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Reseña [Manga]: Mars

Autor: Hideo Yamamoto Revista: Young Sunday Lanzamiento: 1992 Géneros: Drama, psicológico Demografía: Seinen Tomos: 1

  Autor: Yokoyama Mitsuteru
  Revista: Shônen Champion
  Lanzamiento: 1976
..Géneros: Sci-fi, Sobrenatural, ..acción
  Demografía: Shônen
  Tomos: 5

«En 1956 empecé a dibujar Tetsujin-28 y desde ese momento he dibujado una gran cantidad de mangas de ciencia ficción, y cada vez que concluyo uno siempre pienso en dejar la ficción y realizar otro tipo de historias. Pero al final, siempre me encuentro a mi mismo dibujando otro manga sobre ello… Parece que simplemente me gustan ese tipo de historias». Estas son las palabras escogidas por Yokoyama Mitsuteru para acompañar la contraportada de cada uno de los 5 tomos que componen esta apreciable obra de ficción. Palabras que sin duda resultan engañosas para su receptor si son leídas desde la perspectiva del total desconocimiento de la trayectoria de este autor clásico. ¿Por qué menciono que son engañosas? Sencillamente por que estas palabras nos hacen pensar que estamos ante un autor completamente de género, y aunque es verdad que es uno de los grandes maestros de la ficción en el cómic nipón, y desde mi perspectiva el padre de los “Super Robots”, su carrera no se encuentra, ni de lejos, limitada únicamente a este tipo de historias.

Al igual que la mayoría de sus contemporáneos, y lo cual contrasta totalmente con lo que vemos de los mangakas actuales, la producción de arte secuencial de Mitsuteru es interesantemente diversa en cuestiones temáticas, moviéndose por el mahô shôjo, el manga puramente de aventuras, las historias ninja para el público juvenil, así como el manga de rigor histórico y el biográfico. Lo que si es interesante de resaltar es como la ciencia ficción fue uno de los géneros importantes durante las primeras etapas de lo que habitualmente llamamos como “Manga Moderno”. Y ya no digamos en la animación, en donde las primeras producciones seriales destinadas a la pantalla chica estuvieron cobijadas bajo esta temática. Pero esa… esa es otra historia que ya nos tocará revisar.

Sinopsis

Todo da inicio con la misteriosa aparición de una nueva isla en el mar Japonés. Iwakura, un periodista que cubre el misterioso suceso a través de una avioneta, se percata de que en la cima de la nueva isla, Akinoshima, se encuentra un joven y rápidamente se apresura a solicitar ayuda. El enigmático joven, incapaz de hablar y recordad su pasado, es trasladado a un hospital en Tokyo para su cuidado. Pensando en un mejor lugar para su recuperación el director del hospital se lleva al joven con él a casa; sin embargo, un misterioso hombre, el cual alega ser un periodista, arriba a la residencia del director y empleando unos misteriosos poderes se lleva al joven con él.

Lejos de la residencia del director, el supuesto periodista menciona “Mars” como el nombre del joven y, además, externa que ambos forman parte de una raza extraterrestre que arribó a la tierra hace mucho tiempo. De igual forma, y dado que Mars no posee recuerdo alguno, le comunica que su deber al llegar a la tierra consiste en exterminar a la raza humana en el momento que esta se vuelva un riesgo para la seguridad del universo. Para ello, Mars sólo debe activar a Gaia, un súper robot sumergido en Akinoshima; sin embargo, este se niega a creer que la raza humana sea peligrosa para la paz del universo y merezca ser erradicada. Dicho esto, a Mars se le dan 10 días para que estudie la historia de la humanidad, pasado ese tiempo si aún sigue negándose a concluir su encomienda, los miembros de este grupo de proveniente de un planeta lejano activaran a Gaia para cumplir con su objetivo.

¿Vale la pena darle una oportunidad de vida a la humanidad?

Nacido en 1934 en Kobe, Japón, Yokoyama Mitsuteru, en plena niñez, vivió las implicaciones que tuvo para toda la sociedad japonesa la participación de su país en La Segunda Guerra Mundial, cuando junto a su familia tuvo que ser evacuado a la prefectura de Tottori para refugiarse de los bombardeos Norteamericanos. De la misma forma que él, aunque en distintas etapas de la vida y en condiciones diferentes, la gran mayoría de los iniciadores del Manga Moderno, también sufrieron de las consecuencias que acarrea un conflicto bélico de semejante magnitud. El haber atravesado por la página más oscura que se ha firmado en la historia de la humanidad dejó —al igual que lo hizo en todos los entes sociales implicados ya fuera directa o indirectamente— una huella indeleble y siempre lacerante. Esta profusa marca no sólo permeo a una sociedad preocupada por resurgimientos de este hecho bélico, lo cual se refleja en las obras de manga que vuelven sobre el conflicto y nos dejan ver los horrores del mismo, sino que además, como bien lo deja entrever Yokoyama con este manga, dio paso a una forma más crítica y reflexiva sobre como ver a la naturaleza humana.

Desde la vista del universo, la tierra no es más que polvo. Aun así, la humanidad es la peor de todas las formas de vida. Mira la historia de la humanidad en este planeta… es una historia de guerra.

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El despertar de Titan

La primicia argumental de Mars, en su más profundo sentido, claramente parte de esta forma crítica y menos flexible de entender la naturaleza humana a partir de la historia que ha escrito. Ello no es un elemento que surja de interpretaciones muy propias de ciertos lectores, sino que es un argumento totalmente transparente y que se enuncia por los propios personajes. Pero contrariamente a lo que se podría intuir de un manga cuyo trasfondo es expuesto con tanta claridad, la narrativa posterior bajo la que transcurre toda la historia no esta ni de cerca en la misma sintonía. Vamos, que el trasfondo sirve exclusivamente como punto de inflexión para poner en perspectiva los motivos que respaldan las acciones que desarrollaran los personajes que componen el reparto. De ahí en más, esta pasa a lo más profundo del baúl de los componentes que dan cuerda a la trama, que siendo sinceros no son muchos, y sin duda el más determinante de ellos es la naturaleza shônen del manga.

Tratándose de shônen conocemos de antemano que no está dentro de las intenciones tocar temas profundos, desarrollar tramas intrincadas o evocar  reflexiones críticas. Sus intenciones elementales son mucho más relajadas y entretenidas, que más sin embargo involucran un cierto porcentaje de los argumentos antes mencionados conforme la obra se ubique más en la frontera con el seinen. Refiriéndonos a Mars, esta sin duda se ubica de la parte centro del espectro de audiencia hacia adelante, por tales motivos es que no resulta entendible las razones de su autor para mostrar semejante desinterés por cualquier forma de incluir y desarrollar la idea que da vida a su obra, claro,  en la medida que la demografía lo acepta.

Entonces, el manga se desarrolla completamente en base a un estilo de pocos diálogos, con la mayoría del contenido viniendo de las acciones emprendidas por los personajes y el apartado visual, y no a través de los bocadillos; si bien esto permite que la historia avance a pasos agigantados, que describa un ritmo ágil muy acorde al contenido de acción, también está muy claro que impide o trunca cualquier posibilidad por desarrollar e ingresas en la personalidad del reparto. Esta nula exploración de los personajes mina una posible mayor integración de lector con la historia, no dejando de indicar que le resta volumen a la misma. En lo que respecta a la ciencia ficción, esta es sencilla y amigable, no se mezcla con temas y cuestiones sobre su injerencia en la vida humana y ese tipo de cuestiones, y simplemente se emplea para deleitarnos con los espectaculares Super Robots.

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Gaia, el destino de la raza humana

Hablando de un manga eminentemente de ciencia ficción, resulta un concepto muy interesante el emplear la figura de distintos seres mitológicos como identidad para los diferentes Super Robots empleados por el grupo de antagonistas. De entre los seres a los cuales deben su nombre los entes mecánicos a través de los cuales se pretende acabar con la vida de Mars, se mencionan los siguientes: Ra, Urano, Uraeus y la Esfinge. Como podemos apreciar, Yokoyama involucra tanto a la mitología Griega como a la Egipcia, gesto que no sólo enriquece la idea general, sino que resulta particularmente atractivo al crear esta mezcla de aire anacrónico. Siguiendo con estos gestos, y retirándonos de los antagonistas, vale destacar el nombre del Super Robot gobernado por Mars, Gaia. No considero que el nombre haga referencia alguna a la Hipotesís de Gaia (desarrollada con gran maestría por el emblemático Miyazaki en su manga Naussica), pero sí a Gea (Gaia en el griego antiguo), la primigenia diosa que simboliza a la Tierra en la mitología Griega. En este contexto es que se entienden perfectamente la idea del autor por elegir este nombre para el ser mecánico que puede, si así lo desea, terminar con la existencia de la tierra misma.

El apartado gráfico es, de todos los elementos que componen esta pieza, sin duda el más consistente de acuerdo a la trayectoria de su autor. Estamos ante un grafismo monolítico bastante sobrio, sin grandes aspavientos ni experimentos visuales y que tampoco  juega con las viñetas. Si cabe usar el término, estamos ante un estilo muy clásico y ordenado, en donde todo está construido de forma maquinal. Dentro del concepto visual destaca mucho el meticuloso diseño de las construcciones que componen las grandes urbes mostradas, tema que contrasta—como es propio del autor— con la mayoría de los elementos, desde los Super Robots que no muestran grandes detalles, hasta el diseño de los personajes, este muy básico y de poca diversidad e, incluso, un tanto inexpresivo y de actitud severa.

