Archivo

Posts Tagged ‘Drama’

Reseña [Anime]: Kite

Director: Masaki Watanabe Estudio: Palm Studio Lanzamiento: 2006 Géneros: Slice of Life Demografía: Seinen Tipo: Serie (11 capítulos)

  Director: Yasuomi Umetsu
  Estudio: Green Bunny & Arms
  Lanzamiento: 1998
 Géneros: Violencia, hentai, drama,   dthriller
  Demografía: Seinen
  Tipo: OVA (2 capítulos)

Si bien no recuerdo con exactitud la fecha exacta en que escuche por primera ocasión que desde la cinematografía norteamericana se estaban barajando la posibilidad de desarrollar una adaptación Live Action de las OVAs de Kite, si recuerdo muy bien que no hubo ni el más leve atisbo de sorpresa o entusiasmo de mi parte. Primeramente, no me fue sorpresivo dado que para esas épocas fue cuando se vivió con mayor fuerza la insistencia de las productoras norteamericanas por hacerse de éxitos de la industria animada del país del sol naciente, buscando darle una bocanada de aire fresco a una industria cinematográfica que desde hace tiempo esta en claro detrimento. Y Kite permaneció un buen tiempo en el limbo de las productoras, y todo apuntaba a que moriría de la misma enfermedad que todos los otros anuncios sobre adaptaciones que la antecedieron o precedieron, y que únicamente se mantuvieron en especulaciones y declaraciones vacías hasta esfumarse por completo de la mente de las productoras. Hablar sobre estos intentos fallidos no tiene caso, y no por representar proyectos que realmente jamás existieron,  sino por la aberración que supone siquiera imaginar su puesta en escena.

Después de una buena cantidad de años, y aunque en fechas no muy lejanas ya se habían dado muestras de que el proyecto se encontraba en fases avanzadas, por fin se ha liberado el primer Trailer, prueba máxima de la consumación del proyecto para bien de algunos, y mal de muchos. Menciono esto último ya que si incluso las adaptaciones a Live Action que se realizan dentro del propio país del sol naciente difícilmente llegan a llenarle el ojo si quiera a los fanáticos medianamente críticos, de aquí que cómo pensar que una cinematografía perteneciente a una cultura completamente distinta podría realizar un trabajo más loable. Pues bueno, existen ciertos argumento que hacen pensar lo contrario, especialmente considerando que estamos ante un trabajo que tiene en temas como los asesinatos, la violencia y la acción uno de sus bastiones primordiales, temas que en términos generales se posicionan dentro de lo que se ha explorado por el cine de los Estados Unidos, y que además constituye uno de sus principales nichos de trabajo. Las capacidades para explorar estos temas no quedan en duda a través del trailer, la adaptación luce visualmente muy estimulante pese al corto presupuesto, y todo indica que se ceñirá bastante a los niveles que se establecen en las OVAs; sin embargo, para que este proyecto funcione casi como la obra original, no sólo hace falta usar una parte de la fórmula y en una dosis semejante, sino que es imperativo incluir todo el paquete completo y esto, irremediablemente conlleva, no dejar de lado el controversial y totalmente explicito contenido sexual. Y no hay manera posible que esta adaptación, en donde destaca el nombre del señor Samuel L. Jackson—quién ya tiene experiencia en este tipo de trabajos al ser la voz original de Afro Samurai—, pueda ofrecernos esto último de la forma que se presenta en las OVAs.

Sinopsis

Kite se revuelve alrededor de Sawa, una estudiante de instituto que queda huérfana desde muy temprana edad, al ser sus padres victimas de un brutal doble asesinato. Akai, quien junto con Kanie son los detectives que en su momento investigaron el brutal crimen, se hace cargo de la tutela de Sawa. Aprovechándose de su postura como tutor, Akai comienza una relación sexual a una edad muy temprana de Sawa, y lleva esta situación al punto de convertirla, prácticamente, en su esclava sexual.

Poco tiempo después Sawa se inicia como asesina después de que los corruptos detectives que se han hecho cargo de ella la obligan a asesinar a un presunto violador de niñas. Este constituye el inicio de una vida en la cual Sawa se dedicará a asesinar bajo las ordenes de Akai, y entre los blancos principales se encuentran peces gordos del mundo corporativo y estrellas de televisión y la pantalla grande. Eventualmente la joven asesina conocerá a Oburi, también huérfano y asesino, motivo que llevará a ambos ha crear un vinculo. Causa de este encuentro Sawa descubrirá que Kanie es quien cometió el brutal asesinato de sus padres,  y que detrás de todo eso estaba Akai…

El rostro de la inocencia y la fatalidad

Creo que esta totalmente claro que no son OVAs para menores de edad, pero también es preciso ir más profundo en el asunto y decir que tampoco es para cualquiera del público adulto, y que más bien estamos ante una creación dirigida exclusivamente para aquellos del sector adulto que posean un amplío criterio. La obra de Yasuomi Umetsu es una creación eminentemente controversial, impactante, y una que puede herir sensibilidades y causar malestar en cierto sector de los espectadores. Si bien las dosis de violencia gráfica son bastantes y tienden a la crudeza y brutalidad, queda claro que este no es el elemento que arrastra a este anime hacia un público muy selecto, y el trailer que recientemente se lanzó es la prueba al presentar a dicho contenido como su apuesta máxima. Entonces lo que lleva este trabajo a ser catalogado como una obra para aficionados de criterio amplío se encuentra en el abundante contenido sexual, que además de ser completamente explicito toca un tema muy delicado como es el de la pederastia.

Aunque a niveles temáticos la trama funciona casi a una única velocidad, que vendría siendo todo lo relacionado con la tremenda y estimulante avalancha de violencia enteramente gráfica que brota a través de los encargos de asesinato tanto de Sawa como de Oburi, que además son aderezados con impresionantes escenas de acción, no esta a discusión el hecho de que Kite es una historia que se encuentra construida a través de diferentes capas que a su vez están interrelacionadas. La intención de Umetsu al concebir este producto de animación, no es otra que imprimir una radiografía clara, sin matices ni tapujos sobre el oscuro mundo del crimen en la sociedad moderna, y no sólo de una ficción como la que se formula para este ocasión. Y es gracias a dicha intención que la narrativa se nutre a sí misma echando mano de temas ligados al mundo del crimen como lo son la corrupción en las fuerzas del orden y en las altas esferas del mundo corporativo, así como los abusos de autoridad y el infame proteccionismo hacia las figuras públicas; pero ante todo, resaltar la no existencia de una autoregulación por parte del autor en el tema del abuso infantil, porque si bien para muchos será cuestionable su inclusión en la forma en que se hace —con cierto afán de excitar al espectador—, consideró, desde una perspectiva totalmente personal —y esperando que no se malentienda mi juicio— que la inclusión de esta horrible perversión era algo tremendamente necesario para ubicarnos por completo en esta trágica realidad, y no darle la vuelta al tema que lamentablemente se encuentra mucho más latente en nuestra sociedad de lo que nosotros creemos.

No hace falta decir lo que sigue... todos los sabemos.

No hace falta decir lo que sigue… todos los sabemos.

El abuso de autoridad, las malas intenciones y eventos tan traumáticos como una violación o el asesinato de los progenitores, son germenes que dan lugar a situaciones terribles como lo son una infancia rota o la instrumentalización del ser humano en edades tempranas, y que como bien lo prueba Kite, la segunda siempre conllevará la primera. Aunque el tema de infantes y adolescentes que son convertidos en meras y vacías armas humanas es lacerante y complicado si quiera de tratar, en la industria del manganime no ha sido una situación que pocos trabajos se atreven a abordar, sino todo lo contrario: es un tema, que con matices y regulaciones por lo general bastante fuertes, es la parte medular de muchos trabajos no sólo entre la demografía Seinen, sino también en el Shônen. Uno de los más claros referentes en lo que corresponde al trato y exploración de dicho tema, lo encontramos en la emblemática franquicia de Mechas, Mobile Suit Gundam. La obra maestra del mítico Yoshiyuki Tomino siempre centra su narrativa en personajes niños y adolescentes que por distintos motivos son arrastrados hacia una interminable guerra, y nos presenta como los horrores de la misma terminan por engullir y destrozar física y psicológicamente a  infantes que deben arrebatar la vida de sus congéneres para sobrevivir. Y así podríamos encontrar muchos más ejemplos: Bokurano, Alien Nine, Gunslinger Gilr, etc. La diferencia con Kite, radica en la forma en que presenta dicho tema, así como el carrusel de infortunios que lo ocasionaron. Aunque a diferencia de algunos otras creaciones, tanto en el manga como en el anime, esta no profundiza en ningún momento en los dilemas morales que emanan de esta situación, cosa que si realizan otros exponentes y que innegablemente redondea mucho más lo expuesto.

