Archivo

Posts Tagged ‘Comedia’

Lectura #2: National Quiz

National

Reiichi Sugimoto y Shinkichi Katou | 1994 | Seinen – Distopía – Comedia

Mezcla entre Brazil de Terry Gilliam y el programa Jeopardy!, National Quiz parecería haber salido de la mente de un retorcido nacionalista japonés de mediados de los 30’s. Y es que no es para menos, el manga lejos de presentarnos la clásica y sombría distopía, nos lleva a un mundo de extravagancia total en donde la democracia es un sistema fallido y el sistema imperialista ha hecho de Japón la única superpotencia.

Pero el que Japón sea la gran superpotencia mundial no es el tema que atañe a este manga, ese espacio le corresponde a la herramienta que emplean la gran maquinaria imperialista para mantener el control sobre las masas: La National Quiz. Un programa al más puro estilo de Jeopardy! y conducido por un presidiario, en donde noche a noche cientos de personas compiten con el único fin de hacer realidad sus más oscuros deseos: Fama, fortuna, amor… venganza…

MyAnimeList | MangaUpdates | Galería

Anuncios

Reseña [Manga]: Noramimi

Autor: Hideo Yamamoto  Revista: Young Sunday  Lanzamiento: 1992  Géneros: Drama, psicológico  Demografía: Seinen  Tomos: 1

  Autor: Kazuo Hara
  Revista: Ikki
  Lanzamiento: 2003
  Géneros: Comedia, Slice of life
  Demografía: Seinen
  Tomos: 8

Si hay algo que no ha caracterizado a la publicación de reseñas —que aunque muy esporádicas, forma el corazón de este espacio—, es el reflejar la última obra que he consumido, o al menos una de los más recientes. No existe un factor específico para no recurrir seguidamente al último manga leído o al último título de anime cada vez que me da por realizar una reseña. De igual modo, tampoco ha existido una razón máxima o determinante en las ocasiones que he roto con este patrón, y que no han sido muchas: Densha Otoko, Baby Face, Beijing Chronicles… y ya. Si en su momento las reseñe, una vez habiéndolas terminado, no fue sino por simples azares del destino, y no por realmente querer manifestar algo a través de dichas obras. Sin embargo, esta ocasión es diferente, ya que apelo a mi última lectura, Noramimi, con el claro objetivo de expresar un punto, que si bien es inherente a cualquier lectura de manga, y es un tema del cual se habla casi con total seguridad cuando se opina sobre una obra en cuestión, vale la pena traerlo como tema de apertura para esta reseña, ya que es algo que invariablemente nos ayuda a ver desde otros ojos la diversidad del cómic japonés.

Ya lo hemos puntualizado en varias ocasiones, he incluso a servido para iniciar una que otra reseña: el mundo del manga es extenso y muy diverso. Y para hablar de dicha diversidad, que convierte a este en un medio fuertemente incluyente, solemos referirnos a géneros, temáticos y demográficos. Tanto demografías como temáticas conforman el librito bajo el cual se catalogan los títulos, y que irrefutablemente es muy beneficioso para decantarnos por uno u otro manga. Pero si bien estas dos clasificaciones son la esencia para discernir entre títulos, leyendo Noramimi me di cuenta que es muy valido, y muchas veces necesario, referirnos a ciertos mangas por la forma en que resulta conveniente leerlo por producto de su construcción. Por ejemplo, como no hablar de esos mangas que una vez inicias no se pueden dejar hasta terminarlos; o de aquellos que por su argumento y trasfondo debemos leer minuciosamente para no perder idea; están, por otro lado, aquellos que ameritan una lectura apacible en una buena tarde.  Pero también tenemos aquellos, que al igual que Noramimi, fueron creados para complementar la lectura de otras obras: mangas que no requieren ser el pato principal en la dieta de un buen lector, y que tampoco deben serlo, sino que por su naturaleza se disfrutan mucho más yendo poco a poco, llenando esos huecos libres que todos tenemos en nuestro día a día.

Sinopsis

En el universo de Noramimi, la mayoría de las familias tiene su propia mascota. Esas extrañas y divertidas criaturas, que viven junto a las familias, sirven de acompañantes para los pequeñines hasta que, un determinado día, deben decir adiós a su pequeño amigo y buscar otra familia con la cual convivir. Para ayudar en este proceso existen las agencias de mascotas, quienes apoyadas en sus completas bases de datos facilitan a las mascotas el localizar a la familia más idónea para su tipo.

Noramimi es una de esas criaturas, desafortunadamente para él, el ser una mascota tipo ogro no lo hace precisamente popular entre los pequeñines, lo cual lo mantiene fuera del mercado. Pero en lugar de esto ser un problema, Noramimi encuentra en este hecho una oportunidad única para ser algo diferente, para vivir según sus propios gustos… eso si, ayudando a las labores de la agencia de mascotas en la cual vive y trabaja.

Y tú, ¿qué tipo de mascota estas buscando?

Aunque todos hemos oído en más de una ocasión la famosa frase de «no juzgues un libro por su portada», apriori a su lectura es muy complicado no empezar a formularnos ideas y juicios adelantados, que pueden varían en cantidad y fuerza según el título y lo poco que sabemos de él. ¿Un manga sobre convivencia entre mascotas y niños? ¿Agencias de mascotas? ¿Valdrá la pena, ya que seguramente es una comedia sin más? ¿En verdad es un Seinen? Estos pueden ser algunos de los cuestionamientos que posiblemente venga a la mente de los lectores con ciertas intenciones de darle la oportunidad, además de formulaciones sobre como es su contenido. Y no es para menos, la carta de presentación de este trabajo de Kazuo Hara fomenta la construcción de pensamientos de esta índole. Pero, dejando fuera estas cuestiones, el manga nos recibe, precisamente, con la frase antes mencionada al descubrir que no es absolutamente nada de aquello que nos habíamos planteado con anterioridad.

Dottari conociendo a su nueva familia.

Dottari conociendo a su nueva familia.

