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Archive for the ‘Reseñas Anime’ Category

Reseña [Anime]: Kite

Director: Masaki Watanabe Estudio: Palm Studio Lanzamiento: 2006 Géneros: Slice of Life Demografía: Seinen Tipo: Serie (11 capítulos)

  Director: Yasuomi Umetsu
  Estudio: Green Bunny & Arms
  Lanzamiento: 1998
 Géneros: Violencia, hentai, drama,   dthriller
  Demografía: Seinen
  Tipo: OVA (2 capítulos)

Si bien no recuerdo con exactitud la fecha exacta en que escuche por primera ocasión que desde la cinematografía norteamericana se estaban barajando la posibilidad de desarrollar una adaptación Live Action de las OVAs de Kite, si recuerdo muy bien que no hubo ni el más leve atisbo de sorpresa o entusiasmo de mi parte. Primeramente, no me fue sorpresivo dado que para esas épocas fue cuando se vivió con mayor fuerza la insistencia de las productoras norteamericanas por hacerse de éxitos de la industria animada del país del sol naciente, buscando darle una bocanada de aire fresco a una industria cinematográfica que desde hace tiempo esta en claro detrimento. Y Kite permaneció un buen tiempo en el limbo de las productoras, y todo apuntaba a que moriría de la misma enfermedad que todos los otros anuncios sobre adaptaciones que la antecedieron o precedieron, y que únicamente se mantuvieron en especulaciones y declaraciones vacías hasta esfumarse por completo de la mente de las productoras. Hablar sobre estos intentos fallidos no tiene caso, y no por representar proyectos que realmente jamás existieron,  sino por la aberración que supone siquiera imaginar su puesta en escena.

Después de una buena cantidad de años, y aunque en fechas no muy lejanas ya se habían dado muestras de que el proyecto se encontraba en fases avanzadas, por fin se ha liberado el primer Trailer, prueba máxima de la consumación del proyecto para bien de algunos, y mal de muchos. Menciono esto último ya que si incluso las adaptaciones a Live Action que se realizan dentro del propio país del sol naciente difícilmente llegan a llenarle el ojo si quiera a los fanáticos medianamente críticos, de aquí que cómo pensar que una cinematografía perteneciente a una cultura completamente distinta podría realizar un trabajo más loable. Pues bueno, existen ciertos argumento que hacen pensar lo contrario, especialmente considerando que estamos ante un trabajo que tiene en temas como los asesinatos, la violencia y la acción uno de sus bastiones primordiales, temas que en términos generales se posicionan dentro de lo que se ha explorado por el cine de los Estados Unidos, y que además constituye uno de sus principales nichos de trabajo. Las capacidades para explorar estos temas no quedan en duda a través del trailer, la adaptación luce visualmente muy estimulante pese al corto presupuesto, y todo indica que se ceñirá bastante a los niveles que se establecen en las OVAs; sin embargo, para que este proyecto funcione casi como la obra original, no sólo hace falta usar una parte de la fórmula y en una dosis semejante, sino que es imperativo incluir todo el paquete completo y esto, irremediablemente conlleva, no dejar de lado el controversial y totalmente explicito contenido sexual. Y no hay manera posible que esta adaptación, en donde destaca el nombre del señor Samuel L. Jackson—quién ya tiene experiencia en este tipo de trabajos al ser la voz original de Afro Samurai—, pueda ofrecernos esto último de la forma que se presenta en las OVAs.

Sinopsis

Kite se revuelve alrededor de Sawa, una estudiante de instituto que queda huérfana desde muy temprana edad, al ser sus padres victimas de un brutal doble asesinato. Akai, quien junto con Kanie son los detectives que en su momento investigaron el brutal crimen, se hace cargo de la tutela de Sawa. Aprovechándose de su postura como tutor, Akai comienza una relación sexual a una edad muy temprana de Sawa, y lleva esta situación al punto de convertirla, prácticamente, en su esclava sexual.

Poco tiempo después Sawa se inicia como asesina después de que los corruptos detectives que se han hecho cargo de ella la obligan a asesinar a un presunto violador de niñas. Este constituye el inicio de una vida en la cual Sawa se dedicará a asesinar bajo las ordenes de Akai, y entre los blancos principales se encuentran peces gordos del mundo corporativo y estrellas de televisión y la pantalla grande. Eventualmente la joven asesina conocerá a Oburi, también huérfano y asesino, motivo que llevará a ambos ha crear un vinculo. Causa de este encuentro Sawa descubrirá que Kanie es quien cometió el brutal asesinato de sus padres,  y que detrás de todo eso estaba Akai…

El rostro de la inocencia y la fatalidad

Creo que esta totalmente claro que no son OVAs para menores de edad, pero también es preciso ir más profundo en el asunto y decir que tampoco es para cualquiera del público adulto, y que más bien estamos ante una creación dirigida exclusivamente para aquellos del sector adulto que posean un amplío criterio. La obra de Yasuomi Umetsu es una creación eminentemente controversial, impactante, y una que puede herir sensibilidades y causar malestar en cierto sector de los espectadores. Si bien las dosis de violencia gráfica son bastantes y tienden a la crudeza y brutalidad, queda claro que este no es el elemento que arrastra a este anime hacia un público muy selecto, y el trailer que recientemente se lanzó es la prueba al presentar a dicho contenido como su apuesta máxima. Entonces lo que lleva este trabajo a ser catalogado como una obra para aficionados de criterio amplío se encuentra en el abundante contenido sexual, que además de ser completamente explicito toca un tema muy delicado como es el de la pederastia.

Aunque a niveles temáticos la trama funciona casi a una única velocidad, que vendría siendo todo lo relacionado con la tremenda y estimulante avalancha de violencia enteramente gráfica que brota a través de los encargos de asesinato tanto de Sawa como de Oburi, que además son aderezados con impresionantes escenas de acción, no esta a discusión el hecho de que Kite es una historia que se encuentra construida a través de diferentes capas que a su vez están interrelacionadas. La intención de Umetsu al concebir este producto de animación, no es otra que imprimir una radiografía clara, sin matices ni tapujos sobre el oscuro mundo del crimen en la sociedad moderna, y no sólo de una ficción como la que se formula para este ocasión. Y es gracias a dicha intención que la narrativa se nutre a sí misma echando mano de temas ligados al mundo del crimen como lo son la corrupción en las fuerzas del orden y en las altas esferas del mundo corporativo, así como los abusos de autoridad y el infame proteccionismo hacia las figuras públicas; pero ante todo, resaltar la no existencia de una autoregulación por parte del autor en el tema del abuso infantil, porque si bien para muchos será cuestionable su inclusión en la forma en que se hace —con cierto afán de excitar al espectador—, consideró, desde una perspectiva totalmente personal —y esperando que no se malentienda mi juicio— que la inclusión de esta horrible perversión era algo tremendamente necesario para ubicarnos por completo en esta trágica realidad, y no darle la vuelta al tema que lamentablemente se encuentra mucho más latente en nuestra sociedad de lo que nosotros creemos.

No hace falta decir lo que sigue... todos los sabemos.

No hace falta decir lo que sigue… todos los sabemos.

