fin de atraer a los consumidores, justo como hace el cine Hollywoodense. Los animadores y magakas recurrieron a usar ganchos que terminaron por definir al Shônen: hombres aventureros como protagonistas, mujeres atractivas, elementos ecchi, fan-service, peleas constantes y una historia que generalmente siempre gira en torno a un protagonista cuyo único propósito es buscar, encontrar o lograr algo. Asimismo, se intenta dar una moraleja de perseverancia y trabajo en equipo cuyo trasfondo tiene origen en la mentalidad nipona después de la Segunda Guerra Mundial, pues se enseña a seguir adelante sin importar lo difícil que resulte la travesía.

Temáticas

Hemos dicho que el Shônen se enfoca en el público masculino joven, pues bien, éste público va de los doce a los dieciocho años, sin que esto restringa la edad de su público total y final, ya que adultos de treinta años bien pueden sentirse atraídos por lo que las obras de esta demografía pueden ofrecerle. Al ser un rango de edad muy amplio, las obras Shônen enfatizan determinadas temáticas dependiendo del sector de espectadores que quieran atraer, pues los temas de interés de un puberto de trece años no serán los mismo que los temas de interés de un joven que se aproxima a la adultez. Sin embargo, sin importar a que rango de edad se enfoque la obra, ésta presentará problemáticas con las que el espectador o el lector se verán identificados, ya que suelen ser elementos cotidianos que todos vivimos en algún momento.

Aventura. Sin duda es el quid principal de este tipo de obras. La aventura en si misma ha sido considerada un género y se ha asociado al público masculino, pese a no serlo. Lo que entendemos como aventura es retomado de géneros clásicos como la Fantasía Épica o el Western, en donde vemos a valientes aventureros recorrer peligrosos senderos en busca el algo valioso, para salvar a su amada o para vencer a los malos.

Pues bien, lo que el Shônen hace es matizar esta misma situación, pero en lugar de un valiente aventurero nos muestra a un chico normal, que bien podría ser cualquiera de nosotros, enfrentar una difícil travesía durante la cual enfrentará sus propios miedos y debilidades para que —una vez terminada la jornada— regrese como un hombre (algo así como en un ritual de paso).

Dependiendo de aquello que el personaje tenga que enfrentar podremos advertir la profundidad de la obra, la mayoría de las obras comerciales se basan en un despliegue visual de fastuosas peleas, como en Dragon Ball (porque siendo estrictos Gokú nunca madura), cuando el viaje es más de introspección estamos ante una obra de mayor complejidad, como en el caso de Fullmetal Alchemist.

Shonen Aventura

Violencia. El tema favorito de las madres, pues si bien es cierto que la animación y comic japoneses son más violentos que otros, esto responde a una característica cultural, por ejemplo: en la animación estadounidense (Disney y Warner) la violencia no tiene consecuencias, mientras que en las obras niponas sí las tienen, justo como en la vida real; si golpeas a alguien sangrará, no se enrollará como acordeón y caminará tambaleante.

Dentro de las obras Shônen la violencia está siempre presente, ya sea que se trate del tema central o sea un elemento recurrente de la misma. Sin embargo, a diferencia de lo que pasa en el Seinen, la violencia aquí no es malintencionada, no es perversa y siempre mantiene un toque de fantasía y exageración que la hace inverosímil (dentro del Seinen, la violencia es cruda y muy apegada a la realidad). En Saint Seiya, Naruto, Soul Eater, Dragon Ball, Ranma ½ o Bleach, tenemos grandiosas peleas que siempre presentan elementos ficticios y un constante manejo de las artes marciales. Y si bien tenemos constantes peleas contra personajes malvados, en ningún momento hay intención de mostrar una violencia cruel y visceral. En mi opinión, una serie Shônen no es más violenta que una transmisión deportiva.

Sexualidad. Como el público del Shônen ya está dentro de la edad de explotar su sexualidad, la mayoría de estas obras se basan en los elementos sexuales para atraer al público, y eso ha dejado un gran estigma dentro de la comunidad friki, pues suele creerse que un Shônen funcionará únicamente recurriendo al fan-service e incluso al Ecchi, o peor aún, al Hentai. Estos no es del todo cierto, pues a pesar de que muchas de las obras más comerciales recurren a esos ganchos, también hay muchas obras de excelente calidad que no lo hacen, ahí está el caso de Death Note o el ya mencionado Fullmetal Alchemist.

Shonen Sexualidad

La cantidad de elementos sexuales que presente la obra dependerán del rango de edad que quieran atraer, puede que muestres una simple y tierna atracción como en Love Hina o elementos más fuertes y sugerentes como en Ikkitousen.