Kazuo Hara nos pone ante una caja, una muy grande caja, de sorpresas. Mismas que como lo adelantamos, comienzan a surgir prácticamente desde que nuestras ideas preconcebidas son tiradas por la borda y nos encontramos en casi total predisposición para asimilar el contenido que se nos presente. Si bien en esta caja de sorpresas entran desde la personalidad de los personajes, hasta elementos como el ritmo de lectura y el formato de la comedia, también es muy cierto que la caja se vacía casi de inmediato. ¿A qué me refiero con esto? Me refiero a que Hara prácticamente juega todas sus cartas desde muy temprano en la contienda —considerando que estamos ante una obra que se compone de 8 volúmenes—, y guarda muy pocos cartuchos para, si bien no reinventar su creación, darle unos pequeños empujoncitos de alivio. Pero aquí es donde caemos a lo que argumentamos en la introducción de esta entrada: si nos volcamos con voracidad sobre Noramimi, seguramente terminemos aborreciendolo hasta cierto punto. De aquí que es vital, para nuestra dieta lectora, ir poco a poco con este manga, porque una vez arranca y nos metemos de lleno con su peculiar mundo, difícilmente encontraremos elementos diferentes que rompan la narración en torno al día a día de las mascotas. Afortunadamente su autor acertadamente previo esto, y la construcción en forma de historias autoconclusivas nos encamina a ir poco a poco con su lectura, a limitarnos en cantidad e ir descubriendo día a día nuevas historias.

Pero vamos, no sólo es cosa de tratarse de historias autoconclusivas el motivo por el que este manga se degusta mejor yendo con mesura, sino que el formato de historias cortas se nutre no sólo con un inmenso reparto de personajes (mayormente mascotas, pero también tenemos a los encargados de la agencia), sino que además, Hara, se encarga de construir un universo en forma muy detallada, precisa y con un sentido del humor bastante particular. Es completamente elogiable el esfuerzo puesto para brindarle sentido a toda la mecánica que rige al universo del manga, y ya quisieran muchas obras respaldar sus acontecimientos en medios ambientes tan específicos y acertados. Los detalles no son pocos, primeramente tenemos lo más importante: existe un gran interés y empeño para describir como funciona todo el sistema de mascotas (que no es muy complejo pero se aplaude el gesto), destacando muchas de las páginas finales complementarias, en las cuales se describen formalmente muchas de las situaciones por las cuales atraviesan las mascotas para poder encontrar su nueva familia. Además, a medida que transcurre la historia en torno al mercado de mascotas, tenemos múltiples guiños en donde se extrapolan las estrategias de mercado actual, al presentado en el manga, y no olvidar que existe una que otra sátira presente.

El tema de los personajes es la parte medular de la obra, es corazón, alma y sustento, para que la fórmula de un manga relativamente largo, en el cual no puede existir un desarrollo de personajes ni un argumento creciente sea completamente funcional. No es para nada sencillo entrar en el terreno del Seinen y presentar a lectores una creación que no forma su base en un fuerte desarrollo de los personajes y los temas que pone sobre la mesa, cuando ellos se refugian en ésta demografía precisamente buscando eso; sin embargo, echando mano de un maratónico desfile de personajes logra contrarrestar dichos impedimentos, y forma una sinergia perfecta con el formato de historias. Esto se logra gracias a que el extenso cuerpo de mascotas se encuentra perfecta mente definido. Todas y cada una de estas interesantes criaturas son diferentes entre si, desde los tipos de las mismas, pasando por el estilo visual y terminando con lo más importante: la diversidad de personalidades. Así es, el punto clave son las “personalidades”, aquí la intención no es cimentar una narrativa en torno a simples acompañantes de juegos, sino es presentar a cada mascota como un verdadero, y bien construido, personaje. A través de cada capítulo se van vertebrando relatos en donde el eje fundamental es trascender más allá de las apariencias, para adentrarnos en las problemáticas y disyuntivas a las que deben hacer frente, y como estas afectan su forma de relacionarse con sus familias, con otras mascotas e, inclusive, con ellos mismo.

Noramimi se toma muy en serio su trabajo... quizá demasiado en serio.

Noramimi se toma muy en serio su trabajo… quizá demasiado en serio.

Aunque casi en cada capítulo se nos recibe con una nueva mascota, y una nueva historia que contar, existe una serie de mascotas que toman un rol un poco más central y forma, a menudo, parte de la dinámica de las agencias, o compartiendo escenario con otras mascotas y acompañándolas a solucionar o agravar sus problemas. Sin embargo, existe una abismal diferencia entre el carisma de todas ellas —exceptuando una— con respecto a la figura central de Noramimi. La figura central es con creces lo más destacado, es una figura con mucho ángel, con una personalidad completamente desenfadad que brinda frescura y diversión, y con ciertos problemas para obedecer la autoridad. Así que no es de extrañar porque el manga lleva su nombre. Sin embargo, la historia nos regala a Dottari, una mascota tipo duende, de la cual no podríamos decir que la inteligencia es una de sus virtudes, sino todo lo contrario. Dottari es, como diría nuestro pequeño ogro, un completo retardado y olvidadizo, pero es un retardado desaforadamente genial que se convierte en el principal referente cómico a medida que se embarca en titánicas tareas, tales como ir a la tienda intentando no olvidarlo en el trayecto.

El apartado gráfico con el cual Hara sella esta caja de agradables sorpresas, no podía estar más adoc con el tipo de argumento. El concepto visual es, en términos generales, simplistas, divertido y despreocupado. El diseño de personajes se encuentra muy cargado hacia lo caricaturesco con cuerpos exageradamente redondeados y expresiones muy marcadas, tanto faciales como corporales. En esto se nota un juego en el que ingeniosamente se simula un manga puramente infantil. Concluyendo, creo que a través de la plumilla es como su autor nos demuestra no sólo sus dotes como artistas, si no más que nada su irrefutable ingenio.

En suma: Noramimi es un manga de esos que son lectura casi obligada para cualquier fanático, ya que se adapta a todo tipo de paladares, sin contar que es un excelente antídoto para combatir esos diminutos tiempos libres los cuales, muchas de las veces, no sabemos en que ocuparlos. Es una obra que fácilmente te puede hacer el día con las peculiares y divertidas andanzas del amplío y diverso reparto. Además, destacar que estamos ante una obra que representa un experimento llevado a buen puerto, y que logra colarse con gran tino como una de las obras atípicas y casi ajenas de la demografía.

Lo mejor:

  • Una manga sin muchas pretensiones, sencillo y muy agradable.
  • A más de uno le hará evocar los momentos más felices de su infancia.
  • Un apartado visual tan simple como atractivo y divertido.
  • Se puede leer prácticamente en cualquier momento y situación. Además de que puede servir como complemento para lecturas más principales.

Lo peor:

  • En ocasiones existe un exceso de diálogos considerable.
  • Algunas historias poseen menos carisma que otras.