El abuso de autoridad, las malas intenciones y eventos tan traumáticos como una violación o el asesinato de los progenitores, son germenes que dan lugar a situaciones terribles como lo son una infancia rota o la instrumentalización del ser humano en edades tempranas, y que como bien lo prueba Kite, la segunda siempre conllevará la primera. Aunque el tema de infantes y adolescentes que son convertidos en meras y vacías armas humanas es lacerante y complicado si quiera de tratar, en la industria del manganime no ha sido una situación que pocos trabajos se atreven a abordar, sino todo lo contrario: es un tema, que con matices y regulaciones por lo general bastante fuertes, es la parte medular de muchos trabajos no sólo entre la demografía Seinen, sino también en el Shônen. Uno de los más claros referentes en lo que corresponde al trato y exploración de dicho tema, lo encontramos en la emblemática franquicia de Mechas, Mobile Suit Gundam. La obra maestra del mítico Yoshiyuki Tomino siempre centra su narrativa en personajes niños y adolescentes que por distintos motivos son arrastrados hacia una interminable guerra, y nos presenta como los horrores de la misma terminan por engullir y destrozar física y psicológicamente a  infantes que deben arrebatar la vida de sus congéneres para sobrevivir. Y así podríamos encontrar muchos más ejemplos: Bokurano, Alien Nine, Gunslinger Gilr, etc. La diferencia con Kite, radica en la forma en que presenta dicho tema, así como el carrusel de infortunios que lo ocasionaron. Aunque a diferencia de algunos otras creaciones, tanto en el manga como en el anime, esta no profundiza en ningún momento en los dilemas morales que emanan de esta situación, cosa que si realizan otros exponentes y que innegablemente redondea mucho más lo expuesto.

A diferencia de la mayor parte de series de anime, Kite no se compone de un plato principal y un postre o una serie de ellos, sino que pone ante nuestra mesa un par de platos fuertes para nuestro deleite. En un primer plato tenemos a todo el repertorio de temas que cobijan al argumento, y en un segundo plato, y me atrevo a decir que incluso superior, tenemos al brutal y abrumador apartado técnico. Visualmente, Kite, es, simple y llanamente, una heroicidad de proporciones bíblicas.  Una pieza de alta costura que pone todas virtudes para llevar a límites insospechados la violencia y las secuencias de acción. No existe momento alguno en que esta exacerbación de las secuencias de acción, que son enmarcadas por grandes escenarios de la destrucción e inmensos baños de sangre, se sientan superflua o fuera de foco, yo diría que es todo lo contrario: este extremismo contribuye a formar un espectáculo tan estimulante como impactante. Así mismo el diseño de personajes es algo pocas veces visto en el mundo de la animación nipona. Su creador guarda especial cuidado con los personajes centrales y convierte a su estilo visual en un espejo de su interior. El diseño de Sawa y Oburi es de una dualidad muy especial, ya que mezcla la inocencia de unos jóvenes que fueron arrastrados a dicho infierno, pero a la vez deja entrever esta otra faceta que se encuentra creciendo en su interior desde el momento en que asesinaron por primera vez. Por su parte Kanie y Akai cuentan con estilo muy diferentes, ambos perversos, pero especialmente el del primero es hasta cierto punto grotesco y turbado.

En resumidas cuentas, Yasuomi Umetsu edifica una obra que transgrede todo lo antes narrado en la industria. Un trabajo que arriesga todo al abordad el tema del abuso infantil y que sin embargo no sólo no pierde absolutamente nada, sino que por el contrario gana un lugar en las obras de culto de la animación nipona. Un anime que no indaga por propia mano en los temas complicados que presenta, sino que los presenta para que el espectador indague dentro de su mente, para que se cuestione sobre lo que sus ojos están presenciando. Y por cierto, aprovechar para mencionar que existe una dichosa “secuela” de nombre Kite Liberator, que no importa como se le vea, lo único que hace es tomar el nombre y lugar de su antecesora, ya que no existe punto de comparación, ni en argumento ni en calidad técnica. Absténganse de verla, es sólo un desperdicio de tiempo. Aunque eso sí, si desean seguir indagando en la mente de este volátil e incisivo director, por supuesto que deben ver Mezzo Forte, que se ubica sólo un peldaño abajo de Kite y con la cual van a tener el mismo festín de sensaciones que con la reseña de hoy.

Lo mejor:

  • Tener una historia en donde se refleja sin reparos toda la crudeza y perversidad que entrañan las situaciones que mueve dicha obra.
  • El reparto de personajes se encuentra perfectamente definido y bastante bien trabajados.
  • Todo el apartado técnico es una pieza maestra. Sin embargo, las secuencias de acción simplemente son desaforadamente geniales. Son como una inyección de adrenalina para el espectador.

Lo peor:

  • La duración. Verdaderamente te quedas con ganas de ver más.

Reseña [Anime]: Noiseman Sound Insect

2013/08/24 2 comentarios
Director: Masaki Watanabe Estudio: Palm Studio Lanzamiento: 2006 Géneros: Slice of Life Demografía: Seinen Tipo: Serie (11 capítulos)

  Director: Kôji Morimoto
  Estudio: Studio 4ºC
  Lanzamiento: 1997
  Géneros: Experimental, Sci-fi 
  Demografía: Shônen
  Tipo: Cortometraje

A grandes rasgos el mundo de la animación nipona se encuentra en un constante ciclo de expansión y globalización, lamentablemente dicho proceso no se presenta de forma uniforme, y si bien terrenos como la animación independiente completamente canónica comienza, poco a poco, a ganar peso e importancia, no sucede lo mismo cuando nos referimos al tema de lo experimental o de vanguardia, que tristemente sigue siendo territorio sumamente inexplorado y no digamos infravalorado.

El tema de la escasez de trabajos en el rubro de lo experimental no es para nada un hecho menor, y mucho menos uno de reciente aparición, sino que estamos ante una problemática tan añeja y enraizada como la llegada del anime a los hogares nipones. De aquí que no es de extrañar que el mismísimo dios (Osamu Tezuka), en determinado momento de su carrera, haya expresado su consternación ante semejante situación, canalizando la misma hacia las series de televisión principalmente. Y es que no es para menos: el anime se torna, con el paso de los años, en un medio que gira en torno a cada vez menos cantidad de temáticas, ritmos narrativos y estilos gráficos. Así que, tomando la batuta dejada por el conocido blogger “Capitán Urías” (creador de la arcadia más culturalmente dispersa de toda la blogosfera) en su artículo Garabatos orientales 2 – Madurad, otakus, madurad publicado en el portal de cómics Zona Negativa —aunque extrapolando dicho argumento a la animación— es preciso mencionar que el panorama totalmente sombrío que se cierne sobre las muestras experimentales seguirá tal cual ha permanecido desde siempre. Y si existe una remota posibilidad de revertir dicha situación, no puede venir de otro lado más que de la fanaticada; ya que sí, seguirán existiendo animadores y estudios que en determinado momento se atrevan a romper con los cánones establecidos y realizar trabajos en donde nos conecten directamente con su imaginación, sin embargo estos seguirán siendo sucesos aislados como hasta el día de hoy debido a que no existe un público suficiente y definido que consuma con avidez dichas creaciones.

La influencia que cualquier fanaticada extranjera puede ejercer sobre la industria del anime, si bien ha ido creciendo conforme la industria se va expandiendo y globalizando, aún permanece siendo reducida o prácticamente nula; pero mucho peor sería si volteamos la mirada en otra dirección y esfumamos toda preocupación por dicha situación, en lugar de brindarle la importancia que este tema posee a la par que invitamos a los nuevos y viejos aficionados a otorgarle una oportunidad a lo experimental, que por naturaleza no clama y apunta por grandes masas de público, pero que innegablemente requiere un grupo de soporte mucho mayor del que actualmente posee.

