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Reseña [Manga]: Grey

2013/12/23 1 comentario
Autor: Hideo Yamamoto  Revista: Young Sunday  Lanzamiento: 1992  Géneros: Drama, psicológico  Demografía: Seinen  Tomos: 1

  Autor: Yoshihisa Tagami
  Revista: Shônen Captain
  Lanzamiento: 1985
  Géneros: Sci-fi, acción, militar
  Demografía: Shônen
  Tomos: 2

La Ciencia Ficción como género cinematográfico y literario, nos plantea una sociedad futura o presente que ha recibido el impacto de numerosos avances científicos y tecnológicos. Dicho esto, la ciencia ficción es, pues, una narrativa eminentemente especulativa que, de la mano de los nuevos mundos y sociedades que plantea, incorpora, de forma inherente a ella misma, un poderoso elemento de asombro. Este elemento de asombro ha hecho que la ciencia ficción sea, mayormente, encajonada como un medio puramente de entretenimiento, olvidando así, que a lo largo de su historia, la ciencia ficción se ha constituido como uno de los más poderosos vehículos para desarrollar la critica social y la reflexión profunda sobre el sentido y los alcances de la técnica.

La temas que rodean a la ciencia ficción son, al igual que el universo, vastos, cautivadores y, muchas veces, atemorizantes. Dentro de esa inmensidad de temas y mundos diversos, uno de los más explorados, es aquel que plantea una sociedad en donde el dominio a pasado del hombre a la máquina. Desde las máquinas divinas y esclavizantes de la ciudad de Metrópolis, pasando por el HAL homicida de 2001: Una odisea espacial y llegando hasta la mortal Skynet de Terminator, la preocupación del hombre por perder el control de la sociedad ha quedado marcada en la línea de tiempo de la ciencia ficción. Y Grey, como no podría ser de otra manera, es una obra que trae dichas preocupaciones a terreno del cómic.

Sinopsis

Grey nos sitúa en un futuro lejano y distópico, en donde el océano azul se ha convertido en un mero recuerdo de lo que antes fue un mundo que ahora se rinde ante un desierto interminable. Los pocos asentamientos humanos que sobreviven a la hostilidad de este nuevo mundo se encuentran numerados, y cada uno de ellos es controlado por súper ordenadores bautizados bajo el nombre de “Little Mamas”, los cuales a su vez se encuentran interconectados a un ordenador central… “Big Mama”.

Dentro de las sórdidas ciudades, los pocos individuos que las habitan viven vidas al límite, sin ningún privilegio ni beneficio, y cuyo único método para desligarse de su desdichada vida consiste en enlistarse en las tropas de la ciudad y tratar de ascender en el estricto e inflexible sistema de rangos creado por “Big Mama”. Bajo dicho sistema los soldados son catalogados en rangos que van de la F, como el más bajo, hasta llegar a la A, lo cual significa convertirse en ciudadano y obtener una vida con privilegios antes impensados. Pero la tarea no es sencilla, sólo un reducido 3% de los solados lo logra, y es que no estamos ante un sistema de rangos común. Para poder ascender es necesario obtener créditos, y para ello hay que matar, matar tantos enemigos como sea posible en cada misión.

Cada combatiente obtiene 50 créditos por regresar de una misión, y 30 extras por cada enemigo que haya asesinado. Una vez que un soldado alcanza 1,000 créditos este asciende de categoría, acercándose al sueño de la ciudadania. Pero, ¿realmente vale la pena luchar por dicho objetivo?

La máquina sobre el hombre

No hace falta ser un genio para saber que el pueblo nipón posee una impresionante predilección por la ciencia ficción, misma que fue detonada a mediados del siglo pasado, y específicamente a partir de la cruda posguerra que tuvieron que vivir. Por ello no es de sorprender que prácticamente desde el nacimiento del llamado “manga moderno”, la ciencia ficción  ha formado parte medular del cómic japonés. Metropolis (1949) y Astroboy (1952) ambas creaciones de Osamu Tezuka, así como Tetsujin-28 (1952) de Mitsuteru Yokoyama, serían los ejemplos más claros e inmediatos.