Reseña [Anime]: Tokyo Godfhaters

2012/12/23 2 comentarios

  Director: Satoshi Kon
  Estudio: Madhouse
  Lanzamiento: 2003
 Géneros: Drama, comedia, slice of ..life
  Demografía: Seinen
  Tipo: Película

Por encima de rasgos físicos, estatus sociales y económicos, y demás cosas materiales y mundanas, todos somos iguales y compartimos los mismos derechos; sin embargo, muchas de las veces nos empeñamos como especie en vanagloriarnos y sentirnos superiores de algunos de nuestros congéneres, todo ello hasta que la muerte, que no distingue entre unos y otros, nos hace ver la realidad: “todos somos iguales”.

La muerte es uno de los signos que pone de manifiesto nuestra igualdad como seres humanos, y es innegable que el dolor que ella conlleva siempre estará presente, como bien lo retrata el escritor y moralista francés, Jean de la Bruyére, con su frase: «La muerte no llega más que una vez, pero se hace sentir en todos los momentos de la vida». Pero a esta frase sería correcto añadir, que este terrible sufrimiento, no siempre es el mismo: algunas muertes —especialmente las de aquellos con quienes estamos fuertemente unidos— dejan un dolor más intenso y con una marca más profunda.

El 24 de agosto del pasado 2010, el mundo de la animación japonesa fue embargado por  una gran pena… Satoshi Kon había muerto a sus 46 años. Había muerto el celebré director del estudio Madhouse, aquel gran estandarte de la animación comprometida y realista. Y el vacío que dejo en el mundo del anime es amplío y profundo… imposible de llenar. Su obra estuvo siempre bañada por una fuerte carga social; fue un director comprometido con narrar las problemáticas, las paranoias, las preocupaciones y los temas oscuros que aquejan a la sociedad japonesa contemporánea. Pero a la par del realismo de su trasfondo, barnizo sus obras en un profundo e hipnótico onirismo.

Sinopsis

Es Navidad y la nieve cubre la ciudad de Tokio con su blanco manto. En algún lugar de Shinjuku encontramos a tres vagabundos: Gin, Hana y Miyuki. Una noche oyen unos lloros que salen de entre un montón basura y encuentran a un angelical bebé. Gin insiste en llevarlo a la policía y que ellos se encarguen de él. Sin embargo, Hana, que siempre ha tenido la ilusión de tener un bebé, no quiere dejárselo a nadie y que sean ellos mismos los que busquen a los padres. Así será como estos tres amigos se embarcan en la aventura de encontrar a la familia del bebé…

La importancia de los lazos afectivos y la paz interior

Muy amenudo, y más que nada por desconocimiento, se suele encajonar a Tokyo Godfathers como una cinta que representa un completo punto y aparte en la carrera del fallecido Satoshi Kon. Es verdad que para esta entrega Kon no echa mano de lo onírico, ni nos lleva a una paranoia limbótica que pone de manifiesto la delgada línea entre lo real y lo ficticio. Tampoco nos embriaga los sentidos con sus toques de surrealismo, ni mucho menos nos muestra su genio para fragmentar la linealidad temporal de una historia para postularnos a la vida como un rodaje continuo. Pero todos y cada uno de ellos son elementos que aderezan el trasfondo fundamental de toda su obra, que como dijimos en los párrafos iniciales, busca sacar una radiografía de la sociedad y como viven el día a día, lo cual es la base sobre la que se construye esta historia.

Satoshi Kon fue una de las personalidades del medio que más profundamente desmitifico a la sociedad japonesa. Mucho de lo que se cuenta sobre la sociedad nipona y sobre los que la conforman es totalmente cierto: son muy honestos, respetuosos, tienen valores muy arraigados, son organizados, son afables, atentos y demás virtudes. Sin embargo muchas veces idealizamos en demasía esta idea, y modelamos a los japoneses como gente perfecta, sin problemas personales ni laborales, y precisamente Kon se ha enfocado en demostrar lo contrario, y dejarnos ver que los japoneses tienen problemas como todo el mundo, incluso algunos de ellos muy serios y latentes.

Con Tokyo Godfathers, Satoshi Kon, se abre al mundo, ya no sólo hace un trabajo concebido para un público japonés y en donde narra la vida de los japoneses promedio. Y tal si fuera el gran maestro español Luis Buñuel, en su emblemática cinta Los Olvidados, el prodigio de Madhouse toma como inmejorable telón de fondo a la fastuosa e inmacula urbe de Tokyo, para contarnos, cara a cara, la universalidad de un problema como es la marginal vida de los indigentes, aquellas personas sin un hogar al que regresar cada noche y, aprovechando, romper los prejuicios que la sociedad ha implantado sobre las personas que lamentablemente se encuentran en esta situación. Pero esta no es sólo una cinta sobre la dura vida que tienen que enfrentar un trío de vagabundos completamente disfuncional, y fiel a su estilo de crítica social sin matices ni tapujos, es que elige precisamente tan relevante fecha para lo sociedad como es la comprendida entre del 24 de diciembre y el 1 de enero.

El niño que inicio del milagro

El niño que inicio del milagro

Cuando hoy en día pensamos en “Navidad y Año Nuevo”, pensamos, inmediatamente,  en lo material, en todos los regalos que hay que comprar para dar a aquellas personas cercanas a nosotros, y de quienes esperamos algo reciproco, es decir, que inviertan en algo material para complacernos. Pensamos, a su vez, en las fiestas, con su opulencia y sus toneladas de comida que al final termina sobrando. Y es que no lo podemos negar: nos hemos vuelto materialistas e interesados. Ahora somos adictos al consumo, somos cómplices del capitalismo voraz pregonado por los gringos, y nos sentimos muy orgullosos de seguir, como simples títeres, a la sociedad materialista que maquinalmente han formulado los americanos como símbolo de felicidad, y que tristemente se nos ha metido hasta por debajo de la lengua.

Son muy pocas las personas que hoy en día toman estas fechas como una época proclive para la celebración espiritual, para encontrarnos interiormente, para enmendar nuestros errores en la medida de lo posible y recomponer el camino, pero lo más importante: para estar en comunión con nuestros familiares y personas cercanas. Y a ello, a revivir este espíritu de paz y armonía, a abrazar el calor humano y rehabilitar los lazos afectivos con nuestros familiares y la sociedad para salir de esa burbuja de consumo, es a lo que se nos invita por medio del carrusel de emociones por el que pasan el entrañable trío protagonista.

El gesto humano que supone, no sólo por parte de un grupo de disfuncionales indigentes, sino de cualquier persona, el hacerse cargo de un bebé abandonado y darse a la titánica y loable tarea de seguir un conjunto de pistas para dar con el paradero de los padres, no sólo supone ser el eje central de la trama, sino que además todas las vicisitudes para completar la empresa aparentan contener todo el sentido del trasfondo que engendra esta joya de la animación. Pero si bien el pequeñín es el detonante para el progreso de la tierna y conmovedora narrativa, también él mismo es el que logra darle un segundo sentido al famoso viaje… un sentido no real, no físico, sino interior.