Sinopsis

En una ciudad llamada Champon, un científico crea una forma de vida sintética llamada Noiseman, que borra las ondas hertzianas de la música transformándolas en cristales. Un grupo de jóvenes bikers se rebelan contra Noiseman para poder controlarlo.

Exaltando los sentidos

Si Makoto Shinkai es el estandarte del anime independiente apegado a los cánones comerciales, Kôji Morimoto, principal mente creativa tras Noiseman Sound Insect, es uno de los pilares fundamentales y máximos impulsores de la experimentación visual y narrativa en el arte del anime. Morimoto es, además, una muestra de que para hacer aquello que más nos mueve se necesita tomar al toro por los cuernos, esto se expresa con la fundación del estudio 4°C, que al día de hoy se ha vuelto uno de los refugios predilectos para aquellos que gustamos de disfrutar algo diferente. Su carrera lo ha encumbrado como uno de los máximos directores de corto y mediometrajes, pero si algo nos ha regalado, y nos sigue regalando con cada nueva aparición, es una revolucionaria forma de entender y apreciar el mundo de la animación.

La animación experimental apela, fundamentalmente, a la libertad… la libertad artística, la libertad narrativa y la libertad visual en pro de contraponerse a lo establecido dentro del ámbito comercial. Aunque la idea es romper convencionalismos al proveer vía libre para que el artista plasme sus ideas, esta no se encuentra en conflicto con las clásicas características de seguir una estructura lineal de sucesos entrelazados. Esta estructura de inicio, desarrollo y final existe y da forma a los acontecido en Noiseman Sound Insect, sin embargo dicho concepto es mezclado con todo lo experimental que Morimoto puede ser.

¿Cuántas obras literarias, producciones cinematográficas o series televisivas, conocemos cuyo argumento surge de la confrontación entre fuerzas malignas y aquellas que intenta preservar el bien y la paz? Bueno, la respuesta para dicha pregunta es que podríamos comenzar a enumerar creaciones y jamás terminaríamos sencillamente porque estamos hablando de uno de los argumentos más antiguos y universales que existe. Y lo que es aún más sorprendente es como pese a ser tocado en innumerables ocasiones y formas, continua siendo un tema central ampliamente funcional. De este argumento especialmente se ha nutrido el mundo del anime, en donde este a su vez se ha mezclado gloriosamente con ingredientes como la magia, la fantasía, los poderes sobrenaturales, el horror, las artes marciales, etc. Evidentemente, Noiseman Sound Insect, se suma a este barco de influencias, pero para deleite de todos nosotros, lo hace tratando este tema de confrontación de fuerzas contrarias desde una perspectiva completamente novedosa, interesante y con gran concepto. Morimoto toma este argumento antiquísimo y lo transmuta en 2 conceptos análogos, como son la música (en este caso representando el bien o lo armonioso) y por otro lado el molesto ruido (representando el mal o la perturbación de la armonía). El incluir una historia que se desarrolla y concluye en los pocos minutos de duración es un acierto, ya que por un lado no lo vuelve un trabajo que sería completamente ajeno a todo el público no cómplice, mientras que para aquellos que están relacionados con lo experimental notarán este movimiento en los conceptos y la inventiva que suponen.

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Noiseman, el singular villano creado por Kôji Morimoto

La mayor aportación que este genial cortometraje ofrece al mundo del anime estriba en todo lo comprendido por su particular universo. Es normal encontrarnos con trabajos que construyen un universo propio para dar vida a una historia determinado, sin embargo es igual de común encontrarnos con cadencias en cuanto detalles que terminan por no redondear la idea general que se quiere transmitir con dicho universo. Y he aquí el gran mérito de este trabajo que, con tan sólo 15 minutos de animación, formula un universo que se encuentra respaldado por un cuerpo de detalles referentes a la mecánica que rige la vida en este mundo muy bien descritos, y esto nos habla del cuidado que el director y su equipo pusieron para entregarnos el mejor trabajo posible. Entre algunos de estos detalles que podemos puntualizar se encuentran, primeramente, el diseño del antagonista de esta pequeña historia, Noiseman, cuya naturaleza y objetivos se representan fielmente por las distorsiones que sufre su cuerpo tal como lo hace el ruido electrónico sobre cualquier onda de sonido pura y armoniosa. Por otro lado nos encontramos con cómo jamás se pierde el peso que tiene la música en dicho universo y esta incluso se muestra de forma muy clara como simboliza el alma de los seres que habitan en ese universo la cual es convertida en cristales; y no olvidar como el ruido actúa de ente perturbador para alienar el actuar y pensar al contaminar la esencia vital de los personajes que, como hemos dicho, es la pureza de la música.

Para terminar de redondear el particular universo que se gesta en este trabajo Morimoto aporta su gran sentido visual, mientras que la emblemática compositora Yôko Kanno completa el experimento encargándose del apartado musical. Empezando por lo referente al soundtrack, considero que Kanno nos demuestra que es una de las más grandes en el mundo del anime, y así mismo nos demuestra que no se necesitan muchos elementos para crear un gran cuerpo sonoro, sino solamente lo justo y adecuado. Hago hincapié en esto ya que el soundtrack se compone en su totalidad por sencillas mezclas de sonidos un tanto techno y tribales, pero el timing con el que se van colocando resulta perfecto para deleitar al oído y exaltar nuestro sentidos para experimentar nuevas sensaciones a la hora de disfrutar la animación.

Cuando analizamos la trayectoria del estudio 4ºC posterior a la realización de este corto, podemos notar una clara semejanza entre la animación de una máxima del estudio como lo es Tekkon Kinkreet a la expuesta en este trabajo. Esto evidentemente nos habla de que la idea visual funcionó para cerrar una muestra de virtuosismo artístico; y no deja de sorprenderme como es que esa paleta de colores en tonos totalmente pasteles, muy discretos, sin grandes prestaciones funcionan para empatarse con una ambientación futurista muy sórdido y saturado. Yo hubiera esperado una composición de colores completamente cargada hacia los tonos eléctricos, fuertes, con grandes secuencias de luces, ya que a final de cuentas estamos tratando el tema de la música, del ruido, de lo electrónico, sin embargo el riesgo en apostar por algo poco convencional resulta todo un éxito y aporta un buen nivel de deleite visual para nuestro ojos fanáticos.

Lo mejor:

  • Un concepto muy original tanto en argumento, narrativa visual y composición musical.
  • Es como una droga para todos nuestros sentidos.
  • Muchos detalles sobre el universo y todo ellos muy cuidados por su creador.

Lo peor:

  • El ambiente se prestaba para darle un poco más secuencias de acción al corto.

Reseña [Anime]: Docchi ni Suru

 Director: Masaki WatanabeEstudio: Palm Studio Lanzamiento: 2006 Géneros: Slice of Life Demografía: Seinen Tipo: Serie (11 capítulos)

  Director: Koji Yamamura
  Estudio: Dentsu
  Lanzamiento: 1999
  Géneros: Comedia
  Demografía: Kodomo
  Tipo: Cortometraje

Si han seguido las esporádicas publicaciones de este espacio, al menos desde el mes de diciembre, sabrán que mencione una muy posible disminución en la actividad a partir de febrero por motivo de la realización de mis prácticas profesionales fuera de mi ciudad natal. Bueno, esto se cumplió, pero de una manera mucho más severa de lo que pude haber imaginado. Pero aunque la incursión en la vida labor, las responsabilidades de vivir de forma independiente y los hermosos reportes y formatos que me dedico a llenar con gran esmero, han recortado de manera bestial mi tiempo libre, prometimos continuar actualizando este espacio y vamos a cumplirlo.

