Reseña [Manga]: Noramimi

Autor: Hideo Yamamoto  Revista: Young Sunday  Lanzamiento: 1992  Géneros: Drama, psicológico  Demografía: Seinen  Tomos: 1

  Autor: Kazuo Hara
  Revista: Ikki
  Lanzamiento: 2003
  Géneros: Comedia, Slice of life
  Demografía: Seinen
  Tomos: 8

Si hay algo que no ha caracterizado a la publicación de reseñas —que aunque muy esporádicas, forma el corazón de este espacio—, es el reflejar la última obra que he consumido, o al menos una de los más recientes. No existe un factor específico para no recurrir seguidamente al último manga leído o al último título de anime cada vez que me da por realizar una reseña. De igual modo, tampoco ha existido una razón máxima o determinante en las ocasiones que he roto con este patrón, y que no han sido muchas: Densha Otoko, Baby Face, Beijing Chronicles… y ya. Si en su momento las reseñe, una vez habiéndolas terminado, no fue sino por simples azares del destino, y no por realmente querer manifestar algo a través de dichas obras. Sin embargo, esta ocasión es diferente, ya que apelo a mi última lectura, Noramimi, con el claro objetivo de expresar un punto, que si bien es inherente a cualquier lectura de manga, y es un tema del cual se habla casi con total seguridad cuando se opina sobre una obra en cuestión, vale la pena traerlo como tema de apertura para esta reseña, ya que es algo que invariablemente nos ayuda a ver desde otros ojos la diversidad del cómic japonés.

Ya lo hemos puntualizado en varias ocasiones, he incluso a servido para iniciar una que otra reseña: el mundo del manga es extenso y muy diverso. Y para hablar de dicha diversidad, que convierte a este en un medio fuertemente incluyente, solemos referirnos a géneros, temáticos y demográficos. Tanto demografías como temáticas conforman el librito bajo el cual se catalogan los títulos, y que irrefutablemente es muy beneficioso para decantarnos por uno u otro manga. Pero si bien estas dos clasificaciones son la esencia para discernir entre títulos, leyendo Noramimi me di cuenta que es muy valido, y muchas veces necesario, referirnos a ciertos mangas por la forma en que resulta conveniente leerlo por producto de su construcción. Por ejemplo, como no hablar de esos mangas que una vez inicias no se pueden dejar hasta terminarlos; o de aquellos que por su argumento y trasfondo debemos leer minuciosamente para no perder idea; están, por otro lado, aquellos que ameritan una lectura apacible en una buena tarde.  Pero también tenemos aquellos, que al igual que Noramimi, fueron creados para complementar la lectura de otras obras: mangas que no requieren ser el pato principal en la dieta de un buen lector, y que tampoco deben serlo, sino que por su naturaleza se disfrutan mucho más yendo poco a poco, llenando esos huecos libres que todos tenemos en nuestro día a día.

Sinopsis

En el universo de Noramimi, la mayoría de las familias tiene su propia mascota. Esas extrañas y divertidas criaturas, que viven junto a las familias, sirven de acompañantes para los pequeñines hasta que, un determinado día, deben decir adiós a su pequeño amigo y buscar otra familia con la cual convivir. Para ayudar en este proceso existen las agencias de mascotas, quienes apoyadas en sus completas bases de datos facilitan a las mascotas el localizar a la familia más idónea para su tipo.

Noramimi es una de esas criaturas, desafortunadamente para él, el ser una mascota tipo ogro no lo hace precisamente popular entre los pequeñines, lo cual lo mantiene fuera del mercado. Pero en lugar de esto ser un problema, Noramimi encuentra en este hecho una oportunidad única para ser algo diferente, para vivir según sus propios gustos… eso si, ayudando a las labores de la agencia de mascotas en la cual vive y trabaja.

Y tú, ¿qué tipo de mascota estas buscando?

Aunque todos hemos oído en más de una ocasión la famosa frase de «no juzgues un libro por su portada», apriori a su lectura es muy complicado no empezar a formularnos ideas y juicios adelantados, que pueden varían en cantidad y fuerza según el título y lo poco que sabemos de él. ¿Un manga sobre convivencia entre mascotas y niños? ¿Agencias de mascotas? ¿Valdrá la pena, ya que seguramente es una comedia sin más? ¿En verdad es un Seinen? Estos pueden ser algunos de los cuestionamientos que posiblemente venga a la mente de los lectores con ciertas intenciones de darle la oportunidad, además de formulaciones sobre como es su contenido. Y no es para menos, la carta de presentación de este trabajo de Kazuo Hara fomenta la construcción de pensamientos de esta índole. Pero, dejando fuera estas cuestiones, el manga nos recibe, precisamente, con la frase antes mencionada al descubrir que no es absolutamente nada de aquello que nos habíamos planteado con anterioridad.

Dottari conociendo a su nueva familia.

Dottari conociendo a su nueva familia.

Kazuo Hara nos pone ante una caja, una muy grande caja, de sorpresas. Mismas que como lo adelantamos, comienzan a surgir prácticamente desde que nuestras ideas preconcebidas son tiradas por la borda y nos encontramos en casi total predisposición para asimilar el contenido que se nos presente. Si bien en esta caja de sorpresas entran desde la personalidad de los personajes, hasta elementos como el ritmo de lectura y el formato de la comedia, también es muy cierto que la caja se vacía casi de inmediato. ¿A qué me refiero con esto? Me refiero a que Hara prácticamente juega todas sus cartas desde muy temprano en la contienda —considerando que estamos ante una obra que se compone de 8 volúmenes—, y guarda muy pocos cartuchos para, si bien no reinventar su creación, darle unos pequeños empujoncitos de alivio. Pero aquí es donde caemos a lo que argumentamos en la introducción de esta entrada: si nos volcamos con voracidad sobre Noramimi, seguramente terminemos aborreciendolo hasta cierto punto. De aquí que es vital, para nuestra dieta lectora, ir poco a poco con este manga, porque una vez arranca y nos metemos de lleno con su peculiar mundo, difícilmente encontraremos elementos diferentes que rompan la narración en torno al día a día de las mascotas. Afortunadamente su autor acertadamente previo esto, y la construcción en forma de historias autoconclusivas nos encamina a ir poco a poco con su lectura, a limitarnos en cantidad e ir descubriendo día a día nuevas historias.

Pero vamos, no sólo es cosa de tratarse de historias autoconclusivas el motivo por el que este manga se degusta mejor yendo con mesura, sino que el formato de historias cortas se nutre no sólo con un inmenso reparto de personajes (mayormente mascotas, pero también tenemos a los encargados de la agencia), sino que además, Hara, se encarga de construir un universo en forma muy detallada, precisa y con un sentido del humor bastante particular. Es completamente elogiable el esfuerzo puesto para brindarle sentido a toda la mecánica que rige al universo del manga, y ya quisieran muchas obras respaldar sus acontecimientos en medios ambientes tan específicos y acertados. Los detalles no son pocos, primeramente tenemos lo más importante: existe un gran interés y empeño para describir como funciona todo el sistema de mascotas (que no es muy complejo pero se aplaude el gesto), destacando muchas de las páginas finales complementarias, en las cuales se describen formalmente muchas de las situaciones por las cuales atraviesan las mascotas para poder encontrar su nueva familia. Además, a medida que transcurre la historia en torno al mercado de mascotas, tenemos múltiples guiños en donde se extrapolan las estrategias de mercado actual, al presentado en el manga, y no olvidar que existe una que otra sátira presente.