Desde que se encuentra al pequeño en el basurero, y a medida que se avanza en este largo y noble peregrinar, cada uno de los personajes emprende a su vez un viaje, un viaje personal, interior… Cada uno de ellos entra en un examen introspectivo que los lleva a darse cuenta de su actual realidad y de los errores que los han llevado a estar en tan lamentable situación, que no es de miseria económica, sino interior, personal y familiar. Y no todo se queda en simples lamentaciones sobre la pesadumbre y vacío de su ser, sino que el viaje es más que nada de expiación.

¿Y es verdad que sale una familia Latina? Así es, aquí la prueba

¿Y es verdad que sale una familia Latina? Así es, aquí la prueba

La idea de tener un personaje o grupo de personajes, que enmiendan sus errores para emprender un nuevo vuelo, no es nada del otro mundo, no es algo que jamás hayamos visto, pero lo que hace especial a esta cinta en lo referente a este tema, estriba en como se va construyendo todo el concepto y la gran sensibilidad con la cual se nos sumerge en las fibras más sensibles de los personajes, para acompañarlos en esta nueva etapa de reivindicación que late desde su interior. En estos aspectos se cuida bastante, incluso los diálogos están muy bien cuidados, en ningún momento están demasiado manipulados, sino que tienen mucha transparencia, reflejan fielmente la personalidad extrovertida y despreocupada que muestran los personajes la mayor parte del tiempo, pero que se tornan serios, directos y cargados de todo el sentimiento que los embriaga en los momentos determinantes y de encuentro.

Poder hablar libremente… es el alma del amor. (Hana)

Podemos continuar abundando en los personajes, su sentir, las relaciones que se vertebran en torno a ellos, o de como afrontan la tarea de familia temporal, pero no podemos olvidar que la producción cinematográfica que recibió el “Premio a la Excelencia” durante el Japan Media Arts Festival del año en que se estreno, tienen un protagonista extra, y que juega un rol relevante pero que pasa desapercibido para muchos: Tokyo. El concepto visual que compone a Tokyo Godfathers, visto desde la óptica actual, es bello, vistoso, atractivo… pero no algo novedoso, ya que vasta echar una mirada a las obras más actuales para darnos cuenta que la composición visual en donde confluye un diseño de personaje prolijo, detallado, pero muy representativo del 2D, con ambientes apuntando a lo 3D y con mucho realismo y fidelidad a la Tokyo real, es algo que cada vez se asienta con mayor fuerza. Por tal motivo que este es un trabajo que se debe visionar sin perder el año de lanzamiento esto, indudablemente, lleva a un deleite mucho mayor, ha apreciar el concepto y la estética, que sin duda es pionero. Pero el triunfo visual no sólo, o más bien, no está dado, a mi parecer, por el atrevimiento de mezclar técnicas contrastantes y proveerle al espectador una metrópolis detalladísima, sino más bien viene del lado del acertado empleo de las iluminaciones y los sitios elegidos. En su mayoría la obra transcurre en sitios muy oscuros, solitarios, un tanto desesperanzadores y fríos, formulados de esta forma para servir de reflejo del interior de los personajes y darle mayor fuerza y cuerpo a la narrativa. Y una particularidad que entraña este trabajo es el empleo de filtros estilo fotográfico en ciertos momentos, especialmente bajo colores cían, carmesí y púrpura acentuando el discurso visual.

El trabajo esta erigido sobre muchas buenas intenciones, pero no todos se reflejan únicamente en el mensaje que se comunica, y una de ellas es no relatarnos un cuento de navidad amargo, enteramente triste, y que nos ponga melancólicos y haga pesadas nuestras almas, y para ello, al mismo tiempo como complemente del carrusel de emociones, es que se incluye la comedia. La comedia, que parecería atropellada y un tanto negra,  sirve inmejorablemente para potenciar la desarticulación de arquetipos, y vuelve a la obra bastante jocosa y despreocupada, todo ello invitándonos a disfrutar de la felicidad de vivir.

Tokyo Godfathers es un cuento de navidad. Un cuento de navidad lleno de sensibilidad, valor humano y buenas intenciones;  con personajes de lo más entrañable, divertidos y transparentes, con los cuales conectamos a través de una narrativa sincera y delicada, apoyada firmemente por un discurso visual de contrastes y deliciosas mezclas. Pero tras la mascara de optimismo y redención, está también es una historia sobre las malas decisiones, y como a través de ellas podemos ir torciendo nuestro camino hasta emprender un viaje de difícil retorno, en el cual la culpa cobra inimaginable fuerza y poco a poco ira carcomiendo y desgastando una alma dispersa y confusa. Sin duda una pieza audiovisual que ni mandada a hacer para ver con otra mentalidad esta época del año

Lo mejor:

  • Una apuesta visual de magnitudes asombrosas, y calidad sublime.
  • Que aparezca una familia Latinoamericana en la cinta. Y mejor aún hablando en español. Lo menciono por que muchas veces hemos visto personajes de otras nacionalidades hablando perfectamente japonés.
  • La forma tan acertada en que se aborda todo el tema de la redención, de los pequeños lazos que nos unen como seres humanos, del perdón y la importancia de la familia.

Lo peor:

  • Son pocas, pero algunas veces los acontecimientos están muy tomados por los pelos.

Reseña [Manga]: Dageki Joi Saori

  Autor: Yu Yagami
  Revista: Comic Charge
  Lanzamiento: 2008
  Géneros: Médico, comedia
  Demografía: Shonen
  Tomos: 2

Cuando se pasa mucho tiempo leyendo trabajos de una misma línea, ya sean complejos o simples, pero siempre verosímiles, evidentemente en algún determinando momento hacen su aparición las ansias de cambiar ligeramente y por un determinado momento de aires, para romper con la típica rutina optando por trabajos atípicos, bizarros, sin mucha lógica… en fin, de esos que sorprenden por su extravagancia y que no son tan difíciles de conseguir gracias a la pluralidad de la industria.

Si bien durante la pasada década los mangas médicos pisaron fuerte y alcanzaron una relevancia importante gracias a un tratamiento serio y de clara crítica hacia el sistema de salud nipón —destacando especialmente a Say Hello to Black Jack y Team Medical Dragon—, esto no quiere decir que el género este exento de contar entre sus filas con obras despreocupadas y sin mucho sentido como la que hoy proponemos.