Para cuando dio inicio la década de los 80’s, la ciencia ficción ya había sido explorada y desarrollada lo suficiente a través de los remarcables aportes de autores como Shotaro Ishinomori, Go Nagai, Leiji Matsumoto, Moto Hagio y Keiko Takemiya, sólo por nombrar algunos, y se había convertido en un género pujante y en plena madurez. Y a lo largo de sus 10 años, encumbraría a dos autores, no sólo al olimpo de la ciencia ficción, sino del manga en general. Por supuesto, me refiero a Katsuhiro Otomo, que a lo largo del periodo maravillo a la industria con Akira (1982), y de igual forma a Shirow Masamune, quien, con Ghost in the Shell (1989), dio el cerrojazo final a la década y a una evolución en su carrera tras haber desarrollado Black Magic (1983) y Appleseed (1985). Además, recordemos que el género “Mecha” tuvo su máximo apogeo en la industria de la animación precisamente en este periodo de tiempo. Así, bajo tal coyuntura es que Yoshihisa Tagami concibe Grey.

Al igual que otros artistas que incursionaron en la ciencia ficción con interesantes propuestas durante los 80’s, Tagami tuvo a su disposición una biblioteca amplía y de calidad como soporte inmejorable para construir este trabajo. A grandes rasgos, Grey es una historia completamente de género, una obra que toma no sólo referencias directas del manga, sino también de la cinematografía más pujante. Así mismo, representa una apuesta más que interesante, pero a la vez arriesgada, por dar vida a una obra que intenta caminar el estrecho sendero entre el shônen más adulto y el seinen más ligero.

El mundo bajo el que gira este manga de mediados de los 80’s, claramente bebe de las fuentes de la ciencia ficción distópica y post-apocalíptica, a la vez que toma elementos directos de un clásico como Terra E…, de Keiko Takemiya. Además, como buen Sci-fi que nos proyecta bastante adelante en el futuro, la relación entre el argumento y el concepto visual es elemento primordial para adentrarnos y entender esta compleja proyección.

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Grey adentrándose en el propósito de las máquinas.

Arriba, en la introducción, dimos la pista de que Grey es una obra que trae a territorio del cómic la latente preocupación del hombre por perder el control de la sociedad que ha forjado. Y en el sentido más profundo de la obra así lo es, sin embargo el planteamiento y desarrollo difícilmente nos acercan formalmente a dicho terreno temprano en el encuentro. En la primera mitad de la trama Tagami se centra en desarrollar la mecánica bajo la cual operan los pocos asentamientos humanos, realizando especial hincapié en la interacción entre los miembros de las tropas , a la par que va desgranando de primera mano el insano funcionamiento del sistema de rangos ideado por “Big Mama”. Durante este periodo el ritmo narrativo es ágil y brutal, los enfrentamientos inevitables entre los diferentes bandos acaparan casi por completo el sentido de la trama, pero la crueldad del combate también sirve para ir descubriendo como esta sociedad decadente a moldeado el frío y distante corazón del personaje central. Y dado que estamos ante uno de esos extraños trabajos en donde el personaje protagonista se encuentra a años luz en importancia sobre aquellos que los rodean, la lectura se convierte en una fiel proyección del interior del mismo: fría, distante y mecánica.

En la segunda mitad se abandona la narrativa centrada en los soldados, el ferviente deseo de ascender rangos y la cruel lucha entre individuos, para darle paso al tema de la dominación de la máquina sobre el hombre. A diferencia de lo que nos ofrece una obra como Terminator en el cine, Grey no construye su argumento sobre la tecnificación desmedida presentando una lucha encarecida y directa entre el hombre y la máquina, sino que su autor es, por así decirlo, un poco más elegante e infinitamente más estremecedor. La visión de Tagami de esa ominosa posibilidad es, pues, una en donde la máquina no necesita mancharse con la sangre de los individuos, sino que sólo se siente y observa como la raza humana se aniquila a ella misma victima de una especie de juego enfermo. Así pues, la promesa de la ciudadania y sus privilegios, no es más que un mero señuelo para motivar la masacre entre los pueblos. Y es precisamente la inclusión de esta visión muy diferente a lo que sería un shônen convencional sin mayores trasfondos, que la obra termina por colocarse en la senda de dos audiencias y cautivarlas por igual. Aunque claro, si nos vamos un poco más allá del seinen ligero, sería preciso recalcar que el autor peca demasiado al no desarrollar mucho más su propia creación y dejarla simplemente como la visión de una posibilidad más.

