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COM, la revista del “Mangaka no Kami-sama”

2012/07/09 1 comentario

Ningún Arte vista desde su interior, ni desde el punto de aquel que la contempla, nace siendo adulta; la madurez de un arte como tal (más allá de obras específicas), de manera análoga al natural proceso de la vida, conlleva un necesario proceso de sentar bases firmes y claras, de aprendizaje de las propias experiencias y del entorno circundante; lleva, así mismo, un proceso de diversificación, de atreverse a tomar  las riendas y circular por caminos desconocidos. Todo el proceso debe converger de manera gradual para alcanzar una madurez y plenitud que brinden una identidad propia, misma que servirá para contrastar y comparar obras pasadas, presentes y futuras. Haciendo alusión a lo dicho en las líneas anteriores, está claro que el arte del manga en la actualidad posee una esencia determinada que lo distingue del cómic hecho en otras partes del globo. Pero hoy en día esto resulta tan evidente que olvidamos que tras el espectro temático y las audiencias actuales, se encuentra un largo proceso de aprendizaje por parte de aquellos que se atrevieron a tomar la batuta y explorar sus más profundas ideas.

Con el panorama argumental, narrativo y temático del manga muy asentado y definido en la actualidad, las revistas de manga sirven sencillamente como marco delimitador para los trabajos enfocados a determinado sector del público. Sin embargo durante la década de los 60’s algunas revista —especialmente las creadas fuera de las editoriales comerciales— representaron un rol determinante para el futuro caminar de la industria. Y lo representaron gracias a la corriente gekiga de la cual Yoshihiro Tatsumi es pionero, misma que apostaba por expandir los alcances del manga que hasta esas fechas se limitaba a trabajos para niños y jóvenes, en favor de crear historias en las cuales se abordaran temas de interés para los adultos y adultos jóvenes. El principal ariete de la creciente corriente sería la revista underground, Garo, creada en 1964, la cual a la postre impulsaría al gran maestro Osamu Tezuka (el “Mangaka no Kami-sama”) a concebir una revista de corte similar bajo el singular nombre de COM. Pero antes de que esto se consumara, en 1966 Tezuka tuvo que decir adiós a Astro Boy Club, una revista que se distribuía mediante el servicio de correo durante el tiempo que el anime de Astro Boy estuvo en pantalla; en la revista se publicaban nuevos capítulos de Astro Boy escritos por “el dios del manga”, además de contar con trabajos de Nagashima Shinji y otros artistas.

En pro de la libertad artística

Tres años después del nacimiento de la revista Garo, es decir, en 1967 y más específicamente durante el mes de enero es que nace la revista COM (nombre muy singular que fue derivado de las palabras inglesas Comic, Companion y Communication), que de manera semejante a aquella que influenció su nacimiento, apostaba no sólo por el contenido de corte más adulto, sino además buscaba encarecidamente servir como puente para idear nuevas temáticas, nuevos estilos narrativos, y, muy importante, brindar un escaparate cimentado en la absoluta libertad creativa para nuevos artistas.  Estos ideales se plasmarían de manera contundente por el mismo Tezuka en la editorial de presentación:

Dicen que estamos en la edad de oro de los manga. Por eso ¿no deberían publicarse obras de calidad sobresaliente? ¿Pero acaso no es cierto que muchos dibujante de manga trabajan hasta caer muertos, forzados a la sumisión, la servidumbre y la cooperación con los crueles requisitos del comercialismo?

ALFONS MOLINE (2005). Tezuka (Memoria y Honor). Madrid: Sins entido.

Bajo esta severa declaratoria, COM, se integraría al panorama comercial con una propuesta fresca buscando posicionarse como un rotundo parte-aguas que revolucionara la forma de hacer y publicar manga. Sirviendo a algunos de sus intereses, las páginas de la revista sirvieron como lienzo en blanco para potenciar el talento y la inventiva de mangakas que contaban con cierto recorrido en la industria, tal fue el caso de Shotaro Ishinomori (el llamado “rey del manga”) y Fujiko Fujio, ambos pupilos del maestro Tezuka y compañeros en los llamados apartamentos del manga, Tokiwa-so. Pero aunque brindaron cabida para mangakas conocidos, nunca quitaron el dedo del objetivo clave: encontrar jóvenes interesados en el arte del manga. Los frutos de esta labor no se hicieron esperar, y nombres como Mitsuru Adachi, Keiko Takemiya, Leiji Matsumoto, Go Nagai y Katsuhiro Otomo, que hoy en día son referentes, surgieron de esta iniciativa que fue llamada por la revista como “Gran Compañero”.