Sinopsis

Ninomiya Naoto, un recién licenciado en enfermería, recibe la confesión amorosa de una hermosa mujer, misma que súbitamente lo ataca con un bate de aluminio. Naoto se las arregla para poder escapar, pero al día siguiente nuevamente se encuentra con esa hermosa mujer, quien confiesa ser una doctora con un peculiar tratamiento que consiste en golpear a los pacientes con su bate de aluminio. Naoto, quien se encuentra enfermo ese día, recibe el tratamiento, y milagrosamente se recupera de sus dolencias. Él queda maravillado con el método y decide convertirse en su asistente.

¿Listo para una terapia completamente radical?

De entrada habría que preguntarnos: ¿cuáles son los elementos qué hacen a Dageki Joi Saori un manga inusual? Bueno, Dageki Joi Saori es una obra rara porque mezcla la pasión por la medicina y el bienestar humano con un cierto gusto por el béisbol. Es además un manga raro porque el tratamiento predilecto de la doctora consiste en golpear contundentemente a los pacientes con un bate de aluminio. De igual forma es una obra inusual porque la doctora Saori tiene nada menos que una pantera como mascota en pleno consultorio. Y no olvidar que es un trabajo particular porque el milagroso “tratamiento del bate” no sólo funciona con seres humano o animales, sino que incluso puede reparar aparatos materiales.

Así como existen diferentes niveles de seriedad para un argumento, es que existen peldaños para la irreverencia, y haciendo comparaciones, Dageki Joi Saori es una obra bastante modesta en este aspecto. Por lo tanto, se entiende que el manga no genera, o no busca generar, un grado de desconcierto y perplejidad mayúsculo,como lo hacen otros trabajos, sino que es más mesurado y por el tipo de situaciones inverosímiles, busca más que nada sorprender al lector y formular una narración cómica que brinde un tiempo de lectura sin complicaciones y entretenido. Pero aunque estamos hablando de un manga pensado para terminar rápido por la naturaleza de la historia, el problema deviene debido a que la fórmula de comedia e irreverencia se gasta más rápido de lo que el autor tenia pensado al crear el manga compuesto por 2 tomos. Esto se empieza a hacer presente al poco tiempo de empezar a leer el segundo tomo, que es cuando el ritmo sorpresivo, que arranca varias carcajadas al lector, comienza a perder la frescura inicial debido a sus nulas variantes, lo cual lleva a un sentimiento un tanto agridulce e incluso de decepción.

Tan buena es la terapia del golpe de bate, que incluso cura el masoquismo

Queramoslo o no, existen ciertos contenidos que por si solos vende. Uno de estos temas es la violencia, y especialmente en este mundillo del manga y el anime, el ver a un personaje femenino ejercer cierto dominio o violencia ligera sobre un personaje masculino al que al final de cuentas no le pasa absolutamente nada, es un gancho bastante efectivo; sin más, mucho de lo que sostiene el sentido de este trabajo radica precisamente en esta recurrente. Por otro lado, y en momentos muy puntuales, se hecha mano del coqueteo con el atractivo de la doctora Saori para conducir la apuesta de audiencia y ciertos aspectos de la narración.

Así como la historia en general, por concepto de su duración, puede resultar, para muchos, en opiniones encontradas, de este modo el apartado visual me ha dejado, por un lado, un vacío importante, y por otra parte me ha causado una impresión interesante. Siendo puntual y específico, tengo que hablar de lo contradictorio que resulta el manejo de fondos: mayoritariamente la obra carece de ambientes medianamente detallados, sin embargo para ciertas viñetas, especialmente las de doble página, se utiliza un estilo bastante peculiar de crear fondos, muy centrados en el contraste agresivo entre blancos y negros. Tristemente la predominancia de ambientes mezquinos y simplistas, crean una atmósfera bastante insípida y deslucida.

Por su parte los contraste visuales no sólo se mantienen en la ambientación, sino que alcanzan también el terreno del diseño de personaje. Aunque a diferencia de los fondos, en este apartado la fórmula de personajes con trazo fino y un tanto despreocupado, en contraposición con algunos muy detallados pero esporádicos, funciona de maravilla y nos habla de unas buenas capacidades del autor para jugar con los estilos.

Como aficionado de corazón al béisbol, y practicante durante bastante tiempo, un dato bastante interesante que note durante las diversas ocasiones en que la doctora Saori aplica su radical “tratamiento del bate”, es que ella es ambidiestra, es decir, que batea tanto al lado derecho como al zurdo. Cuando me di cuenta de ello pensé, en un inicio, que era un error por parte del autor, pero tras analizar el dibujo de la doctora cada vez que empleaba el bate, comprobé lo contrario, ya que el agarre del bate corresponde a la técnica correcta de acuerdo al lado en que se este bateando. Puede parecer un punto superfluo, pero a mi me ha gustado que se cuiden ese tipo de detalles.

Concluyendo, Dageki Joi Saori es un manga muy particular, entretenido en ciertos aspectos, de una apuesta muy diferente y que puede proveer una buena cantidad de frescura a nuestras habituales lecturas. Y no sé si seré exclusivamente yo, pero al igual que Black Jack u otros títulos, considero que el manga nos hace ver que la atención médica no debe discriminar entre personas.

Lo mejor:

  • Es simple, atrevida y sin muchas pretensiones.
  • Ver a la doctora jugar béisbol con la clásica bata médica.

Lo peor:

  • Faltan un cierto nivel de variantes para romper con la monotonía que se cuela conforme avanza la lectura.
  • El reparto es bastante cadensioso; aparte de Saori nadie tiene el carisma suficiente para llegar al lector.

Reseña [Anime]: Fumiko no Kokuhaku

2012/08/05 1 comentario

  Director: Hiroyasu Ishida
  Estudio: N/A (Hiroyasu Ishida)
  Lanzamiento: 2009
  Géneros: Comedia
  Demografía: Shoujo
  Tipo: ONA (1 episodio)

Desde sus inicios y durante mucho tiempo, el anime era concebido gracias a grandes equipos de personas que se encargaban de dibujar a mano cada fotograma (entre dibujos fijos y los que ayudan a crear el movimiento), para después recibir los colores correspondientes, lo que aún bajo la técnica de animación limitada —en donde se emplea la menor cantidad posible de fotogramas— lo hace una tarea ardua y extenuante. Pero gracias a los continuos avances de la tecnología, que han venido a solucionar, o al menos hacer más llevaderas, muchas de las actividades tanto cotidianas como profesionales, es que hoy en día las casas productoras de anime han podido amainar esta ardua labor, dándole un nuevo significado al proceso de producción.