A diferencia de la mayor parte de series de anime, Kite no se compone de un plato principal y un postre o una serie de ellos, sino que pone ante nuestra mesa un par de platos fuertes para nuestro deleite. En un primer plato tenemos a todo el repertorio de temas que cobijan al argumento, y en un segundo plato, y me atrevo a decir que incluso superior, tenemos al brutal y abrumador apartado técnico. Visualmente, Kite, es, simple y llanamente, una heroicidad de proporciones bíblicas.  Una pieza de alta costura que pone todas virtudes para llevar a límites insospechados la violencia y las secuencias de acción. No existe momento alguno en que esta exacerbación de las secuencias de acción, que son enmarcadas por grandes escenarios de la destrucción e inmensos baños de sangre, se sientan superflua o fuera de foco, yo diría que es todo lo contrario: este extremismo contribuye a formar un espectáculo tan estimulante como impactante. Así mismo el diseño de personajes es algo pocas veces visto en el mundo de la animación nipona. Su creador guarda especial cuidado con los personajes centrales y convierte a su estilo visual en un espejo de su interior. El diseño de Sawa y Oburi es de una dualidad muy especial, ya que mezcla la inocencia de unos jóvenes que fueron arrastrados a dicho infierno, pero a la vez deja entrever esta otra faceta que se encuentra creciendo en su interior desde el momento en que asesinaron por primera vez. Por su parte Kanie y Akai cuentan con estilo muy diferentes, ambos perversos, pero especialmente el del primero es hasta cierto punto grotesco y turbado.

En resumidas cuentas, Yasuomi Umetsu edifica una obra que transgrede todo lo antes narrado en la industria. Un trabajo que arriesga todo al abordad el tema del abuso infantil y que sin embargo no sólo no pierde absolutamente nada, sino que por el contrario gana un lugar en las obras de culto de la animación nipona. Un anime que no indaga por propia mano en los temas complicados que presenta, sino que los presenta para que el espectador indague dentro de su mente, para que se cuestione sobre lo que sus ojos están presenciando. Y por cierto, aprovechar para mencionar que existe una dichosa “secuela” de nombre Kite Liberator, que no importa como se le vea, lo único que hace es tomar el nombre y lugar de su antecesora, ya que no existe punto de comparación, ni en argumento ni en calidad técnica. Absténganse de verla, es sólo un desperdicio de tiempo. Aunque eso sí, si desean seguir indagando en la mente de este volátil e incisivo director, por supuesto que deben ver Mezzo Forte, que se ubica sólo un peldaño abajo de Kite y con la cual van a tener el mismo festín de sensaciones que con la reseña de hoy.

Lo mejor:

  • Tener una historia en donde se refleja sin reparos toda la crudeza y perversidad que entrañan las situaciones que mueve dicha obra.
  • El reparto de personajes se encuentra perfectamente definido y bastante bien trabajados.
  • Todo el apartado técnico es una pieza maestra. Sin embargo, las secuencias de acción simplemente son desaforadamente geniales. Son como una inyección de adrenalina para el espectador.

Lo peor:

  • La duración. Verdaderamente te quedas con ganas de ver más.

Reseña [Manhua]: Beijing Chronicles

Autor: Hideo YamamotoRevista: Young Sunday  Lanzamiento: 1992  Géneros: Drama, psicológico  Demografía: Seinen  Tomos: 1

  Autor: Varios Artistas
  Revista: N/A
  Lanzamiento: 2008
  Géneros: Slice of Life
  Demografía: Seinen
  Tomos: 1

Cuando conocí la existencia de Beijing Chronicles, la justa olímpica de Londres 2012 estaba a no más de medio año de dar inicio, algo que la hacía vislumbrar relativamente cercana —teniendo en mente que las televisoras nos venden el evento 4 años antes—. Como fiel apasionado a los deportes, por supuesto que los juegos olímpicos son un evento que espero con muchas ansias. De tal manera que me fije el leer este cómic de origen Chino antes de que Londres 2012 diera inicio, y realizar su correspondiente reseña como preámbulo a la justa, o bien posterior a su terminación; sin embargo, y como casi siempre, otros intereses capturaron mi atención, y este pequeño proyecto ni siquiera se acerco a ser realizado. Y no ha sido sino hasta estas fechas que por fin le he otorgado un tiempo y lo he leído con gusto.

A través de la historia de los Juegos Olímpicos Modernos, estos no sólo se nos han presentado como la máxima justa deportiva que puede presenciar el ser humano, y en donde se congregan los mejores atletas de cada disciplina, sino que además también se nos presentan como un evento que sirve para fomentar la unión entre las naciones por encima de razas, credos, ideologías, idiomas, rasgos culturales, etc. Sin embargo la fastuosa y muy disputada justa, no sólo se limita a lo lúdico y al discurso de armonía y amistad. Las Olimpiadas representan un evento de enorme complejidad en donde se conjuran una cantidad importante de aspectos que se suman a los fundamentales en torno a la celebración. Estos aspectos a los que me refiero son encabezados inequívocamente por todo lo correspondiente a lo socioeconómico, y de ahí podemos seguir con la notoriedad mundial, el liderazgo político, el desarrollo urbanístico y de infraestructura deportiva, el fomento del turismo y la cultura, entre varios más. Pero no estamos aquí para abordar estos aspectos, no sólo porque representan un inmenso mar de contenido repleto de controversia y debate continuo, sino porque este es un espacio dedicado al manga y el anime; la razón por la cual he mencionado este grupo de aspectos e impactos es simplemente, y como en otras reseñas, para contextualizar la obra en cuestión y poder realizar un trabajo mucho más rico, ya que si algo busca esta obra es precisamente apartarnos de todo lo mencionado, y manifestar que incluso un evento de la envergadura de unos Juegos Olímpicos producen cambios muy pequeños en la sociedad de la ciudad sede.

Sinopsis

Surgido como una colaboración entre diversos artistas chinos, Beijing Chronicles plasma la visión de cada uno de ellos sobre la capital del país más grande del orbe, y cómo la justa olímpica celebrada en 2008 cambió la vida de los habitantes.

Los rostros de una ciudad

Tal como lo planteamos en la introducción, este Manhua (cómic de origen chino) tiene una dirección fácilmente perceptible: mostrarnos los pequeños-grandes cambios que los Juegos Olímpicos de Beijing causaron en ciertos sectores de la sociedad, para bien o para mal. Con una apuesta tan clara no parecería existir complicación alguna para abordarlo, sin embargo esto no es tan sencillo, y la cosa se complica un poco por el hecho de no estar ante un trabajo de una sola autoría, sino ante un trabajo colaborativo. Y aunque el hilo conductor es el mismo, en esencia, las perspectivas y los estilos son muy contrastantes.

Lo más sencillo para enfrentar esta disyuntiva, sin duda sería englobar todas las historias tratadas en este tomo único y concebir una generalización del hilo conductor. Pero si se dispone del tiempo y espacio suficiente, considero como un terrible error el generalizar este trabajo. Mezclar todas las historias para exponer una visión única no sólo diluye por completo la esencia que yace en cada pequeño relato, además nos priva de poder rendir el debido tributo a cada autor y expresar su forma de entender esta arte secuencial. De tal manera que lo más adecuado es ir avanzando capítulo a capítulo, historia a historia y artista a artista.

De todas las historias que forman este interesante cóctel  no pudo haber mejor mano para escoger aquella que sirve de puerta de entrada que la surgida de la mente y pluma de Ji’An. La obra de Ji’An es vacilante y fragmentaria: su concepto visual es todo armonía, mientras que su argumento refleja un choque cultural y generacional muy importante. La gran armonía que expresa el despliegue visual nace de su paleta de colores suaves y cálidos, con la cual se da vida a los personajes de trazo sencillo y agradable, así como al modesto pero vivaz vecindario que sirve de punto de reunión para los adultos mayores. El gran acierto del autor estriba en ponernos en los zapatos de los ancianos dentro de este mini-revolución cultural, porque no es secreto que son ese sector de la población los que más resienten cualquier tipo de cambio. Y todo ello nace de la propaganda del país sede que busca cambiar el orden social para dar la más digna impresión a los visitantes y postularse como un destino atractivo más allá de la justa. Otro aspecto que nos deja entrever este capítulo, es que el cubrir la demanda en infraestructura deportiva que la celebración exige sí, muchas veces sirve para darle una terminación a una ciudad que en su momento no dispuso del capital necesario, pero también esta el lado del desalojo de personas de sus viviendas para abrir espacio para los estadios.