Chico-chica. Ligar, como dicen los jóvenes de ahora, es otro de esos temas recurrentes en éste tipo de obras, la mayor parte de las veces se trata del chico tímido y patético enamorado de la chica de cuerpo escultural que ni siquiera sabe que existe pero que por azares del destino termina conquistando. Y esto puede derivar en historias muy tiernas, muy sexuales o muy violentas, como en High School of the Dead.

La dinámica en la interacción de hombres y mujeres también es muy particular, sobre todo en obras destinadas a un público entre 13 y 16 años. Generalmente el protagonista masculino es tonto, impulsivo y desesperado, mientras que su acompañante femenina es metódica, inteligente y reflexiva, lo cual hace que ambos se complementen pero genera un estereotipo insalvable que lamentablemente es difícil no ver en las series actuales.

Deportes. El Spokon (género de deportes) es un género aparte, pero la mayoría de esas obras se enfoca al público masculino, por obvias razones, y presentan todos esos elementos de los que ya hemos hablado. Slam Dunk y Captain Tsubasa son dos ejemplos perfectos del Spokon Shônen. Junto al Spokon, el Mecha, el Harem y las Artes Marciales (o peleas en general) son los géneros más comunes en ésta demografía.

Shonen Spokon

Jóvenes solos. Quizás este aspecto es menos notorio en países como el nuestro, pero en Japón es muy frecuente que los hombres jóvenes (salaryman) vivan solos en pequeños departamentos, trabajen y ganen el suficiente dinero para invertir en sus pasatiempos, y como no tienen las presiones de la vida en pareja también pueden disponer de todo su tiempo libre.

El hecho de que cada vez haya más gente con esta situación en Japón hace que el rango de edad se eleve (por eso yo lo puse hasta los treinta años). El Shônen permite disfrutar a estos hombres de aventuras que ellos desearían vivir pero no pueden, les permite soñar con recorrer exóticos mundos y conocer a bellas jovencitas, y de cierta manera libera su estrés de una forma sencilla al permitirles perderse en su imaginación y fantasías pero desde la seguridad de sus hogares (por eso la industria pornográfica en Japón es tan particular).

Si la industria del maganime busca atraer a este sector de consumidores una buen fórmula es ofrecerles historias en donde los personajes sean jóvenes comunes viviendo vidas aburridas y que por una inesperada razón se ven metidos es una excitante aventura que cambiará el resto de sus vidas y que les ofrezca todo aquello con lo que siempre han fantaseado.

Protagonismo masculino

Con lo que hemos visto hasta el momento es más que obvio que el personajes principal generalmente es un hombre, y digo generalmente porque muchas obras Shônen tienen dentro de los papeles protagónicos a las mujeres, y no me refiere a aquellas féminas que le dan juego a personajes masculino, sino que son ellas quienes cargar con todo el peso. El mejor ejemplo es la saga de Ikkitousen, Sonsaku es la protagonista y las mujeres juegan el papel central en la obra.

Shonen Protagonista

Estereotipos

Ya hemos mencionado los estereotipos a lo largo de toda la entrada, sin embargo, hay algunos que no está demás recalcar. En primera tenemos al varón todopoderoso que sin importar lo difícil de su misión o lo estúpido que él sea siempre logrará su cometido. En segunda tenemos a la amiga-novia-amante que estará a su lado en una relación de amor y odio y lo acompañará durante su travesía, proporcionando o no mayor complejidad a la historia pero sirviendo indiscutiblemente como atractivo visual. En tercer lugar están las peleas, ya sean de ninjas, samuráis, gente común, genios malignos, peleadores callejeros, contra monstruos, extraterrestres o demás engendros. En cuarto lugar tenemos la glotonería, muchos de los personajes masculinos son barriles sin fondo (Gokú, Ranma, Naruto, Luffy, L) que comen sin parar. Finalmente en quinto lugar están los amigos inseparables que acompañaran al protagonista siempre (como Krilin).

Diseño

El diseño es muy sencillo, los escenarios están planteados para que en ellos se puedan llevar a cabo intensas peleas que terminarán por destrozar el lugar. La música es pegajosa, fuerte y rápida, lo cual incita a la aventura. Los personajes masculinos no presentan un gran detalles en su construcción, a lo mucho se limitan a tener una cualidad identificadora y poco común. Las mujeres, por su parte, tendrán hermosos y bien desarrollados cuerpos sin importar la edad biológica que supuestamente tengan, aunque esto puede variar dependiendo del rango de edad al que se destine la obra. Los colores son vivos, contratantes y se acoplaran a la emotividad de cada escena.