Pero no sólo las grandes casas productoras se han beneficiado de la animación por ordenador, sino que este “boom” abrió la puerta para que todos los entusiastas de la animación tuvieran la oportunidad, apelando a una gran pasión y una encombiable constancia, de dar rienda suelta a su imaginación y  plasmar en fotogramas estos pensamientos. Aunque en la actualidad la llamada “animación independiente” se ha vuelto más común y popular, principalmente porque han llegado a crearse trabajos de una calidad bastante importante, tanto en lo visual como en lo argumental. Y de estos trabajos han surgido nombres que se han vuelto referentes, tales como Makoto Shinkai, Kunio Kato, Yasuhiro Yoshiura, por citar algunos. Pero en esta ocasión vamos a ir un poco más allá de los grandes nombres de la animación independiente, para internarnos en un peculiar trabajo.

Fumiko no Kokuhaku (La Confesión de Fumiko) es un corto creado por Hiroyasu Ishida (cuyo pseudonimo es “Tete”), un estudiante de la Universidad de Kyoto Seika, específicamente del Departamento de Animación en la Facultad de Manga. Este joven entusiasta realizó su creación empleando softwares de Adobe, tales como After Effects, Soundbooth y Audition. En 2010, Ishida, ganó el Premio a la Excelencia que se entrega a estudiantes durante el TAF (Tokio Anime Fair).

Sinopsis

Fumiko es una chica tímida y muy enamorada de Takashi, un chico que aspira a convertirse en beisbolista. Observa sus aventuras de cómo declara su amor y el devenir que le espera.

La pendiente del despecho amoroso

La adolescencia, esa etapa complicada en la cual se presentan cambios físicos, pero sobre todo grandes cambios psicológicos, que nos hacen enfrentarnos ante un laberinto de incomprensión que sorteamos en el momento que logramos definir nuestra identidad propia, ha sido el escenario de un sinnúmero de creaciones principalmente enfocadas al público femenino. Y el detonante más común en este tipo de trabajos siempre ha sido una de las situaciones que pueden hacer más llevadero, o más tortuoso, el proceso de la adolescencia: el descubrimiento del primer amor y la declaración ante el mismo.

Aunque es precisamente bajo este tenor que Fumiko no Kokuhaku se presenta ante los espectadores, no es la intención de su autor postular algún discurso sobre la situación en cuestión, tal como lo hacen muchos otros cortos que apuestan por manifestar un determinado mensaje a través de sus corta existencia. Aquí estamos ante un trabajo ciertamente con bastante personalidad, pero que más allá de eso, está creado sin mayores pretensiones que las de brindar a todo aquel que lo vea un momento divertido, ameno, que le pesque una que otra sonrisa y, como no, que lo haga remembrar un poco esa complicada pero maravillosa etapa.

Primer rechazo amoroso de Fumiko…

Con un diseño de personajes bastante sencillo, y ambientes más trabajados, todo cobijado bajo una paleta de colores bastante agradable y muy suave, el contraste visual sencillamente resulta hermoso. Y esto se acentúa con el magistral ejercicio dinámico que Ishida nos presenta a través del vertiginoso e inexorable  descenso de Fumiko por la pendiente. A todas luces una secuencia como pocas, y que realza el genio que se alberga en este joven animador. En este punto quiero mencionar que esa fabulosa secuencia de la pendiente, que innegablemente rompe con todo indicio de la tradicional animación limitada, que ha sido un sello del anime, me hace evocar en cierta medida a otro corto de un corte visual bastante semejante llamado Jump, creado por el gran maestro Osamu Tezuka.

Una de las maravillas que nos brindan los trabajos independientes más convencionales, es decir, aquellos que no buscan asemejarse a las grandes producciones, es la que nos lleva a apreciar estas creaciones sólo por el significado de  esfuerzo y pasión que implica crear animación por gusto, por cumplir el más personal de los sueños, sin pensar en aspectos comerciales o cosas que puedan viciar el sentido intimo de la creación.

Lo mejor:

  • Es una obra de una esencia totalmente especial.
  • Aunque tenemos a los protagonistas por unos lapsos muy limitados, no puedes sino quedar encantado con ellos.
  • Poner de manifiesto que el anime independiente es un nicho para todos aquellos que busquen trabajos diferentes y realizados con una profunda pasión.

Lo peor:

  • La pobre Fumiko siendo rechazada en 2 ocasiones en 2 minutos.

Reseña [Anime]: Hipira-kun

  Director Shinji Kimura
  Estudio: Sunrise
  Lanzamiento: 2009
  Géneros: Vampiros, sobrenatural
  Demografía: Kodomo / Shonen
  Tipo: Serie (10 capítulos)

No hace mucho, y más específicamente en la reseña sobre la obra antológica, Memories, manifestamos la versatilidad e inventiva de un autor como el afamado Katsuhiro Otomo. En aquella ocasión pregonamos su genio para salir un poco de la ciencia ficción y temáticas afines, y jugar con el humor negro, la sátira y la crítica social. Pero el creador de Akira, en su trayectoria como director y mangaka, no sólo se ha diversificado temáticamente, sino que incluso a dado un giro radical saliendo de su área predilecta enfocada al público adulto y volcando su prodigio para llevar material a las audiencias más jóvenes.

De tal modo que para rendir tributo a esta encomiable labor de apostar por un sector que muchas veces olvidamos que existe, es que dedicamos este humilde espacio a la versión animada de Hipira: The Little Vampire, un libro ilustrado guionizado por Otomo e ilustrado por Shinji Kimura, que tuvo un éxito bastante aceptable dentro de los pequeñines. Y aunque para su adaptación no contó con la participación de Otomo, al menos tuvo la dirección de la otra mitad del binomio creador: Kimura, quien en su trayectoria ha dirigido historias para títulos como Ani*Kuri15 y Genius Party.

Sinopsis

La historia sigue a un pequeño vampiro llamado Hipira que vive en Salta, una ciudad de oscuridad eterna de vampiros. Él vivirá una serie de aventuras con el resto de los residentes de la ciudad.