The Box of Wishes

The Box of Wishes

Liang Yi es el autor que da vida a la segunda historia, The Box of Wishes, la cual nos lleva a la vida de un regordete adolescente que alguna vez tuvo el sueño de portar la antorcha olímpica. Sin duda uno de los trabajos entrañables que alberga este volumen, y además una historia que nos invita a reflexionar sobre el rumbo de nuestras vidas, y que sirve para alentarnos a no abandonar esos objetivos que una vez nos planteamos. En ella se refleja como la justa tiene un impacto preponderante y favorable en los jóvenes, principalmente fomentando la saludable práctica que es el deporte. Y la idea visual bebe de la misma copa, y con un trazo redondo y básico en abundancia de un filtro fotográfico muy colorido para conectar bien con los más pequeños.

Desde su título, Ha ha ha!, la visión Liu Wei nos dispone a leer algo diferente a los anteriores 2 relatos. En ella más bien nos habla de la multiculturalidad que surge de esta magna ceremonia, y que es un eje fundamental para promover la unión entre naciones a través de la interacción social. Se ocupa, por otra parte, del tema de la música, aunque muy por encimita y más que nada enfocándose en la sana competitividad.

Nie Jun y Fish, siguen la estela dejada por Liang Yi en la segunda historia, y vuelve a remitirnos al interés que es despertado en los pequeñines. Pero no nos echemos para atrás al contemplar esa primera página de un grafismo raro, quizá burdo y de trazo simplista y un tanto errático. No veamos con desdén a estas viñetas y pasemos de largo ante esta historia, porque tenemos ante nuestros ojos un poema visual, una narración plena y rebosante de vida que nos deleitará los sentidos y el espíritu. Fish no sólo afirma que las únicas restricciones para cumplir nuestros sueños son aquellas que nosotros mismos nos imponemos, sino que tras este mensaje existe la manifestación de un amor puro y sincero: el de un abuelo por su nieto, y el de un nieto por su abuelo. Al ver al pequeño nieto entrenar para ser un medallista olímpico de natación, colgándose de un árbol a través de una soga sujetada por su abuelo, es imposible no evocar a La Maison en Petit Cubes y Glassy Ocean, obras que, al igual que la emergida de la vivaz mente de Nie Jun, nos exhortan a disfrutar de las pequeñas cosas que están presentes en nuestra vida.

Line 104

Line 104, un experimento visual

«Para mí, el ping-pong no era sólo un deporte; era mi vida» es la frase con la que Cheng Cheng abre su participación. Creo que no existe frase más acertada y con mayor fuerza para reflejar lo que significa el ping-pong en el país más grande del mundo, y que lo ha llevado a ser la primera potencia mundial es ese deporte. Pero estas no son viñetas exclusivamente formular para hablarnos del gusto que el pueblo chino tiene hacia este deporte, y a diferencia de otros de las historias que también nos hablan sobre los sueños olímpicos, la escrita por Cheng hace especial hincapié en los obstáculos que surgen sin previo aviso y que pueden orillarnos a abandonar toda esperanza. Sin embargo, y esto lo deja muy en claro, la vida no ahorca por completo y siempre y cuando nosotros lo aceptemos, esta siempre nos brinda una segunda oportunidad. Otra particularidad es su estilo de dibujo totalmente a color, y el cual da un aire más occidental que oriental.

Beijing Pistols, es el nombre de la sexta historia. Interesante nombre, ¿no? Bueno, esta creación de Jian Yi no podemos ocultarlo, es de las más flojitas que nos ofrece la recopilación. Sin extenderme más la historia nos muestra que no es fácil forma parte del cuerpo de ayudantes, y menos cuando los prejuicios sociales están a la orden del día y tu eres miembro de una banda de rock. El sentido es precisamente ese: la discriminación escondida bajo la bandera de dar la mejor impresión posible, y por otro lado,el desahogo social.

Love Under the Moon of the Mid Autumn Festival, de Zou Jian, se despega del resto de las historias para llevarnos a territorios más duros. La historia nos acerca a Zao Yu, una chica cuya casi nula feminidad la hace parecer un varón, motivo que la hace sentirse completamente insegura al extremo de esconder, en lo posible, su rostro. Y su parecido a los varones no es sólo estético, sino también en fuerza física, y ello no le incomodaba tanto durante su infancia e incluso la llevo a ganar torneos de lucha olímpica. Pero ahora la cosa es diferente, y los aires olímpicos que rondan Beijing, martillan su cabeza con recuerdos de aquellos días que desea por completo olvidar. Una historia más pesada, más difícil de digerir, acompañada por un dibujo tanto pictórico y con toques melancólicos y decadentes.

De corte estético completamente vanguardista, Line 104, obra de Song Yang, es una apuesta visual delirante, con múltiples juegos visuales y con arriesgadas mezclas de colores y estilos gráficos. Para continuar redondeando las múltiples perspectivas, el capítulo se ocupa de sumergirnos en los retos que tuvieron que enfrentar los medios de transporte público para no dejar a su suerte a los visitantes extranjeros.

Hasta este punto, seguramente para muchos el tomo resulta en toda una experiencia visual, más por lo diferente que por el valor artístico. Bueno, The Jump de Lu Ming, sin duda hará que todos los lectores acostumbrados únicamente a mangas muy ortodoxos se sientan como en casa. De una calidad artística envidiable, y con un trazo altamente realista y estilizado, The Jump nos retorna a la narrativa visual en blanco y negro, haciendo especial enfoque en los contrastes que en ella se pueden lograr. Pero centrándonos en la visión que se nos proyecta, este trabajo resulta ser el más disperso de los 11 expuestos. La historia, solitaria y en tono depresivo, muestra un paralelismo entre el jubilo del pueblo que se rinde a la celebración olímpica, y el doloroso duelo de alguien que ha perdido a un ser querido.

No sólo las diferentes obras están creadas con el propósito de mostrar esos pequeños cambios que brotan en la sociedad con la llegada de tan magno evento, sino que buscan que veamos con otros ojos a este país asiático y ellos destrozar los prejuicios que se han cernido sobre su sociedad. Y si hay una obra que lo dice abiertamente, esa es Elephant. De la autoría de Wang Huan, Elephant, nos sitúa en la vida de un periodista deportivo de origen francés y la experiencia que vive en Beijing. Unas cuantas páginas que nos llevan por diferentes aspectos de la vida del pueblo chino y que nos invitan a conocerlos más a profundidad.

La promesa de volver a Bijing

Elephant y la promesa de volver a Beijing

Como colofón de las historias cortas, Song Yang, nos ofrece The People of Beijing, una mirada que clama por ver con igual dignidad a los llamados sectores marginales de la sociedad. Ligándola a la historia que da apertura a este compilado, The People of Beijing también se centra en los adultos mayores, pero en esta ocasión mostrándonos que si bien ellos sufren más con cualquier tipo de cambio por menor que este sea, así mismo existen aquellos que intentan adaptarse a la modernidad y los retos que ella conlleva. Una historia muy digna para cerrar este peregrinar por los diferentes sectores del pueblo chino.

En definitiva, un manhua que nos sumerge en el interior del país más grande del mundo, para desmitificar la idea de que una justa de magnitudes mundiales, no sólo viene acompañada de grandes cambios, sino que aún indirectamente puede influir de manera positiva o negativa en diferentes aspectos de la vida de las personas. Una convergencia de historias, de ideas, de personajes, de impactos, de sentimientos, de estilos visuales… y sobre todo, de formas de entender una arte como el cómic.

Lo mejor:

  • Buena diversidad de temas.
  • Una amalgama visual, una conjura de grafismos y discursos visuales para no dejar indiferente a  ningún lector que se jacte como gustoso de lo poco habitual.
  • Conocer un poco más de los alcances de los Juegos Olímpicos más allá de lo que ofrecen las televisoras.