Cuatro años antes de incursionar en el mercado con Mars, en 1972, Yokoyama Mitsuteru dibujó, para las páginas de la revista Shônen Champion, Babel II (Babel Ni-Sei), manga que tiene como primicia a los jóvenes dotados con poderes sobrenaturales. Dicho estilo o rama de la ficción es fácilmente rastreable hasta la trayectoria de Shotaro Ishinomori, y especialmente a su obra Genma Taisen. Pero volviendo a Babel II,  es importante traerla a colación por el simple hecho de que es la obra que antecede a Mars, y con ello una referencia obligada de revisar para todo aquel que desee incursionar en la obra que hoy nos compete, ya que permite ubicarnos ante el estilo del autor para desarrollar este tipo de trabajos.

Lo mejor:

  • Toda la incursión de elementos mitológicos en un manga de ciencia ficción.
  • El ritmo de lectura es bastante ágil y la acción no deja de ser entretenida.

Lo peor:

  • Desarrollo de la historia excesivamente lineal.
  •  El dibujo es bastante común y el diseño de los Super Robots está apenas esbozado.
  • Yokoyama presenta discursos sobre la naturaleza humana desde muy temprano, sin embargo durante todo el transcurso de la historia no hecha mano de ellos sino hasta ya muy avanzada la cosa.

Reseña [Manga]: Grey

2013/12/23 1 comentario
Autor: Hideo Yamamoto  Revista: Young Sunday  Lanzamiento: 1992  Géneros: Drama, psicológico  Demografía: Seinen  Tomos: 1

  Autor: Yoshihisa Tagami
  Revista: Shônen Captain
  Lanzamiento: 1985
  Géneros: Sci-fi, acción, militar
  Demografía: Shônen
  Tomos: 2

La Ciencia Ficción como género cinematográfico y literario, nos plantea una sociedad futura o presente que ha recibido el impacto de numerosos avances científicos y tecnológicos. Dicho esto, la ciencia ficción es, pues, una narrativa eminentemente especulativa que, de la mano de los nuevos mundos y sociedades que plantea, incorpora, de forma inherente a ella misma, un poderoso elemento de asombro. Este elemento de asombro ha hecho que la ciencia ficción sea, mayormente, encajonada como un medio puramente de entretenimiento, olvidando así, que a lo largo de su historia, la ciencia ficción se ha constituido como uno de los más poderosos vehículos para desarrollar la critica social y la reflexión profunda sobre el sentido y los alcances de la técnica.

La temas que rodean a la ciencia ficción son, al igual que el universo, vastos, cautivadores y, muchas veces, atemorizantes. Dentro de esa inmensidad de temas y mundos diversos, uno de los más explorados, es aquel que plantea una sociedad en donde el dominio a pasado del hombre a la máquina. Desde las máquinas divinas y esclavizantes de la ciudad de Metrópolis, pasando por el HAL homicida de 2001: Una odisea espacial y llegando hasta la mortal Skynet de Terminator, la preocupación del hombre por perder el control de la sociedad ha quedado marcada en la línea de tiempo de la ciencia ficción. Y Grey, como no podría ser de otra manera, es una obra que trae dichas preocupaciones a terreno del cómic.

Sinopsis

Grey nos sitúa en un futuro lejano y distópico, en donde el océano azul se ha convertido en un mero recuerdo de lo que antes fue un mundo que ahora se rinde ante un desierto interminable. Los pocos asentamientos humanos que sobreviven a la hostilidad de este nuevo mundo se encuentran numerados, y cada uno de ellos es controlado por súper ordenadores bautizados bajo el nombre de “Little Mamas”, los cuales a su vez se encuentran interconectados a un ordenador central… “Big Mama”.

Dentro de las sórdidas ciudades, los pocos individuos que las habitan viven vidas al límite, sin ningún privilegio ni beneficio, y cuyo único método para desligarse de su desdichada vida consiste en enlistarse en las tropas de la ciudad y tratar de ascender en el estricto e inflexible sistema de rangos creado por “Big Mama”. Bajo dicho sistema los soldados son catalogados en rangos que van de la F, como el más bajo, hasta llegar a la A, lo cual significa convertirse en ciudadano y obtener una vida con privilegios antes impensados. Pero la tarea no es sencilla, sólo un reducido 3% de los solados lo logra, y es que no estamos ante un sistema de rangos común. Para poder ascender es necesario obtener créditos, y para ello hay que matar, matar tantos enemigos como sea posible en cada misión.

Cada combatiente obtiene 50 créditos por regresar de una misión, y 30 extras por cada enemigo que haya asesinado. Una vez que un soldado alcanza 1,000 créditos este asciende de categoría, acercándose al sueño de la ciudadania. Pero, ¿realmente vale la pena luchar por dicho objetivo?

La máquina sobre el hombre

No hace falta ser un genio para saber que el pueblo nipón posee una impresionante predilección por la ciencia ficción, misma que fue detonada a mediados del siglo pasado, y específicamente a partir de la cruda posguerra que tuvieron que vivir. Por ello no es de sorprender que prácticamente desde el nacimiento del llamado “manga moderno”, la ciencia ficción  ha formado parte medular del cómic japonés. Metropolis (1949) y Astroboy (1952) ambas creaciones de Osamu Tezuka, así como Tetsujin-28 (1952) de Mitsuteru Yokoyama, serían los ejemplos más claros e inmediatos.

Para cuando dio inicio la década de los 80’s, la ciencia ficción ya había sido explorada y desarrollada lo suficiente a través de los remarcables aportes de autores como Shotaro Ishinomori, Go Nagai, Leiji Matsumoto, Moto Hagio y Keiko Takemiya, sólo por nombrar algunos, y se había convertido en un género pujante y en plena madurez. Y a lo largo de sus 10 años, encumbraría a dos autores, no sólo al olimpo de la ciencia ficción, sino del manga en general. Por supuesto, me refiero a Katsuhiro Otomo, que a lo largo del periodo maravillo a la industria con Akira (1982), y de igual forma a Shirow Masamune, quien, con Ghost in the Shell (1989), dio el cerrojazo final a la década y a una evolución en su carrera tras haber desarrollado Black Magic (1983) y Appleseed (1985). Además, recordemos que el género “Mecha” tuvo su máximo apogeo en la industria de la animación precisamente en este periodo de tiempo. Así, bajo tal coyuntura es que Yoshihisa Tagami concibe Grey.

Al igual que otros artistas que incursionaron en la ciencia ficción con interesantes propuestas durante los 80’s, Tagami tuvo a su disposición una biblioteca amplía y de calidad como soporte inmejorable para construir este trabajo. A grandes rasgos, Grey es una historia completamente de género, una obra que toma no sólo referencias directas del manga, sino también de la cinematografía más pujante. Así mismo, representa una apuesta más que interesante, pero a la vez arriesgada, por dar vida a una obra que intenta caminar el estrecho sendero entre el shônen más adulto y el seinen más ligero.

El mundo bajo el que gira este manga de mediados de los 80’s, claramente bebe de las fuentes de la ciencia ficción distópica y post-apocalíptica, a la vez que toma elementos directos de un clásico como Terra E…, de Keiko Takemiya. Además, como buen Sci-fi que nos proyecta bastante adelante en el futuro, la relación entre el argumento y el concepto visual es elemento primordial para adentrarnos y entender esta compleja proyección.

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Grey adentrándose en el propósito de las máquinas.

Arriba, en la introducción, dimos la pista de que Grey es una obra que trae a territorio del cómic la latente preocupación del hombre por perder el control de la sociedad que ha forjado. Y en el sentido más profundo de la obra así lo es, sin embargo el planteamiento y desarrollo difícilmente nos acercan formalmente a dicho terreno temprano en el encuentro. En la primera mitad de la trama Tagami se centra en desarrollar la mecánica bajo la cual operan los pocos asentamientos humanos, realizando especial hincapié en la interacción entre los miembros de las tropas , a la par que va desgranando de primera mano el insano funcionamiento del sistema de rangos ideado por “Big Mama”. Durante este periodo el ritmo narrativo es ágil y brutal, los enfrentamientos inevitables entre los diferentes bandos acaparan casi por completo el sentido de la trama, pero la crueldad del combate también sirve para ir descubriendo como esta sociedad decadente a moldeado el frío y distante corazón del personaje central. Y dado que estamos ante uno de esos extraños trabajos en donde el personaje protagonista se encuentra a años luz en importancia sobre aquellos que los rodean, la lectura se convierte en una fiel proyección del interior del mismo: fría, distante y mecánica.

En la segunda mitad se abandona la narrativa centrada en los soldados, el ferviente deseo de ascender rangos y la cruel lucha entre individuos, para darle paso al tema de la dominación de la máquina sobre el hombre. A diferencia de lo que nos ofrece una obra como Terminator en el cine, Grey no construye su argumento sobre la tecnificación desmedida presentando una lucha encarecida y directa entre el hombre y la máquina, sino que su autor es, por así decirlo, un poco más elegante e infinitamente más estremecedor. La visión de Tagami de esa ominosa posibilidad es, pues, una en donde la máquina no necesita mancharse con la sangre de los individuos, sino que sólo se siente y observa como la raza humana se aniquila a ella misma victima de una especie de juego enfermo. Así pues, la promesa de la ciudadania y sus privilegios, no es más que un mero señuelo para motivar la masacre entre los pueblos. Y es precisamente la inclusión de esta visión muy diferente a lo que sería un shônen convencional sin mayores trasfondos, que la obra termina por colocarse en la senda de dos audiencias y cautivarlas por igual. Aunque claro, si nos vamos un poco más allá del seinen ligero, sería preciso recalcar que el autor peca demasiado al no desarrollar mucho más su propia creación y dejarla simplemente como la visión de una posibilidad más.