El tema de los personajes es la parte medular de la obra, es corazón, alma y sustento, para que la fórmula de un manga relativamente largo, en el cual no puede existir un desarrollo de personajes ni un argumento creciente sea completamente funcional. No es para nada sencillo entrar en el terreno del Seinen y presentar a lectores una creación que no forma su base en un fuerte desarrollo de los personajes y los temas que pone sobre la mesa, cuando ellos se refugian en ésta demografía precisamente buscando eso; sin embargo, echando mano de un maratónico desfile de personajes logra contrarrestar dichos impedimentos, y forma una sinergia perfecta con el formato de historias. Esto se logra gracias a que el extenso cuerpo de mascotas se encuentra perfecta mente definido. Todas y cada una de estas interesantes criaturas son diferentes entre si, desde los tipos de las mismas, pasando por el estilo visual y terminando con lo más importante: la diversidad de personalidades. Así es, el punto clave son las “personalidades”, aquí la intención no es cimentar una narrativa en torno a simples acompañantes de juegos, sino es presentar a cada mascota como un verdadero, y bien construido, personaje. A través de cada capítulo se van vertebrando relatos en donde el eje fundamental es trascender más allá de las apariencias, para adentrarnos en las problemáticas y disyuntivas a las que deben hacer frente, y como estas afectan su forma de relacionarse con sus familias, con otras mascotas e, inclusive, con ellos mismo.

Noramimi se toma muy en serio su trabajo... quizá demasiado en serio.

Noramimi se toma muy en serio su trabajo… quizá demasiado en serio.

Aunque casi en cada capítulo se nos recibe con una nueva mascota, y una nueva historia que contar, existe una serie de mascotas que toman un rol un poco más central y forma, a menudo, parte de la dinámica de las agencias, o compartiendo escenario con otras mascotas y acompañándolas a solucionar o agravar sus problemas. Sin embargo, existe una abismal diferencia entre el carisma de todas ellas —exceptuando una— con respecto a la figura central de Noramimi. La figura central es con creces lo más destacado, es una figura con mucho ángel, con una personalidad completamente desenfadad que brinda frescura y diversión, y con ciertos problemas para obedecer la autoridad. Así que no es de extrañar porque el manga lleva su nombre. Sin embargo, la historia nos regala a Dottari, una mascota tipo duende, de la cual no podríamos decir que la inteligencia es una de sus virtudes, sino todo lo contrario. Dottari es, como diría nuestro pequeño ogro, un completo retardado y olvidadizo, pero es un retardado desaforadamente genial que se convierte en el principal referente cómico a medida que se embarca en titánicas tareas, tales como ir a la tienda intentando no olvidarlo en el trayecto.

El apartado gráfico con el cual Hara sella esta caja de agradables sorpresas, no podía estar más adoc con el tipo de argumento. El concepto visual es, en términos generales, simplistas, divertido y despreocupado. El diseño de personajes se encuentra muy cargado hacia lo caricaturesco con cuerpos exageradamente redondeados y expresiones muy marcadas, tanto faciales como corporales. En esto se nota un juego en el que ingeniosamente se simula un manga puramente infantil. Concluyendo, creo que a través de la plumilla es como su autor nos demuestra no sólo sus dotes como artistas, si no más que nada su irrefutable ingenio.

En suma: Noramimi es un manga de esos que son lectura casi obligada para cualquier fanático, ya que se adapta a todo tipo de paladares, sin contar que es un excelente antídoto para combatir esos diminutos tiempos libres los cuales, muchas de las veces, no sabemos en que ocuparlos. Es una obra que fácilmente te puede hacer el día con las peculiares y divertidas andanzas del amplío y diverso reparto. Además, destacar que estamos ante una obra que representa un experimento llevado a buen puerto, y que logra colarse con gran tino como una de las obras atípicas y casi ajenas de la demografía.

Lo mejor:

  • Una manga sin muchas pretensiones, sencillo y muy agradable.
  • A más de uno le hará evocar los momentos más felices de su infancia.
  • Un apartado visual tan simple como atractivo y divertido.
  • Se puede leer prácticamente en cualquier momento y situación. Además de que puede servir como complemento para lecturas más principales.

Lo peor:

  • En ocasiones existe un exceso de diálogos considerable.
  • Algunas historias poseen menos carisma que otras.

Reseña [Manga]: Mao Dante

 Autor: Hideo Yamamoto  Revista: Young Sunday  Lanzamiento: 1992  Géneros: Drama, psicológico  Demografía: Seinen  Tomos: 1

  Autor: Go Nagai
  Revista: Bokura
  Lanzamiento: 1971
  Géneros: Horror, sobrenatural,         violencia
  Demografía: Shônen
  Tomos: 2

La carrera de Go Nagai como mangaka ha sido amplía, versátil y tremendamente brillante, pero si existe algo de que este maestro del manga pueda jactarse, incluso sobre los grandes referentes de esta industria, es que pertenece a ese selecto grupo que ha logrado inspirar a toda una generación de fanáticos y no fanáticos a nivel mundial, dejado una huella indeleble en niños y no tan niños. Todo ello, por su puesto, en gran medida por su máxima creación, me refiero a la icónica Mazinger Z.

Mazinger Z forma parte de las obras seminales que Nagai ha regalado a la industria del manga y el anime, y a través de la cual introdujo el concepto de súper robots pilotados; tal es la influencia de esta obra que aún al día de hoy —más de cuatro décadas después de su creación— existen canales de televisión por cable que siguen apostando por su contenido. Pero si bien la épica confrontación entre Kôji Kabuto y las fuerzas del malvado Dr. Hell me hace evocar los más gratos recuerdos de mi infancia, cuando pasaba horas interminables jugando con mis figuras de acción de Mazinger, para esta nueva entrada nos estacionaremos en una faceta diferente a la de los súper robots.

Para forjar su prodigiosa carrera como dibujante, Nagai experimento con diversas temáticas bastante diferentes entre si, y una de las facetas que más y que le ha otorgado mayores dividendos es la del horror y la violencia extrema encabezada por monstruos demoníacos. Este lado sin duda es el que a su servidor le ha regalado una de sus obras predilectas del manga en general y no sólo de este autor, hablo de Devilman. Pero hoy no hablaremos de Devilman sino que echaremos la máquina del tiempo un poqutín más atrás, para hablar de la obra que la inspiro, me refiero a Mao Dante.

Sinopsis

Ryo Utsugi, un joven perteneciente a un grupo de alpinismo, sufre, noche tras noche, la misma terrible pesadilla y cada vez esta se vuelve más vivaz. Lo que Ryo ignora es que sus sueños están siendo perturbados por la demoniaca influencia de Mao Dante, nada menos que el Rey Demonio.

Durante una expedición de su grupo de alpinismo, Ryo comienza a oír una voz que lo llama mientras se encuentran refugiados en una cabaña debido a las inclemencias de una fuerte tormenta. Pese a la fuerte tormenta, y los intentos de sus compañeros por detenerlo, este correo como si no hubiera un mañana hasta saltar de un risco, y los más increíble de todo, desaparecer en medio de la nada ante las miradas incrédulas de sus compañeros. Al despertar, se da cuenta de que se encuentra nada menos que en el frío del Himalaya, y justo frente a la cárcel de hielo del gran Mao Dante. Teniendo a Ryo frente a si mismo, Mao Dante ejerce se demoníaca influencia para incitar a Ryo para que destruya los medios que mantienen dormido al gran demonio. Las acciones de Ryo han hecho que Mao Dante despierte de un letargo de dos mil años, y ahora que ha despertado tiene sólo un objetivo en mente: borrar de la faz de la tierra a toda la raza humana.

Go Nagai, El Rey Demonio

Como lo puntualizamos en la introducción, Nagai es uno de los más grandes mangakas que ha engendrado el cómic japonés, y especialmente cuando hablamos del manga de súper robots en donde se erige como uno de los grandes maestros y un total revulsivo para el género; sin embargo, su figura dentro del manga de horror, si bien no deja de ser un referente, no resulta tan influyente o brillante como si lo es su contraparte de los Mechas. De tal forma que para abordar Mao Dante es preciso contextualizar su figura para apreciar en mejor forma este trabajo y su posterior devenir tanto como influencia directa de otras obras, y como un estilo de narrativa visual.