Con mi actual y mezquino tiempo libre, embarcarme en reseñas de trabajos de mediana y larga duración equivaldría al suicidio: no disponemos del tiempo para repasar la obra en cuestión, y como se podrán dar cuenta por la periodicidad de las publicaciones, no somos unos genios con la ideas, y mucho menos unas gacelas escribiendo parrafos. De tal modo que para tratar de evitar desaparecer más de lo que ya lo hacíamos cuando disponíamos de tiempo para invertir, el enfoque de reseñas se encausará en obras cortas que nos exijan aquello de lo que lamentablemente carecemos.

Lo positivo de llevar al sitio hacia este nuevo enfoque, radica en que podremos reavivar la relación con la animación y ser más constantes con este tipo de contenido que a últimas fechas tenemos un poco abandonado. Y de la mano de la filosofía del blog, priorizaremos el contenido de aquello que llaman “animación independiente” y que tanto merece ser comentada en todos los sectores de esta afición. Para arrancar este ciclo por llamarlo de una manera que no privará al blog de la publicación de manga, aunque claro que igual será sobre obras cortas lo haremos ocupándonos de una de las creaciones de Koji Yamamura, director de un estilo muy único y personal, mismo que lo ha encumbrado como uno de los máximos estandartes del anime independiente.

Sinopsis

Raoul, un pequeño caimán, sufre de dolor en una de sus muelas, pero a la vez requiere urgentemente un corte de cabello. ¿Debería ir al dentista o visitar al barbero? Por su parte, Madillo, una armadillo, se debate entre llevar una sombrilla consigo o no a causa de las amenazantes pero intermitentes nubes.

What is your choice?

Aunque en 2002 formó parte del quinteto nominado a Mejor Cortometraje Animado por su trabajo con Mt. Head, y pese al impulso que ello supuso para darse a conocer dentro de las filas de la crítica especializada, la figura de Koji Yamamura aún permanece muy desconocida para los círculos más numerosos de aficionados —cosa completamente contraria a lo que ocurre con otros animadores independientes tales como Makoto Shinkai o Yasuhiro Yoshiura—. Sin contar con ninguna referencia del trabajo de este magnifico director, Docchi ni Suru a priori resulta un corto surgido como parte de una faceta experimental por parte de su creador, sin embargo es todo lo contrario.

A lo largo de su multipremiada trayectoria, Yamamura se ha encargado de construir un universo de la animación que difícilmente comparte semejanza con directores anteriores a él mismo. Y como bien lo evidencia Docchi ni Suru, su obra nace de temas simples e incluso, como en esta ocasión, completamente insípidos y cotidianos, para a lo largo de los escasos pero suficientes minutos, dotarlos de un sentido completamente diferente, llegando en ocasiones a convertirlos en temas que invitan a pensar en nuestra forma de ver la vida y el anime. Por el lado de la estética, esta apunta mayormente al despliegue pictórico y minimalista, y ambos, tanto temática como estética, se han nutrido del intimismo con que Yamamura realiza su labor.

Nuestro joven caimán, su terrible dilema... y un rostro a través de dos árboles.

Nuestro joven caimán, su terrible dilema… y un rostro que se forma en los árboles.

Si con sólo haber leído la sinopsis me preguntaran sobre el público al que va dirigida, no dudaría en decir que es exclusiva para los más pequeños. Sin embargo una vez vista no resulta complicado llegar a la conclusión de que estamos ante un corto casi universal, fácilmente disfrutable por el público infantil, y leible por adolescentes y adultos. Quedaría a consideración si fue premeditado, porque evidentemente el argumento de la toma de decisiones a mi parecer carece casi por completo de relevancia si eres un pequeñín, ya que toda tu atención es absorbida por los exóticos personajes, la música, el diseño  y el surrealismo agradable.  En el caso del público adulto, el tema de las decisiones es lo fundamental. Es lo esencial porque expresa la otra idea que yo entiendo del autor: el poner de manifiesto que decisiones tan simples como elegir entre ir al doctor y después a cortarnos el cabello, o cargar un paraguas en días en donde amenaza la lluvia, no tienen mayor complicación si eres un niño, pero a medida que nos hacemos grandes, este tipo de situaciones comienzan a convertirse en auténticos dilemas, que no llevan a otra cosa que a complicarnos la existencia.

En sus obras más determinantes, Yamamura nos ha deleitado la pupila con un estilo visual casi poético y pictórico que sin duda ha inspirado a personjaes como el ganador del Oscar, y también animador independiente, Kunio Kato. Aún así, la idea visual que cobija al cotidiano argumento resulta muy degustable e interesante, especialmente por el toque infantiloide que trata de asemejarse a los clásicos dibujos realizados con crayones en los jardines de infantes. De este universo visual, que ha sido procreado con un tono muy amigable, me ha parecido harto interesante los toques surrealistas que bañan ciertos aspectos del apartado y que ayuda a dar una estética más incluyente a la par que nos hace evocar los trabajos de alguien como Shigeru Tamura. Sin olvidar mencionar que existe un juego de perspectivas sutil y escaso, pero que le aporta más detalles para apreciar y comentar.

Como era de esperarse, aún en un trabajo menor, Yamamura no deja ningún aspecto sin cubrir, y en lo referente al reparto de personajes su genio sale a relucir para ofrecernos un conjunto de personajes muy originales y de rasgos antropomórficos con bastante sentido de originalidad y que redondean un discurso visual completamente diferente y atractivo. En definitiva, una muestra de los territorios inexplorados a los que nos puede llevar la otra cara de la animación japonesa, así como las ideas que la nutren y que nos invitan a sumergirnos dándole una merecida oportunidad.

Lo mejor:

  • Un concepto muy original de hacer animación.
  • Es una buena manera para acercarse a la carrera de uno de los más grandes de la animación independiente.

Lo peor:

  • La música es un tanto enfadosa.

Reseña [Anime]: Tokyo Godfhaters

2012/12/23 2 comentarios

  Director: Satoshi Kon
  Estudio: Madhouse
  Lanzamiento: 2003
 Géneros: Drama, comedia, slice of ..life
  Demografía: Seinen
  Tipo: Película

Por encima de rasgos físicos, estatus sociales y económicos, y demás cosas materiales y mundanas, todos somos iguales y compartimos los mismos derechos; sin embargo, muchas de las veces nos empeñamos como especie en vanagloriarnos y sentirnos superiores de algunos de nuestros congéneres, todo ello hasta que la muerte, que no distingue entre unos y otros, nos hace ver la realidad: “todos somos iguales”.

La muerte es uno de los signos que pone de manifiesto nuestra igualdad como seres humanos, y es innegable que el dolor que ella conlleva siempre estará presente, como bien lo retrata el escritor y moralista francés, Jean de la Bruyére, con su frase: «La muerte no llega más que una vez, pero se hace sentir en todos los momentos de la vida». Pero a esta frase sería correcto añadir, que este terrible sufrimiento, no siempre es el mismo: algunas muertes —especialmente las de aquellos con quienes estamos fuertemente unidos— dejan un dolor más intenso y con una marca más profunda.

