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Reseña [Manga]: Brave Dan

  Autor: Osamu Tezuka
  Revista: Shonen Sunday
  Lanzamiento: 1962
  Géneros: Aventura, acción
  Demografía: Shonen
  Tomos: 1

Llevamos un añito blogueando con todos ustedes, y estoy seguro que aún no lo he dicho, pero soy un fanático incondicional y apasionado de la obra de Osamu Tezuka, aquel mangaka imperecedero conocido por el apelativo de “Mangaka no Kami-sama”. Y entonces quizá se pregunten ¿por qué si soy tan aficionado de él, sólo he realizado una reseña sabiendo lo prolífico e influyente de su carrera? Bueno, ya sea que se lo pregunten o no, la respuesta es simple: este espacio tienen objetivos y lineamientos. No voy a ocultar que hay ciertos momentos en donde me gustaría echar por la ventana esos objetivos, y volcarme a hablar de las obras y autores que más me gustan; sin embargo al final recapacito seriamente para no abandonar la senda que propusimos desde un inicio, y que permite a este blog ser un espacio incluyente, plural y preocupado por mantener siempre una diversidad de contenido. Si no hiciera caso de ello, sin duda este sería un espacio monopolizado por un grupo muy selecto de autores y géneros temáticos y demográficos, lo cual no deseamos, ya que es primordial plasmar en lo posible lo vasto y denso que es el universo del manga.

Lo que si me había dado el tiempo para comentar en anteriores ocasiones, es que pese a tener esos objetivos claros, que espero siempre mantener para salud de este espacio, y en cuanto no abuse de ello, me daré un gusto y le dedicaré algunos párrafos a trabajos y autores que me gustan profundamente, y que estoy seguro también pueden llegar a gustarles a ustedes que nos visitan. Tal como la  que hoy nos compete, que si bien no es una de las obras mayores y determinantes del “dios del manga”, una vez que termine de leerla, apenas hace unos días, no pude sacarme de la cabeza la idea de hablar de esta obra de manera más tendida.

Sinopsis

La historia nos sitúa en un bosque de Hokkaido, en donde Gen, un padre de familia y miembro de la tribu Ainu, trabaja arduamente en la tala de árboles bajo las ordenes de un déspota jefe. Tras una acalorada discusión, Gen es insultado por su jefe y se lanza ferozmente sobre él, a lo cual su jefe responde amenazándolo con una arma de fuego. Gen se defiende hiriéndolo con su hacha, y posteriormente toma a su familia y escapan a lo profundo del bosque.

Para librarse de sus perseguidores provocan un incendio, lamentablemente este se sale de control, lo que ocasiona que un tren que circulaba cerca de ahí sufra un terrible accidente y permita escapar de su jaula a un feroz tigre. El tigre se dirige rápidamente hacia el bosque, pero súbitamente es aplastado por un árbol a causa del incendio;  el pequeño Kotan, hijo de Gen, al ver el suceso se compadece del pobre tigre y ruega a su padre para que lo salve; el padre accede y por hacerlo la familia es alcanzada por el grupo perseguidor quien deja el trabajo en sus perros de caza. En medio de la fiera batalla, Dan, el tigre que acaban de ayudar, les devuelve el favor y ayuda al padre de Kotan a acabar con los fieros perros. Habiendo pasado esta contingencia, Dan se encarga de llevar a la familia hasta la aldea Ainu, pensando que ahí todo estará tranquilo. Sin embargo, lo que ni Dan ni la familia sospecha, es que esto es apenas el principio.

Tezuka, los niños, la naturaleza, la vida… y la muerte

Como ya es bien sabido, Tezuka revoluciono el reducido mundo del manga con dos ideas: el uso de una narrativa visual de modo que se emularan los fotogramas de una película y dejará de ser tan estática, y la apuesta por historias de tirada larga para esa época. Y como algunos expertos en la materia ya lo han puntualizado, analizando la carrera de este emblemático mangaka es posible ser participes de la evolución progresiva que ha dado lugar al manga como hoy lo conocemos, aunque siempre dejando en claro que no a causa de que él haya dado a luz a todas las tendencias, sino porque desde que sentó las bases del manga moderno fue adoptando los nuevos estilos que sus compañeros de profesión fueron ideando, creando así una obra muy diversa tanto en la argumental como visual y narrativo. Por tales motivos, y como yo siempre he pregonado que el primer acercamiento de un lector con un manga siempre vendrá del lado de lo visual, cuando nos sumergimos en Brave Dan, y teniendo en mente las obras más tempranas del autor, no resulta complicado identificar una constante y notoria mejoría en la técnica y destreza visual: ya las viñetas no son paneles en vertical de cuatro o más, sino que se vuelven mucho más diversos, existe además un juego y mayor libertad con las viñetas, y estas se  tornan determinantes para el desarrollo y comunicación de la historia hacia el lector. También nos topamos con un mayor sentido del dinamismos, una narrativa visual con mayor profundidad, con más volumen, que termina en una lectura más gratificante; y es importante mencionar que especialmente en el diseño de los personajes se notan carencias, más que nada en el detalle y los rasgos. Pero bueno, esto ya vino a mejor con el paso de los años.