Lo peor:

  • Si buscas algo que profundice en los micro impactos este manhua no es para ti.
  • Algunas historias son mucho más brillantes que otras.

Reseña [Manga]: Densha Otoko

  Historia: Hitori Nakano
  Arte: Hidenori Hara
  Revista: Young Sunday
  Lanzamiento: 2006
  Géneros: Drama, romance
  Demografía: Seinen
  Tomos: 3

Es bien sabido por todos ustedes que el inagotable carrusel de obras que van formando el mundo del manga, y que representan un buen porcentaje de la producción editorial japonesa, da la pauta para que tanto niños de jardín, como altos empresarios, encuentren una obra a su medida e intereses. Y gracias a la inmensidad y solides de la industria, es que esta se convierte en un nicho atractivo y fértil para plasmar historias fuera de lo habitual, ya sean desde las más experimentales y retorcidas, hasta aquellas que simplemente son peculiares.

Mi gusto por leer obras que en determinada medida rompan con las temáticas y narrativas imperantes, y que permitan redondear un círculo de intereses principal, fue lo que me llevo como misil tele-dirigido a las páginas de Densha Otoko, manga que en su momento y por la singularidad que existe tras la historia que da le da vida, se convirtió en un fenómeno social en el país del sol naciente, y que debo admitir me era desconocido por completo. El secreto tras esta gran fiebre que dio lugar a cuatro obras de manga, una novela, así como una serie de televisión y una producción cinematográfica, se encuentra en que lo plasmado en este conjunto de creaciones es la narración directa de acontecimientos verídicos construidos a partir de una colección de mensajes publicados por un otaku en un popular foro japonés. Aunque es preciso mencionar que hasta el día de hoy no se ha logrado comprobar la completa veracidad de los acontecimientos, e incluso se han logrado encontrar inconsistencia de los mismos a través de la lectura de los mensajes originales.

Sinopsis

El 14 de marzo de 2004, a las 9:55 pm, un usuario anónimo abrió un tema en el popular foro 2channel; en su primer mensaje el usuario, quien posteriormente será apodado “Densha Otoko” narra como hizo frente a un ebrio que molestaba a una hermosa chica en el tren. Además explica como ella le pidió su dirección para poder agradecerle con algún presente en el futuro.

A partir de ese simple mensaje sobre las vivencias de un otaku común y corriente, una serie de usuarios del mismo foro se interesan por lo acontecido y piden a Densha que invite a salir a la chica tras haber recibido el presente. De esta forma, y durante cada noche, el foro de 2channel se convierte en un perfecto consultorio del amor, en donde Densha posteara su día a día, y el grupo de interesados aportarán experiencias, ánimos y consejos para que todo salga a la perfección en este peregrinar romántico y desconocido para nuestro protagonista.

Abandonando la vida Otaku

Densha Otoko es uno de esos mangas que para apreciarlos en su totalidad no sólo debemos limitarnos a lo que se narra en cada viñeta. Esto porque no es un manga común y corriente, y no me estoy refiriendo a aspectos subjetivos, sino porque como ya lo he dicho, la obra nace de hechos verídicos. Es vital tener esto muy presente ya que de ser así, a medida que la obra va caminando, estamos asistiendo a un experimento narrativo, experimento que tiene su centro en como el mangaka hace una construcción gráfica a partir de una colección de conversaciones por diversos, y que poco a poco va tomando forma y sentido. Haciendo caso a esto Densha se vuelve una lectura más rica y gratificante. Pero tampoco debemos encajonarnos por completo en ello, porque de esa forma estamos ante una historia que no nació como tal para encajar o no encajar en los estándares actuales que existen en el mercado para trabajos de corte semejante.

El elemento más sencillo de pillar y que sin dudarlo es el que ha hecho optar por esta lectura a la mayoría de las personas, no es otro que ese lado romántico que se extiende de principio a fin, y que representa el hilo conductor y sentido de todo lo acontecido. En esta  oda al amor, a ese amor sincero y transparente que se impone por encima de estratos sociales, de intereses diversos y apariencias físicas, nos encontramos con una narrativa ligera, noble y sencilla que se deslinda de muchas otras historias semejantes al no llevarnos a un mundo de sentimientos exacerbados, de sentimentalismos desaforados y situaciones en extremo melosas. Esto hace que incluso aquellos lectores que no son muy afines a este tipo de temáticas puedan sin mayores problemas avanzar a paso firme por las páginas de este manga, sin tener que sufrir con situaciones empalagosas que hacen titubear a más de uno.

Densha empieza a sucumbir ante sus propios cuestionamientos

Densha empieza a sucumbir ante sus propios cuestionamientos

Si bien la fórmula de abordar la vida de los Otakus se ha convertido, con el paso de los años, en un tema que causa cada vez menos interés a causa de que se ha tocado en demasía, el que Densha sea una adaptación de eventos reales, a priori jala muchos lectores interesados seriamente en todo aquello que les describa como opera la sociedad nipona en realidad. Pero entonces aquí la cuestión es la siguiente: ¿a qué se debe toda esta fiebre? Bueno, se debe de que a diferencia de otros trabajos este no busca hablar sobre como es la vida de los otakus, y como se vive desde adentro, sino que es, a todas luces, un aliciente muy fuerte para invitarlos a reintegrarse a la dinámica social que consideramos común y saludable. Y aunque también se ha hablado mucho y con muy buenos ojos sobre la habilidad que muestran para desenvolverse como pez en el agua a través de los medios electrónicos, y que contrasta con lo introvertidos y reservados que son físicamente, más que puntos positivos o para alegrarse, considero que esto conlleva más puntos preocupantes e inquietantes considerando que la obra refleja la realidad.

A lo largo de la obra se tocan dos temas fundamentales sobre la red: la no privacidad, y la carencia de controles adecuados que nos permitan evitar que las cosas se salgan de proporciones a medida que gente comienza a congregarse y que tal vez no posean intenciones adecuadas. Otro punto, y que llamo mi atención por completo, fue ver como casi todos los participantes del hilo van creándose una dependencia exagera a las publicaciones, y peor aún es que prácticamente intentan vivir a través de Densha y sus logros amorosos. De igual manera Densha Otoko también representa la total conversión no sólo interior sino exterior, prueba de ello es como nuestro chico empieza a gastarse cantidades importantes para impresionar a la chica, apodada por los usuarios como Hermes; esta adopción de los hábitos de consumo actuales son lo que termina por redondear la incitación para salir si bien no por completo de la antipatía, sino busca hacer reflexionar a las personas sobre sus costumbres y nos muestra la importancia de la interacción social para una mejor salud interior. Porque a fin de cuentas somos series sociales, y el vivir aislado no sólo nos perjudica a nosotros mismos, sino que también a los que nos rodean y a la sociedad como tal.

De las versiones existentes sobre la historia de “El Hombre del Tren”, la guionizada por Hitori Nakano y dibujada por Hidenori Hara fue la que capturo mi atención no tanto por haberla encontrado bajo la cobija de seinen, sino gracias a su particular y distintivo estilo de dibujo. Y esta decisión se respalda gratamente con la atinada forma de presentar la interacción entre los foreros, y su experimento para narrar la publicación de los mensajes. En más el diseño no es fastuoso o muy detallado, pero su simpleza impacta y agrada. En suma un manga para un público muy amplio; una obra ligerita de leer, pero sobre temas no tan ligeros de digerir.

Lo mejor:

  • Sirve bastante bien para aprender más sobre la sociedad japonesa.
  • Es encomiable que existan trabajos que intenten servir como puente para alentar a las personas a relaciones socialmente.
  • Muchos lectores se sentirán profundamente conectados con la situación del protagonista.

Lo peor:

  • Puede leerse como si la vida otaku, incluso en su mínima expresión, no puede subsistir con la vida de pareja.
  • Habrá a quien lo ahuyente el tema por ser algo demasiado tocado.

Reseña [Anime]: Tokyo Godfhaters

2012/12/23 2 comentarios

  Director: Satoshi Kon
  Estudio: Madhouse
  Lanzamiento: 2003
 Géneros: Drama, comedia, slice of ..life
  Demografía: Seinen
  Tipo: Película

Por encima de rasgos físicos, estatus sociales y económicos, y demás cosas materiales y mundanas, todos somos iguales y compartimos los mismos derechos; sin embargo, muchas de las veces nos empeñamos como especie en vanagloriarnos y sentirnos superiores de algunos de nuestros congéneres, todo ello hasta que la muerte, que no distingue entre unos y otros, nos hace ver la realidad: “todos somos iguales”.