Si el argumento y desarrollo es bastante bueno e interesante, el concepto visual se vuela completamente la barda. El autor nos demuestra que no hace falta un dibujo súper estilizado o realista para potenciar una historia, sino que lo importante es como empleas los recursos que posees. Una de las primeras cosas que llega a la vista del lector es el hecho de que Tagami construye este mundo distópico y en clara decadencia con un marcado estilo retrofuturista, especialmente en lo bélico. La recurrente es esa: mezclar el armamento actual con el futuro. A lo largo de la historia vemos armas actuales tales como rifles de asalto, tanques, jeps y cazas al estilo F-15, que se entremezclan con armas surgidas de la ficción como trajes robóticos, armas láser, motos jet, drones de batalla y enormes fortalezas flotantes. Y el sentido retrofuturista que baña a la obra se cierra magistralmente con claras referencias al estilo de arquitectura propia de las civilizaciones precolombinas.

Lo referente al diseño de personajes, estos son de trazo extremadamente sencillo, sin importancia en los rasgos faciales o algún otro elemento distintivo. Los fondos son mucho más trabajados que los personajes, y amplían el sentido de decadencia que evidentemente se vive en dicho futuro, y mayormente se trata de construcciones actuales o de siglos pasados, dejando los ambientes futuristas para muy escasos lugares. Otro de los puntos muy frescos e interesantes de la idea visual, es este abandono del estilo más cargado a lo monocromático, y optar por darle prioridad a los altos contrastes dibujando dejando la utilización de tonos grises, y que da la sensación de siempre estar bajo los rayos de un sol inclemente.

Concluyendo… bueno,  que mejor que concluir con lo que Harlan Ellison, escritor americano de ficción especulativa, redacto para la edición Norteamericana de Grey:

GREY is a wonderful adventure story that uses ideas in the best possible fashion: as motivational impetus for a crackling good tale of survival and development of a fascinating character. And if Grey himself is less than loveable, it is  an important comment on how a society mad for war can debase and chill its citizens. GREY is also a powerful statement about the demeaning caste systems we create to keep other “in their place”.

Lo mejor:

  • El estilo retrofuturista en lo bélico y las construcciones le da un toque nostálgico y especial.
  • Es una manga que te hace reflexionar sobre los alcances de la tecnología.
  • Tiene buena sustancia y las referencias son claras.

Lo peor:

  • El autor se precipita demasiado hacia el final. Fácilmente se pudo extender la duración y llevarse con más calma el argumento.
  • Es un tanto exagerada la atención hacia el personaje central.

Reseña [Manga]: Mao Dante

 Autor: Hideo Yamamoto  Revista: Young Sunday  Lanzamiento: 1992  Géneros: Drama, psicológico  Demografía: Seinen  Tomos: 1

  Autor: Go Nagai
  Revista: Bokura
  Lanzamiento: 1971
  Géneros: Horror, sobrenatural,         violencia
  Demografía: Shônen
  Tomos: 2

La carrera de Go Nagai como mangaka ha sido amplía, versátil y tremendamente brillante, pero si existe algo de que este maestro del manga pueda jactarse, incluso sobre los grandes referentes de esta industria, es que pertenece a ese selecto grupo que ha logrado inspirar a toda una generación de fanáticos y no fanáticos a nivel mundial, dejado una huella indeleble en niños y no tan niños. Todo ello, por su puesto, en gran medida por su máxima creación, me refiero a la icónica Mazinger Z.

Mazinger Z forma parte de las obras seminales que Nagai ha regalado a la industria del manga y el anime, y a través de la cual introdujo el concepto de súper robots pilotados; tal es la influencia de esta obra que aún al día de hoy —más de cuatro décadas después de su creación— existen canales de televisión por cable que siguen apostando por su contenido. Pero si bien la épica confrontación entre Kôji Kabuto y las fuerzas del malvado Dr. Hell me hace evocar los más gratos recuerdos de mi infancia, cuando pasaba horas interminables jugando con mis figuras de acción de Mazinger, para esta nueva entrada nos estacionaremos en una faceta diferente a la de los súper robots.

Para forjar su prodigiosa carrera como dibujante, Nagai experimento con diversas temáticas bastante diferentes entre si, y una de las facetas que más y que le ha otorgado mayores dividendos es la del horror y la violencia extrema encabezada por monstruos demoníacos. Este lado sin duda es el que a su servidor le ha regalado una de sus obras predilectas del manga en general y no sólo de este autor, hablo de Devilman. Pero hoy no hablaremos de Devilman sino que echaremos la máquina del tiempo un poqutín más atrás, para hablar de la obra que la inspiro, me refiero a Mao Dante.

Sinopsis

Ryo Utsugi, un joven perteneciente a un grupo de alpinismo, sufre, noche tras noche, la misma terrible pesadilla y cada vez esta se vuelve más vivaz. Lo que Ryo ignora es que sus sueños están siendo perturbados por la demoniaca influencia de Mao Dante, nada menos que el Rey Demonio.

Durante una expedición de su grupo de alpinismo, Ryo comienza a oír una voz que lo llama mientras se encuentran refugiados en una cabaña debido a las inclemencias de una fuerte tormenta. Pese a la fuerte tormenta, y los intentos de sus compañeros por detenerlo, este correo como si no hubiera un mañana hasta saltar de un risco, y los más increíble de todo, desaparecer en medio de la nada ante las miradas incrédulas de sus compañeros. Al despertar, se da cuenta de que se encuentra nada menos que en el frío del Himalaya, y justo frente a la cárcel de hielo del gran Mao Dante. Teniendo a Ryo frente a si mismo, Mao Dante ejerce se demoníaca influencia para incitar a Ryo para que destruya los medios que mantienen dormido al gran demonio. Las acciones de Ryo han hecho que Mao Dante despierte de un letargo de dos mil años, y ahora que ha despertado tiene sólo un objetivo en mente: borrar de la faz de la tierra a toda la raza humana.

Go Nagai, El Rey Demonio

Como lo puntualizamos en la introducción, Nagai es uno de los más grandes mangakas que ha engendrado el cómic japonés, y especialmente cuando hablamos del manga de súper robots en donde se erige como uno de los grandes maestros y un total revulsivo para el género; sin embargo, su figura dentro del manga de horror, si bien no deja de ser un referente, no resulta tan influyente o brillante como si lo es su contraparte de los Mechas. De tal forma que para abordar Mao Dante es preciso contextualizar su figura para apreciar en mejor forma este trabajo y su posterior devenir tanto como influencia directa de otras obras, y como un estilo de narrativa visual.

La trayectoria de este autor en el territorio de provocar sensaciones indeseables a los fanáticos evidentemente no es tan boyante y prolífica como otras de sus facetas, y claramente Mao Dante o Devilman, si son vistas desde un contexto actual, contienen niveles de horror muy laxos y en donde las sensaciones vienen más del lado de la extrema violencia que de un diseño de personajes horripilantes y viscerales, o de situaciones de grandes niveles de tensión y sorpresivas para mantener al lector con los nervios de punta. Por ello es importante no perder de vista que estamos hablando inicios de los años 70’s, y de un género que al igual que la mayoría se encontraba aún en desarrollo. Y aunque su obra no lo ubica dentro del cenit de grandes autores del manga de horror, si lo coloca como una pieza fundamental para la consolidación y desarrollo del género al formular un estilo inédito, un estilo en donde el tema central es la demonología y la interacción con el ser humano, y que al día de hoy a servidor de inspiración para dibujantes y animadores.

Mao Dante es el nacimiento de una faceta. Es el principio de un concepto visual y temático que muchos han experimentado, pero que ninguno a equiparado. Es, a su vez, un manga transgresor. Una obra que no se rinde ante la moral social imperante de la época y que trae a sus páginas temas controversiales como son el ocultismo, las sectas satánicas, los sacrificios humanos, o la utilización de temas y figuras religiosas desde perspectivas tergiversadas. Pero ante todo, estamos ante un trabajo innovador en la narrativa, cuya primicia no son estos entes demoníacos de amplío pelaje y proporciones bíblicas como tal, sino que radica en las formas y situaciones en como se emplea a estos ya emblemáticos personajes. El papel de estos difiere de los clásicos entes sobrenaturales que juegan casi por completo un papel en el imaginario de personajes y lectores, que alberga todo el peso de su presencia en aspectos psicológicos y pocas veces toman el centro de las acciones más allá de las veces verdaderamente necesarias para impactar el ritmo de lectura, para asaltar el centro de atención y llevar por ellos mismos y su accionar las riendas de la historia viñeta a viñeta.

El despertar del rey de los demonios, Mao Dante.

El despertar del rey de los demonios, Mao Dante.

Los demonios de Nagai son todo menos entes situacionales. Son personajes que han sido construidos bajo una importancia visual y estilística brutal, han sido concebidos para estar siempre en primer plana, para causar temor en el reparto de personajes no a base de apariciones inesperadas, sino a través de acciones muy directas, casi como si de fieros guerreros se tratase. Son verdaderos amos de la destrucción, y esto se ha convertido en el sello característico del autor mismo que ha desarrollado con una inteligencia grandiosa en trabajos posteriores, y que se ha manifestado también en aquellos mangas que diferentes artistas han realizado como tributo especialmente a su obra más representativa, Devilman. Con estas maneras no se encuentra a discusión el decir que con cada uno de sus trabajos también estamos ante obras que tocan, no poco, sino bastante el género de la acción, dando lugar a una mezcla atractiva y estimulante a través de los enfrentamientos entre los portentosos demonios, o legiones de demonios que buenas intenciones unos con los otros es lo que menos tienen.