La trayectoria de este autor en el territorio de provocar sensaciones indeseables a los fanáticos evidentemente no es tan boyante y prolífica como otras de sus facetas, y claramente Mao Dante o Devilman, si son vistas desde un contexto actual, contienen niveles de horror muy laxos y en donde las sensaciones vienen más del lado de la extrema violencia que de un diseño de personajes horripilantes y viscerales, o de situaciones de grandes niveles de tensión y sorpresivas para mantener al lector con los nervios de punta. Por ello es importante no perder de vista que estamos hablando inicios de los años 70’s, y de un género que al igual que la mayoría se encontraba aún en desarrollo. Y aunque su obra no lo ubica dentro del cenit de grandes autores del manga de horror, si lo coloca como una pieza fundamental para la consolidación y desarrollo del género al formular un estilo inédito, un estilo en donde el tema central es la demonología y la interacción con el ser humano, y que al día de hoy a servidor de inspiración para dibujantes y animadores.

Mao Dante es el nacimiento de una faceta. Es el principio de un concepto visual y temático que muchos han experimentado, pero que ninguno a equiparado. Es, a su vez, un manga transgresor. Una obra que no se rinde ante la moral social imperante de la época y que trae a sus páginas temas controversiales como son el ocultismo, las sectas satánicas, los sacrificios humanos, o la utilización de temas y figuras religiosas desde perspectivas tergiversadas. Pero ante todo, estamos ante un trabajo innovador en la narrativa, cuya primicia no son estos entes demoníacos de amplío pelaje y proporciones bíblicas como tal, sino que radica en las formas y situaciones en como se emplea a estos ya emblemáticos personajes. El papel de estos difiere de los clásicos entes sobrenaturales que juegan casi por completo un papel en el imaginario de personajes y lectores, que alberga todo el peso de su presencia en aspectos psicológicos y pocas veces toman el centro de las acciones más allá de las veces verdaderamente necesarias para impactar el ritmo de lectura, para asaltar el centro de atención y llevar por ellos mismos y su accionar las riendas de la historia viñeta a viñeta.

El despertar del rey de los demonios, Mao Dante.

El despertar del rey de los demonios, Mao Dante.

Los demonios de Nagai son todo menos entes situacionales. Son personajes que han sido construidos bajo una importancia visual y estilística brutal, han sido concebidos para estar siempre en primer plana, para causar temor en el reparto de personajes no a base de apariciones inesperadas, sino a través de acciones muy directas, casi como si de fieros guerreros se tratase. Son verdaderos amos de la destrucción, y esto se ha convertido en el sello característico del autor mismo que ha desarrollado con una inteligencia grandiosa en trabajos posteriores, y que se ha manifestado también en aquellos mangas que diferentes artistas han realizado como tributo especialmente a su obra más representativa, Devilman. Con estas maneras no se encuentra a discusión el decir que con cada uno de sus trabajos también estamos ante obras que tocan, no poco, sino bastante el género de la acción, dando lugar a una mezcla atractiva y estimulante a través de los enfrentamientos entre los portentosos demonios, o legiones de demonios que buenas intenciones unos con los otros es lo que menos tienen.

Bajo el espectáculo principal de destrucción y violencia que se cierne ante nuestros ojos página a página, existe una sobrelectura. Una sobrelectura que obedece a una intención muy clara —que posteriormente desarrollaría con mayor profundidad en su trayectoria— de explorar la condición humana y su relación con las entidades malignas. Existen muchos vértices de análisis para este trasfondo que se oculta tras las atrocidades con que se nos bombardea la mirada, y ellos seguramente diferirán de lector a lector, pero un punto claro es este manifiesto que expresa formalmente el autor sobre la vulnerabilidad, sobre lo corruptible y manipulable que puede ser la mente humana bajo ciertas influencias inexplicables. Aunado a esto y yendo más profundo podemos entender esta otra lectura como una intención por manifestar que el ser humano y los seres demoníacos no son dos entidades independientes que debido a circunstancias tienden a interactuar dando lugar a situaciones indeseables, sino más bien se esgrime un argumento que apunta a poner de manifiesto que ambas son dos entidades que representan las dos caras de una misma moneda. Lectura y discursos que también pueden ser entendidos como metáforas sobre la naturaleza humana, y la maldad inherente a la misma.

Es justo dejar en claro que Dante, compuesto por dos tomos, es un proyecto inconcluso, pero este hecho no sólo resulta fatídico para la resolución de la historia, sino que resulta un cáncer prácticamente desde el inicio. El ritmo de lectura es tremendamente inconstante; la puesta sobre la mesa de la información necesaria para dar despegar la historia consume una cantidad bastante importante de páginas, que fácilmente pudieron ser comprimidas, ya que no son temas complejos y lo único que se logra es liar el hilo. Pero una vez que se empieza a tomar rumbo, y que el ritmo si bien se torna vertiginoso y visceral, también se ve inmerso en un caos argumental terrorífico en donde la multitud de temas que supuestamente deben sostener y dar cuerpo a la historia simplemente pasan sin mucha pena ni gloria, dejando huecos importantes y alimentando una confusión en la mente del lector. Es verdad que en 2002 se resarció el problema al realizarse un nuevo manga para completar el círculo y cerrar los huecos existentes, sin embargo esto no exime lo inconvenientes de leer este manga.

Un aspecto que siempre ha terminado por cautivarme en los mangas de Nagai es el apartado visual completo: diseño de personajes, fondos, iluminaciones, proporciones, efectos visuales… en fin, todo su grafismo. Aunque hay que reconocer que en este preciso trabajo, al igual que otros de su etapa temprana, se denota a un artista que aún se encuentra en una maduración especialmente con el diseño de personajes, ya que se notan bastante cuadrados algunos rostros y faltos de facciones distintivas; sin embargo también existen cosas muy interesante, y ya que estamos con los personajes resaltar ese estilo tan particular para algunos personajes, especialmente los principales con sus facciones salvajes y primitivas, quizá con cierto tono de malvados, pero bastantes singulares y que a la larga se convirtieron en marca registrada de su creador. Pero si algo sobresale ampliamente es esa versatilidad y maestría para conjurar estilos muy diversos a lo largo de la narrativa, resaltando especialmente el anguloso, afilado y detallado diseño del cual echa mano para expresar y mostrar en máximo esplendor a esos diabólicos seres, así como en situaciones muy puntuales en donde los objetos ambientales se encuentran muy bien descritos, y que innegablemente enriquecen el discurso visual.

Mao Dante es un manga visualmente muy estimulante y de lectura sumamente ágil, pese a lo disperso del argumento. Una obra primigenia en donde su creador no se anda con rodeos y declara abiertamente sus intenciones de explorar temáticas escabrosas en obras dedicadas al público juvenil, pero que sin embargo vale mayormente por sus factores externos, especialmente la influencia en el género y la carrera de su autor, que por los elementos internos que entrega al lector esta creación.

Lo mejor:

  • Un espectáculo visual interesante, atractivo y estimulante.
  • Es un manga sin tapujos cuando se trata de temas que van contra lo moralmente aceptable.
  • No exige mucho tiempo libre, y se lee prácticamente en una tirada.

Lo peor:

  • No hay algo peor que el hecho de ser un trabajo sin terminar.
  • No desarrolla nada los temas que pone en la mesa.