El vuelo del Fénix

Si bien la revista tuvo prioridad en buscar jóvenes y frescas plumillas, a la par que se permitía la total libertad para la imaginación, no se puede negar que también sirvió para que Osamu Tezuka se sacara una espinita de encima y diera por fin salida a la que se convertiría en “la obra de su vida”, Hi no Tori (Fénix). Hi no Tori emprendió su eterno vuelo efectivamente en la COM, sin embargo está no era la primera ocasión que el Fénix desplegaba las alas preparándose para el vuelo.

Portada de la primera edición de la revista “COM”

Antes de publicarse en la revista que hoy nos atañe, Fénix tuvo dos intentos infructuosos por tomar vuelo. El primero de ellos tuvo lugar en 1954 cuando a través de las páginas de la Manga Shonen se publicó el primer arco, lamentablemente la revista salió de circulación. En su segundo intento por publicarse, está vez en la revista Shoujo Club, las cosas tristemente siguieron el mismo destino que en su anterior intento, y la revista salió del panorama editorial. Al final Tezuka tomaría el toro por los cuernos —por decirlo de una manera— y en el primer número de la revista comenzaría la serialización de su obra cumbre con el arco Reimei-hen (“Los albores de la historia” como se publicó en España por Planeta DeAgostini). Con un desarrollo narrativo que alterna entre el pasado remoto y el futuro lejano, aminorando las distancias con cada nuevo arco, el manga vió publicados sus primeros 8 arcos argumentales en las páginas de la COM de 1967 a 1971; posteriormente en 1978 fue revivido en la Manga Shonen (revista sin conexión con su homónima de los 50’s), y tras tres arcos tuvo que mudarse nuevamente en 1986 a la revista The Wild Age. Tras dos años de albergar al Fénix, la revista se convertiría en la última morada de la obra cumbre del gran maestro del manga, ya que como sabemos Tezuka fue alcanzado por la muerte en febrero de 1989 a causa de un cáncer estomacal, triste suceso que le impidió terminar su manga más personal, y una de las obras más fascinantes y hermosas de las que se tenga registro.

Construyendo el manga adulto sin descuidar a los más jóvenes

Como lo mencionamos anteriormente, la revista Garo incentivo fuertemente el nacimiento de COM, y siempre será innegable que la revista que tuvo en Sanpei Shirato a uno de sus principales artistas, es la máxima precursora para la consolidación del manga para adultos y adultos jóvenes; sin embargo COM en cierta manera incentivaría que las editoriales más comerciales se sumaran a esta corriente que buscaba llegar a nuevos sectores de la población. Tal es el caso de la editorial Akita Shoten con su revista Play Comic, y Shogakukan con la revista Big Comic, para las cuales Tezuka aporto algunas de sus creaciones. Y en cierta manera esta distancia entre ambas revistas se remite bastante a la contrastante diferencia de edades, ya que Garo tuvo una larga vida, iniciando en 1964 y terminando apenas hace 10 años. No obstante la COM, con tan sólo 6 años de existencia, siempre estará ahí en un honroso peldaño abajito de su antecesora, y será recordada no sólo por atreverse a seguir esta corriente revolucionaria, sino también porque jamás abandono por completo al público joven que disfrutaba de la lectura de manga, lo cual la hacía una revista mucho más redonda que la mítica Garo, pero evidentemente menos adulta.

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¿Qué es el “Gekiga”?

2012/03/10 6 comentarios

Con los  numerosos géneros y subgéneros que  maneja el mundo del manga en la actualidad, llegar a todo tipo de audiencia no es ni de lejos un problema para este medio de expresión; de la misma forma que niños y jóvenes disfrutan de largas sesiones de lectura con sus mangas favoritas, los adultos se deleitan con obras en las que se tocan temas de interés para esa etapa de la vida: relaciones personales, dilemas sociales, sexo, violencia, política, etc. Y actualmente estamos tan habituados a toparnos con esta gran diversidad de temáticas que aunque suene escandaloso casi podríamos afirmar que estas siempre han estado presentes. Esto se debe a que raramente rebobinamos la historia y realizamos de manera concienzuda una investigación sobre como se fue diversificando de manera progresiva el llamado “manga moderno” nacido en la década de los 40’s. De tal manera que para cernir un poco de luz sobre estas cuestiones, me he dado a la tarea de recopilar la información que considero esencial para conocer la evolución que ha sufrido el manga desde su concepción original.