Bajo el espectáculo principal de destrucción y violencia que se cierne ante nuestros ojos página a página, existe una sobrelectura. Una sobrelectura que obedece a una intención muy clara —que posteriormente desarrollaría con mayor profundidad en su trayectoria— de explorar la condición humana y su relación con las entidades malignas. Existen muchos vértices de análisis para este trasfondo que se oculta tras las atrocidades con que se nos bombardea la mirada, y ellos seguramente diferirán de lector a lector, pero un punto claro es este manifiesto que expresa formalmente el autor sobre la vulnerabilidad, sobre lo corruptible y manipulable que puede ser la mente humana bajo ciertas influencias inexplicables. Aunado a esto y yendo más profundo podemos entender esta otra lectura como una intención por manifestar que el ser humano y los seres demoníacos no son dos entidades independientes que debido a circunstancias tienden a interactuar dando lugar a situaciones indeseables, sino más bien se esgrime un argumento que apunta a poner de manifiesto que ambas son dos entidades que representan las dos caras de una misma moneda. Lectura y discursos que también pueden ser entendidos como metáforas sobre la naturaleza humana, y la maldad inherente a la misma.

Es justo dejar en claro que Dante, compuesto por dos tomos, es un proyecto inconcluso, pero este hecho no sólo resulta fatídico para la resolución de la historia, sino que resulta un cáncer prácticamente desde el inicio. El ritmo de lectura es tremendamente inconstante; la puesta sobre la mesa de la información necesaria para dar despegar la historia consume una cantidad bastante importante de páginas, que fácilmente pudieron ser comprimidas, ya que no son temas complejos y lo único que se logra es liar el hilo. Pero una vez que se empieza a tomar rumbo, y que el ritmo si bien se torna vertiginoso y visceral, también se ve inmerso en un caos argumental terrorífico en donde la multitud de temas que supuestamente deben sostener y dar cuerpo a la historia simplemente pasan sin mucha pena ni gloria, dejando huecos importantes y alimentando una confusión en la mente del lector. Es verdad que en 2002 se resarció el problema al realizarse un nuevo manga para completar el círculo y cerrar los huecos existentes, sin embargo esto no exime lo inconvenientes de leer este manga.

Un aspecto que siempre ha terminado por cautivarme en los mangas de Nagai es el apartado visual completo: diseño de personajes, fondos, iluminaciones, proporciones, efectos visuales… en fin, todo su grafismo. Aunque hay que reconocer que en este preciso trabajo, al igual que otros de su etapa temprana, se denota a un artista que aún se encuentra en una maduración especialmente con el diseño de personajes, ya que se notan bastante cuadrados algunos rostros y faltos de facciones distintivas; sin embargo también existen cosas muy interesante, y ya que estamos con los personajes resaltar ese estilo tan particular para algunos personajes, especialmente los principales con sus facciones salvajes y primitivas, quizá con cierto tono de malvados, pero bastantes singulares y que a la larga se convirtieron en marca registrada de su creador. Pero si algo sobresale ampliamente es esa versatilidad y maestría para conjurar estilos muy diversos a lo largo de la narrativa, resaltando especialmente el anguloso, afilado y detallado diseño del cual echa mano para expresar y mostrar en máximo esplendor a esos diabólicos seres, así como en situaciones muy puntuales en donde los objetos ambientales se encuentran muy bien descritos, y que innegablemente enriquecen el discurso visual.

Mao Dante es un manga visualmente muy estimulante y de lectura sumamente ágil, pese a lo disperso del argumento. Una obra primigenia en donde su creador no se anda con rodeos y declara abiertamente sus intenciones de explorar temáticas escabrosas en obras dedicadas al público juvenil, pero que sin embargo vale mayormente por sus factores externos, especialmente la influencia en el género y la carrera de su autor, que por los elementos internos que entrega al lector esta creación.

Lo mejor:

  • Un espectáculo visual interesante, atractivo y estimulante.
  • Es un manga sin tapujos cuando se trata de temas que van contra lo moralmente aceptable.
  • No exige mucho tiempo libre, y se lee prácticamente en una tirada.

Lo peor:

  • No hay algo peor que el hecho de ser un trabajo sin terminar.
  • No desarrolla nada los temas que pone en la mesa.

Reseña [Anime]: Noiseman Sound Insect

2013/08/24 2 comentarios
Director: Masaki Watanabe Estudio: Palm Studio Lanzamiento: 2006 Géneros: Slice of Life Demografía: Seinen Tipo: Serie (11 capítulos)

  Director: Kôji Morimoto
  Estudio: Studio 4ºC
  Lanzamiento: 1997
  Géneros: Experimental, Sci-fi 
  Demografía: Shônen
  Tipo: Cortometraje

A grandes rasgos el mundo de la animación nipona se encuentra en un constante ciclo de expansión y globalización, lamentablemente dicho proceso no se presenta de forma uniforme, y si bien terrenos como la animación independiente completamente canónica comienza, poco a poco, a ganar peso e importancia, no sucede lo mismo cuando nos referimos al tema de lo experimental o de vanguardia, que tristemente sigue siendo territorio sumamente inexplorado y no digamos infravalorado.

El tema de la escasez de trabajos en el rubro de lo experimental no es para nada un hecho menor, y mucho menos uno de reciente aparición, sino que estamos ante una problemática tan añeja y enraizada como la llegada del anime a los hogares nipones. De aquí que no es de extrañar que el mismísimo dios (Osamu Tezuka), en determinado momento de su carrera, haya expresado su consternación ante semejante situación, canalizando la misma hacia las series de televisión principalmente. Y es que no es para menos: el anime se torna, con el paso de los años, en un medio que gira en torno a cada vez menos cantidad de temáticas, ritmos narrativos y estilos gráficos. Así que, tomando la batuta dejada por el conocido blogger “Capitán Urías” (creador de la arcadia más culturalmente dispersa de toda la blogosfera) en su artículo Garabatos orientales 2 – Madurad, otakus, madurad publicado en el portal de cómics Zona Negativa —aunque extrapolando dicho argumento a la animación— es preciso mencionar que el panorama totalmente sombrío que se cierne sobre las muestras experimentales seguirá tal cual ha permanecido desde siempre. Y si existe una remota posibilidad de revertir dicha situación, no puede venir de otro lado más que de la fanaticada; ya que sí, seguirán existiendo animadores y estudios que en determinado momento se atrevan a romper con los cánones establecidos y realizar trabajos en donde nos conecten directamente con su imaginación, sin embargo estos seguirán siendo sucesos aislados como hasta el día de hoy debido a que no existe un público suficiente y definido que consuma con avidez dichas creaciones.

La influencia que cualquier fanaticada extranjera puede ejercer sobre la industria del anime, si bien ha ido creciendo conforme la industria se va expandiendo y globalizando, aún permanece siendo reducida o prácticamente nula; pero mucho peor sería si volteamos la mirada en otra dirección y esfumamos toda preocupación por dicha situación, en lugar de brindarle la importancia que este tema posee a la par que invitamos a los nuevos y viejos aficionados a otorgarle una oportunidad a lo experimental, que por naturaleza no clama y apunta por grandes masas de público, pero que innegablemente requiere un grupo de soporte mucho mayor del que actualmente posee.

Sinopsis

En una ciudad llamada Champon, un científico crea una forma de vida sintética llamada Noiseman, que borra las ondas hertzianas de la música transformándolas en cristales. Un grupo de jóvenes bikers se rebelan contra Noiseman para poder controlarlo.

Exaltando los sentidos

Si Makoto Shinkai es el estandarte del anime independiente apegado a los cánones comerciales, Kôji Morimoto, principal mente creativa tras Noiseman Sound Insect, es uno de los pilares fundamentales y máximos impulsores de la experimentación visual y narrativa en el arte del anime. Morimoto es, además, una muestra de que para hacer aquello que más nos mueve se necesita tomar al toro por los cuernos, esto se expresa con la fundación del estudio 4°C, que al día de hoy se ha vuelto uno de los refugios predilectos para aquellos que gustamos de disfrutar algo diferente. Su carrera lo ha encumbrado como uno de los máximos directores de corto y mediometrajes, pero si algo nos ha regalado, y nos sigue regalando con cada nueva aparición, es una revolucionaria forma de entender y apreciar el mundo de la animación.

La animación experimental apela, fundamentalmente, a la libertad… la libertad artística, la libertad narrativa y la libertad visual en pro de contraponerse a lo establecido dentro del ámbito comercial. Aunque la idea es romper convencionalismos al proveer vía libre para que el artista plasme sus ideas, esta no se encuentra en conflicto con las clásicas características de seguir una estructura lineal de sucesos entrelazados. Esta estructura de inicio, desarrollo y final existe y da forma a los acontecido en Noiseman Sound Insect, sin embargo dicho concepto es mezclado con todo lo experimental que Morimoto puede ser.