Si el argumento y desarrollo es bastante bueno e interesante, el concepto visual se vuela completamente la barda. El autor nos demuestra que no hace falta un dibujo súper estilizado o realista para potenciar una historia, sino que lo importante es como empleas los recursos que posees. Una de las primeras cosas que llega a la vista del lector es el hecho de que Tagami construye este mundo distópico y en clara decadencia con un marcado estilo retrofuturista, especialmente en lo bélico. La recurrente es esa: mezclar el armamento actual con el futuro. A lo largo de la historia vemos armas actuales tales como rifles de asalto, tanques, jeps y cazas al estilo F-15, que se entremezclan con armas surgidas de la ficción como trajes robóticos, armas láser, motos jet, drones de batalla y enormes fortalezas flotantes. Y el sentido retrofuturista que baña a la obra se cierra magistralmente con claras referencias al estilo de arquitectura propia de las civilizaciones precolombinas.

Lo referente al diseño de personajes, estos son de trazo extremadamente sencillo, sin importancia en los rasgos faciales o algún otro elemento distintivo. Los fondos son mucho más trabajados que los personajes, y amplían el sentido de decadencia que evidentemente se vive en dicho futuro, y mayormente se trata de construcciones actuales o de siglos pasados, dejando los ambientes futuristas para muy escasos lugares. Otro de los puntos muy frescos e interesantes de la idea visual, es este abandono del estilo más cargado a lo monocromático, y optar por darle prioridad a los altos contrastes dibujando dejando la utilización de tonos grises, y que da la sensación de siempre estar bajo los rayos de un sol inclemente.

Concluyendo… bueno,  que mejor que concluir con lo que Harlan Ellison, escritor americano de ficción especulativa, redacto para la edición Norteamericana de Grey:

GREY is a wonderful adventure story that uses ideas in the best possible fashion: as motivational impetus for a crackling good tale of survival and development of a fascinating character. And if Grey himself is less than loveable, it is  an important comment on how a society mad for war can debase and chill its citizens. GREY is also a powerful statement about the demeaning caste systems we create to keep other “in their place”.

Lo mejor:

  • El estilo retrofuturista en lo bélico y las construcciones le da un toque nostálgico y especial.
  • Es una manga que te hace reflexionar sobre los alcances de la tecnología.
  • Tiene buena sustancia y las referencias son claras.

Lo peor:

  • El autor se precipita demasiado hacia el final. Fácilmente se pudo extender la duración y llevarse con más calma el argumento.
  • Es un tanto exagerada la atención hacia el personaje central.

Reseña [Anime]: Memories

2012/05/13 2 comentarios

  Director: Katsuhiro Otomo
  Estudio: 4ºC
  Lanzamiento: 1995
 Géneros: Drama, psicológico, sci-fi,   comedia y militar
  Demografía: Seinen
  Tipo: Película

Katsuhiro Otomo es, indudablemente, uno de los directores de animación más afamados no sólo dentro del país del sol naciente, sino también en el panorama global de la animación. Y no se puede negar que el sólo hecho de mencionarlo, trae consigo su mítica creación, Akira; sin embargo y a diferencia  de otros artistas que alcanza la cumbre del anime con un trabajo que se convierte en el único remarcable de su carrera, el oriundo de la prefectura de Miyagi no pasara a la historia sólo por la obra mencionada, que no podemos negar llego en un momento inmejorable manifestándonos que el anime no es sólo patrimonio de los niños y jóvenes, sino que por encima de esto, quedará en la memoria por ser un autor que ha sabido aplicar su genio no sólo en su área predilecta, la ciencia ficción; el humor negro y la crítica social que impregnan dos de los metrajes en este compilado nos muestran la versatilidad que Otomo alberga.