El lado vampírico de Katsuhiro Otomo

Cuando pensamos en trabajos dirigidos al público infantil, se nos ha inculcado la errónea idea de que deben ser trabajos con cierto nivel de contenido edificante, mismo que pueda encaminar por el sendero correcto su personalidad a través de enseñanzas sencillas; sin embargo esto que creemos como una certeza, resulta no ser el pilar fundamental en la mayoría de las ocasiones, sino que este lugar lo ocupan temas como la comedia y las aventuras sencillas. Y en esté tenor se sitúa Hipira-kun, pero al igual que otros trabajos de manga y anime, esta creación de Katsuhiro Otomo no se limita exclusivamente a una sola audiencia… Es verdad que la demografía principal es el Kodomo, no obstante fácilmente puede ser agradable a niños de entre 12 y 14 años, esos que son el blanco más joven de la popular demografía Shonen. Aunque por otro lado no es un anime para niños muy pequeños, más bien se limita a un rango entre el final de la niñez y el inicio de la adolescencia.

Con un par de personajes más que entrañables, Hipira-kun sabe conducirse entre la delgada línea de entre ambas demografías: por un lado atrapa a los más pequeños recreando el espíritu aventurero que impera aún al final de una etapa como la infancia, mientras que para aquellos que inician la adolescencia, les permite compenetrarse con la historia a través de un personaje principal que desentona un poco con el ritmo de sus compañeros, muy bromista, que es el blanco predilecto de la peculiar maestra, y con unos bríos inquebrantables para descubrir el mundo circundante. Y si bien la obra no es como ya lo habíamos mencionando, “edificante”, a través de la relación entre nuestro pequeño vampiro y el brillante espíritu llamado Soul-kun, se busca que los pequeños espectadores entiendan lo importante que son las relaciones de amistad y que atesoren esos preciados momentos.

Al final, el sapo jamás fue un príncipe…

Desde mi perspectiva —que podría no ser la óptima— uno de los puntos que mejor despliega estos amenos cortos, es sin duda el tema del humor. Desde una óptica adulta el aspecto cómico de Hipira-kun es, en general, muy sano, agradable y muy accesible para los más peques, sin embargo tampoco se puede negar que en varias ocasiones el principal ingrediente humorístico viene derivado de la desgracia ajena (Hipira golpeándose en la ingle, o ya sea la desgracia del experimento fallido de viejo Chouro). Pero lo interesante no termina aquí, y en lo personal hay un par de momentos que disfrute enormemente, y que seguramente también lo hicieron aquellos que por algún motivo llegaron a este peculiar exponente del Kodomo. Ambos evidentemente son una parodia y una mofa al mismo tiempo; uno de ellos es cuando la historia nos presenta al mítico y primigenio vampiro creado por Bram Stoker, Drácula, como un vampiro tremendamente anciano y al cual los jóvenes estudiantes no le prestan ni una pizca de interés. El segundo es igual de divertido, y en este se parodia a las clásicas historias de los príncipes convertidos en sapos por un malvado hechicero.

Pero aunque en conjunto el anime es bastante compacto y todo encaja a la perfección, el ámbito visual se roba hasta cierto punto los reflectores. Como adaptación de un libro ilustrado, el trabajo de animación por parte del estudio Sunrise (padre de los “mechas”) se enfoca primordialmente a recrear el estilo pictórico que predomina en ese tipo de libros infantiles, y no podemos negar que lo logra satisfactoriamente, pese al empleó del estilo CG (Computer Graphics). Un punto clave de la animación estriba en la perfecta armonía con que se crea la estética gótica —con sus ambientes tétricos y tenebrosos— y que se empasta al 100%  con la abundante paleta de colores que apela en todo momento a una fuerte razón: “los niños son extremadamente visuales”. Aunque no voy a negar que en ciertos momentos la forma en que se utiliza el CG en los personajes me resultó un tanto desacertada.

En resumen, Hipira-kun es un conjunto de cortos bastante agradables, que cuentan con un lenguaje bastante accesible, y que está aderezado muy atinadamente por un personaje un tanto gamberro pero totalmente entrañable…  En fin, un anime que ni mandado a hacer para mantener entretenidos a los pequeñines.

Lo mejor:

  • Apreciar el genio de Katsuhiro Otomo en un trabajo completamente ajeno a todo lo hecho anteriormente.
  • Un espectáculo visual estimulante y muy singular.
  • Un personaje principal con el que muchos niños se sentirán identificados.

Lo peor:

  • Que nos deje unas fuertes ganas de seguir disfrutando de más sobre este universo vampírico.
  • En escasas ocasiones el CG no termina de cuajar.

Reseña [Anime]: Memories

2012/05/13 2 comentarios

  Director: Katsuhiro Otomo
  Estudio: 4ºC
  Lanzamiento: 1995
 Géneros: Drama, psicológico, sci-fi,   comedia y militar
  Demografía: Seinen
  Tipo: Película

Katsuhiro Otomo es, indudablemente, uno de los directores de animación más afamados no sólo dentro del país del sol naciente, sino también en el panorama global de la animación. Y no se puede negar que el sólo hecho de mencionarlo, trae consigo su mítica creación, Akira; sin embargo y a diferencia  de otros artistas que alcanza la cumbre del anime con un trabajo que se convierte en el único remarcable de su carrera, el oriundo de la prefectura de Miyagi no pasara a la historia sólo por la obra mencionada, que no podemos negar llego en un momento inmejorable manifestándonos que el anime no es sólo patrimonio de los niños y jóvenes, sino que por encima de esto, quedará en la memoria por ser un autor que ha sabido aplicar su genio no sólo en su área predilecta, la ciencia ficción; el humor negro y la crítica social que impregnan dos de los metrajes en este compilado nos muestran la versatilidad que Otomo alberga.

De igual manera que el argumento de Memories sirvió para dar a conocer la grandeza de Otomo, también la animación jugó un rol clave y de escaparate para que el poco conocido estudio 4ºC (que hoy en día es uno de los bastiones principales para la animación experimental y de vanguardia) demostrara su tremenda inventiva y magistral manejo técnico a la hora de dar vida a sus creaciones. Como dato resaltar que este es el segundo trabajo antológico en la carrera del director, ya que en 1989 dirigió The Order to Stop Construction para la película Neo Tokyo, formando una tercia magnifica junto a otros dos míticos directores: Rintaro y Yoshiaki Kawajiri.

Magnetic Rose

Historia inspirada en la vida de la exitosa soprano, María Callas, Rosa Magnética nos sumerge en el inhóspito y enigmático espacio, para narrarnos el infortunado destino con el que se topa una modesta nave recogedora de desechos interestelares al atender una misteriosa señal de auxilio proveniente de una estación espacial en aparente desolación.