¿Cuántas obras literarias, producciones cinematográficas o series televisivas, conocemos cuyo argumento surge de la confrontación entre fuerzas malignas y aquellas que intenta preservar el bien y la paz? Bueno, la respuesta para dicha pregunta es que podríamos comenzar a enumerar creaciones y jamás terminaríamos sencillamente porque estamos hablando de uno de los argumentos más antiguos y universales que existe. Y lo que es aún más sorprendente es como pese a ser tocado en innumerables ocasiones y formas, continua siendo un tema central ampliamente funcional. De este argumento especialmente se ha nutrido el mundo del anime, en donde este a su vez se ha mezclado gloriosamente con ingredientes como la magia, la fantasía, los poderes sobrenaturales, el horror, las artes marciales, etc. Evidentemente, Noiseman Sound Insect, se suma a este barco de influencias, pero para deleite de todos nosotros, lo hace tratando este tema de confrontación de fuerzas contrarias desde una perspectiva completamente novedosa, interesante y con gran concepto. Morimoto toma este argumento antiquísimo y lo transmuta en 2 conceptos análogos, como son la música (en este caso representando el bien o lo armonioso) y por otro lado el molesto ruido (representando el mal o la perturbación de la armonía). El incluir una historia que se desarrolla y concluye en los pocos minutos de duración es un acierto, ya que por un lado no lo vuelve un trabajo que sería completamente ajeno a todo el público no cómplice, mientras que para aquellos que están relacionados con lo experimental notarán este movimiento en los conceptos y la inventiva que suponen.

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Noiseman, el singular villano creado por Kôji Morimoto

La mayor aportación que este genial cortometraje ofrece al mundo del anime estriba en todo lo comprendido por su particular universo. Es normal encontrarnos con trabajos que construyen un universo propio para dar vida a una historia determinado, sin embargo es igual de común encontrarnos con cadencias en cuanto detalles que terminan por no redondear la idea general que se quiere transmitir con dicho universo. Y he aquí el gran mérito de este trabajo que, con tan sólo 15 minutos de animación, formula un universo que se encuentra respaldado por un cuerpo de detalles referentes a la mecánica que rige la vida en este mundo muy bien descritos, y esto nos habla del cuidado que el director y su equipo pusieron para entregarnos el mejor trabajo posible. Entre algunos de estos detalles que podemos puntualizar se encuentran, primeramente, el diseño del antagonista de esta pequeña historia, Noiseman, cuya naturaleza y objetivos se representan fielmente por las distorsiones que sufre su cuerpo tal como lo hace el ruido electrónico sobre cualquier onda de sonido pura y armoniosa. Por otro lado nos encontramos con cómo jamás se pierde el peso que tiene la música en dicho universo y esta incluso se muestra de forma muy clara como simboliza el alma de los seres que habitan en ese universo la cual es convertida en cristales; y no olvidar como el ruido actúa de ente perturbador para alienar el actuar y pensar al contaminar la esencia vital de los personajes que, como hemos dicho, es la pureza de la música.

Para terminar de redondear el particular universo que se gesta en este trabajo Morimoto aporta su gran sentido visual, mientras que la emblemática compositora Yôko Kanno completa el experimento encargándose del apartado musical. Empezando por lo referente al soundtrack, considero que Kanno nos demuestra que es una de las más grandes en el mundo del anime, y así mismo nos demuestra que no se necesitan muchos elementos para crear un gran cuerpo sonoro, sino solamente lo justo y adecuado. Hago hincapié en esto ya que el soundtrack se compone en su totalidad por sencillas mezclas de sonidos un tanto techno y tribales, pero el timing con el que se van colocando resulta perfecto para deleitar al oído y exaltar nuestro sentidos para experimentar nuevas sensaciones a la hora de disfrutar la animación.

Cuando analizamos la trayectoria del estudio 4ºC posterior a la realización de este corto, podemos notar una clara semejanza entre la animación de una máxima del estudio como lo es Tekkon Kinkreet a la expuesta en este trabajo. Esto evidentemente nos habla de que la idea visual funcionó para cerrar una muestra de virtuosismo artístico; y no deja de sorprenderme como es que esa paleta de colores en tonos totalmente pasteles, muy discretos, sin grandes prestaciones funcionan para empatarse con una ambientación futurista muy sórdido y saturado. Yo hubiera esperado una composición de colores completamente cargada hacia los tonos eléctricos, fuertes, con grandes secuencias de luces, ya que a final de cuentas estamos tratando el tema de la música, del ruido, de lo electrónico, sin embargo el riesgo en apostar por algo poco convencional resulta todo un éxito y aporta un buen nivel de deleite visual para nuestro ojos fanáticos.

Lo mejor:

  • Un concepto muy original tanto en argumento, narrativa visual y composición musical.
  • Es como una droga para todos nuestros sentidos.
  • Muchos detalles sobre el universo y todo ellos muy cuidados por su creador.

Lo peor:

  • El ambiente se prestaba para darle un poco más secuencias de acción al corto.

Reseña [Manga]: Baoh

Autor: Hirohiko Araki   Revista:    Lanzamiento: 1984   Géneros: Sci-fi, acción, súper poderes   Demografía: Shônen   Tomos: 2

  Autor: Hirohiko Araki
  Revista: Shônen Jump
  Lanzamiento: 1984
..Géneros: Sci-fi, acción, súper ..poderes
  Demografía: Shônen
  Tomos: 2

Al igual que la historia en general, en que ciertas épocas se caracterizan por acontecimientos destacados que permean la senda a seguir durante un determinado periodo de años posteriores, hablando de manga la década de los 80’s innegablemente es la madre del arquetipo más conocido e Shônen: el de acción, aventuras y los infaltables súper poderes. One Piece, Naruto, Bleach, Fairy Tail, Hunter x Hunter, entre algunas otras obras de corte idéntico, evidentemente son los hijos predilectos de esta época que marcó la pauta para ese tipo de temáticas que hoy en día, como lo evidencian las ventas de los títulos anteriores, están rompiendo la industria, económicamente hablando.

Sin embargo, cuando nos remitimos a esa época en particular está claro que lo primordial o que se alza por encima de todo es, primeramente, la emblemática obra de Toriyama, Dragon Ball, y posteriormente obras como Saint Seiya, Jojo’s Bizarre Adventure, Dragon Quest… Esto resulta completamente entendible: fueron las obras que formularon el paradigma imperante en el Shônen de acción que hasta el día de hoy sigue muy vigente y con gran fuerza. Pero la década de los 80’s no sólo trajo en el bolsillo un modelo claro para este tipo de temáticas dedicadas al público juvenil, sino que junto a ello llego una segmentación de la demografía, específicamente de la mano de Hokuto no Ken.

Hokuto no Ken, escrita por Buronson e ilustrada por Tetsuo Hara, y publicada a través de las páginas de la archiconocida revista Shônen Jump en 1983, marcó un antes y un después en la demografía. La mítica obra del magnífico dúo de Buronson y Hara, claramente bebe de las fuentes de la en ese entonces ya consolidada corriente Gekiga, y esto sirvió para dar vida a una historia que emana violencia a niveles muy por encima de lo que hoy consideramos propios  de las obras orientadas a los jóvenes. Y aquí es a donde quería caer, a poner sobre la mesa como mangas como el protagonizado por Kenshiro, no sólo marcaron el primer peldaño para la consolidación y popularización de las historias de peleas con súper poderes, sino que ellas mismas abrieron una nueva senda para la narrativa gráfica que innegablemente hoy en día nutre a muchas de las obras Seinen.

Uno de los mangas que sirvió para esta diversificación y a la vez segmentación de la industria, es Baoh, obra que si bien no es muy tocada en conversaciones sobre estos temas, pero que sin embargo juega un rol importante al ser el trabajo que sirvió como molde para que Hirohiko Araki nos brindara un suculento trabajo como lo es Jojo’s Bizarre Adventure.

Sinopsis

Sumire, una niña psíquica, es secuestrada por el grupo Doress para aprovechar sus poderes. Mientras es trasportada en tren a las instalaciones Sumire escapa, y en la persecución libera a Ikurō, un joven que era utilizado para experimentar con Baoh, un parásito creado por Doress. Aunque logran escapar del tren los jóvenes son perseguidos por agentes de Doress quienes tratan de matar a Baoh, el experimento que se ha salido de su control.

Estética violencia

Aún me sigue resultando muy curioso el pensar que mi acercamiento con Baoh, el cual fue primeramente a través de la adaptación animada y posteriormente el manga, fue motivado por una etapa transitoria de mi afición en la cual la temática gore ocupaba un escalafón alto en mi rango de intereses. Resalto el “curioso” por que mi motivación fue sencillamente un gusto de la época y nada más; pero ahora que he podido analizarlo con fundamento histórico, me doy cuenta que, precisamente, eso que me encaminó para adentrarme en esta obra es el eje fundamental que ofrece esta creación de Araki a la historia del manga y a los fanáticos de la época.

Por lo argumentado hasta este punto de la entrada, Baoh aparenta ser un manga que centra todo su peso y atractivo en el terreno de la narrativa gráfica… y en cierta medida esto es bastante cierto. Esta más que claro que este temprano trabajo en la carrera de Araki no apuesta por brindar al lector un argumento de alta costura, con gran profundidad o lo suficientemente trabajado como para brillar con luz propia. Quizá no trate cuestiones tan profundas o urge de manera meticulosa en el tema central, que no es otro que la experimentación con seres vivos —humanos o animales—, pero lo que no esta a discusión es que el autor aporta su visión propia y deja ver su preocupación hacia este tipo de prácticas, haciendo principalmente énfasis en los riesgos no sólo para aquellos involucrados directamente, sino para la población como tal cuando este poder corrompe a quienes lo poseen.