De igual manera que el argumento de Memories sirvió para dar a conocer la grandeza de Otomo, también la animación jugó un rol clave y de escaparate para que el poco conocido estudio 4ºC (que hoy en día es uno de los bastiones principales para la animación experimental y de vanguardia) demostrara su tremenda inventiva y magistral manejo técnico a la hora de dar vida a sus creaciones. Como dato resaltar que este es el segundo trabajo antológico en la carrera del director, ya que en 1989 dirigió The Order to Stop Construction para la película Neo Tokyo, formando una tercia magnifica junto a otros dos míticos directores: Rintaro y Yoshiaki Kawajiri.

Magnetic Rose

Historia inspirada en la vida de la exitosa soprano, María Callas, Rosa Magnética nos sumerge en el inhóspito y enigmático espacio, para narrarnos el infortunado destino con el que se topa una modesta nave recogedora de desechos interestelares al atender una misteriosa señal de auxilio proveniente de una estación espacial en aparente desolación.

Rosa Magnética, no es un entremés en esta serie de mediosmetrajes, sino la obra más representativa y completa; la composición visual que contrasta los prodigiosos avances tecnológicos con una decadente y ruinosa estación espacial, así como un argumento sólido, abundante y toques de carácter psicológico, abalan este pensar. Y es que esto no podría ser de otra manera, ya que en esta obra converge el trabajo de 3 grandes personajes de la animación nipona: el guión por parte del fallecido Satoshi Kon, la fascinante composición musical de Yoko Kano, y una idea original de Katsuhiro Otomo.

Un deleite visual en medio del inhóspito espacio

Una recurrente casi obligada para los trabajos de mediana duración, es la imposibilidad que representan el tiempo para plantear, desarrollar y resolver un argumento como debe de ser; sin embargo la primicia dirigida por Koji Morimoto sabe sortear estas dificultades, empezando por no gastar más del tiempo necesario en plantear un escenario idóneo para desplegar un ejercicio interesante en donde se conjunta la ciencia ficción, los tintes psicológicos y un híbrido que asemeja a los clásicos relatos sobrenaturales sobre seres no corpóreos. Todo el peso del desarrollo lo sostiene la cuidadosa forma en que se va construyendo una atmósfera inmejorable, que sirve de punto de inflexión para dotar de herramientas a esa narrativa que nos bombardea incesantemente con secuencias de una engañosa irrealidad y de un panorama desolador e inquietante, que poco a poco penetra y quebrante la estabilidad psicológica de los personajes al más puro estilo de Satoshi Kon.

Como es común en muchos trabajos de Otomo, Rosa Magnética nos muestra ciertos ecos de la realidad, el más claro nos habla sobre los posibles alcances de la inteligencia artificial. Así mismo podemos apreciar la vulnerabilidad de la mente humana y la incapacidad para conducirnos en la delgada línea entre lo real y lo imaginario. La obra confabula todos los detalles estéticos y la psicología de los personajes, en un ritmo a modo de una espiral de emociones totalmente creciente que nos deleita tanto visual como emocionalmente.

Stink Bomb

Segunda entrega de este compuesto, y que al igual que Magnetic Rose también está basada en hechos reales, según lo confirmó Otomo en una entrevista que se le realizó. Bomba Fétida nos baja de las profundidades del espacio, y nos traslada a una realidad de un Japón contemporáneo. La historia nos presenta a Nobuo Tanaka, un joven miembro de una corporación japonesa dedicada a la fabricación de fármacos, quien a causa de una gripe y por la insistencia de unos de sus colegas, toma unas extrañas píldoras que resultan ser parte de un plan de armas biológicas, convirtiendo al desafortunado individuo en una arma de destrucción masiva andante.

El humor surgido de la desgracia ajena

El tema de las armas biológicas ha sido tratado en reiteradas ocasiones, ya que queramoslo o no, es un peligro latente por parte de radicales terroristas, y por consecuencia uno de los miedos más actuales de una sociedad globalizada. Pero en Bomba Fétida no se aborda el tema desde el punto más lógico, que sería el de una seriedad y compromiso total, sino que se apuesta por indagar abordar la contingencia con un humor negro que ridiculiza a las fuerzas militares, tachándolas de una ineptitud mayúscula.