Rosa Magnética, no es un entremés en esta serie de mediosmetrajes, sino la obra más representativa y completa; la composición visual que contrasta los prodigiosos avances tecnológicos con una decadente y ruinosa estación espacial, así como un argumento sólido, abundante y toques de carácter psicológico, abalan este pensar. Y es que esto no podría ser de otra manera, ya que en esta obra converge el trabajo de 3 grandes personajes de la animación nipona: el guión por parte del fallecido Satoshi Kon, la fascinante composición musical de Yoko Kano, y una idea original de Katsuhiro Otomo.

Un deleite visual en medio del inhóspito espacio

Una recurrente casi obligada para los trabajos de mediana duración, es la imposibilidad que representan el tiempo para plantear, desarrollar y resolver un argumento como debe de ser; sin embargo la primicia dirigida por Koji Morimoto sabe sortear estas dificultades, empezando por no gastar más del tiempo necesario en plantear un escenario idóneo para desplegar un ejercicio interesante en donde se conjunta la ciencia ficción, los tintes psicológicos y un híbrido que asemeja a los clásicos relatos sobrenaturales sobre seres no corpóreos. Todo el peso del desarrollo lo sostiene la cuidadosa forma en que se va construyendo una atmósfera inmejorable, que sirve de punto de inflexión para dotar de herramientas a esa narrativa que nos bombardea incesantemente con secuencias de una engañosa irrealidad y de un panorama desolador e inquietante, que poco a poco penetra y quebrante la estabilidad psicológica de los personajes al más puro estilo de Satoshi Kon.

Como es común en muchos trabajos de Otomo, Rosa Magnética nos muestra ciertos ecos de la realidad, el más claro nos habla sobre los posibles alcances de la inteligencia artificial. Así mismo podemos apreciar la vulnerabilidad de la mente humana y la incapacidad para conducirnos en la delgada línea entre lo real y lo imaginario. La obra confabula todos los detalles estéticos y la psicología de los personajes, en un ritmo a modo de una espiral de emociones totalmente creciente que nos deleita tanto visual como emocionalmente.

Stink Bomb

Segunda entrega de este compuesto, y que al igual que Magnetic Rose también está basada en hechos reales, según lo confirmó Otomo en una entrevista que se le realizó. Bomba Fétida nos baja de las profundidades del espacio, y nos traslada a una realidad de un Japón contemporáneo. La historia nos presenta a Nobuo Tanaka, un joven miembro de una corporación japonesa dedicada a la fabricación de fármacos, quien a causa de una gripe y por la insistencia de unos de sus colegas, toma unas extrañas píldoras que resultan ser parte de un plan de armas biológicas, convirtiendo al desafortunado individuo en una arma de destrucción masiva andante.

El humor surgido de la desgracia ajena

El tema de las armas biológicas ha sido tratado en reiteradas ocasiones, ya que queramoslo o no, es un peligro latente por parte de radicales terroristas, y por consecuencia uno de los miedos más actuales de una sociedad globalizada. Pero en Bomba Fétida no se aborda el tema desde el punto más lógico, que sería el de una seriedad y compromiso total, sino que se apuesta por indagar abordar la contingencia con un humor negro que ridiculiza a las fuerzas militares, tachándolas de una ineptitud mayúscula.

No es la primera comedia satírica que nos brinda Katsuhiro Otomo, ya que antes de esta obra Roujin Z nos hizo reír a más no poder, mientras se mofaba del sistema médico japonés. Aunque existe ese antecedente que sin duda brinda una experiencia en este ámbito, Stink Bomb me parece una obra menos hilarante y divertida. La naturaleza torpe y ridícula de nuestro protagonista, si bien es el punto sobre el que gira toda la narración,  llega al punto en que se vuelve un tanto chocante. Aún con ese percance el producto final no queda a deber ni por la sátira lanzada, ni en el rubro visual, que goza de secuencias trepidantes y vistosas.

Cannon Fodder

Relato a modo de metáfora, en el cual se nos muestra una sociedad completamente militarizada y aparentemente contenta con su único propósito: lanzar cañonazos aleatorios hacia un enemigo inexistente.

Visionar Carne de cañón trae intrínsecamente una referencia bastante clara a la mítica obra expresionista y distópica, Metropolis, creada por Frintz Lang, en los decadentes obreros que a modo de autómatas asisten a su monótono trabajo de servicio como fuerza militar ante un inexistente conflicto bélico. Pero en está ocasión me gustaría aventurarme e ir un poco más allá de lo evidente y decir que este mediometraje que da colofón a la antología, plantea una sociedad que puede catalogarse de Orwelliana. En la famosa obra de George Orwell, 1984, una de las consignas del llamado “Partido” dice: “La guerra es la paz”, con la cual se nos muestra a una sociedad obrera amedrentada por su vulnerabilidad ante los incesantes ataques de las incesantes y alterantes guerras que supuestamente se sostienen, que a la vez sirven para no permitir un hastío sobre su forma de vida en condiciones deplorables. De manera semejante en Carne de cañón  se nos plantea una sociedad completamente militarizada desde edad temprana, y que pese a sabiendas de la inexistencia de un enemigo y la inutilidad de sus trabajos, no se cuestiona el rumbo limbótico y sin sentido sobre el que transita toda su existencia; y estos cuestionamientos no afloran por un escrutinio o amedrentamiento voraz como en la novela de Orwell, ni tampoco por su moldeada mentalidad, sencillamente no son necesarios e indispensables, ya que su modo de vida en aparente paz justifica la supresión de todo lo humano por parte del estado. Lo cual nos lleva a pensar que una vida carente de esencia y libertad física y mental, es un precio justo para una sumisión que otorga una felicidad relativa.

Cannon Fodder y su animación totalmente contrastante nos preparó para los futuros trabajos del estudio 4ºC

No sólo en el argumento esta es la entrega más original, el aspecto técnico también hace su parte para darle una peculiaridad que lo diferencia de los otros dos. El estilo de animación es totalmente ajeno a lo que vemos comúnmente en la animación nipona; la contaminación y decadencia se enmarcan muy bien con ese trazo grueso y sucio. Pero pese al estilo poco prometedor, existen juegos de tomas bastantes bien conseguidas.

Sin duda la más profunda de las 3 entregas, y de la cual podemos desprender una crítica sobre lo belicosos del ser humano, sobre el sin sentido de la sociedad, o bien sobre la comodidad como último y primordial fin más allá de los medios

Lo mejor:

  • Cada mediometraje apuesta por una temática diferente.
  • Apreciar a Katsuhiro Otomo un poco fuera de su típica área de trabajo.
  • La composición musical de Rosa Magnética es toda una experiencia.

Lo peor:

  • Bomba Fétida deja un cierto sabor amargo. Se pudo haber hecho más.