Un artista de clase brutal

Un mangaka de clase brutal

Como casi cualquier manga de corta duración, el reparto de personajes es reducido y el tratamiento que se les da no abunda tanto en la psicología de los mismos por obvios motivos; aún con ello, y pese a estar ante un trabajo que apuesta por otros intereses específicos, los roles que el autor escoge para los personajes protagonistas posee cierta sustancia interesante y trágica que hace evocar a títulos como X-Men, o parecidos. Primeramente Ikurô no sólo es el máximo experimento del grupo Doress y sobre el cual rebozan todas sus oscuras ambiciones, sino que magistralmente, Araki, lo convierte en un poderoso símbolo del más contundente revés kármico, que pone de manifiesto un muy posible destino para aquellos que experimentan con la vida humana en pro de intereses personales. Sumire, por su parte, representa, primeramente, el equilibrio personal de Ikurô, y en segundo lugar, el único vínculo de nuestro protagonista con un mundo por completo ajeno e inaccesible. Esto convierte a Ikurô en uno de los tantos personajes trágicos que entraña el mundo del cómic japonés.

No es excesivo decir que difícilmente estaríamos hablando de Baoh con el interés mostrado, a no ser por la prodigiosa plumilla que le dio vida. Estamos hablando de un trabajo muy temprano en la carrera de Araki, y este hecho sólo acentúa el irrefutable virtuosismo con el que ha sido bendecido este excelso mangaka. Bastan unas páginas para darnos cuenta del alarde visual que se cierne ante nuestros ojos; una pieza de alta costura que deleita y estimula al lector con poderoso grafismo. Pulcro y altamente trabajado, el apartado gráfico de Baoh nos sumerge en un viaje hacia el lado brutal de la belleza estética.

Pese a existir ciertas influencias “Harianas” en el dibujo, Araki formula un universo gráfico muy personal, y el cual hasta el día de hoy sigue manteniendo y, por supuesto, mejorando. Este mismo estilo se sumó al de otros mangakas de la época, para abrir una nueva senda en cuanto a narrativa visual se refiere, y innegablemente obras como Berserk, Vagabond, Gantz, Vinland Saga, etc., son hijos directos de esta corriente que despuntó durante los 80’s.

Concluyendo: Baoh es uno de esos mangas que no contienen mayores pretensiones argumentales o narrativas. No busca en ningún momento o forma presentarnos un gran trasfondo ni un desarrollo glorioso, y mucho menos vendérnoslo. Definitivamente no es un trabajo para abordarlo desde esa perspectiva e intentar iluminarlos la mente, sencillamente es una obra concebida para estimularnos visualmente… para llevarnos al límite de los sentidos y contagiarnos un poco de ese gen rebelde y violento acompañado de una genialidad artística.

Lo mejor:

  • Muy estimulante gráficamente.
  • Un ritmo de lectura vertiginoso, violento, que no da respiro y que nos mantiene siempre deseando los inminentes despliegues de brutal combate.

Lo peor:

  • Aunque hemos recalcado que el argumento no es el eje motriz de este manga, lo insípido que resulta inevitablemente impacta en la lectura completa.

Reseña [Manga]: Brave Dan

  Autor: Osamu Tezuka
  Revista: Shonen Sunday
  Lanzamiento: 1962
  Géneros: Aventura, acción
  Demografía: Shonen
  Tomos: 1

Llevamos un añito blogueando con todos ustedes, y estoy seguro que aún no lo he dicho, pero soy un fanático incondicional y apasionado de la obra de Osamu Tezuka, aquel mangaka imperecedero conocido por el apelativo de “Mangaka no Kami-sama”. Y entonces quizá se pregunten ¿por qué si soy tan aficionado de él, sólo he realizado una reseña sabiendo lo prolífico e influyente de su carrera? Bueno, ya sea que se lo pregunten o no, la respuesta es simple: este espacio tienen objetivos y lineamientos. No voy a ocultar que hay ciertos momentos en donde me gustaría echar por la ventana esos objetivos, y volcarme a hablar de las obras y autores que más me gustan; sin embargo al final recapacito seriamente para no abandonar la senda que propusimos desde un inicio, y que permite a este blog ser un espacio incluyente, plural y preocupado por mantener siempre una diversidad de contenido. Si no hiciera caso de ello, sin duda este sería un espacio monopolizado por un grupo muy selecto de autores y géneros temáticos y demográficos, lo cual no deseamos, ya que es primordial plasmar en lo posible lo vasto y denso que es el universo del manga.

Lo que si me había dado el tiempo para comentar en anteriores ocasiones, es que pese a tener esos objetivos claros, que espero siempre mantener para salud de este espacio, y en cuanto no abuse de ello, me daré un gusto y le dedicaré algunos párrafos a trabajos y autores que me gustan profundamente, y que estoy seguro también pueden llegar a gustarles a ustedes que nos visitan. Tal como la  que hoy nos compete, que si bien no es una de las obras mayores y determinantes del “dios del manga”, una vez que termine de leerla, apenas hace unos días, no pude sacarme de la cabeza la idea de hablar de esta obra de manera más tendida.

Sinopsis

La historia nos sitúa en un bosque de Hokkaido, en donde Gen, un padre de familia y miembro de la tribu Ainu, trabaja arduamente en la tala de árboles bajo las ordenes de un déspota jefe. Tras una acalorada discusión, Gen es insultado por su jefe y se lanza ferozmente sobre él, a lo cual su jefe responde amenazándolo con una arma de fuego. Gen se defiende hiriéndolo con su hacha, y posteriormente toma a su familia y escapan a lo profundo del bosque.

Para librarse de sus perseguidores provocan un incendio, lamentablemente este se sale de control, lo que ocasiona que un tren que circulaba cerca de ahí sufra un terrible accidente y permita escapar de su jaula a un feroz tigre. El tigre se dirige rápidamente hacia el bosque, pero súbitamente es aplastado por un árbol a causa del incendio;  el pequeño Kotan, hijo de Gen, al ver el suceso se compadece del pobre tigre y ruega a su padre para que lo salve; el padre accede y por hacerlo la familia es alcanzada por el grupo perseguidor quien deja el trabajo en sus perros de caza. En medio de la fiera batalla, Dan, el tigre que acaban de ayudar, les devuelve el favor y ayuda al padre de Kotan a acabar con los fieros perros. Habiendo pasado esta contingencia, Dan se encarga de llevar a la familia hasta la aldea Ainu, pensando que ahí todo estará tranquilo. Sin embargo, lo que ni Dan ni la familia sospecha, es que esto es apenas el principio.

Tezuka, los niños, la naturaleza, la vida… y la muerte

Como ya es bien sabido, Tezuka revoluciono el reducido mundo del manga con dos ideas: el uso de una narrativa visual de modo que se emularan los fotogramas de una película y dejará de ser tan estática, y la apuesta por historias de tirada larga para esa época. Y como algunos expertos en la materia ya lo han puntualizado, analizando la carrera de este emblemático mangaka es posible ser participes de la evolución progresiva que ha dado lugar al manga como hoy lo conocemos, aunque siempre dejando en claro que no a causa de que él haya dado a luz a todas las tendencias, sino porque desde que sentó las bases del manga moderno fue adoptando los nuevos estilos que sus compañeros de profesión fueron ideando, creando así una obra muy diversa tanto en la argumental como visual y narrativo. Por tales motivos, y como yo siempre he pregonado que el primer acercamiento de un lector con un manga siempre vendrá del lado de lo visual, cuando nos sumergimos en Brave Dan, y teniendo en mente las obras más tempranas del autor, no resulta complicado identificar una constante y notoria mejoría en la técnica y destreza visual: ya las viñetas no son paneles en vertical de cuatro o más, sino que se vuelven mucho más diversos, existe además un juego y mayor libertad con las viñetas, y estas se  tornan determinantes para el desarrollo y comunicación de la historia hacia el lector. También nos topamos con un mayor sentido del dinamismos, una narrativa visual con mayor profundidad, con más volumen, que termina en una lectura más gratificante; y es importante mencionar que especialmente en el diseño de los personajes se notan carencias, más que nada en el detalle y los rasgos. Pero bueno, esto ya vino a mejor con el paso de los años.

El peligro acecha en todo momento

El peligro acecha en todo momento

En vida Tezuka siempre pregonó un humanismo sincero, un profundo amor y respeto por la naturaleza y todos sus seres vivos, y de ello impregno toda su obra. Este poderoso y sincero mensaje es lo que logra que su obra, aún ha muchos años de su creación e incluso aquellas concebidas para el público infantil, sea totalmente leible y productiva para el público en general. Remitiéndome a sus trabajos creados antes de su incursión en temáticas de corte más adulto, Brave Dan es uno de los que más destaca gracias a que su discurso humano y naturalista nace de las raíces del apartado visual, y tratándose de un manga para público joven y por la época de lanzamiento —en donde la relación con esta audiencia era más natural y mejor tratada—, todos los mensajes corporales expresados por los personajes en las viñetas cobran un mayor peso específico. De aquí que no sorprende que los personajes tengan una transparencia superior para proyectar sentimientos, especialmente aquellos de empatía y dolor por la pérdida de los seres queridos.