El 24 de agosto del pasado 2010, el mundo de la animación japonesa fue embargado por  una gran pena… Satoshi Kon había muerto a sus 46 años. Había muerto el celebré director del estudio Madhouse, aquel gran estandarte de la animación comprometida y realista. Y el vacío que dejo en el mundo del anime es amplío y profundo… imposible de llenar. Su obra estuvo siempre bañada por una fuerte carga social; fue un director comprometido con narrar las problemáticas, las paranoias, las preocupaciones y los temas oscuros que aquejan a la sociedad japonesa contemporánea. Pero a la par del realismo de su trasfondo, barnizo sus obras en un profundo e hipnótico onirismo.

Sinopsis

Es Navidad y la nieve cubre la ciudad de Tokio con su blanco manto. En algún lugar de Shinjuku encontramos a tres vagabundos: Gin, Hana y Miyuki. Una noche oyen unos lloros que salen de entre un montón basura y encuentran a un angelical bebé. Gin insiste en llevarlo a la policía y que ellos se encarguen de él. Sin embargo, Hana, que siempre ha tenido la ilusión de tener un bebé, no quiere dejárselo a nadie y que sean ellos mismos los que busquen a los padres. Así será como estos tres amigos se embarcan en la aventura de encontrar a la familia del bebé…

La importancia de los lazos afectivos y la paz interior

Muy amenudo, y más que nada por desconocimiento, se suele encajonar a Tokyo Godfathers como una cinta que representa un completo punto y aparte en la carrera del fallecido Satoshi Kon. Es verdad que para esta entrega Kon no echa mano de lo onírico, ni nos lleva a una paranoia limbótica que pone de manifiesto la delgada línea entre lo real y lo ficticio. Tampoco nos embriaga los sentidos con sus toques de surrealismo, ni mucho menos nos muestra su genio para fragmentar la linealidad temporal de una historia para postularnos a la vida como un rodaje continuo. Pero todos y cada uno de ellos son elementos que aderezan el trasfondo fundamental de toda su obra, que como dijimos en los párrafos iniciales, busca sacar una radiografía de la sociedad y como viven el día a día, lo cual es la base sobre la que se construye esta historia.

Satoshi Kon fue una de las personalidades del medio que más profundamente desmitifico a la sociedad japonesa. Mucho de lo que se cuenta sobre la sociedad nipona y sobre los que la conforman es totalmente cierto: son muy honestos, respetuosos, tienen valores muy arraigados, son organizados, son afables, atentos y demás virtudes. Sin embargo muchas veces idealizamos en demasía esta idea, y modelamos a los japoneses como gente perfecta, sin problemas personales ni laborales, y precisamente Kon se ha enfocado en demostrar lo contrario, y dejarnos ver que los japoneses tienen problemas como todo el mundo, incluso algunos de ellos muy serios y latentes.

Con Tokyo Godfathers, Satoshi Kon, se abre al mundo, ya no sólo hace un trabajo concebido para un público japonés y en donde narra la vida de los japoneses promedio. Y tal si fuera el gran maestro español Luis Buñuel, en su emblemática cinta Los Olvidados, el prodigio de Madhouse toma como inmejorable telón de fondo a la fastuosa e inmacula urbe de Tokyo, para contarnos, cara a cara, la universalidad de un problema como es la marginal vida de los indigentes, aquellas personas sin un hogar al que regresar cada noche y, aprovechando, romper los prejuicios que la sociedad ha implantado sobre las personas que lamentablemente se encuentran en esta situación. Pero esta no es sólo una cinta sobre la dura vida que tienen que enfrentar un trío de vagabundos completamente disfuncional, y fiel a su estilo de crítica social sin matices ni tapujos, es que elige precisamente tan relevante fecha para lo sociedad como es la comprendida entre del 24 de diciembre y el 1 de enero.

El niño que inicio del milagro

El niño que inicio del milagro

Cuando hoy en día pensamos en “Navidad y Año Nuevo”, pensamos, inmediatamente,  en lo material, en todos los regalos que hay que comprar para dar a aquellas personas cercanas a nosotros, y de quienes esperamos algo reciproco, es decir, que inviertan en algo material para complacernos. Pensamos, a su vez, en las fiestas, con su opulencia y sus toneladas de comida que al final termina sobrando. Y es que no lo podemos negar: nos hemos vuelto materialistas e interesados. Ahora somos adictos al consumo, somos cómplices del capitalismo voraz pregonado por los gringos, y nos sentimos muy orgullosos de seguir, como simples títeres, a la sociedad materialista que maquinalmente han formulado los americanos como símbolo de felicidad, y que tristemente se nos ha metido hasta por debajo de la lengua.

Son muy pocas las personas que hoy en día toman estas fechas como una época proclive para la celebración espiritual, para encontrarnos interiormente, para enmendar nuestros errores en la medida de lo posible y recomponer el camino, pero lo más importante: para estar en comunión con nuestros familiares y personas cercanas. Y a ello, a revivir este espíritu de paz y armonía, a abrazar el calor humano y rehabilitar los lazos afectivos con nuestros familiares y la sociedad para salir de esa burbuja de consumo, es a lo que se nos invita por medio del carrusel de emociones por el que pasan el entrañable trío protagonista.

El gesto humano que supone, no sólo por parte de un grupo de disfuncionales indigentes, sino de cualquier persona, el hacerse cargo de un bebé abandonado y darse a la titánica y loable tarea de seguir un conjunto de pistas para dar con el paradero de los padres, no sólo supone ser el eje central de la trama, sino que además todas las vicisitudes para completar la empresa aparentan contener todo el sentido del trasfondo que engendra esta joya de la animación. Pero si bien el pequeñín es el detonante para el progreso de la tierna y conmovedora narrativa, también él mismo es el que logra darle un segundo sentido al famoso viaje… un sentido no real, no físico, sino interior.

Desde que se encuentra al pequeño en el basurero, y a medida que se avanza en este largo y noble peregrinar, cada uno de los personajes emprende a su vez un viaje, un viaje personal, interior… Cada uno de ellos entra en un examen introspectivo que los lleva a darse cuenta de su actual realidad y de los errores que los han llevado a estar en tan lamentable situación, que no es de miseria económica, sino interior, personal y familiar. Y no todo se queda en simples lamentaciones sobre la pesadumbre y vacío de su ser, sino que el viaje es más que nada de expiación.

¿Y es verdad que sale una familia Latina? Así es, aquí la prueba

¿Y es verdad que sale una familia Latina? Así es, aquí la prueba

La idea de tener un personaje o grupo de personajes, que enmiendan sus errores para emprender un nuevo vuelo, no es nada del otro mundo, no es algo que jamás hayamos visto, pero lo que hace especial a esta cinta en lo referente a este tema, estriba en como se va construyendo todo el concepto y la gran sensibilidad con la cual se nos sumerge en las fibras más sensibles de los personajes, para acompañarlos en esta nueva etapa de reivindicación que late desde su interior. En estos aspectos se cuida bastante, incluso los diálogos están muy bien cuidados, en ningún momento están demasiado manipulados, sino que tienen mucha transparencia, reflejan fielmente la personalidad extrovertida y despreocupada que muestran los personajes la mayor parte del tiempo, pero que se tornan serios, directos y cargados de todo el sentimiento que los embriaga en los momentos determinantes y de encuentro.