No es la primera comedia satírica que nos brinda Katsuhiro Otomo, ya que antes de esta obra Roujin Z nos hizo reír a más no poder, mientras se mofaba del sistema médico japonés. Aunque existe ese antecedente que sin duda brinda una experiencia en este ámbito, Stink Bomb me parece una obra menos hilarante y divertida. La naturaleza torpe y ridícula de nuestro protagonista, si bien es el punto sobre el que gira toda la narración,  llega al punto en que se vuelve un tanto chocante. Aún con ese percance el producto final no queda a deber ni por la sátira lanzada, ni en el rubro visual, que goza de secuencias trepidantes y vistosas.

Cannon Fodder

Relato a modo de metáfora, en el cual se nos muestra una sociedad completamente militarizada y aparentemente contenta con su único propósito: lanzar cañonazos aleatorios hacia un enemigo inexistente.

Visionar Carne de cañón trae intrínsecamente una referencia bastante clara a la mítica obra expresionista y distópica, Metropolis, creada por Frintz Lang, en los decadentes obreros que a modo de autómatas asisten a su monótono trabajo de servicio como fuerza militar ante un inexistente conflicto bélico. Pero en está ocasión me gustaría aventurarme e ir un poco más allá de lo evidente y decir que este mediometraje que da colofón a la antología, plantea una sociedad que puede catalogarse de Orwelliana. En la famosa obra de George Orwell, 1984, una de las consignas del llamado “Partido” dice: “La guerra es la paz”, con la cual se nos muestra a una sociedad obrera amedrentada por su vulnerabilidad ante los incesantes ataques de las incesantes y alterantes guerras que supuestamente se sostienen, que a la vez sirven para no permitir un hastío sobre su forma de vida en condiciones deplorables. De manera semejante en Carne de cañón  se nos plantea una sociedad completamente militarizada desde edad temprana, y que pese a sabiendas de la inexistencia de un enemigo y la inutilidad de sus trabajos, no se cuestiona el rumbo limbótico y sin sentido sobre el que transita toda su existencia; y estos cuestionamientos no afloran por un escrutinio o amedrentamiento voraz como en la novela de Orwell, ni tampoco por su moldeada mentalidad, sencillamente no son necesarios e indispensables, ya que su modo de vida en aparente paz justifica la supresión de todo lo humano por parte del estado. Lo cual nos lleva a pensar que una vida carente de esencia y libertad física y mental, es un precio justo para una sumisión que otorga una felicidad relativa.

Cannon Fodder y su animación totalmente contrastante nos preparó para los futuros trabajos del estudio 4ºC

No sólo en el argumento esta es la entrega más original, el aspecto técnico también hace su parte para darle una peculiaridad que lo diferencia de los otros dos. El estilo de animación es totalmente ajeno a lo que vemos comúnmente en la animación nipona; la contaminación y decadencia se enmarcan muy bien con ese trazo grueso y sucio. Pero pese al estilo poco prometedor, existen juegos de tomas bastantes bien conseguidas.

Sin duda la más profunda de las 3 entregas, y de la cual podemos desprender una crítica sobre lo belicosos del ser humano, sobre el sin sentido de la sociedad, o bien sobre la comodidad como último y primordial fin más allá de los medios

Lo mejor:

  • Cada mediometraje apuesta por una temática diferente.
  • Apreciar a Katsuhiro Otomo un poco fuera de su típica área de trabajo.
  • La composición musical de Rosa Magnética es toda una experiencia.

Lo peor:

  • Bomba Fétida deja un cierto sabor amargo. Se pudo haber hecho más.

Reseña [Anime]: Area 88

2012/03/31 2 comentarios

Ficha Técnica:

Director: Toriumi Hisayuki

Estudio: Pierrot

Fecha de transmisión: 1985

Géneros: Drama, acción, militar

Demografía: Shonen

Tipo: OVA

Episodios: 3

 

 

 
 

Sinopsis: Las fuerzas aéreas mercenarias de Asran no es precisamente el tipo de vida militar al que uno querría entrar voluntariamente. Una vez dentro, sólo puedes salir de 3 formas: servir 3 años (en un lugar tan peligroso como Asran, sobrevivir es casi un milagro), ganar 1.500.000 de dólares (una suma casi imposible de conseguir), o desertar (y sufrir las terribles consecuencias si te encuentran de nuevo). Shin Kazama, un joven piloto, parecía tenerlo todo: Un puesto de piloto importante, y el amor de Ryoko, hija del presidente de las aerolíneas Yamato. Pero, su “amigo”, envidioso de su vida, le emborracha y le engaña haciendo que firme un contrato que puede significar su billete al infierno: una admisión a las fuerzas aéreas mercenarias de Asran.