En la lectura de Shônen no es muy raro encontrarnos con mangas de décadas más recientes que cuenten en su trasfondo con un mensaje semejante al de esta obra; sin embargo, en muchas ocasiones estos mensajes son fácilmente identificados y comprendidos por los lectores de mayor edad en esta demografía, y tristemente no así por los de menor edad. Es por este motivo que este manga me resulto tan agradable; me capturo por completo esta preocupación por dotar a la historia de un discurso transparente, que fuera accesible aún para los más pequeños en el rango de edad. No cabe duda de que en ese entonces se tenía una relación más directa con los pequeños lectores.

Para todo el peso de la historia y para comunicar el mensaje deseado, Tezuka selecciona con gran tino la pequeña figura del valiente Kotan. Digo atinado ya que en este tipo de obras, por el público que es la primera apuesta, se debe escoger un personaje central mediante el cual los lectores se puedan conectar y a través de esta conexión poder seguir más de cerca la narrativa y los sucesos. A diferencia de Shin Takarajima, y aunque ambas narran las aventuras de un pequeñín, Brave Dan no sólo buscar llevar a los pequeños lectores a vivir una magnífica aventura en la espalda de un amigable pero fiero tigre, sino que busca conectarnos con la naturaleza y también con el valor de la vida. La sincera y cercana relación de amistad entre un niño y un tigre, Kotan y Dan, simboliza la relación del hombre con la naturaleza, con ello el autor nos invita a reconsiderar la forma en que interactuamos con la madre naturaleza, y a su vez la figura del tigre, y el que Kotan pueda comunicarse con él, sirve para recordarnos que ella y todo lo que la compone también se encuentra viva.

Kotan y Dan se lanzan a la aventura

Kotan y Dan se lanzan a la aventura

Apreciar la naturaleza, verla como algo hermoso, respetarla, cuidarla y estar en comunión con ella, son elementos importantes que intenta inculcarnos este manga. Pero no todo se limita a la relación del ser con la naturaleza, y lo edificante que esto puede ser en fanáticos de pequeña edad. Sumando a ello, y como elemento más relevante y atractivo para la óptica de la evolución temática, está el hecho de que en diferentes ocasiones y formas, la obra busca acercar a los pequeños con la crudeza de la vida, y quizá por primera vez, con lo doloroso de la muerte. Por otro lado, y aunque el joven Kotan desde una edad muy temprana fue testigo de la crueldad y sadismo que puede albergar el ser humano como para arrebatarles la vida a sus congéneres, en todo momento el se niega a matar a aquellos que lo persiguen incesantemente, mostrando un profundo amor y respeto por la vida y el derecho a vivir.

A lo largo de las más de 200 páginas el autor construye una amistad como pocos artistas pueden; con una gran muestra de tacto, delicadeza y sinceridad; la relación entre Kotan y Dan se vuelve en una de las amistades más entrañables que me haya toda leer. Ambos personajes poseen una fuerza muy particular, quizá sea la comprensión entre ellos, o posiblemente el respeto y sinceridad que mutuamente se profesan, o tal vez otra cosa que no se puede ver a simple vista… Lo que si sé, es que no resulta complicado encariñarse profundamente con ambos de una manera tan orgánica y natural que al llegar a las últimas páginas, es inevitable no bajar el vertiginoso ritmo de lectura, y leer lento y pausado ese último golpe narrativo que poco a poco va dejando un vacío profundo y sumamente amargo. Este giro argumental, que inequívocamente genera un impacto —para muchos positivo por el atrevimiento de transgredir esquemas autoimpuestos, y para otros doloroso y muy sentido— es la pieza clave que hace de este manga, uno de los más interesantes de la etapa temprana del “dios del manga”.

Como en otros trabajos de Tezuka y de la demografía, la historia transcurre en una clara rivalidad entre el bien y el mal. Tenemos a los clásicos personajes malvados que dirigen ejércitos de fieles seguidores dispuestos a realizar cualquier cosa para cumplir sus ambiciones; Kotan y Dan siguen la senda clásica de volverse más hábil, adquirir experiencia, valentía y coraje para ponerle un alto a los malvados planes. Y como reflejo de la sociedad —lo que tanto le gusta a este autor—, también nos encontramos con personajes que tratan de mantenerse al margen de la situación, y evitan incluso ayudar a quien lo necesita para evitar una posible implicación o involucrarse. Pero también tenemos algunos de mayor complejidad, y que demuestran que nunca es tarde para arrepentirse y enderezar el camino para redirigirlo en un sentido provechoso para los demás.

Un manga que rompe barreras temporales, culturales y demográficas. Un clásico cómic japonés con una historia tan típica y entretenida, como diferente y arriesgada. Sin duda una obra en la que vale la pena invertir unos momentos de nuestro tiempo para deleitaremos los sentidos con su ágil y emocionante narrativa visual; para disfrutar de una lectura con sentido, comprometida e incluyente para con el público infantil. Pero sobre todo, un manga para ahuyentar fantasmas y borrar estigmas sobre la calidad del cómic que se realizaba en aquellas épocas.

Lo mejor:

  • La mezcla entre la transparencia y complejidad de su trasfondo, que no deja indiferente a todo aquel que se deslinda de prejuicios para leer este interesante trabajo.
  • La duración del manga es la justa, y basta una sentada para leerlo y disfrutarlo al máximo.
  • Es un excelente acercamiento no sólo a la carrera del hombre a quién debemos el manga actual, sino también a la historia y evolución del manga.

Lo peor:

  • Tengo sentimientos encontrados sobre este punto. Porque como lector que aprecia todos los pequeños aspectos que han ido permeando este arte, el amargo y crudo final me resulta un experimento, si bien arriesgado y ha saber si acertado, necesario para la salud del manga en general. Pero por otro lado, y como alguien que se encariñó con los personajes (cosa que difícilmente sucede), la magnitud y la forma de como llega a un final esta sincera y noble amistad, terminó por dejarme una mezcla de sensaciones bastante extraña. Mezcla que me hace pensar la decisión de desenlace.

Géneros y Demografías III: Shônen

Shonen Cabecera

“Anime para chicos” es la frase con la que solemos definir al Shônen (o Shounen), un “género” estereotipado y genérico que asociamos con violencia y desnudos, temáticas que solemos creer atraen al público masculino. Sin embargo, aunque de cierta forma todos esos mitos que se yerguen sobre él tienen un grado de verdad, no se trata de animación de debamos menospreciar por anticipado ni tachar de mediocre sin antes haberla visto. Y claro está, no debemos considerarla un género, sino una demografía.

El Shônen, cuyo significado es “muchacho” (少年), es una clasificación en la que englobamos todas aquellas obras de anime o manga que por su temática, argumento, ritmo, diseño visual y diseño de personajes suelen presentar elementos que culturalmente se nos ha enseñado deben gustar a los hombres, aunque esto no significa que no puedan interesar o gustar a las mujeres. La principal razón de la separación entre obras Shônen y Shôjo responde únicamente a necesidades culturales —un tanto machistas hay que admitirlo— en las que se han definido roles (aunque el término correcto el “papeles”) para hombres y para mujeres, estos papeles se basan en las actividades que cada sexo y cada género debe realizan dentro de su sociedad.

Teniendo en cuenta lo anterior nos resultará sencillo entender porque tienen tan éxito ese tipo de series en el sector masculino joven, las peleas, los viajes llenos de aventuras, las chicas sexys, los villanos y la comedia se han asociado a actividades que los hombres debe realiza y disfrutar, o al menos se ha enseñado a los varones a mostrar predilección por ese tipo de contenidos. Para mala fortuna de aquellos artistas que sí se interesan por contar historias, el mainstream ha encontrado en las series Shônen un estupendo mercado para colocar sus productos, provocando con ello que muchas de las obras se conviertan en productos genéricos que únicamente buscan colocar una mercancía en el mercado.

La influencia de las empresas ocasionó que la producción de estas obras empezara a seguir una formula definida con el fin de atraer a los consumidores, justo como hace el cine Hollywoodense. Los animadores y magakas recurrieron a usar ganchos que terminaron por definir al Shônen: hombres aventureros como protagonistas, mujeres atractivas, elementos ecchi, fan-service, peleas constantes y una historia que generalmente siempre gira en torno a un protagonista cuyo único propósito es buscar, encontrar o lograr algo. Asimismo, se intenta dar una moraleja de perseverancia y trabajo en equipo cuyo trasfondo tiene origen en la mentalidad nipona después de la Segunda Guerra Mundial, pues se enseña a seguir adelante sin importar lo difícil que resulte la travesía.

Temáticas

Hemos dicho que el Shônen se enfoca en el público masculino joven, pues bien, éste público va de los doce a los dieciocho años, sin que esto restringa la edad de su público total y final, ya que adultos de treinta años bien pueden sentirse atraídos por lo que las obras de esta demografía pueden ofrecerle. Al ser un rango de edad muy amplio, las obras Shônen enfatizan determinadas temáticas dependiendo del sector de espectadores que quieran atraer, pues los temas de interés de un puberto de trece años no serán los mismo que los temas de interés de un joven que se aproxima a la adultez. Sin embargo, sin importar a que rango de edad se enfoque la obra, ésta presentará problemáticas con las que el espectador o el lector se verán identificados, ya que suelen ser elementos cotidianos que todos vivimos en algún momento.

Aventura. Sin duda es el quid principal de este tipo de obras. La aventura en si misma ha sido considerada un género y se ha asociado al público masculino, pese a no serlo. Lo que entendemos como aventura es retomado de géneros clásicos como la Fantasía Épica o el Western, en donde vemos a valientes aventureros recorrer peligrosos senderos en busca el algo valioso, para salvar a su amada o para vencer a los malos.