El nacimiento del manga moderno

Tras su derrota en la Segunda Guerra Mundial, un Japón totalmente exhausto cayo en una depresión profunda a causa de una economía casi paralizada, con escasez de alimentos y una inflación galopante; esta cruda posguerra dio paso para que el entretenimiento se postulara como una de las principales respuestas para evadir tan desmoralizador panorama. Y fue durante esta época que surgiría el denominado “Mangaka no Kami-sama”, Osamu Tezuka, quien influenciado profundamente por los dibujos animados de Disney, revolucionaría el mundo del manga concebido hasta ese momento. Con su primer libro rojo (tomos de 150 a 200 páginas): La nueva isla del tesoro, que súbitamente se convirtió en un rotundo éxito, Tezuka fue proyectado hacia las revistas de Tokyo, más específicamente a la Manga Shonen, en donde Tezuka publicaría su obra más representativa: Astro Boy.

El triunfo de las revistas manga orientadas en su totalidad al público infantil, de las cuales Tezuka era la cabeza, fue el principal detonante para el surgimiento de un estilo alternativo de manga enfocado al público adulto: Gekiga. Pero el nacimiento de esta nueva corriente no se llevaría acabo dentro de las revistas especializadas de Tokyo, sino que fue concebido dentro del servicio de alquiler de las bibliotecas públicas de Osaka; en estas se premiaba y toleraba mucho más los trabajos experimentales, realistas e incluso ofensivos, además de que en esa región de Japón la corriente artística y el interés por el manga era mucho mayor que en Tokyo.

Una muestra de las características del estilo Gekiga de Yoshihiro Tatsumi

Los pioneros y la creciente corriente gekiga

El termino gekiga se atribuyo en 1957 a Yoshihiro Tatsumi, considerado el pionero de este creciente movimiento artístico japones. ¿Pero qué significa gekiga? Bueno, de manera sencilla, es el vocablo japones para “imagen dramática”; y siguiendo esta definición, las obras de este movimiento alternativo tenían como objetivo plasmar historias maduras y reales, cimentadas sobre el drama. Destacar que la historia no era lo único que diferenciaba a este nuevo estilo respecto al manga comercial comandado por Tezuka, el dibujo también era otro elemento distintivo. El trazo que caracterizo al naciente estilo era su realismo en las expresiones faciales, así como un alto cuidado en mantener las correctas proporciones de las partes del cuerpo,  volviéndolo atrayente para el público adulto; aunque paradójicamente estas características que hasta el día de hoy siguen siendo un símbolo casi inequívoco de estar ante un manga de este estilo, no es considerada de esta manera por uno de los máximos exponentes del género como es Takao Saito.

Entrevista realizada por Marc Bernabé , traductor e intérprete del japonés, con especial hincapié en la traducción de manga y anime

El gekiga fue tomando forma y consolidando sus bases de la mano no sólo de Tatsumi y Saito, sino que a ellos 2 se le sumaron otros 5 mangakas y amigos, los cuales formaron un grupo llamado los “siete samuráis” (en clara referencia al filme de Akira Kurosawa). Así de la mano de este grupo la corriente fue alejándose de los esquemas concebidos hasta ese momento, y creando historias frescas en donde los sentimientos y la dureza de la vida tuviera verdadera importancia.

En 1958, Saito se traslada a Tokio y funda con unos amigos el estudio Gekiga Kobo, con lo que introduce otra novedad dentro de la industria de los manga: el estudio colectivo formado por asistentes en torno a un artista líder, dedicado a la producción en serie de páginas de historieta. Dos años más tarde, coincidiendo con la eclosión de las primeras cabeceras de periodicidad semanal, crea un nuevo estudio destinado a tal fin, Saito Productions, que en sus primeros tiempos llegará a acoger a cerca de una treintena de colaboradores, algunos de los cuales también alcanzarían la celebridad por su parte, tal como el guionista Kazuo Koike. A su vez, esta política “de estudio” será imitada por otros mangakas de prestigio, que también lanzarían sus respectivos estudios.