Poder hablar libremente… es el alma del amor. (Hana)

Podemos continuar abundando en los personajes, su sentir, las relaciones que se vertebran en torno a ellos, o de como afrontan la tarea de familia temporal, pero no podemos olvidar que la producción cinematográfica que recibió el “Premio a la Excelencia” durante el Japan Media Arts Festival del año en que se estreno, tienen un protagonista extra, y que juega un rol relevante pero que pasa desapercibido para muchos: Tokyo. El concepto visual que compone a Tokyo Godfathers, visto desde la óptica actual, es bello, vistoso, atractivo… pero no algo novedoso, ya que vasta echar una mirada a las obras más actuales para darnos cuenta que la composición visual en donde confluye un diseño de personaje prolijo, detallado, pero muy representativo del 2D, con ambientes apuntando a lo 3D y con mucho realismo y fidelidad a la Tokyo real, es algo que cada vez se asienta con mayor fuerza. Por tal motivo que este es un trabajo que se debe visionar sin perder el año de lanzamiento esto, indudablemente, lleva a un deleite mucho mayor, ha apreciar el concepto y la estética, que sin duda es pionero. Pero el triunfo visual no sólo, o más bien, no está dado, a mi parecer, por el atrevimiento de mezclar técnicas contrastantes y proveerle al espectador una metrópolis detalladísima, sino más bien viene del lado del acertado empleo de las iluminaciones y los sitios elegidos. En su mayoría la obra transcurre en sitios muy oscuros, solitarios, un tanto desesperanzadores y fríos, formulados de esta forma para servir de reflejo del interior de los personajes y darle mayor fuerza y cuerpo a la narrativa. Y una particularidad que entraña este trabajo es el empleo de filtros estilo fotográfico en ciertos momentos, especialmente bajo colores cían, carmesí y púrpura acentuando el discurso visual.

El trabajo esta erigido sobre muchas buenas intenciones, pero no todos se reflejan únicamente en el mensaje que se comunica, y una de ellas es no relatarnos un cuento de navidad amargo, enteramente triste, y que nos ponga melancólicos y haga pesadas nuestras almas, y para ello, al mismo tiempo como complemente del carrusel de emociones, es que se incluye la comedia. La comedia, que parecería atropellada y un tanto negra,  sirve inmejorablemente para potenciar la desarticulación de arquetipos, y vuelve a la obra bastante jocosa y despreocupada, todo ello invitándonos a disfrutar de la felicidad de vivir.

Tokyo Godfathers es un cuento de navidad. Un cuento de navidad lleno de sensibilidad, valor humano y buenas intenciones;  con personajes de lo más entrañable, divertidos y transparentes, con los cuales conectamos a través de una narrativa sincera y delicada, apoyada firmemente por un discurso visual de contrastes y deliciosas mezclas. Pero tras la mascara de optimismo y redención, está también es una historia sobre las malas decisiones, y como a través de ellas podemos ir torciendo nuestro camino hasta emprender un viaje de difícil retorno, en el cual la culpa cobra inimaginable fuerza y poco a poco ira carcomiendo y desgastando una alma dispersa y confusa. Sin duda una pieza audiovisual que ni mandada a hacer para ver con otra mentalidad esta época del año

Lo mejor:

  • Una apuesta visual de magnitudes asombrosas, y calidad sublime.
  • Que aparezca una familia Latinoamericana en la cinta. Y mejor aún hablando en español. Lo menciono por que muchas veces hemos visto personajes de otras nacionalidades hablando perfectamente japonés.
  • La forma tan acertada en que se aborda todo el tema de la redención, de los pequeños lazos que nos unen como seres humanos, del perdón y la importancia de la familia.

Lo peor:

  • Son pocas, pero algunas veces los acontecimientos están muy tomados por los pelos.

Reseña [Anime]: Fumiko no Kokuhaku

2012/08/05 1 comentario

  Director: Hiroyasu Ishida
  Estudio: N/A (Hiroyasu Ishida)
  Lanzamiento: 2009
  Géneros: Comedia
  Demografía: Shoujo
  Tipo: ONA (1 episodio)

Desde sus inicios y durante mucho tiempo, el anime era concebido gracias a grandes equipos de personas que se encargaban de dibujar a mano cada fotograma (entre dibujos fijos y los que ayudan a crear el movimiento), para después recibir los colores correspondientes, lo que aún bajo la técnica de animación limitada —en donde se emplea la menor cantidad posible de fotogramas— lo hace una tarea ardua y extenuante. Pero gracias a los continuos avances de la tecnología, que han venido a solucionar, o al menos hacer más llevaderas, muchas de las actividades tanto cotidianas como profesionales, es que hoy en día las casas productoras de anime han podido amainar esta ardua labor, dándole un nuevo significado al proceso de producción.

Pero no sólo las grandes casas productoras se han beneficiado de la animación por ordenador, sino que este “boom” abrió la puerta para que todos los entusiastas de la animación tuvieran la oportunidad, apelando a una gran pasión y una encombiable constancia, de dar rienda suelta a su imaginación y  plasmar en fotogramas estos pensamientos. Aunque en la actualidad la llamada “animación independiente” se ha vuelto más común y popular, principalmente porque han llegado a crearse trabajos de una calidad bastante importante, tanto en lo visual como en lo argumental. Y de estos trabajos han surgido nombres que se han vuelto referentes, tales como Makoto Shinkai, Kunio Kato, Yasuhiro Yoshiura, por citar algunos. Pero en esta ocasión vamos a ir un poco más allá de los grandes nombres de la animación independiente, para internarnos en un peculiar trabajo.

Fumiko no Kokuhaku (La Confesión de Fumiko) es un corto creado por Hiroyasu Ishida (cuyo pseudonimo es “Tete”), un estudiante de la Universidad de Kyoto Seika, específicamente del Departamento de Animación en la Facultad de Manga. Este joven entusiasta realizó su creación empleando softwares de Adobe, tales como After Effects, Soundbooth y Audition. En 2010, Ishida, ganó el Premio a la Excelencia que se entrega a estudiantes durante el TAF (Tokio Anime Fair).

Sinopsis

Fumiko es una chica tímida y muy enamorada de Takashi, un chico que aspira a convertirse en beisbolista. Observa sus aventuras de cómo declara su amor y el devenir que le espera.

La pendiente del despecho amoroso

La adolescencia, esa etapa complicada en la cual se presentan cambios físicos, pero sobre todo grandes cambios psicológicos, que nos hacen enfrentarnos ante un laberinto de incomprensión que sorteamos en el momento que logramos definir nuestra identidad propia, ha sido el escenario de un sinnúmero de creaciones principalmente enfocadas al público femenino. Y el detonante más común en este tipo de trabajos siempre ha sido una de las situaciones que pueden hacer más llevadero, o más tortuoso, el proceso de la adolescencia: el descubrimiento del primer amor y la declaración ante el mismo.

Aunque es precisamente bajo este tenor que Fumiko no Kokuhaku se presenta ante los espectadores, no es la intención de su autor postular algún discurso sobre la situación en cuestión, tal como lo hacen muchos otros cortos que apuestan por manifestar un determinado mensaje a través de sus corta existencia. Aquí estamos ante un trabajo ciertamente con bastante personalidad, pero que más allá de eso, está creado sin mayores pretensiones que las de brindar a todo aquel que lo vea un momento divertido, ameno, que le pesque una que otra sonrisa y, como no, que lo haga remembrar un poco esa complicada pero maravillosa etapa.