Ritmo y capítulos de relleno

El ritmo de las obras Shônen es constante, la acción es trepidante y no para, y al menos en cada capítulo vemos una pelea o elemento que engancha al público para seguir la obra. Sin embargo, la mercadotecnia y los tiempos, cuando hablamos de una obra basada en un manga aún en publicación  suele jugar en contra, lo cual fuerza a los productores a alargar innecesariamente una serie con tediosos capítulos de relleno.

Otro problema que suele disgustar a los aficionados es el estilo narrativo de los japoneses, es decir, el hecho de que durante una escena de acción intercalan diálogos, soliloquios o larguísimos flash-backs. De esta forma los cinco minutos que tardaría en explotar Namekusei fueron varios capítulos, y después de que Oliver chutó el balón tardó cinco episodios en llegar a la portería de Beji.

Comedia

La comedia es intrínseca de esta demografía, y básicamente toda es comedia física que gira alrededor del personajes principal  o de algún personajes secundario cuya función es ser el bufón de la obra. En una opinión personal y con base en el anime Shônen que yo he visto, la comedia recurre a chistes simples, morbosos, en ocasiones algo escatológicos y de poco contenido. Hay obras que si bien son Shônen su género principal es la comedia, en esos casos la cosa cabía, pero en el resto de obras, cuyo género es otro, la comedia siempre será simple y barata, nos hará reír un rato pero nada más.

Ganchos

Está demás hablar de los ganchos para atraer y atrapar al público porque lo he hecho a lo largo de todo post, pero tan sólo para dejarlo claro tenemos el gancho femenino, los elementos sexuales, los deportes, las peleas, en drástico cambio de vida de un chico común en un gran héroe, las maquinas (muchas serie Mecha son Shônen) y el humor diseñado para la mentalidad masculina.

Shonen Ganchos

Como podemos, ver el Shônen es una demografía que por la diversidad y complejidad de su audiencia se ha diversificado en múltiples estilos, tipos y estereotipos, se ha enfocado en contar historias y en vender productos, pero principalmente ha buscado ser un escaparate para que el público masculino deje volar su imaginación y vea reflejadas sus fantasías por unos minutos.

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Reseña [Manga]: Baby Face

2012/10/20 2 comentarios

  Autor: Inoue Takehiko
  Revista: Shonen Jump
  Lanzamiento: 1992
  Géneros: Drama
  Demografía: Seinen
  Tomos: N/A (One-Shot)

A estas alturas, pocos son los aficionados que no conocen, o al menos que han escuchado, de la existencia de Takehiko Inoue, e incluso aquellos que hoy en día distan por completo de esta afición, muy posiblemente, durante su niñez o adolescencia, fueron tocados por la vibra y pasión de su trabajo más representativo: Slam Dunk (en su versión animada). Pero aunque Inoue es uno de los mangakas de mayor impacto y estima fuera del país del sol naciente —principalmente por su trayectoria en el género deportivo (Spokon)— y que se ha consolidado como uno de los grandes nombres de la industria en todas su épocas con su aún activa y fascinante adaptación de la novela de Eiji Yoshikawa sobre el mítico guerrero feudal, Musashi Miyamoto, también es muy cierto que algunas de sus obras menores —en cuanto a apuesta comercial— han escapado al ojo activo de la gran mayoría de los aficionados al cómic nipón.

Un claro ejemplo de este fenómeno se encuentra en Baby Face, un One-Shot publicado en 1992 a través de las páginas de popular revista Shonen Jump, y que a no ser por el distintivo y hermoso trazo de Inoue, podríamos acuñarlo a cualquier otro artista especializado en las obras de temática negra, o al menos con tintes de ella.

Sinopsis

En plena Nochebuena, un tímido e introvertido chico se debate entre una cita romántica, y el oscuro cumplimiento de su profesión…

Un joven-maduro Takehiko Inoue

Así, de entrada, el acercarse a un One-Shot del corte de Baby Face resulta en una experiencia fascinante que podemos expresar en dos formas. La primera de ellas, se alimenta del hecho de que durante años hemos visto a Takehiko Inoue como un gran maestro del manga deportivo, y que si bien el trabajo que desde 1999 ha estado realizando con Vagabond a roto en cierta medida con este encasillamiento, aún resulta difícil deslindar su figura de esos apasionantes argumentos de gloria y entrega deportiva, en donde el realismo y la intensidad son parte medular de la narrativa. Por tanto, y más que nada por el hecho de conocer a un Inoue ya consagrado dentro de la industria y con un rango de acción bastante claro, es que leer este trabajo que se aleja por completo de cualquier idea concebible sobre una posible historia de este mangaka —por lo claramente apreciable de su trayectoria— resulta un viaje sumamente atractivo; y no sólo limitándonos al hecho de tocar terrenos inusitados, sino sumar a ello la forma tan acertada con que Inoue se desplaza por las reducidas páginas propias de todo capítulo único, así como lo bien que construye al entorno que rodea al personaje central.