Foto del Taller Gekiga de 1959: de izquierda a derecha Tatsumi Yoshihiro, Saito Takao y Matsumoto Masahiko

Durante la década de los 60’s el manga fue particularmente popular, y esto derivó en que los niños que crecieron disfrutando del manga comercial durante esa época, más adelante comenzaron a buscar obras acorde a un paladar más adulto, encontrando su gran refugio en el manga gekiga. A esto tenemos que sumarle que en esa época leer manga era un símbolo de rebeldía y protesta contra el Tratado laboral de seguridad de Estados Unidos y Japón, naciendo así la llamada “Generación Manga”.

Una vida errante es una obra autobiográfica a la que Tatsumi dedicó 11 años de su vida

En 1964 nació uno de los principales escaparates para las obras gekiga: Garo, la única revista underground de la historia. Esta revista antológica mensual, fue creada por Katsuichi Nagai en colaboración con Sanpei Shirato. La revista no remuneraba a sus autores, pero a cambio les obsequiaba total libertada creativa para sus obras. Garo se caracterizó por ser una revista dedicada al contenido undergound y experimental, razones que atrajeron a influyentes mangakas de la naciente corriente; y aunque la revista nunca fue considerada como principal, su influencia dentro del mundo del manga es altamente considerable. La revista llegó a su pico de publicaciones temprano en los 70’s, pero para ese entonces el sistema de alquiler en las bibliotecas ya había sucumbido, y esto derivo en que para 1968 se creara la primera revista dedicada al público adulto y adultos jóvenes, Big Comic, publicada por la editorial Shogakukan.

Tal fue la influencia de los mangas Gekiga, que aún Osamu Tezuka no pudo resistirse a este nuevo estilo narrativo, y a finales de los 60’s creó la revista COM. Esta revista fue una respuesta directa a la popular Garo, y en ella se brindaba una ventana a nuevos artistas para dar a conocer sus trabajos. A su vez, durante los años 70’s Tezuka comenzaría a mostrar las influencias en algunas historias del manga Fénix, así mismo esta influencia se plasmo en Ayako, Apollo’s Song, MW y Ode to Kirihito, para tener su cúspide durante los 80’s con el manga de Adolf.Durante una entrevista en la 10ma edición (2008) del Salón Internacional del Cómic de A Coruña Yoshihiro Tatsumi se expresó sobre el estilo Gekiga:

Ahora mismo, el Gekiga ha perdido parte de su esencia a causa de que lo entremezclan con el cómic actual. Algunos dibujantes si tienen y desarrollan en sus trabajos la influencia del Gekiga, pero muchas veces aparece combinado con historias más pueriles al estilo Shônen Jump. El Gekiga está mucho más allá de eso, es un cómic para adultos.

Pues hasta aquí llega esta recopilación de información sobre el manga Gekiga; y llega hasta los 80’s ya que fue durante esta época que el término cayo en desuso y fue sustituida poco a poco por el término “Seinen”, que como sabemos es el título que se le brinda a las obras de manga enfocadas al público adulto en la actualidad; aunque hay que dejar en claro que el estilo tal como fue concebido, es casi imposible de encontrar en los mangas actuales. Por último, no he querido indagar en las obras de los principales mangakas de este estilo ya que esto nos llevaría a un cumulo casi interminable de información sobre obras y obras, así que a continuación se enlista a los mangakas que fueron dando forma a este estilo:

  • Yoshihiro TatsumiA Drifting Life, Abandon the Old in Tokyo, Good-Bye
  • Takao SaitoGolgo 13, Breakdown
  • Shigeru MizukiHitler la novela gráfica, Non non ba
  • Sanpei ShiratoKamui
  • Chiba TetsuyaAshita joe
  • Yoshiharu Tsuge Chico, Nejishiki
  • Koike KazuiCrying Freeman, Lone Wolf and Cub
  • Hirata HiroshiSoregashi Kojiki ni Arazu, Chidaruma Kenpou
  • Nakazawa KeijiHadashi Gen
  • Terasawa BuichiCobra
  • Umezu KazuoDrifting Classroom, Cat Eyed Boy, Left Hand of God, Right Hand of the Devil