Reseña [Anime]: Noiseman Sound Insect

2013/08/24 2 comentarios
Director: Masaki Watanabe Estudio: Palm Studio Lanzamiento: 2006 Géneros: Slice of Life Demografía: Seinen Tipo: Serie (11 capítulos)

  Director: Kôji Morimoto
  Estudio: Studio 4ºC
  Lanzamiento: 1997
  Géneros: Experimental, Sci-fi 
  Demografía: Shônen
  Tipo: Cortometraje

A grandes rasgos el mundo de la animación nipona se encuentra en un constante ciclo de expansión y globalización, lamentablemente dicho proceso no se presenta de forma uniforme, y si bien terrenos como la animación independiente completamente canónica comienza, poco a poco, a ganar peso e importancia, no sucede lo mismo cuando nos referimos al tema de lo experimental o de vanguardia, que tristemente sigue siendo territorio sumamente inexplorado y no digamos infravalorado.

El tema de la escasez de trabajos en el rubro de lo experimental no es para nada un hecho menor, y mucho menos uno de reciente aparición, sino que estamos ante una problemática tan añeja y enraizada como la llegada del anime a los hogares nipones. De aquí que no es de extrañar que el mismísimo dios (Osamu Tezuka), en determinado momento de su carrera, haya expresado su consternación ante semejante situación, canalizando la misma hacia las series de televisión principalmente. Y es que no es para menos: el anime se torna, con el paso de los años, en un medio que gira en torno a cada vez menos cantidad de temáticas, ritmos narrativos y estilos gráficos. Así que, tomando la batuta dejada por el conocido blogger “Capitán Urías” (creador de la arcadia más culturalmente dispersa de toda la blogosfera) en su artículo Garabatos orientales 2 – Madurad, otakus, madurad publicado en el portal de cómics Zona Negativa —aunque extrapolando dicho argumento a la animación— es preciso mencionar que el panorama totalmente sombrío que se cierne sobre las muestras experimentales seguirá tal cual ha permanecido desde siempre. Y si existe una remota posibilidad de revertir dicha situación, no puede venir de otro lado más que de la fanaticada; ya que sí, seguirán existiendo animadores y estudios que en determinado momento se atrevan a romper con los cánones establecidos y realizar trabajos en donde nos conecten directamente con su imaginación, sin embargo estos seguirán siendo sucesos aislados como hasta el día de hoy debido a que no existe un público suficiente y definido que consuma con avidez dichas creaciones.

La influencia que cualquier fanaticada extranjera puede ejercer sobre la industria del anime, si bien ha ido creciendo conforme la industria se va expandiendo y globalizando, aún permanece siendo reducida o prácticamente nula; pero mucho peor sería si volteamos la mirada en otra dirección y esfumamos toda preocupación por dicha situación, en lugar de brindarle la importancia que este tema posee a la par que invitamos a los nuevos y viejos aficionados a otorgarle una oportunidad a lo experimental, que por naturaleza no clama y apunta por grandes masas de público, pero que innegablemente requiere un grupo de soporte mucho mayor del que actualmente posee.

Sinopsis

En una ciudad llamada Champon, un científico crea una forma de vida sintética llamada Noiseman, que borra las ondas hertzianas de la música transformándolas en cristales. Un grupo de jóvenes bikers se rebelan contra Noiseman para poder controlarlo.

Exaltando los sentidos

Si Makoto Shinkai es el estandarte del anime independiente apegado a los cánones comerciales, Kôji Morimoto, principal mente creativa tras Noiseman Sound Insect, es uno de los pilares fundamentales y máximos impulsores de la experimentación visual y narrativa en el arte del anime. Morimoto es, además, una muestra de que para hacer aquello que más nos mueve se necesita tomar al toro por los cuernos, esto se expresa con la fundación del estudio 4°C, que al día de hoy se ha vuelto uno de los refugios predilectos para aquellos que gustamos de disfrutar algo diferente. Su carrera lo ha encumbrado como uno de los máximos directores de corto y mediometrajes, pero si algo nos ha regalado, y nos sigue regalando con cada nueva aparición, es una revolucionaria forma de entender y apreciar el mundo de la animación.

La animación experimental apela, fundamentalmente, a la libertad… la libertad artística, la libertad narrativa y la libertad visual en pro de contraponerse a lo establecido dentro del ámbito comercial. Aunque la idea es romper convencionalismos al proveer vía libre para que el artista plasme sus ideas, esta no se encuentra en conflicto con las clásicas características de seguir una estructura lineal de sucesos entrelazados. Esta estructura de inicio, desarrollo y final existe y da forma a los acontecido en Noiseman Sound Insect, sin embargo dicho concepto es mezclado con todo lo experimental que Morimoto puede ser.

¿Cuántas obras literarias, producciones cinematográficas o series televisivas, conocemos cuyo argumento surge de la confrontación entre fuerzas malignas y aquellas que intenta preservar el bien y la paz? Bueno, la respuesta para dicha pregunta es que podríamos comenzar a enumerar creaciones y jamás terminaríamos sencillamente porque estamos hablando de uno de los argumentos más antiguos y universales que existe. Y lo que es aún más sorprendente es como pese a ser tocado en innumerables ocasiones y formas, continua siendo un tema central ampliamente funcional. De este argumento especialmente se ha nutrido el mundo del anime, en donde este a su vez se ha mezclado gloriosamente con ingredientes como la magia, la fantasía, los poderes sobrenaturales, el horror, las artes marciales, etc. Evidentemente, Noiseman Sound Insect, se suma a este barco de influencias, pero para deleite de todos nosotros, lo hace tratando este tema de confrontación de fuerzas contrarias desde una perspectiva completamente novedosa, interesante y con gran concepto. Morimoto toma este argumento antiquísimo y lo transmuta en 2 conceptos análogos, como son la música (en este caso representando el bien o lo armonioso) y por otro lado el molesto ruido (representando el mal o la perturbación de la armonía). El incluir una historia que se desarrolla y concluye en los pocos minutos de duración es un acierto, ya que por un lado no lo vuelve un trabajo que sería completamente ajeno a todo el público no cómplice, mientras que para aquellos que están relacionados con lo experimental notarán este movimiento en los conceptos y la inventiva que suponen.

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Noiseman, el singular villano creado por Kôji Morimoto

La mayor aportación que este genial cortometraje ofrece al mundo del anime estriba en todo lo comprendido por su particular universo. Es normal encontrarnos con trabajos que construyen un universo propio para dar vida a una historia determinado, sin embargo es igual de común encontrarnos con cadencias en cuanto detalles que terminan por no redondear la idea general que se quiere transmitir con dicho universo. Y he aquí el gran mérito de este trabajo que, con tan sólo 15 minutos de animación, formula un universo que se encuentra respaldado por un cuerpo de detalles referentes a la mecánica que rige la vida en este mundo muy bien descritos, y esto nos habla del cuidado que el director y su equipo pusieron para entregarnos el mejor trabajo posible. Entre algunos de estos detalles que podemos puntualizar se encuentran, primeramente, el diseño del antagonista de esta pequeña historia, Noiseman, cuya naturaleza y objetivos se representan fielmente por las distorsiones que sufre su cuerpo tal como lo hace el ruido electrónico sobre cualquier onda de sonido pura y armoniosa. Por otro lado nos encontramos con cómo jamás se pierde el peso que tiene la música en dicho universo y esta incluso se muestra de forma muy clara como simboliza el alma de los seres que habitan en ese universo la cual es convertida en cristales; y no olvidar como el ruido actúa de ente perturbador para alienar el actuar y pensar al contaminar la esencia vital de los personajes que, como hemos dicho, es la pureza de la música.