Primer rechazo amoroso de Fumiko…

Con un diseño de personajes bastante sencillo, y ambientes más trabajados, todo cobijado bajo una paleta de colores bastante agradable y muy suave, el contraste visual sencillamente resulta hermoso. Y esto se acentúa con el magistral ejercicio dinámico que Ishida nos presenta a través del vertiginoso e inexorable  descenso de Fumiko por la pendiente. A todas luces una secuencia como pocas, y que realza el genio que se alberga en este joven animador. En este punto quiero mencionar que esa fabulosa secuencia de la pendiente, que innegablemente rompe con todo indicio de la tradicional animación limitada, que ha sido un sello del anime, me hace evocar en cierta medida a otro corto de un corte visual bastante semejante llamado Jump, creado por el gran maestro Osamu Tezuka.

Una de las maravillas que nos brindan los trabajos independientes más convencionales, es decir, aquellos que no buscan asemejarse a las grandes producciones, es la que nos lleva a apreciar estas creaciones sólo por el significado de  esfuerzo y pasión que implica crear animación por gusto, por cumplir el más personal de los sueños, sin pensar en aspectos comerciales o cosas que puedan viciar el sentido intimo de la creación.

Lo mejor:

  • Es una obra de una esencia totalmente especial.
  • Aunque tenemos a los protagonistas por unos lapsos muy limitados, no puedes sino quedar encantado con ellos.
  • Poner de manifiesto que el anime independiente es un nicho para todos aquellos que busquen trabajos diferentes y realizados con una profunda pasión.

Lo peor:

  • La pobre Fumiko siendo rechazada en 2 ocasiones en 2 minutos.

Reseña [Anime]: Hipira-kun

  Director Shinji Kimura
  Estudio: Sunrise
  Lanzamiento: 2009
  Géneros: Vampiros, sobrenatural
  Demografía: Kodomo / Shonen
  Tipo: Serie (10 capítulos)

No hace mucho, y más específicamente en la reseña sobre la obra antológica, Memories, manifestamos la versatilidad e inventiva de un autor como el afamado Katsuhiro Otomo. En aquella ocasión pregonamos su genio para salir un poco de la ciencia ficción y temáticas afines, y jugar con el humor negro, la sátira y la crítica social. Pero el creador de Akira, en su trayectoria como director y mangaka, no sólo se ha diversificado temáticamente, sino que incluso a dado un giro radical saliendo de su área predilecta enfocada al público adulto y volcando su prodigio para llevar material a las audiencias más jóvenes.

De tal modo que para rendir tributo a esta encomiable labor de apostar por un sector que muchas veces olvidamos que existe, es que dedicamos este humilde espacio a la versión animada de Hipira: The Little Vampire, un libro ilustrado guionizado por Otomo e ilustrado por Shinji Kimura, que tuvo un éxito bastante aceptable dentro de los pequeñines. Y aunque para su adaptación no contó con la participación de Otomo, al menos tuvo la dirección de la otra mitad del binomio creador: Kimura, quien en su trayectoria ha dirigido historias para títulos como Ani*Kuri15 y Genius Party.

Sinopsis

La historia sigue a un pequeño vampiro llamado Hipira que vive en Salta, una ciudad de oscuridad eterna de vampiros. Él vivirá una serie de aventuras con el resto de los residentes de la ciudad.

El lado vampírico de Katsuhiro Otomo

Cuando pensamos en trabajos dirigidos al público infantil, se nos ha inculcado la errónea idea de que deben ser trabajos con cierto nivel de contenido edificante, mismo que pueda encaminar por el sendero correcto su personalidad a través de enseñanzas sencillas; sin embargo esto que creemos como una certeza, resulta no ser el pilar fundamental en la mayoría de las ocasiones, sino que este lugar lo ocupan temas como la comedia y las aventuras sencillas. Y en esté tenor se sitúa Hipira-kun, pero al igual que otros trabajos de manga y anime, esta creación de Katsuhiro Otomo no se limita exclusivamente a una sola audiencia… Es verdad que la demografía principal es el Kodomo, no obstante fácilmente puede ser agradable a niños de entre 12 y 14 años, esos que son el blanco más joven de la popular demografía Shonen. Aunque por otro lado no es un anime para niños muy pequeños, más bien se limita a un rango entre el final de la niñez y el inicio de la adolescencia.

Con un par de personajes más que entrañables, Hipira-kun sabe conducirse entre la delgada línea de entre ambas demografías: por un lado atrapa a los más pequeños recreando el espíritu aventurero que impera aún al final de una etapa como la infancia, mientras que para aquellos que inician la adolescencia, les permite compenetrarse con la historia a través de un personaje principal que desentona un poco con el ritmo de sus compañeros, muy bromista, que es el blanco predilecto de la peculiar maestra, y con unos bríos inquebrantables para descubrir el mundo circundante. Y si bien la obra no es como ya lo habíamos mencionando, “edificante”, a través de la relación entre nuestro pequeño vampiro y el brillante espíritu llamado Soul-kun, se busca que los pequeños espectadores entiendan lo importante que son las relaciones de amistad y que atesoren esos preciados momentos.

Al final, el sapo jamás fue un príncipe…

Desde mi perspectiva —que podría no ser la óptima— uno de los puntos que mejor despliega estos amenos cortos, es sin duda el tema del humor. Desde una óptica adulta el aspecto cómico de Hipira-kun es, en general, muy sano, agradable y muy accesible para los más peques, sin embargo tampoco se puede negar que en varias ocasiones el principal ingrediente humorístico viene derivado de la desgracia ajena (Hipira golpeándose en la ingle, o ya sea la desgracia del experimento fallido de viejo Chouro). Pero lo interesante no termina aquí, y en lo personal hay un par de momentos que disfrute enormemente, y que seguramente también lo hicieron aquellos que por algún motivo llegaron a este peculiar exponente del Kodomo. Ambos evidentemente son una parodia y una mofa al mismo tiempo; uno de ellos es cuando la historia nos presenta al mítico y primigenio vampiro creado por Bram Stoker, Drácula, como un vampiro tremendamente anciano y al cual los jóvenes estudiantes no le prestan ni una pizca de interés. El segundo es igual de divertido, y en este se parodia a las clásicas historias de los príncipes convertidos en sapos por un malvado hechicero.

Pero aunque en conjunto el anime es bastante compacto y todo encaja a la perfección, el ámbito visual se roba hasta cierto punto los reflectores. Como adaptación de un libro ilustrado, el trabajo de animación por parte del estudio Sunrise (padre de los “mechas”) se enfoca primordialmente a recrear el estilo pictórico que predomina en ese tipo de libros infantiles, y no podemos negar que lo logra satisfactoriamente, pese al empleó del estilo CG (Computer Graphics). Un punto clave de la animación estriba en la perfecta armonía con que se crea la estética gótica —con sus ambientes tétricos y tenebrosos— y que se empasta al 100%  con la abundante paleta de colores que apela en todo momento a una fuerte razón: “los niños son extremadamente visuales”. Aunque no voy a negar que en ciertos momentos la forma en que se utiliza el CG en los personajes me resultó un tanto desacertada.