Pues bien, lo que el Shônen hace es matizar esta misma situación, pero en lugar de un valiente aventurero nos muestra a un chico normal, que bien podría ser cualquiera de nosotros, enfrentar una difícil travesía durante la cual enfrentará sus propios miedos y debilidades para que —una vez terminada la jornada— regrese como un hombre (algo así como en un ritual de paso).

Dependiendo de aquello que el personaje tenga que enfrentar podremos advertir la profundidad de la obra, la mayoría de las obras comerciales se basan en un despliegue visual de fastuosas peleas, como en Dragon Ball (porque siendo estrictos Gokú nunca madura), cuando el viaje es más de introspección estamos ante una obra de mayor complejidad, como en el caso de Fullmetal Alchemist.

Shonen Aventura

Violencia. El tema favorito de las madres, pues si bien es cierto que la animación y comic japoneses son más violentos que otros, esto responde a una característica cultural, por ejemplo: en la animación estadounidense (Disney y Warner) la violencia no tiene consecuencias, mientras que en las obras niponas sí las tienen, justo como en la vida real; si golpeas a alguien sangrará, no se enrollará como acordeón y caminará tambaleante.

Dentro de las obras Shônen la violencia está siempre presente, ya sea que se trate del tema central o sea un elemento recurrente de la misma. Sin embargo, a diferencia de lo que pasa en el Seinen, la violencia aquí no es malintencionada, no es perversa y siempre mantiene un toque de fantasía y exageración que la hace inverosímil (dentro del Seinen, la violencia es cruda y muy apegada a la realidad). En Saint Seiya, Naruto, Soul Eater, Dragon Ball, Ranma ½ o Bleach, tenemos grandiosas peleas que siempre presentan elementos ficticios y un constante manejo de las artes marciales. Y si bien tenemos constantes peleas contra personajes malvados, en ningún momento hay intención de mostrar una violencia cruel y visceral. En mi opinión, una serie Shônen no es más violenta que una transmisión deportiva.

Sexualidad. Como el público del Shônen ya está dentro de la edad de explotar su sexualidad, la mayoría de estas obras se basan en los elementos sexuales para atraer al público, y eso ha dejado un gran estigma dentro de la comunidad friki, pues suele creerse que un Shônen funcionará únicamente recurriendo al fan-service e incluso al Ecchi, o peor aún, al Hentai. Estos no es del todo cierto, pues a pesar de que muchas de las obras más comerciales recurren a esos ganchos, también hay muchas obras de excelente calidad que no lo hacen, ahí está el caso de Death Note o el ya mencionado Fullmetal Alchemist.

Shonen Sexualidad

La cantidad de elementos sexuales que presente la obra dependerán del rango de edad que quieran atraer, puede que muestres una simple y tierna atracción como en Love Hina o elementos más fuertes y sugerentes como en Ikkitousen.

Chico-chica. Ligar, como dicen los jóvenes de ahora, es otro de esos temas recurrentes en éste tipo de obras, la mayor parte de las veces se trata del chico tímido y patético enamorado de la chica de cuerpo escultural que ni siquiera sabe que existe pero que por azares del destino termina conquistando. Y esto puede derivar en historias muy tiernas, muy sexuales o muy violentas, como en High School of the Dead.

La dinámica en la interacción de hombres y mujeres también es muy particular, sobre todo en obras destinadas a un público entre 13 y 16 años. Generalmente el protagonista masculino es tonto, impulsivo y desesperado, mientras que su acompañante femenina es metódica, inteligente y reflexiva, lo cual hace que ambos se complementen pero genera un estereotipo insalvable que lamentablemente es difícil no ver en las series actuales.

Deportes. El Spokon (género de deportes) es un género aparte, pero la mayoría de esas obras se enfoca al público masculino, por obvias razones, y presentan todos esos elementos de los que ya hemos hablado. Slam Dunk y Captain Tsubasa son dos ejemplos perfectos del Spokon Shônen. Junto al Spokon, el Mecha, el Harem y las Artes Marciales (o peleas en general) son los géneros más comunes en ésta demografía.

Shonen Spokon

Jóvenes solos. Quizás este aspecto es menos notorio en países como el nuestro, pero en Japón es muy frecuente que los hombres jóvenes (salaryman) vivan solos en pequeños departamentos, trabajen y ganen el suficiente dinero para invertir en sus pasatiempos, y como no tienen las presiones de la vida en pareja también pueden disponer de todo su tiempo libre.

El hecho de que cada vez haya más gente con esta situación en Japón hace que el rango de edad se eleve (por eso yo lo puse hasta los treinta años). El Shônen permite disfrutar a estos hombres de aventuras que ellos desearían vivir pero no pueden, les permite soñar con recorrer exóticos mundos y conocer a bellas jovencitas, y de cierta manera libera su estrés de una forma sencilla al permitirles perderse en su imaginación y fantasías pero desde la seguridad de sus hogares (por eso la industria pornográfica en Japón es tan particular).

Si la industria del maganime busca atraer a este sector de consumidores una buen fórmula es ofrecerles historias en donde los personajes sean jóvenes comunes viviendo vidas aburridas y que por una inesperada razón se ven metidos es una excitante aventura que cambiará el resto de sus vidas y que les ofrezca todo aquello con lo que siempre han fantaseado.

Protagonismo masculino

Con lo que hemos visto hasta el momento es más que obvio que el personajes principal generalmente es un hombre, y digo generalmente porque muchas obras Shônen tienen dentro de los papeles protagónicos a las mujeres, y no me refiere a aquellas féminas que le dan juego a personajes masculino, sino que son ellas quienes cargar con todo el peso. El mejor ejemplo es la saga de Ikkitousen, Sonsaku es la protagonista y las mujeres juegan el papel central en la obra.

Shonen Protagonista

Estereotipos

Ya hemos mencionado los estereotipos a lo largo de toda la entrada, sin embargo, hay algunos que no está demás recalcar. En primera tenemos al varón todopoderoso que sin importar lo difícil de su misión o lo estúpido que él sea siempre logrará su cometido. En segunda tenemos a la amiga-novia-amante que estará a su lado en una relación de amor y odio y lo acompañará durante su travesía, proporcionando o no mayor complejidad a la historia pero sirviendo indiscutiblemente como atractivo visual. En tercer lugar están las peleas, ya sean de ninjas, samuráis, gente común, genios malignos, peleadores callejeros, contra monstruos, extraterrestres o demás engendros. En cuarto lugar tenemos la glotonería, muchos de los personajes masculinos son barriles sin fondo (Gokú, Ranma, Naruto, Luffy, L) que comen sin parar. Finalmente en quinto lugar están los amigos inseparables que acompañaran al protagonista siempre (como Krilin).

Diseño

El diseño es muy sencillo, los escenarios están planteados para que en ellos se puedan llevar a cabo intensas peleas que terminarán por destrozar el lugar. La música es pegajosa, fuerte y rápida, lo cual incita a la aventura. Los personajes masculinos no presentan un gran detalles en su construcción, a lo mucho se limitan a tener una cualidad identificadora y poco común. Las mujeres, por su parte, tendrán hermosos y bien desarrollados cuerpos sin importar la edad biológica que supuestamente tengan, aunque esto puede variar dependiendo del rango de edad al que se destine la obra. Los colores son vivos, contratantes y se acoplaran a la emotividad de cada escena.

Ritmo y capítulos de relleno

El ritmo de las obras Shônen es constante, la acción es trepidante y no para, y al menos en cada capítulo vemos una pelea o elemento que engancha al público para seguir la obra. Sin embargo, la mercadotecnia y los tiempos, cuando hablamos de una obra basada en un manga aún en publicación  suele jugar en contra, lo cual fuerza a los productores a alargar innecesariamente una serie con tediosos capítulos de relleno.

Otro problema que suele disgustar a los aficionados es el estilo narrativo de los japoneses, es decir, el hecho de que durante una escena de acción intercalan diálogos, soliloquios o larguísimos flash-backs. De esta forma los cinco minutos que tardaría en explotar Namekusei fueron varios capítulos, y después de que Oliver chutó el balón tardó cinco episodios en llegar a la portería de Beji.

Comedia

La comedia es intrínseca de esta demografía, y básicamente toda es comedia física que gira alrededor del personajes principal  o de algún personajes secundario cuya función es ser el bufón de la obra. En una opinión personal y con base en el anime Shônen que yo he visto, la comedia recurre a chistes simples, morbosos, en ocasiones algo escatológicos y de poco contenido. Hay obras que si bien son Shônen su género principal es la comedia, en esos casos la cosa cabía, pero en el resto de obras, cuyo género es otro, la comedia siempre será simple y barata, nos hará reír un rato pero nada más.

Ganchos

Está demás hablar de los ganchos para atraer y atrapar al público porque lo he hecho a lo largo de todo post, pero tan sólo para dejarlo claro tenemos el gancho femenino, los elementos sexuales, los deportes, las peleas, en drástico cambio de vida de un chico común en un gran héroe, las maquinas (muchas serie Mecha son Shônen) y el humor diseñado para la mentalidad masculina.

Shonen Ganchos

Como podemos, ver el Shônen es una demografía que por la diversidad y complejidad de su audiencia se ha diversificado en múltiples estilos, tipos y estereotipos, se ha enfocado en contar historias y en vender productos, pero principalmente ha buscado ser un escaparate para que el público masculino deje volar su imaginación y vea reflejadas sus fantasías por unos minutos.