La muerte es uno de los signos que pone de manifiesto nuestra igualdad como seres humanos, y es innegable que el dolor que ella conlleva siempre estará presente, como bien lo retrata el escritor y moralista francés, Jean de la Bruyére, con su frase: «La muerte no llega más que una vez, pero se hace sentir en todos los momentos de la vida». Pero a esta frase sería correcto añadir, que este terrible sufrimiento, no siempre es el mismo: algunas muertes —especialmente las de aquellos con quienes estamos fuertemente unidos— dejan un dolor más intenso y con una marca más profunda.

El 24 de agosto del pasado 2010, el mundo de la animación japonesa fue embargado por  una gran pena… Satoshi Kon había muerto a sus 46 años. Había muerto el celebré director del estudio Madhouse, aquel gran estandarte de la animación comprometida y realista. Y el vacío que dejo en el mundo del anime es amplío y profundo… imposible de llenar. Su obra estuvo siempre bañada por una fuerte carga social; fue un director comprometido con narrar las problemáticas, las paranoias, las preocupaciones y los temas oscuros que aquejan a la sociedad japonesa contemporánea. Pero a la par del realismo de su trasfondo, barnizo sus obras en un profundo e hipnótico onirismo.

Sinopsis

Es Navidad y la nieve cubre la ciudad de Tokio con su blanco manto. En algún lugar de Shinjuku encontramos a tres vagabundos: Gin, Hana y Miyuki. Una noche oyen unos lloros que salen de entre un montón basura y encuentran a un angelical bebé. Gin insiste en llevarlo a la policía y que ellos se encarguen de él. Sin embargo, Hana, que siempre ha tenido la ilusión de tener un bebé, no quiere dejárselo a nadie y que sean ellos mismos los que busquen a los padres. Así será como estos tres amigos se embarcan en la aventura de encontrar a la familia del bebé…

La importancia de los lazos afectivos y la paz interior

Muy amenudo, y más que nada por desconocimiento, se suele encajonar a Tokyo Godfathers como una cinta que representa un completo punto y aparte en la carrera del fallecido Satoshi Kon. Es verdad que para esta entrega Kon no echa mano de lo onírico, ni nos lleva a una paranoia limbótica que pone de manifiesto la delgada línea entre lo real y lo ficticio. Tampoco nos embriaga los sentidos con sus toques de surrealismo, ni mucho menos nos muestra su genio para fragmentar la linealidad temporal de una historia para postularnos a la vida como un rodaje continuo. Pero todos y cada uno de ellos son elementos que aderezan el trasfondo fundamental de toda su obra, que como dijimos en los párrafos iniciales, busca sacar una radiografía de la sociedad y como viven el día a día, lo cual es la base sobre la que se construye esta historia.

Satoshi Kon fue una de las personalidades del medio que más profundamente desmitifico a la sociedad japonesa. Mucho de lo que se cuenta sobre la sociedad nipona y sobre los que la conforman es totalmente cierto: son muy honestos, respetuosos, tienen valores muy arraigados, son organizados, son afables, atentos y demás virtudes. Sin embargo muchas veces idealizamos en demasía esta idea, y modelamos a los japoneses como gente perfecta, sin problemas personales ni laborales, y precisamente Kon se ha enfocado en demostrar lo contrario, y dejarnos ver que los japoneses tienen problemas como todo el mundo, incluso algunos de ellos muy serios y latentes.

Con Tokyo Godfathers, Satoshi Kon, se abre al mundo, ya no sólo hace un trabajo concebido para un público japonés y en donde narra la vida de los japoneses promedio. Y tal si fuera el gran maestro español Luis Buñuel, en su emblemática cinta Los Olvidados, el prodigio de Madhouse toma como inmejorable telón de fondo a la fastuosa e inmacula urbe de Tokyo, para contarnos, cara a cara, la universalidad de un problema como es la marginal vida de los indigentes, aquellas personas sin un hogar al que regresar cada noche y, aprovechando, romper los prejuicios que la sociedad ha implantado sobre las personas que lamentablemente se encuentran en esta situación. Pero esta no es sólo una cinta sobre la dura vida que tienen que enfrentar un trío de vagabundos completamente disfuncional, y fiel a su estilo de crítica social sin matices ni tapujos, es que elige precisamente tan relevante fecha para lo sociedad como es la comprendida entre del 24 de diciembre y el 1 de enero.

El niño que inicio del milagro

El niño que inicio del milagro

Cuando hoy en día pensamos en “Navidad y Año Nuevo”, pensamos, inmediatamente,  en lo material, en todos los regalos que hay que comprar para dar a aquellas personas cercanas a nosotros, y de quienes esperamos algo reciproco, es decir, que inviertan en algo material para complacernos. Pensamos, a su vez, en las fiestas, con su opulencia y sus toneladas de comida que al final termina sobrando. Y es que no lo podemos negar: nos hemos vuelto materialistas e interesados. Ahora somos adictos al consumo, somos cómplices del capitalismo voraz pregonado por los gringos, y nos sentimos muy orgullosos de seguir, como simples títeres, a la sociedad materialista que maquinalmente han formulado los americanos como símbolo de felicidad, y que tristemente se nos ha metido hasta por debajo de la lengua.

Son muy pocas las personas que hoy en día toman estas fechas como una época proclive para la celebración espiritual, para encontrarnos interiormente, para enmendar nuestros errores en la medida de lo posible y recomponer el camino, pero lo más importante: para estar en comunión con nuestros familiares y personas cercanas. Y a ello, a revivir este espíritu de paz y armonía, a abrazar el calor humano y rehabilitar los lazos afectivos con nuestros familiares y la sociedad para salir de esa burbuja de consumo, es a lo que se nos invita por medio del carrusel de emociones por el que pasan el entrañable trío protagonista.

El gesto humano que supone, no sólo por parte de un grupo de disfuncionales indigentes, sino de cualquier persona, el hacerse cargo de un bebé abandonado y darse a la titánica y loable tarea de seguir un conjunto de pistas para dar con el paradero de los padres, no sólo supone ser el eje central de la trama, sino que además todas las vicisitudes para completar la empresa aparentan contener todo el sentido del trasfondo que engendra esta joya de la animación. Pero si bien el pequeñín es el detonante para el progreso de la tierna y conmovedora narrativa, también él mismo es el que logra darle un segundo sentido al famoso viaje… un sentido no real, no físico, sino interior.

Desde que se encuentra al pequeño en el basurero, y a medida que se avanza en este largo y noble peregrinar, cada uno de los personajes emprende a su vez un viaje, un viaje personal, interior… Cada uno de ellos entra en un examen introspectivo que los lleva a darse cuenta de su actual realidad y de los errores que los han llevado a estar en tan lamentable situación, que no es de miseria económica, sino interior, personal y familiar. Y no todo se queda en simples lamentaciones sobre la pesadumbre y vacío de su ser, sino que el viaje es más que nada de expiación.

¿Y es verdad que sale una familia Latina? Así es, aquí la prueba

¿Y es verdad que sale una familia Latina? Así es, aquí la prueba

La idea de tener un personaje o grupo de personajes, que enmiendan sus errores para emprender un nuevo vuelo, no es nada del otro mundo, no es algo que jamás hayamos visto, pero lo que hace especial a esta cinta en lo referente a este tema, estriba en como se va construyendo todo el concepto y la gran sensibilidad con la cual se nos sumerge en las fibras más sensibles de los personajes, para acompañarlos en esta nueva etapa de reivindicación que late desde su interior. En estos aspectos se cuida bastante, incluso los diálogos están muy bien cuidados, en ningún momento están demasiado manipulados, sino que tienen mucha transparencia, reflejan fielmente la personalidad extrovertida y despreocupada que muestran los personajes la mayor parte del tiempo, pero que se tornan serios, directos y cargados de todo el sentimiento que los embriaga en los momentos determinantes y de encuentro.