Comentario personal: ¿Hasta que punto los conflictos armados deshumaniza al ser humano involucrado en la primera línea del frente de batalla? ¿Pueden incluso llevarlo a una total incapacidad para reintegrarse a la vida en sociedad? ¿Sucede de la misma manera para todos, es decir, para aquellos que desearon voluntariamente, y para los que fueron arrastrados? Éstas son unas de las interrogantes que forman la línea de partida sobre la que despega Area 88, y a las cuales a lo largo de las 3 entregas que componen esta esplendida obra, se les dará una respuesta y un enfoque muy personal sobre tan trágico modo de vivir.

Cuando hablamos de crudeza y violencia, es muy común y más con el actual panorama del anime —que adolece de obras psicológicamente bien armadas— encaminar ambos términos con pasos firmes exclusivamente hacia el apartado gráfico, y esto es porque nos hemos olvidado de que no sólo gráficamente es como los podemos ver plasmados en una obra. El trabajo de Hisayuki es una producción que apela a la crudeza y la violencia a través de los conflictos internos de los personajes, pero sin llevarlos a un nivel inaccesible para el público joven. La historia nos presentan a un protagonista (Kazama Shin) totalmente agobiado y frustrado por la vida feliz y tranquila que le ha sido arrebatada y convertida en un infernal destino imposible de sortear, un personaje que sucumbe ante la añoranza de sus sueños pasados, y que poco a poco siente como su corazón se torna cada vez más pesado, deshumanizandolo y volviéndolo una victima atormentada por remordimiento de todas aquellas vidas que a tenido que arrebatar para poder conservar la propia. Pero la historia no sólo es conflicto internos, también nos habla sobre la traición por parte de aquellos que algunas vez llamamos “amigos”, sobre los sueños y amores truncados, la vida como una mera herramienta para los fines de los poderosos, y así mismo contiene un repertorio muy bueno de frases y situaciones que valen mucho la pena contemplar y analizar; por ejemplo, está la siguiente frase que quiero compartir y que nos muestra el sentir de Kazama Shin ante su nueva realidad y como esta poco a poco lo consume:

He cambiado tanto desde entonces… en medio de la sangre y la pólvora… consumido por el odio y la venganza, me he convertido en la espada del demonio.

La narrativa está impregnada en todo momento por un profundo aire melancólico, pesimista y angustioso, e incluso como en varias ocasiones se menciona en palabras de algunos personajes, resulta paradójico que unos mercenarios (extranjero que combate por dinero) se sientan agobiados por esta clase de sentir; y es precisamente ésta clase de detalles y dilemas que las OVA’s resultan muy interesantes desde diferentes puntos de análisis, inclusive desde el personal, ya que es imposible no versé tocado por toda esta atmósfera sombría que evoca mucha tristeza y añoranza, aún cuando ni de poco hemos pasado por tales situaciones. Y no podemos pasar por alto que todo este aire melancólico se vería muy minado de no ser por el soberbio soundtrack del que gozan estas OVA’s, y del cual no cabe la menor duda es de los pocos que te engancha en demasía y que valen por si solos, ya que a tanto llega la banda sonora que me atrevo a decir que es posiblemente la mejor de la década de los 80’s. La letras de las canciones contiene una profunda carga emotiva, y esta misma carga se reafirma en las melodías que cobijan a esta atractiva propuesta que evidentemente encontró la dosis correcta entre animación, música y profundidad de los personajes, para darle las herramientas necesarias a la historia para comunicar lo que plantea. Además este estilo de narración muy emotivo y trágico, en conjunto con la excelsa banda sonora, me hace imposible no comparar esta obra con una de las joyas del anime que por casualidad también fue concebida el mismo año: Mobile Suit Gundam Z, ya que es innegable las particularidades que comparten, y que reafirman mi pensar sobre los 80’s como la época dorada de la animación nipona.