En resumen, Hipira-kun es un conjunto de cortos bastante agradables, que cuentan con un lenguaje bastante accesible, y que está aderezado muy atinadamente por un personaje un tanto gamberro pero totalmente entrañable…  En fin, un anime que ni mandado a hacer para mantener entretenidos a los pequeñines.

Lo mejor:

  • Apreciar el genio de Katsuhiro Otomo en un trabajo completamente ajeno a todo lo hecho anteriormente.
  • Un espectáculo visual estimulante y muy singular.
  • Un personaje principal con el que muchos niños se sentirán identificados.

Lo peor:

  • Que nos deje unas fuertes ganas de seguir disfrutando de más sobre este universo vampírico.
  • En escasas ocasiones el CG no termina de cuajar.

Reseña [Anime]: The King of Fighters: Another Day

2012/06/22 2 comentarios

  Director: Masaki Tachibana
  Estudio: Production IG
  Lanzamiento: 2005
  Géneros: Artes Marciales
  Demografía: Shonen
  Tipo: OVA (4 capítulos)

Bueno, no puedo ocultar que poner sobre la mesa obras que de alguna u otra forma están ligadas a esas amenas e “incontables horas” de sincera y ferviente afición en las llamadas “maquinitas” (máquinas recreativas de videojuegos), me provoca un claro sentimiento de nostalgia, mismo que se agudiza con la obra que atañe a este entrada por el sencillo hecho de tratarse de mi franquicia predilecta en lo que a juegos de pelea se refiere.

Nacida en el ya lejano 1994 como experimento de SNK para enfrentar a los combatientes de Art of Fighting y Fatal Fury (sus 2 títulos bandera hasta ese momento), The King of Fighters es uno de esos selectos títulos que han marcado innegablemente un antes y un después en la industria de los juegos de pelea. Tomando como evidente base la mecánica de la influyente franquicia de Street Fighter, el rostro de la nueva apuesta de SNK poco a poco se fue diversificando, depurando errores y mejorando aciertos, hasta el punto de tomar una identidad propia, que a través de la capacidad para crear largos combos tuvo su principal atractivo para que muchos aficionados de la época cayeran rendidos ante los alcances que otorgaban los vertiginosos, cerebrales y adictivos combates bajo este nuevo estilo que apremiaba en todo momento la pericia de los jugadores. Lamentablemente como todo en esta vida, está más que claro que la franquicia se encuentra desde hace algunos años —quizá desde la versión “2002”— en un claro declive que lo alejan cada vez más de aquellos gloriosos años en los que estuvo en la cúspide haciendo las delicias de quienes disfrutamos al máximo de esta memorable franquicia.

El mundo de la animación Nipona a veces resulta muy injusto con ciertas situaciones: mangas pobremente adaptados, adaptaciones truncadas abruptamente o finiquitadas vilmente a través de situaciones inventadas, e incluso al no voltear la cabeza a títulos que sin duda merecen ser manifestados a través de este medio; The King of Fighters, la obra clave de la compañía de Osaka es un claro ejemplo.

Sinopsis

La historia comienza despues de los eventos de KOF: Maximum Impact. Despues de la muerte de Duke y su grupo, Alba y Soiree Meira pasan sus días protegiendo a los ciudadanos de Southtown (ciudad ficticia en la cual se desarrolla el torneo original de King of Fighters). Al llegar la puesta de sol, Soiree Meira se ha despedido de su hermano, Alba, quien ha salido de la ciudad. Alba se lleva consigo a una niña, la protegida de ambos, para una visita a un refugio.

Más tarde, algo sucede. Un gran incendio afecta la ciudad. Los amigos de Soiree tratan de escapar, pero él les convence de quedarse y ayudar, ya que el refugio de la ciudad que los Meira están cuidando está en peligro. Athena y Mai se reúnen cerca de un edificio donde sienten la presencia de una niña en peligro. Justo entonces salta del edificio Soiree, con la niña en brazos. Soiree se aleja para investigar lo que está pasando, cuando la niña sale a seguirlo es empujada a un lado por Iori Yagami, quien está en la ciudad al percibir un poder extraño y un brillo de color verde en las cercanías

Mero ejercicio comercial

Antes de entrar en materia con el análisis pertinente sobre lo que nos ofrece conjuntamente esta primera —y esperemos que no última— incursión de The King of Fighters en el anime, sería totalmente inapropiado no establecer y dejar bien en claro el contexto bajo el que se concibe este trabajo dirigido por Masaki TachibanaThe King of Fighter: Another Day relata lo acontecido tiempo después de King of Fighters XI y King of Fighters: Maximum Impact, al mismo tiempo que prepara el terreno para dar paso a la secuela de Maximum Impact; en otras palabras, con este compuesto de 4 OVA’s de 8 miseros minutos, estamos ante un trabajo que fue creado con la simple y sencilla intención encaminar la posterior salida de Maximum Impact 2, así como darle un poco de empuje con un terreno un tanto preparado. Y si 24 minutos en total no eran ya motivo suficiente de desaliento, el conocer esta intención que enmarca la construcción de la mini-serie, sin duda hace perder incluso las ganas de participar de esta momentánea y única adaptación.

Visualmente The King of Fighters: Another Day no deja nada a deber, aún así con el argumento inexistente podemos decir que fue un desperdicio de presupuesto visual

Quitando todo el sentido de comercialización, evidentemente Another Day está enfocada a un público cómplice, a aquellos sabedores de la cronología general de los títulos y especialmente de los arco argumentales que llevan a su nacimiento. Se supone que este conjunto de episodios sirve de hilo conductor entre Maximum Impact y su secuela, argumentalmente carece de muchísima lógica, especialmente pasando por alto la relación que existente entre algunos personajes desde entregas anteriores.

Masaki Tachibana y I.G. entienden completamente como se deben jugar las cartas cuando se dispone de escasos 24 minutos de un trabajo que no tiene intención de ir más allá de esa entrega, por tal motivo no se intenta hilar nada, no se busca construir un punto de partida, sencillamente se remite a conjurar personajes tras personajes para posteriormente decantarse hacia un alarde visual en manos de los fugases combates entre nuestros viejos conocidos. Y no podemos negar que visualmente el estudio —casa del señor Mamoru Oshii— realiza un trabajo esplendido en el diseño que da vida al nostálgico reparto, así como en traernos una ambientación realista y con muchos detalles por observar; sin embargo esto no evita que exista una sensación agri-dulce al ver que con tan excelso apartado gráfico se pudo haber conjuntado un guión que rindiera verdadero honor a la fascinante creación de SNK.

The King of Fighters. Production I.G.. Dos nombres que pudieron hacer realidad los sueños de muchos, pero que lamentablemente compartieron escena por mero capricho comercial, aportando al mundo de la animación japonesa una obra —que como le sucedería tiempo después a la película de Street Fighter IV, que contaba con el magistral y vanguardista estudio 4ºC— nos es digna de ninguna de las 2 partes y pasa al baúl del olvido sin pena ni gloria.

Lo Mejor:

  • Por lo menos nos provee la anhelada ocasión de ver a los personajes de The King of Fighters moverse en el terreno de la animación y con una calidad técnica superlativa.

Lo Peor

  • Paso por alto la relación que existe entre personajes y carece de bastante lógica.
  • No se ve —al menos no en el futuro cercano— que la franquicia tenga una incursión digna dentro del anime.
  • Resulta demasiado efímera.