Poder hablar libremente… es el alma del amor. (Hana)

Podemos continuar abundando en los personajes, su sentir, las relaciones que se vertebran en torno a ellos, o de como afrontan la tarea de familia temporal, pero no podemos olvidar que la producción cinematográfica que recibió el “Premio a la Excelencia” durante el Japan Media Arts Festival del año en que se estreno, tienen un protagonista extra, y que juega un rol relevante pero que pasa desapercibido para muchos: Tokyo. El concepto visual que compone a Tokyo Godfathers, visto desde la óptica actual, es bello, vistoso, atractivo… pero no algo novedoso, ya que vasta echar una mirada a las obras más actuales para darnos cuenta que la composición visual en donde confluye un diseño de personaje prolijo, detallado, pero muy representativo del 2D, con ambientes apuntando a lo 3D y con mucho realismo y fidelidad a la Tokyo real, es algo que cada vez se asienta con mayor fuerza. Por tal motivo que este es un trabajo que se debe visionar sin perder el año de lanzamiento esto, indudablemente, lleva a un deleite mucho mayor, ha apreciar el concepto y la estética, que sin duda es pionero. Pero el triunfo visual no sólo, o más bien, no está dado, a mi parecer, por el atrevimiento de mezclar técnicas contrastantes y proveerle al espectador una metrópolis detalladísima, sino más bien viene del lado del acertado empleo de las iluminaciones y los sitios elegidos. En su mayoría la obra transcurre en sitios muy oscuros, solitarios, un tanto desesperanzadores y fríos, formulados de esta forma para servir de reflejo del interior de los personajes y darle mayor fuerza y cuerpo a la narrativa. Y una particularidad que entraña este trabajo es el empleo de filtros estilo fotográfico en ciertos momentos, especialmente bajo colores cían, carmesí y púrpura acentuando el discurso visual.

El trabajo esta erigido sobre muchas buenas intenciones, pero no todos se reflejan únicamente en el mensaje que se comunica, y una de ellas es no relatarnos un cuento de navidad amargo, enteramente triste, y que nos ponga melancólicos y haga pesadas nuestras almas, y para ello, al mismo tiempo como complemente del carrusel de emociones, es que se incluye la comedia. La comedia, que parecería atropellada y un tanto negra,  sirve inmejorablemente para potenciar la desarticulación de arquetipos, y vuelve a la obra bastante jocosa y despreocupada, todo ello invitándonos a disfrutar de la felicidad de vivir.

Tokyo Godfathers es un cuento de navidad. Un cuento de navidad lleno de sensibilidad, valor humano y buenas intenciones;  con personajes de lo más entrañable, divertidos y transparentes, con los cuales conectamos a través de una narrativa sincera y delicada, apoyada firmemente por un discurso visual de contrastes y deliciosas mezclas. Pero tras la mascara de optimismo y redención, está también es una historia sobre las malas decisiones, y como a través de ellas podemos ir torciendo nuestro camino hasta emprender un viaje de difícil retorno, en el cual la culpa cobra inimaginable fuerza y poco a poco ira carcomiendo y desgastando una alma dispersa y confusa. Sin duda una pieza audiovisual que ni mandada a hacer para ver con otra mentalidad esta época del año

Lo mejor:

  • Una apuesta visual de magnitudes asombrosas, y calidad sublime.
  • Que aparezca una familia Latinoamericana en la cinta. Y mejor aún hablando en español. Lo menciono por que muchas veces hemos visto personajes de otras nacionalidades hablando perfectamente japonés.
  • La forma tan acertada en que se aborda todo el tema de la redención, de los pequeños lazos que nos unen como seres humanos, del perdón y la importancia de la familia.

Lo peor:

  • Son pocas, pero algunas veces los acontecimientos están muy tomados por los pelos.

Reseña [Manga]: Voyeur

  Autor: Hideo Yamamoto
  Revista: Young Sunday
  Lanzamiento: 1992
  Géneros: Drama, psicológico
  Demografía: Seinen
  Tomos: 1

Comentando la película Peeping Tom, el crítico Roger Ebert dijo: «El cine nos convierte en voyeurs. Nos sentamos en la oscuridad, observando la vida de otros. Es en estos términos en que el cine se entiende con nosotros, aunque la mayoría de las películas son demasiado bienintencionadas como para mencionarlo».

Me permito citar esta frase de Ebert, porque comparte con la primicia de Yamamoto una verdad que inquieta la moral social: existe un cierto nivel de voyeurismo inherente a todo ser humano, y que se despierta en mayor o menor medida ya sea por el sugerente contenido que reina en los medios visuales, o bajo la tentación de descubrir una posible infidelidad. Otra particularidad entre la declaración de Ebert y Voyeur, es que ambas expresan una visión más amplia del voyeurismo, y no la definición estricta: trastorno psicosexual que consiste en la excitación sexual obtenido a partir de contemplar a personas en situaciones sexuales.

Sinopsis

Ko Higaonna, comparte dentro de su automóvil un momento íntimo junto a Satomi, su novia, cuando súbitamente se perturba al descubrir que en en el anonimato de la oscuridad, un tipo cetrino con gafas de visión nocturna los está espiando. Ko, al ver violada su privacidad se lanza violentamente sobre el fisgón.

Voyeurismo: Placer Oculto

Voyeur es un manga que de cierta forma podríamos catalogarlo como una especie de piloto, ya que un año después del lanzamiento de este tomo único nació el spin-off Voyeur Inc., cuya duración es ampliamente más extensa. Pero el trato del voyeurismo por parte de Hideo Yamamoto no se limita sólo ha estos dos mangas, en Ichi the Killer existen referencias sobre esta actividad y, claramente, en un tono que obedece a una innegable parafilia. Fiel a obras primerizas, el manga muestra a un Yamamoto de argumentos más sencillo y accesibles, de personajes con rostros cuadrados y de facciones sumamente sencillas aunque funcionales y expresivas. El mayor logro en el terreno artístico viene dado por algunas viñetas en primera persona, en las que se logra comunicar un poco de las sensaciones de estar observando desde el anonimato.

Ko Higaonna sucumbe ante la tentación

Está claro que este es un trabajo menor en la trayectoria de este autor, y que sin tener punto de comparación con las alturas que han tocado Ichi the Killer y Homuncuus, Voyeur está lo bastantemente bien construida para mantener un interés suficiente para llegar a apreciar lo que se está leyendo.

Conociendo la existencia de Voyerus Inc., queda más que claro que la mente de Yamamoto cuando realizó este manga, ya estaba maquinando la historia sobre una compañía abocada a descubrir pervertidos fisgones y, por lo tanto, el primer capítulo de Voyeur es únicamente el detonante para desarrollar esa idea; sin embargo, y a mi parecer, lo atractivo de la historia se limita exclusivamente a todo lo que acontece durante esas primeras 145 páginas. La irresistible tentación de espiar a tu pareja sin poder apartar en ningún momento la inquietante idea de una clara infidelidad; el sentir una atracción hacia invadir de cierta forma y en cierto nivel la vida privada de nuestros semejantes; los traumas infantiles que han moldeado la personalidad de nuestro protagonista, son todos elementos que están bien trabajados, y que resaltan gracias al buen manejo de la narración que despliega el artista, especialmente en páginas en donde el sentido de la escena corre sólo por el flujo de los dibujos a través de las viñetas.

Actualmente la obra de Hideo Yamamoto se asocia rápidamente con personajes dementes, alienados, sociopáticos, lascivos, entre muchas otras cosas más (verdaderamente). Pero de igual forma —aunque se menciona poco— en su obra siempre se despliegan estos elementos perturbadores de la psicología personal, dentro de un contexto real, haciendo una clara crítica sobre la sociedad contemporánea. De aquí que en Voyeur veamos una fehaciente intensión por parte de Yamamoto para llevarnos por un camino en donde se desmenuzan los tabús de la sociedad y sus inquietantes actividades.

Lo mejor:

  • Hideo Yamamoto siempre sabe sacar temas que queramoslo o no, generan una cierta ansiedad por leerlos.
  • Claramente no es incisiva en el tema del voyeurismo, pero el enfoque al que se aboca la historia nos da una buena dosis del tema en manos de viñetas voyeuristas bien logradas.

Lo peor:

  • Haber sido creado bajo una idea de extensión considerable, y que no se materializa sino hasta un año después en un manga distinto. De aquí que el final del manga deja un sentimiento de desencanto bastante amargo.
  • Cautivados por el soberbio estilo de dibujo de los mangas más actuales de este señor, leer esta obra con sus personajes de rostros cuadrados  y expresiones sencillas, puede chocar un poquitín.