Para terminar de redondear el particular universo que se gesta en este trabajo Morimoto aporta su gran sentido visual, mientras que la emblemática compositora Yôko Kanno completa el experimento encargándose del apartado musical. Empezando por lo referente al soundtrack, considero que Kanno nos demuestra que es una de las más grandes en el mundo del anime, y así mismo nos demuestra que no se necesitan muchos elementos para crear un gran cuerpo sonoro, sino solamente lo justo y adecuado. Hago hincapié en esto ya que el soundtrack se compone en su totalidad por sencillas mezclas de sonidos un tanto techno y tribales, pero el timing con el que se van colocando resulta perfecto para deleitar al oído y exaltar nuestro sentidos para experimentar nuevas sensaciones a la hora de disfrutar la animación.

Cuando analizamos la trayectoria del estudio 4ºC posterior a la realización de este corto, podemos notar una clara semejanza entre la animación de una máxima del estudio como lo es Tekkon Kinkreet a la expuesta en este trabajo. Esto evidentemente nos habla de que la idea visual funcionó para cerrar una muestra de virtuosismo artístico; y no deja de sorprenderme como es que esa paleta de colores en tonos totalmente pasteles, muy discretos, sin grandes prestaciones funcionan para empatarse con una ambientación futurista muy sórdido y saturado. Yo hubiera esperado una composición de colores completamente cargada hacia los tonos eléctricos, fuertes, con grandes secuencias de luces, ya que a final de cuentas estamos tratando el tema de la música, del ruido, de lo electrónico, sin embargo el riesgo en apostar por algo poco convencional resulta todo un éxito y aporta un buen nivel de deleite visual para nuestro ojos fanáticos.

Lo mejor:

  • Un concepto muy original tanto en argumento, narrativa visual y composición musical.
  • Es como una droga para todos nuestros sentidos.
  • Muchos detalles sobre el universo y todo ellos muy cuidados por su creador.

Lo peor:

  • El ambiente se prestaba para darle un poco más secuencias de acción al corto.

Reseña [Manga]: Human Clock

 Autor: Hideo Yamamoto  Revista: Young Sunday  Lanzamiento: 1992  Géneros: Drama, psicológico  Demografía: Seinen  Tomos: 1

  Autor: Seiichirô Tokunan
  Revista: N/A
  Lanzamiento: 1962
  Géneros: Psicológico
  Demografía: Seinen
  Tomos: 1

En la actualidad Japón posee la industria de cómic más grande del mundo, y el repertorio que la compone es uno que satisface todos los paladares no sólo existentes en el pueblo nipón, sino más allá de las barreras geográficas y los rasgos culturales. Sin embargo, esto no siempre fue así, y si bien Osamu Tezuka fue la figura determinante para el vertiginoso ascenso del manga como un medio comercial rentable, es gracias a que, a través del sistema de bibliotecas públicas de Osaka, se gestó, a finales de los años 50’s, una corriente que se contraponía al manga infantil que acaparaba las páginas de todas las revistas y del cual Tezuka era la cabeza.

Dicha corriente , bautizada como Gekiga por Yoshihiro Tatsumi, representaba una poderosa transición hacía un tipo de historias mucho más elaboradas, dirigidas al público adulto, y en donde los temas fueran mucho más diversos y profundos apoyados por una narrativa visual enfocada al realismo anatómico y estético. Pero a través de esta corriente, que alcanzó su apogeo en los años 70’s, la industria no sólo se fortaleció por la llega a las páginas de temas como la sexualidad, la crítica social, la política y economía, los conflictos bélicos, el horror, etc., sino que fue gracias a los autores Gekiga que el cómic japonés empezó a nutrirse de influencias externas por parte de medios como la literatura, el cine, la música, etc. Esto terminó por convertir al cómic nipón en algo más que un mero entretenimiento… permitió proyectarlo como un medio artístico.

Sinopsis

Narra la historia de un joven, que vive con sus padres, los cuales se dedican al negocio de la relojería, un día nuestro protagonista sufre un accidente en su trayecto a casa, desde ese momento su vida comienza a cambiar, comienza a observar más los relojes que le rodean hasta que gradualmente se convierte en uno de ellos.

El Expresionismo en viñetas

Si me pidieran describir a Human Clock en una sola frase, no dudaría en definirla como “un golpe a la conciencia”. Apelo a esta frase por que no deja de resultarme completamente paradójico como una industria tan fuerte y consolidada como el manga, y que se ha nutrido de la naciente era digital para traspasar fronteras de una manera bestial ha engendrado una legión de aficionados, que pese a la diversidad temática que se encuentra ante ellos, aún la siguen pensando como una exclusivamente dedicada a brindar simple y llano entretenimiento.

Desde que leí Human Clock he tenido la oportunidad de toparme con comentarios sobre dicha obra tales como: “no quiero decirlo, pero este es el peor manga que he leído…” o “no sé que demonios acabo de leer…”. Especialmente con el último comentario es que se ratifica mi pensar sobre que, como un único conjunto de aficionados fuera del país del sol naciente, se nos ha formado bajo una idea muy rígida de lo que puede o, mejor dicho, ofrece el cómic nipón. Esto invariablemente lleva a que, en contadas ocasiones, no encontremos en la penosa situación de no saber como afrontar una determinada obra, o bajo que parámetros ponderarla o apreciarla, y pasamos a considerarla una creación penosa y un cero a la izquierda dentro de nuestro camino.

Existen ocasiones en que para entender, disfrutar y apreciar una obra es necesario conocer el contexto o coyuntura que las engendro; para otras, como en este caso, es necesario entender la influencia que motivo al artista para dar vida a su creación. No se necesita indagar mucho en esta añeja obra de  Seiichirô Tokunan para darnos cuenta que estamos ante una rareza tanto para su época como para la nuestra. Aunque sea un manga casi único en su tipo, la fuente que inspiró semejante creación no es difícil de rastrear, y evidentemente no se encuentra en el cómic. Human Clock es una pieza claramente intima y personal, en donde los sentimientos y sensaciones que a lo largo de su lectura se generan en el lector son el elemento fundamental para conectarnos con lo más intimo de su creador, y en donde la historia o el sentido lógico de los acontecimientos carecen de completa importancia. Con esto queda más que claro que una de las fuentes de las que Tokunan bebió para construir tan sensorial primicia es el Expresionismo; la otra, por supuesto, es la filosofía materialista y mecanisista de Julien Offray de La Mettrie, aunque nos centraremos exclusivamente en la primera.

La sorpresa de Seiichirô Takunan

El miedo de Seiichirô Tokunan.

A grandes rasgos la corriente artística bautizada como Expresionismo, y surgida en la Alemania de inicios del siglo XX, se define como aquella en la cual el autor busca fervientemente plasmar su sentir interior anteponiéndolo a la realidad objetiva. Para ello los artistas del movimiento Expresionista se caracterizaron por realizar obras con formas distorsionadas, contornos bruscos y colores contrastados exagerando la magnitud de los temas. Y aunque en el panorama mundial del cómic, Human Clock no es ni de lejos la única que ha recurrido a dicho sustento, si es de los pocos trabajos que denotan una influencia tan marcada y evidente hacía dicha corriente.

La primera serie de páginas, todas ellas a color, innegablemente simbolizan un tributo a la pintura del movimiento Expresionista de la República de Weimar. En ellas nos encontramos con las composiciones de colores agresivas y muy contrastadas, con formas y sombras completamente deformadas, expresiones faciales alteradas y con ciertas facciones muy destacadas y fondos confusos que forman un ambiente de desorientación. En el momento en que entramos en el terreno de la narración manga, es decir, en las páginas a blanco y negro, la influencia deviene más específicamente del cine; el discurso estético tiene como motor a la angustia existencial que persigue al personaje protagonista. A lo largo de estas páginas abundan los personajes de rostros cadavéricos, las anatomías son deformadas de una página a otra, los fondos son casi inexistentes y se limitan casi por completo a mostrar el constaste total entre negro y blanco.  Además, el autor echa mano de escenas surrealistas y altamente bizarras como elemento para acrecentar el tormento y la angustia del protagonista. Con dicho mar de elementos se formula una atmósfera muy opresiva, completamente desconcertante que evoca sensaciones indeseables e incomodas en los lectores. Y toda esta realidad deformada, o carente de lógica y sentido, es reforzada por detalles como las alteraciones ortográficas que se presentan a lo largo de la obra,  o los personajes con psicología distorsionada o paranoide, y no digamos de las posiciones corporales imposibles en las que se presenta por ocasiones a los personajes.