El otro punto al que me refiero al inicio de ésta sencilla reseña, son las referencias y evocaciones que Baby Face trae consigo, sobre aquellos artistas que se han sentado las bases narrativas de la temática negra en las viñetas niponas y potenciado a las mismas. Hablando de las claves referenciales que de una u otra forma permean la primicia de Inoue, tenemos un importante punto clave en el clásico guionizado por Koike Kazuo y dibujado por Ryoichi Ikegami, Crying Freeman, aunque limitándonos fuertemente a su personaje principal. Quienes han leído Freeman sabrán que el atractivo principal del manga es su personaje principal, Yo Hinomura, una hábil asesino, que posee la particularidad de romper en un llanto silencioso después de haber cumplido con sus encargos. Bueno, el personaje de Inoue no posee esta particularidad en su personalidad, sin embargo indagando más a profundidad en la psicología de ambos personajes y en la forma que se presentan ante la fría vida de asesinos a sueldo, nos topamos con grandes similitudes, ya que ambos son personajes con una personalidad, si bien no doble, con enormes matices al no abrazar por intención propia esa despiadada y sangrienta actividad, sino que son personajes claramente aprisionados por un fatídico destino dictado por las oscuras mafias que operan desde las sombras. En este punto, considero que el género negro dentro del manga se ha caracterizado precisamente por poseer personajes con personalidades contrastantes y desconcertantes.

Rosas manchadas de sangre

Prosiguiendo con las referencias, o más bien con lo que evoca este exquisito manga corto, tenemos que hacer una parada en el nombre del señor Ryoichi Ikegami; ya que si bien Inoue logra impregnar la obra con su estilo, este se siente más claramente en los puntos donde la comedia se mezcla con la inocencia del protagonista. Durante los momentos determinantes de la narración, es imposible no traer a la memoria el estilo desarrollado por Ikegami, tanto en estética como en atmósfera; esto no quiere decir, de mi parte, que éste sea un trabajo carente de escencia y personalidad propia, lo que quiero manifestar con estos párrafos es que existe un estilo base que caracteriza hoy en día a este género dentro del manga. Y ya que estamos hablando de concepto visual, no se puede pasar por alto el gran oficio, incluso siendo una obra surgida en lo prematuro de su carrera, que manifiesta este prolífico mangaka, y en donde la forma en que logra romper el cordial y amigable ambiente que cobija mayormente a la obra por una atmósfera fría, inquietante, sombría y bastante opresiva con el personaje central.

Además de la maestría con que se maneja la idea visual y que nos da una prueba fehaciente de los dotes innatos de Inoue para hipnotizarnos a través de su habilidosa plumilla, es de elogiar la madurez y crudeza del argumento, que para nada es algo sencillo de conquistar recordando que se trata de un One-Shot, y que como sabemos sirve muy bien para comunicar ideas simples y sin mayores trascendencias narrativas, pero que puede resultar un medio estrepitoso si se desea plasmar un argumento duro y de profundidad. Sin embargo sabemos por otras obras que esto es posible, y por tanto resulta elogiable como el joven artista que era en esa época logra sortear estos inconvenientes y brindarnos una historia impregnada por una profunda desesperanza y un estilo de dibujo que resulta un suculento manjar.

En definitiva, estamos ante una joyita pérdida en la carrera del afamado mangaka. Una historia que nos sitúa en la deshumana vida de los asesinos a sueldo, y que plasma con total realismo y la crudeza necesaria, que esto se trata de un camino sin retorno, un mundo que te aprisiona, que te borra por completo del mundo cotidiano y el cual te consume en todos los aspectos. Una obra imprescindible para cualquiera que se haga llamar fan de Takehiko Inoue.

Lo mejor:

  • Conocer los albores profesionales de este tremendo mangaka.
  •  La satisfacción que genera una obra impensada.
  • El precioso dibujo repleto de realismo y detalles (nunca está de más decirlo).

Lo peor:

  • Ser insanamente desconocida.