Reseña [Anime]: Memories

2012/05/13 2 comentarios

  Director: Katsuhiro Otomo
  Estudio: 4ºC
  Lanzamiento: 1995
 Géneros: Drama, psicológico, sci-fi,   comedia y militar
  Demografía: Seinen
  Tipo: Película

Katsuhiro Otomo es, indudablemente, uno de los directores de animación más afamados no sólo dentro del país del sol naciente, sino también en el panorama global de la animación. Y no se puede negar que el sólo hecho de mencionarlo, trae consigo su mítica creación, Akira; sin embargo y a diferencia  de otros artistas que alcanza la cumbre del anime con un trabajo que se convierte en el único remarcable de su carrera, el oriundo de la prefectura de Miyagi no pasara a la historia sólo por la obra mencionada, que no podemos negar llego en un momento inmejorable manifestándonos que el anime no es sólo patrimonio de los niños y jóvenes, sino que por encima de esto, quedará en la memoria por ser un autor que ha sabido aplicar su genio no sólo en su área predilecta, la ciencia ficción; el humor negro y la crítica social que impregnan dos de los metrajes en este compilado nos muestran la versatilidad que Otomo alberga.

De igual manera que el argumento de Memories sirvió para dar a conocer la grandeza de Otomo, también la animación jugó un rol clave y de escaparate para que el poco conocido estudio 4ºC (que hoy en día es uno de los bastiones principales para la animación experimental y de vanguardia) demostrara su tremenda inventiva y magistral manejo técnico a la hora de dar vida a sus creaciones. Como dato resaltar que este es el segundo trabajo antológico en la carrera del director, ya que en 1989 dirigió The Order to Stop Construction para la película Neo Tokyo, formando una tercia magnifica junto a otros dos míticos directores: Rintaro y Yoshiaki Kawajiri.

Magnetic Rose

Historia inspirada en la vida de la exitosa soprano, María Callas, Rosa Magnética nos sumerge en el inhóspito y enigmático espacio, para narrarnos el infortunado destino con el que se topa una modesta nave recogedora de desechos interestelares al atender una misteriosa señal de auxilio proveniente de una estación espacial en aparente desolación.

Rosa Magnética, no es un entremés en esta serie de mediosmetrajes, sino la obra más representativa y completa; la composición visual que contrasta los prodigiosos avances tecnológicos con una decadente y ruinosa estación espacial, así como un argumento sólido, abundante y toques de carácter psicológico, abalan este pensar. Y es que esto no podría ser de otra manera, ya que en esta obra converge el trabajo de 3 grandes personajes de la animación nipona: el guión por parte del fallecido Satoshi Kon, la fascinante composición musical de Yoko Kano, y una idea original de Katsuhiro Otomo.

Un deleite visual en medio del inhóspito espacio

Una recurrente casi obligada para los trabajos de mediana duración, es la imposibilidad que representan el tiempo para plantear, desarrollar y resolver un argumento como debe de ser; sin embargo la primicia dirigida por Koji Morimoto sabe sortear estas dificultades, empezando por no gastar más del tiempo necesario en plantear un escenario idóneo para desplegar un ejercicio interesante en donde se conjunta la ciencia ficción, los tintes psicológicos y un híbrido que asemeja a los clásicos relatos sobrenaturales sobre seres no corpóreos. Todo el peso del desarrollo lo sostiene la cuidadosa forma en que se va construyendo una atmósfera inmejorable, que sirve de punto de inflexión para dotar de herramientas a esa narrativa que nos bombardea incesantemente con secuencias de una engañosa irrealidad y de un panorama desolador e inquietante, que poco a poco penetra y quebrante la estabilidad psicológica de los personajes al más puro estilo de Satoshi Kon.

Como es común en muchos trabajos de Otomo, Rosa Magnética nos muestra ciertos ecos de la realidad, el más claro nos habla sobre los posibles alcances de la inteligencia artificial. Así mismo podemos apreciar la vulnerabilidad de la mente humana y la incapacidad para conducirnos en la delgada línea entre lo real y lo imaginario. La obra confabula todos los detalles estéticos y la psicología de los personajes, en un ritmo a modo de una espiral de emociones totalmente creciente que nos deleita tanto visual como emocionalmente.

Stink Bomb

Segunda entrega de este compuesto, y que al igual que Magnetic Rose también está basada en hechos reales, según lo confirmó Otomo en una entrevista que se le realizó. Bomba Fétida nos baja de las profundidades del espacio, y nos traslada a una realidad de un Japón contemporáneo. La historia nos presenta a Nobuo Tanaka, un joven miembro de una corporación japonesa dedicada a la fabricación de fármacos, quien a causa de una gripe y por la insistencia de unos de sus colegas, toma unas extrañas píldoras que resultan ser parte de un plan de armas biológicas, convirtiendo al desafortunado individuo en una arma de destrucción masiva andante.

El humor surgido de la desgracia ajena

El tema de las armas biológicas ha sido tratado en reiteradas ocasiones, ya que queramoslo o no, es un peligro latente por parte de radicales terroristas, y por consecuencia uno de los miedos más actuales de una sociedad globalizada. Pero en Bomba Fétida no se aborda el tema desde el punto más lógico, que sería el de una seriedad y compromiso total, sino que se apuesta por indagar abordar la contingencia con un humor negro que ridiculiza a las fuerzas militares, tachándolas de una ineptitud mayúscula.

No es la primera comedia satírica que nos brinda Katsuhiro Otomo, ya que antes de esta obra Roujin Z nos hizo reír a más no poder, mientras se mofaba del sistema médico japonés. Aunque existe ese antecedente que sin duda brinda una experiencia en este ámbito, Stink Bomb me parece una obra menos hilarante y divertida. La naturaleza torpe y ridícula de nuestro protagonista, si bien es el punto sobre el que gira toda la narración,  llega al punto en que se vuelve un tanto chocante. Aún con ese percance el producto final no queda a deber ni por la sátira lanzada, ni en el rubro visual, que goza de secuencias trepidantes y vistosas.

Cannon Fodder

Relato a modo de metáfora, en el cual se nos muestra una sociedad completamente militarizada y aparentemente contenta con su único propósito: lanzar cañonazos aleatorios hacia un enemigo inexistente.

Visionar Carne de cañón trae intrínsecamente una referencia bastante clara a la mítica obra expresionista y distópica, Metropolis, creada por Frintz Lang, en los decadentes obreros que a modo de autómatas asisten a su monótono trabajo de servicio como fuerza militar ante un inexistente conflicto bélico. Pero en está ocasión me gustaría aventurarme e ir un poco más allá de lo evidente y decir que este mediometraje que da colofón a la antología, plantea una sociedad que puede catalogarse de Orwelliana. En la famosa obra de George Orwell, 1984, una de las consignas del llamado “Partido” dice: “La guerra es la paz”, con la cual se nos muestra a una sociedad obrera amedrentada por su vulnerabilidad ante los incesantes ataques de las incesantes y alterantes guerras que supuestamente se sostienen, que a la vez sirven para no permitir un hastío sobre su forma de vida en condiciones deplorables. De manera semejante en Carne de cañón  se nos plantea una sociedad completamente militarizada desde edad temprana, y que pese a sabiendas de la inexistencia de un enemigo y la inutilidad de sus trabajos, no se cuestiona el rumbo limbótico y sin sentido sobre el que transita toda su existencia; y estos cuestionamientos no afloran por un escrutinio o amedrentamiento voraz como en la novela de Orwell, ni tampoco por su moldeada mentalidad, sencillamente no son necesarios e indispensables, ya que su modo de vida en aparente paz justifica la supresión de todo lo humano por parte del estado. Lo cual nos lleva a pensar que una vida carente de esencia y libertad física y mental, es un precio justo para una sumisión que otorga una felicidad relativa.

Cannon Fodder y su animación totalmente contrastante nos preparó para los futuros trabajos del estudio 4ºC

No sólo en el argumento esta es la entrega más original, el aspecto técnico también hace su parte para darle una peculiaridad que lo diferencia de los otros dos. El estilo de animación es totalmente ajeno a lo que vemos comúnmente en la animación nipona; la contaminación y decadencia se enmarcan muy bien con ese trazo grueso y sucio. Pero pese al estilo poco prometedor, existen juegos de tomas bastantes bien conseguidas.