Con todo este repertorio de elementos gráficos y sensoriales, Tokunan logra exteriorizar esta tragedia interior que se gesta viñeta a viñeta y que se compone de miedos, fantasías, sueños, deseos, angustias, etc., e impactar con gran fuerza en los sentidos del espectador. Sentidos y sentires que quizá cambien de lector a lector, pero que innegablemente son despertados gracias al poder de la imagen.

La base para el surgimiento del movimiento Expresionismo fue la decadencia moral, política y social que sufrió la Alemania de posguerra, y aunque para la época en que fue lanzado este trabajo Japón se encontraba en los albores del llamado “milagro económico”, quizá no es tan descabellado en pensar a esta obra como un elemento para plasmar esa cruda posguerra que el pueblo japonés tuvo que pasar a finales de los años 40’s.

En definitiva, y simple y llanamente, Human Clock es un arte… una bella y profunda obra de arte. Una prueba que pese a su longevidad se presenta como latente para comunicar que el manga puede engendrar trabajos de carácter totalmente artístico.

Lo mejor:

  • Una obra que pese a sus años resulta una experiencia única y sensorial, la cual muy pocas ocasiones podemos disfrutar.
  •  Pone de manifiesto que el manga también puede ser arte.
  • Por el carácter de la obra su autor no se excede en el número de páginas y todo queda perfecto.

Lo peor:

  • No ser apreciada en la forma que se debería.

Reseña [Manga]: Baoh

Autor: Hirohiko Araki   Revista:    Lanzamiento: 1984   Géneros: Sci-fi, acción, súper poderes   Demografía: Shônen   Tomos: 2

  Autor: Hirohiko Araki
  Revista: Shônen Jump
  Lanzamiento: 1984
..Géneros: Sci-fi, acción, súper ..poderes
  Demografía: Shônen
  Tomos: 2

Al igual que la historia en general, en que ciertas épocas se caracterizan por acontecimientos destacados que permean la senda a seguir durante un determinado periodo de años posteriores, hablando de manga la década de los 80’s innegablemente es la madre del arquetipo más conocido e Shônen: el de acción, aventuras y los infaltables súper poderes. One Piece, Naruto, Bleach, Fairy Tail, Hunter x Hunter, entre algunas otras obras de corte idéntico, evidentemente son los hijos predilectos de esta época que marcó la pauta para ese tipo de temáticas que hoy en día, como lo evidencian las ventas de los títulos anteriores, están rompiendo la industria, económicamente hablando.

Sin embargo, cuando nos remitimos a esa época en particular está claro que lo primordial o que se alza por encima de todo es, primeramente, la emblemática obra de Toriyama, Dragon Ball, y posteriormente obras como Saint Seiya, Jojo’s Bizarre Adventure, Dragon Quest… Esto resulta completamente entendible: fueron las obras que formularon el paradigma imperante en el Shônen de acción que hasta el día de hoy sigue muy vigente y con gran fuerza. Pero la década de los 80’s no sólo trajo en el bolsillo un modelo claro para este tipo de temáticas dedicadas al público juvenil, sino que junto a ello llego una segmentación de la demografía, específicamente de la mano de Hokuto no Ken.

Hokuto no Ken, escrita por Buronson e ilustrada por Tetsuo Hara, y publicada a través de las páginas de la archiconocida revista Shônen Jump en 1983, marcó un antes y un después en la demografía. La mítica obra del magnífico dúo de Buronson y Hara, claramente bebe de las fuentes de la en ese entonces ya consolidada corriente Gekiga, y esto sirvió para dar vida a una historia que emana violencia a niveles muy por encima de lo que hoy consideramos propios  de las obras orientadas a los jóvenes. Y aquí es a donde quería caer, a poner sobre la mesa como mangas como el protagonizado por Kenshiro, no sólo marcaron el primer peldaño para la consolidación y popularización de las historias de peleas con súper poderes, sino que ellas mismas abrieron una nueva senda para la narrativa gráfica que innegablemente hoy en día nutre a muchas de las obras Seinen.

Uno de los mangas que sirvió para esta diversificación y a la vez segmentación de la industria, es Baoh, obra que si bien no es muy tocada en conversaciones sobre estos temas, pero que sin embargo juega un rol importante al ser el trabajo que sirvió como molde para que Hirohiko Araki nos brindara un suculento trabajo como lo es Jojo’s Bizarre Adventure.

Sinopsis

Sumire, una niña psíquica, es secuestrada por el grupo Doress para aprovechar sus poderes. Mientras es trasportada en tren a las instalaciones Sumire escapa, y en la persecución libera a Ikurō, un joven que era utilizado para experimentar con Baoh, un parásito creado por Doress. Aunque logran escapar del tren los jóvenes son perseguidos por agentes de Doress quienes tratan de matar a Baoh, el experimento que se ha salido de su control.

Estética violencia

Aún me sigue resultando muy curioso el pensar que mi acercamiento con Baoh, el cual fue primeramente a través de la adaptación animada y posteriormente el manga, fue motivado por una etapa transitoria de mi afición en la cual la temática gore ocupaba un escalafón alto en mi rango de intereses. Resalto el “curioso” por que mi motivación fue sencillamente un gusto de la época y nada más; pero ahora que he podido analizarlo con fundamento histórico, me doy cuenta que, precisamente, eso que me encaminó para adentrarme en esta obra es el eje fundamental que ofrece esta creación de Araki a la historia del manga y a los fanáticos de la época.

Por lo argumentado hasta este punto de la entrada, Baoh aparenta ser un manga que centra todo su peso y atractivo en el terreno de la narrativa gráfica… y en cierta medida esto es bastante cierto. Esta más que claro que este temprano trabajo en la carrera de Araki no apuesta por brindar al lector un argumento de alta costura, con gran profundidad o lo suficientemente trabajado como para brillar con luz propia. Quizá no trate cuestiones tan profundas o urge de manera meticulosa en el tema central, que no es otro que la experimentación con seres vivos —humanos o animales—, pero lo que no esta a discusión es que el autor aporta su visión propia y deja ver su preocupación hacia este tipo de prácticas, haciendo principalmente énfasis en los riesgos no sólo para aquellos involucrados directamente, sino para la población como tal cuando este poder corrompe a quienes lo poseen.

Un artista de clase brutal

Un mangaka de clase brutal

Como casi cualquier manga de corta duración, el reparto de personajes es reducido y el tratamiento que se les da no abunda tanto en la psicología de los mismos por obvios motivos; aún con ello, y pese a estar ante un trabajo que apuesta por otros intereses específicos, los roles que el autor escoge para los personajes protagonistas posee cierta sustancia interesante y trágica que hace evocar a títulos como X-Men, o parecidos. Primeramente Ikurô no sólo es el máximo experimento del grupo Doress y sobre el cual rebozan todas sus oscuras ambiciones, sino que magistralmente, Araki, lo convierte en un poderoso símbolo del más contundente revés kármico, que pone de manifiesto un muy posible destino para aquellos que experimentan con la vida humana en pro de intereses personales. Sumire, por su parte, representa, primeramente, el equilibrio personal de Ikurô, y en segundo lugar, el único vínculo de nuestro protagonista con un mundo por completo ajeno e inaccesible. Esto convierte a Ikurô en uno de los tantos personajes trágicos que entraña el mundo del cómic japonés.