Llámenme un romántico del anime, o fanático renuente, pero que hermosa es la animación de antaño, y particularmente la expuesta en este trío de entregas: colores planos, fuertes y sobrios, rostros con facciones lo suficientemente definidas  para ser atractivos al público, e incluso los fondos reciclados resultan atractivos. La fluidez con que se desarrollan los conflictos aéreos es bastante elogiable,  el sonido del viento siendo cortado por las alas de los aviones, las fatales explosiones, los misiles ineludibles, las áridas montañas y las muertes al por mayor, forman una estética militar muy bien armada y altamente apreciable.

Es importante resaltar  la ecuanimidad con que se pasea la narrativa, es decir, en ningún momento la obra se vuelve aburrida, o cae en los muy típicos altos y bajos que reducen considerablemente la calidad de la historia. A esto le tenemos que sumar la forma muy atinada con que se indaga en las situaciones y sentimientos que dan forma al elenco, no es reiterativa en ningún momento, ni tampoco se exageran como sucede en otras obras a fin de impresionar al espectador, sino que la narrativa apela por la naturalidad para que las cosas vayan tomando su rumbo.

En general un anime sumamente recomendable, que nos da una muestra de como se fue diversificando el mundo de la animación japonesa especialmente durante los 80’s, en torno a historias más maduras, con trasfondos dignos de análisis y personajes dotados de mucho mayor profundidad.

Lo mejor:

  • El soundtrack es inmejorable
  • Tiene un trasfondo con mucho sentido, y es arropado con personajes psicológicamente bien armados, una atmósfera muy acorde y una carga de sentimientos que no dejan ajeno a nadie
  • Es una buena opción para los jóvenes de acercarse a las tramas más adultas

Lo peor:

  • El final…
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Reseña [Anime]: Flag

Ficha Técnica:

Director: Ryosuke Takahashi

Estudio: The Answer Studio

Fecha de transmisión: 2006 – 2007

Géneros: Mecha, militar, documental

Demografía: Shonen

Tipo: Serie

Episodios: 13

 

 

 
 

Sinopsis: Shirasu Saeko es una fotógrafa inmersa en una guerra de un país oriental en el año 20XX. El proceso de paz no lleva a ninguna parte, pero gracias a una fotografía que ella saca por casualidad en la que soldados de la UN, y civiles alzan una bandera, el proceso se ve claramente acelerado. Pese a eso, un grupo extremista roba la bandera que ya se ha convertido en símbolo de la paz intentando echar todo el proceso de paz por tierra. De modo que las UNF envían un comando especializado(SDC) con armaduras de combate a recuperarla, en lo que se suponía una misión fácil. Pero no lo será tanto y Saeko que irá junto a ellos.

Comentario personal: En una industria como la del anime, que se hunde cada vez más, bajo los clichés y estereotipos, siempre resulta muy refrescante y gratificante toparnos con una serie como “Flag”, la cual tiene su principal atractivo no en una historia novedosa o en unos personajes originales, sino en la forma narrativa a especie de documental que innegablemente viene a enriquecer los típicos esquemas para realizar anime.

Pese a que no soy muy partidario de las nuevas técnicas de animación utilizando ordenador, no voy a negar que esta obra me lleno por completo el ojo.  La animación está muy bien cuidada, la ambientación es muy detallista y la perspectiva desde la lente está llena de realismo y frescura, además la incursión del 3D realza esta experiencia visual redonda.

Takahashi Ryosuke no ideó esta obra sólo para mostrar que la animación a modo de documental tiene futuro por si sola en la industria, sino que esta idea la refuerza tomando como eje central del argumento, una latente “Guerra Civil”, creando una combinación más que conocida y funcional. Y si bien la narrativa si evoca a reflexionar sobre los conflictos armados, este tema lamentablemente se profundiza muy poco,  lo que le resta un poco de sentido a la mezcla dejando un pequeño hueco de inconformidad al terminar de verla.

Flag es una serie muy única dentro del mundo del anime y un exponente digno de la animación experimental. Sin duda una obra altamente recomendable para aquellos que están en búsqueda de algo completamente diferente.

Lo mejor:

  • El realismo de la narrativa a modo de documental

Lo peor:

  • Falto profundizar en el conflicto armado