Sin duda la más profunda de las 3 entregas, y de la cual podemos desprender una crítica sobre lo belicosos del ser humano, sobre el sin sentido de la sociedad, o bien sobre la comodidad como último y primordial fin más allá de los medios

Lo mejor:

  • Cada mediometraje apuesta por una temática diferente.
  • Apreciar a Katsuhiro Otomo un poco fuera de su típica área de trabajo.
  • La composición musical de Rosa Magnética es toda una experiencia.

Lo peor:

  • Bomba Fétida deja un cierto sabor amargo. Se pudo haber hecho más.

Reseña [Anime]: Tsumiki no Ie

2012/04/29 1 comentario

  Director: Kunio Kato
  Estudio: Robot
  Lanzamiento: 2008
  Géneros: Slice of Life, drama
  Demografía: Seinen
  Tipo: Película

Para muchos los tan mencionados Premios Oscar, siempre han sido en demasía “localistas” o “populistas”, no pasando casi nunca de premiar a obras muy apegadas a los cánones que ha autoimpuesto la propia industria Hollywoodense. Y de aquí se desprende que para muchos aficionados a los trabajos de origen Japonés, las obras más prestigiadas de los autores de esta procedencia no han sido bien ponderadas por los críticos.

Sería un tanto absurdo aseverar que el segundo de estos cuestionamientos fue resuelto cuando el afamado animador Hayao Miyazaki, del estudio Ghibli, se hizo con el galardón de Mejor Largometraje Animado por su obra, El Viaje de Chihiro, ya que en 2002 año en que fue premiada la cinta, la categoría acababa de ser creada un año atrás. En 2005 Miyazaki tendría una nueva incursión con, El Castillo Ambulante, que tristemente no pudo emparejar lo hecho tras años antes. Pero no sería sino hasta 2009 cuando no sólo el segundo cuestionamiento se olvidara de las mentes de los aficionados, sino también fue el año en que se disiparon un poco las dudas sobre la tendencia a premiar obras muy encajonadas dentro de ciertos esquemas, y el artífice no fue alguno de los miembros del mítico Ghibli, ni tampoco de algún otro afamado director nipón, sino que vino de la mente de un desconocido animador independiente llamado Kunio Kato. Tsumiki no Ie (La mansion en petit cubes), es el título de la creación con la cual Kato se convirtió en el segundo Japonés en ganar un Oscar por un trabajo de animación, y a diferencia de lo ocurrido en 2002 en esta ocasión fue en la categoría de Mejor Cortometraje.

Trabajos como el que se nos presenta mediante este cortometraje, son los que mantienen en nuestra memoria que cuando existe la imaginación y el amor por lo que se hace, no es necesario estar rodeado de un amplio grupo de trabajo para concebir una fantástica y conmovedora pieza de animación.

Sinopsis

Un anciano vive en una ciudad casi inundada; así que continuamente debe construir una planta más sobre su apartamento debido al incesante crecimiento del nivel del agua. Al realizar la última mudanza, se le cae su preciada pipa y decide bajar a rescatarla. Cuando logra recuperarla, inicia un viaje retrospectivo a través de los mejores momentos de su vida.

La poesía audiovisual de Kunio Kato

Rica, evocadora, entrañable, emotiva, pictórica, metafórica, sobria, melancólica… Podrías continuar acuñando calificativos y, aún así, resultaría infructuoso el intento por retratar en su totalidad esta magistral pieza de Kunio Kato que resulta fascinante y sumamente brillante en muchos aspectos. Podemos hablar de la maestría y naturalidad con que se manejan los hilos del flujo narrativo; podemos pregonar la armoniosa y delicada composición musical; nos podemos maravillar con el particular y revitalizante estilo de animación empleado para acompañar tan conmovedor relato. Pero sin restarle una pizca de importancia a ninguno de los aspectos anteriores, lo más extraordinario de este ganador del Oscar a Mejor Cortometraje Animado en 2009, estriba en la riqueza argumental que doblega las restricciones temporales que representan 12 minutos de animación. Dicho esto, partiremos de esa abundancia temática para adentrarnos a este pieza de arte.

La mansion en petit cubes, esta pequeña obra maestra, nos proyecta en las primeras tomas un muro, pero no un muro atiborrado de fotografías, sino un muro atiborrado de recuerdos… atiborrado de vida. Y es que los recuerdos siempre serán, para el ser humano, la más perfecta máquina del tiempo, la máquina que le permite revivir momentos que no pueden mas que ser añorados con eterna nostalgia. ¿Cuántas veces no hemos oido la frase que dice: “recordar es vivir”? Pues de estas sencillas palabras es que Kunio Kato se vale para brindarnos esta poesía visual, que nos invita entre muchas otras cosas, a reflexionar sobre los momentos verdaderamente importantes de nuestra vida, a la par que nos invita a disfrutar lo más posible de ellos y a atesorarlos con toda el alma; porque al igual que el personaje central de esta historia, nosotros. algún día, nos veremos en la triste situación de ver en los recuerdos nuestro último refugio.

Llegará un día en que nuestros recuerdos serán nuestra riqueza. (Paul Géraldy)

Un aspecto envidiable del que goza este trabajo independiente, son lo ingeniosas y bien construidas de las metáforas que se emplean para comunicar múltiples intenciones. Ya que si bien Kunio Kato nos plantea en 12 minutos a los recuerdos como un tesoro de valor incalculable, y posible último vinculo con nuestros seres queridos antes de la inevitable partida, esto no nace fortuitamente, sino que viene antecedido de la metáfora sobre el inexorable paso del tiempo. Y siguiendo la línea del proceso de la vida, también nos topamos en este corto, con lo que a mi parecer es un eco imprevisto de una realidad tan latente y devastadora como lo es la soledad que embarga a la gran mayoría de los ancianos de nuestra sociedad, que pasan sus últimos días en el olvido de sus seres queridos, con el único confort de las remembranzas de lo que fue una vida llena de gratos momentos.

Hermoso y pictórico viaje a las profundidades de la memoria

El inquietante cambio climático en últimas fechas es un tema muy tocado en los diferentes medios de expresión artística, de aquí que gracias a la riqueza temática podemos fácilmente separar de la metáfora sobre el proceso de la vejez, otra sobre las consecuencias que este cambio ejerce sobre la vida de las personas. Y si este trabajo le valió a Kato unirse a Miyazaki como un ganador del Oscar, también esta metáfora audio visual nos hace recordar la versión más ambientalista del genio del estudio Ghibli.

La animación por su parte, también bebe de esa propuesta sobre las remembranzas del pasado, y lo hace llevando al espectador un estilo de animación que hace recordar a la clásico animación hecha con papel, tinta y una cámara fotográfica; resaltar a su vez el parentesco con la pintura al oleo. Aunque hay que dejar en claro que la animación está elaborada totalmente por ordenador, con lo cual esta incursión de estilos totalmente contrastantes con lo que habitualmente surge de las obras de ordenador, nos da una muestra de que el señor Kato tiene claro que una película es, por encima de los aspectos visuales, una historia que se comparte al espectador con gran intimismo. Y esta congruencia también se palpa en la narrativa y su total ausencia de diálogo, que permite a los sentimientos tocar fibras sensibles del espectador sencillamente a través de lo que evoca las secuencias de marcado valor artístico.

La mansion en petit cubes son 12 minutos que tocan con sutileza el lado más sensible del espectador; 12 minutos que nos deleitan con un ritmo narrativo cargado de un profundo valor sentimental, y que invita a reflexionar sobre la importancia de nuestros recuerdos; 12 minutos de metáforas ingeniosas y bellas; 12 minutos para adentramos en la triste soledad que algún día nos alcanzara; 12 minutos de una estética atiborrada de nostalgia; y, 12 minutos de los cuales es imposible prescindir.

Lo mejor:

  • Metáforas accesibles, hermosas, ingeniosas y tan reconfortantes como inquietantes.
  • Es un corto que nos hace voltear la mirada al pasado y darnos cuenta de los hermosos recuerdos que siempre estarán ahí para apacentar nuestra soledad.
  • Un estilo de animación poco usual, pero que resulta muy atractivo y refrescante, cuando hoy en día la animación gira en torno a personajes estilizados, tonos suaves y efectos 3D.
  • La banda sonora armoniza y aviva la compenetración entre el espectador y la triste y grata historia.
  • El personaje del anciano es totalmente entrañable.

Lo peor:

  • ¿Acaso hay algo malo? ¡ Díganmelo!