No es excesivo decir que difícilmente estaríamos hablando de Baoh con el interés mostrado, a no ser por la prodigiosa plumilla que le dio vida. Estamos hablando de un trabajo muy temprano en la carrera de Araki, y este hecho sólo acentúa el irrefutable virtuosismo con el que ha sido bendecido este excelso mangaka. Bastan unas páginas para darnos cuenta del alarde visual que se cierne ante nuestros ojos; una pieza de alta costura que deleita y estimula al lector con poderoso grafismo. Pulcro y altamente trabajado, el apartado gráfico de Baoh nos sumerge en un viaje hacia el lado brutal de la belleza estética.

Pese a existir ciertas influencias “Harianas” en el dibujo, Araki formula un universo gráfico muy personal, y el cual hasta el día de hoy sigue manteniendo y, por supuesto, mejorando. Este mismo estilo se sumó al de otros mangakas de la época, para abrir una nueva senda en cuanto a narrativa visual se refiere, y innegablemente obras como Berserk, Vagabond, Gantz, Vinland Saga, etc., son hijos directos de esta corriente que despuntó durante los 80’s.

Concluyendo: Baoh es uno de esos mangas que no contienen mayores pretensiones argumentales o narrativas. No busca en ningún momento o forma presentarnos un gran trasfondo ni un desarrollo glorioso, y mucho menos vendérnoslo. Definitivamente no es un trabajo para abordarlo desde esa perspectiva e intentar iluminarlos la mente, sencillamente es una obra concebida para estimularnos visualmente… para llevarnos al límite de los sentidos y contagiarnos un poco de ese gen rebelde y violento acompañado de una genialidad artística.

Lo mejor:

  • Muy estimulante gráficamente.
  • Un ritmo de lectura vertiginoso, violento, que no da respiro y que nos mantiene siempre deseando los inminentes despliegues de brutal combate.

Lo peor:

  • Aunque hemos recalcado que el argumento no es el eje motriz de este manga, lo insípido que resulta inevitablemente impacta en la lectura completa.

Recortando la temporada: Anime para primavera 2013

Recortando 5

¡Saludos, gente! Como pueden darse cuenta, la temporada de primavera nos ha ganado la carrera, y ya se encuentran ante nosotros sus primeros frutos. Pero no se alarmen, aunque la carrera haya iniciado sin nosotros les tengo 2 buenas noticias. La primera, es que ninguna de las recomendaciones que se encuentran más abajo en la entrada forma parte de esos trabajos que ya han emprendido su andar; la segunda, es que pese a todo pronóstico la habitual lista de lanzamientos me ha causado una sensación agriducle, lo que es positivo teniendo en cuenta que me he cansado de externar mi descontento por la corriente en que se mueve el mar de la animación nipona.

Por cierto, mencionar que con este “Recortando la Temporada” estamos iniciando la segunda vuelta de  este proyecto, ya que fue precisamente con la temporada de primavera del pasado año que empezamos. En fin, sin más preámbulo pasemos a lo importante:

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Una imagen vale más que mil palabras

Título: Shingeki no Kyojin

Tipo: Serie

Fecha de estreno: 6 de abril

La raza humana, que durante siglos ha vivido en la cúspide del mundo, ahora se ha visto orillada a tener que vivir en pequeñas comunidades aisladas por monumentales murallas; todo con el fin de evitar la completa extinción de la raza a manos de los terribles y enigmáticos titanes, criaturas de inteligencia limitada cuya aparente razón de existencia radica en consumir seres humanos. Cruda y desesperanzada es la historia que cubre a esta obra elegida como Mejor Shonen en la 35va entrega de Premios Shogakukan.

De la mano de una animación que mantiene los rasgos del manga original, y que a la par nos hace evocar a una fabulosa obra como Kaiji, Shingeki no Kyojin inequivocamente se postula como una de las cartas fuertes, sino es que la más fuerte, para esta temporada. Una historia trepidante, repleta de acción, enteramente gráfica y que nos acerca a los terrores de una sociedad al borde de la extinción… Una obra que clama una lucha por sobrevivir.

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La magia de lo cotidiano

La magia de lo cotidiano

Título: Danchi Tomoo

Tipo: Serie

Fecha de estreno: 6 de abril

Obra de Tobira Oda, el manga Danchi Tomoo, lanzado en 2003 a través de las páginas de la Big Comic Spirits y con 3 nominacions —consecutivas: 2005, 2006 y 2007— a los Premios Culturales Osamu Tezuka, es otra de las adaptaciones a anime que luce más interesante, y especialmente refrescante ya que nos saca de la magia y fantasía muy típica de la animación nipona, para exponernos la belleza que alberga cada situación de la vida.

Tobira Oda nos pone en los zapatos de Tomoo, un vivaz joven de 14 años, que vive junto a su madre y su hermana mayor en un edificio apartamental. Con su padre lejos de casa por motivos de trabajo, Tomoo vivirá aventuras y desaventuras sin importar el tiempo y lugar con todos sus amigos.

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Tetsujin-28 para las nuevas generaciones

Tetsujin-28 para las nuevas generaciones

Título: Tetsujin 28-gou Gao!

Tipo: Cortometrajes

Fecha de estreno: 6 de abril

¿Les suena el nombre “Tetsujin 28”? Seguro que si. Tetsujin 28-go, obra de Mitsuteru Yokoyama no es sólo la obra seminal del género de los “súper robots”, sino que es una de las obras primigenias del anime moderno (así como del manga) y, por ende, una asignatura indispensable para cualquiera que se jacte de ser un fanático comprometido con la animación nipona.

Esta nueva adaptación de la archiconocida franquicia, que vuelve a la pantalla después de 6 años de ausencia luce, en la suma de la duración y el estilo visual, poco accesible para aficionados que no sean muy jóvenes. Sin embargo, me he atrevido a recomendarla no por el valor directo de los cortos, sino para invitarlos a que tomen estas breves entregas como un trampolín para acercarse a una de las obras míticas con las que cuenta el anime.

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Hattori y Kenichi

Hattori y Kenichi

Título: Ninja Hattori-kun

Tipo: Serie

Fecha de estreno: 13 de mayo

Con la anterior recomendación, y puesto que no es secreto mi fascinación por las obras clásicas, era completamente predecible que Ninja Hattori-kun — adaptación realizada por Shinei Animation, una subsidiaría India de TV Ashi sobre el popular manga del mítico dúo Fujiko Fujio (Doraemon)— hiciera su aparición en esta lista.

El remake comenzó emisión en India en mayo del año pasado a través del canal Nick, y ya supera los 30 episodios. La historia, muy abocada al público joven, nace de un anacronismo muy divertido y acertado, en el cual se mezclan la comedia, los lazos de amistad y las aventuras ninja. Así, en un ambiente contemporáneo  Kenzo Hattori, un ninja de Iga que ha elegigo a Kenichi Mitsuba como su amo, tendrá que arreglarselas para librarse de Kemuzo Kemumaki, un ninja de Koga que se meterá con Kenichi y sus amigos.

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A disfrutar de las vacaciones

¡A disfrutar de las vacaciones!

Título: Saint Onii-san

Tipo: Película

Fecha de estreno: 10 de mayo

Fuera de obras imperecederas como Dragon Ball, Detective Conan, Shin-chan, Doraemon y Space Battle Ship Yamato, que casi por defecto merecen atención, ¿cuál largometraje resulta más interesante para la temporada? Bien podría ser una respuesta acertada la cinta de Steins; Gate, o el retorno de Higurashi no Naku Koro ni, pero no. A mi parecer lo mejor que nos ofrece la temporada, incluso por encima de esas obras clásicas, es la adaptación del segundo trabajo profesional de Hikaru Nakamura, Saint Onii-san.

Hikaru Nakamura se dio a conocer en época reciente con su primer manga, Arakawa Under the Bridge, y su estilo de humor absurdo y despreocupado, enmarcado por tintes surrealista ha convertido a su obra en una lectura altamente gratificante y ciertamente estimulante. Con Saint Onii-san, Arakawa transmuta el carácter divino en algo totalmente mundano, y juega como pocos con dos de las figuras más influyentes de la historia de la humanidad. Una obra que muestra a una joven artista completamente desinhibida, sin tapujos para plasmar sus ideas, sin prejuicios que le resten vigor a su genio… Simplemente imperdible.

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¡Nos vemos en la próxima entrega!

Reseña [Anime]: Docchi ni Suru

 Director: Masaki WatanabeEstudio: Palm Studio Lanzamiento: 2006 Géneros: Slice of Life Demografía: Seinen Tipo: Serie (11 capítulos)

  Director: Koji Yamamura
  Estudio: Dentsu
  Lanzamiento: 1999
  Géneros: Comedia
  Demografía: Kodomo
  Tipo: Cortometraje

Si han seguido las esporádicas publicaciones de este espacio, al menos desde el mes de diciembre, sabrán que mencione una muy posible disminución en la actividad a partir de febrero por motivo de la realización de mis prácticas profesionales fuera de mi ciudad natal. Bueno, esto se cumplió, pero de una manera mucho más severa de lo que pude haber imaginado. Pero aunque la incursión en la vida labor, las responsabilidades de vivir de forma independiente y los hermosos reportes y formatos que me dedico a llenar con gran esmero, han recortado de manera bestial mi tiempo libre, prometimos continuar actualizando este espacio y vamos a cumplirlo.

Con mi actual y mezquino tiempo libre, embarcarme en reseñas de trabajos de mediana y larga duración equivaldría al suicidio: no disponemos del tiempo para repasar la obra en cuestión, y como se podrán dar cuenta por la periodicidad de las publicaciones, no somos unos genios con la ideas, y mucho menos unas gacelas escribiendo parrafos. De tal modo que para tratar de evitar desaparecer más de lo que ya lo hacíamos cuando disponíamos de tiempo para invertir, el enfoque de reseñas se encausará en obras cortas que nos exijan aquello de lo que lamentablemente carecemos.

Lo positivo de llevar al sitio hacia este nuevo enfoque, radica en que podremos reavivar la relación con la animación y ser más constantes con este tipo de contenido que a últimas fechas tenemos un poco abandonado. Y de la mano de la filosofía del blog, priorizaremos el contenido de aquello que llaman “animación independiente” y que tanto merece ser comentada en todos los sectores de esta afición. Para arrancar este ciclo por llamarlo de una manera que no privará al blog de la publicación de manga, aunque claro que igual será sobre obras cortas lo haremos ocupándonos de una de las creaciones de Koji Yamamura, director de un estilo muy único y personal, mismo que lo ha encumbrado como uno de los máximos estandartes del anime independiente.

Sinopsis

Raoul, un pequeño caimán, sufre de dolor en una de sus muelas, pero a la vez requiere urgentemente un corte de cabello. ¿Debería ir al dentista o visitar al barbero? Por su parte, Madillo, una armadillo, se debate entre llevar una sombrilla consigo o no a causa de las amenazantes pero intermitentes nubes.

What is your choice?

Aunque en 2002 formó parte del quinteto nominado a Mejor Cortometraje Animado por su trabajo con Mt. Head, y pese al impulso que ello supuso para darse a conocer dentro de las filas de la crítica especializada, la figura de Koji Yamamura aún permanece muy desconocida para los círculos más numerosos de aficionados —cosa completamente contraria a lo que ocurre con otros animadores independientes tales como Makoto Shinkai o Yasuhiro Yoshiura—. Sin contar con ninguna referencia del trabajo de este magnifico director, Docchi ni Suru a priori resulta un corto surgido como parte de una faceta experimental por parte de su creador, sin embargo es todo lo contrario.

A lo largo de su multipremiada trayectoria, Yamamura se ha encargado de construir un universo de la animación que difícilmente comparte semejanza con directores anteriores a él mismo. Y como bien lo evidencia Docchi ni Suru, su obra nace de temas simples e incluso, como en esta ocasión, completamente insípidos y cotidianos, para a lo largo de los escasos pero suficientes minutos, dotarlos de un sentido completamente diferente, llegando en ocasiones a convertirlos en temas que invitan a pensar en nuestra forma de ver la vida y el anime. Por el lado de la estética, esta apunta mayormente al despliegue pictórico y minimalista, y ambos, tanto temática como estética, se han nutrido del intimismo con que Yamamura realiza su labor.

Nuestro joven caimán, su terrible dilema... y un rostro a través de dos árboles.

Nuestro joven caimán, su terrible dilema… y un rostro que se forma en los árboles.

Si con sólo haber leído la sinopsis me preguntaran sobre el público al que va dirigida, no dudaría en decir que es exclusiva para los más pequeños. Sin embargo una vez vista no resulta complicado llegar a la conclusión de que estamos ante un corto casi universal, fácilmente disfrutable por el público infantil, y leible por adolescentes y adultos. Quedaría a consideración si fue premeditado, porque evidentemente el argumento de la toma de decisiones a mi parecer carece casi por completo de relevancia si eres un pequeñín, ya que toda tu atención es absorbida por los exóticos personajes, la música, el diseño  y el surrealismo agradable.  En el caso del público adulto, el tema de las decisiones es lo fundamental. Es lo esencial porque expresa la otra idea que yo entiendo del autor: el poner de manifiesto que decisiones tan simples como elegir entre ir al doctor y después a cortarnos el cabello, o cargar un paraguas en días en donde amenaza la lluvia, no tienen mayor complicación si eres un niño, pero a medida que nos hacemos grandes, este tipo de situaciones comienzan a convertirse en auténticos dilemas, que no llevan a otra cosa que a complicarnos la existencia.

En sus obras más determinantes, Yamamura nos ha deleitado la pupila con un estilo visual casi poético y pictórico que sin duda ha inspirado a personjaes como el ganador del Oscar, y también animador independiente, Kunio Kato. Aún así, la idea visual que cobija al cotidiano argumento resulta muy degustable e interesante, especialmente por el toque infantiloide que trata de asemejarse a los clásicos dibujos realizados con crayones en los jardines de infantes. De este universo visual, que ha sido procreado con un tono muy amigable, me ha parecido harto interesante los toques surrealistas que bañan ciertos aspectos del apartado y que ayuda a dar una estética más incluyente a la par que nos hace evocar los trabajos de alguien como Shigeru Tamura. Sin olvidar mencionar que existe un juego de perspectivas sutil y escaso, pero que le aporta más detalles para apreciar y comentar.

Como era de esperarse, aún en un trabajo menor, Yamamura no deja ningún aspecto sin cubrir, y en lo referente al reparto de personajes su genio sale a relucir para ofrecernos un conjunto de personajes muy originales y de rasgos antropomórficos con bastante sentido de originalidad y que redondean un discurso visual completamente diferente y atractivo. En definitiva, una muestra de los territorios inexplorados a los que nos puede llevar la otra cara de la animación japonesa, así como las ideas que la nutren y que nos invitan a sumergirnos dándole una merecida oportunidad.

Lo mejor:

  • Un concepto muy original de hacer animación.
  • Es una buena manera para acercarse a la carrera de uno de los más grandes de la animación independiente.

Lo peor:

  • La música es un tanto enfadosa.