El peligro acecha en todo momento

El peligro acecha en todo momento

En vida Tezuka siempre pregonó un humanismo sincero, un profundo amor y respeto por la naturaleza y todos sus seres vivos, y de ello impregno toda su obra. Este poderoso y sincero mensaje es lo que logra que su obra, aún ha muchos años de su creación e incluso aquellas concebidas para el público infantil, sea totalmente leible y productiva para el público en general. Remitiéndome a sus trabajos creados antes de su incursión en temáticas de corte más adulto, Brave Dan es uno de los que más destaca gracias a que su discurso humano y naturalista nace de las raíces del apartado visual, y tratándose de un manga para público joven y por la época de lanzamiento —en donde la relación con esta audiencia era más natural y mejor tratada—, todos los mensajes corporales expresados por los personajes en las viñetas cobran un mayor peso específico. De aquí que no sorprende que los personajes tengan una transparencia superior para proyectar sentimientos, especialmente aquellos de empatía y dolor por la pérdida de los seres queridos.

En la lectura de Shônen no es muy raro encontrarnos con mangas de décadas más recientes que cuenten en su trasfondo con un mensaje semejante al de esta obra; sin embargo, en muchas ocasiones estos mensajes son fácilmente identificados y comprendidos por los lectores de mayor edad en esta demografía, y tristemente no así por los de menor edad. Es por este motivo que este manga me resulto tan agradable; me capturo por completo esta preocupación por dotar a la historia de un discurso transparente, que fuera accesible aún para los más pequeños en el rango de edad. No cabe duda de que en ese entonces se tenía una relación más directa con los pequeños lectores.

Para todo el peso de la historia y para comunicar el mensaje deseado, Tezuka selecciona con gran tino la pequeña figura del valiente Kotan. Digo atinado ya que en este tipo de obras, por el público que es la primera apuesta, se debe escoger un personaje central mediante el cual los lectores se puedan conectar y a través de esta conexión poder seguir más de cerca la narrativa y los sucesos. A diferencia de Shin Takarajima, y aunque ambas narran las aventuras de un pequeñín, Brave Dan no sólo buscar llevar a los pequeños lectores a vivir una magnífica aventura en la espalda de un amigable pero fiero tigre, sino que busca conectarnos con la naturaleza y también con el valor de la vida. La sincera y cercana relación de amistad entre un niño y un tigre, Kotan y Dan, simboliza la relación del hombre con la naturaleza, con ello el autor nos invita a reconsiderar la forma en que interactuamos con la madre naturaleza, y a su vez la figura del tigre, y el que Kotan pueda comunicarse con él, sirve para recordarnos que ella y todo lo que la compone también se encuentra viva.

Kotan y Dan se lanzan a la aventura

Kotan y Dan se lanzan a la aventura

Apreciar la naturaleza, verla como algo hermoso, respetarla, cuidarla y estar en comunión con ella, son elementos importantes que intenta inculcarnos este manga. Pero no todo se limita a la relación del ser con la naturaleza, y lo edificante que esto puede ser en fanáticos de pequeña edad. Sumando a ello, y como elemento más relevante y atractivo para la óptica de la evolución temática, está el hecho de que en diferentes ocasiones y formas, la obra busca acercar a los pequeños con la crudeza de la vida, y quizá por primera vez, con lo doloroso de la muerte. Por otro lado, y aunque el joven Kotan desde una edad muy temprana fue testigo de la crueldad y sadismo que puede albergar el ser humano como para arrebatarles la vida a sus congéneres, en todo momento el se niega a matar a aquellos que lo persiguen incesantemente, mostrando un profundo amor y respeto por la vida y el derecho a vivir.

A lo largo de las más de 200 páginas el autor construye una amistad como pocos artistas pueden; con una gran muestra de tacto, delicadeza y sinceridad; la relación entre Kotan y Dan se vuelve en una de las amistades más entrañables que me haya toda leer. Ambos personajes poseen una fuerza muy particular, quizá sea la comprensión entre ellos, o posiblemente el respeto y sinceridad que mutuamente se profesan, o tal vez otra cosa que no se puede ver a simple vista… Lo que si sé, es que no resulta complicado encariñarse profundamente con ambos de una manera tan orgánica y natural que al llegar a las últimas páginas, es inevitable no bajar el vertiginoso ritmo de lectura, y leer lento y pausado ese último golpe narrativo que poco a poco va dejando un vacío profundo y sumamente amargo. Este giro argumental, que inequívocamente genera un impacto —para muchos positivo por el atrevimiento de transgredir esquemas autoimpuestos, y para otros doloroso y muy sentido— es la pieza clave que hace de este manga, uno de los más interesantes de la etapa temprana del “dios del manga”.

Como en otros trabajos de Tezuka y de la demografía, la historia transcurre en una clara rivalidad entre el bien y el mal. Tenemos a los clásicos personajes malvados que dirigen ejércitos de fieles seguidores dispuestos a realizar cualquier cosa para cumplir sus ambiciones; Kotan y Dan siguen la senda clásica de volverse más hábil, adquirir experiencia, valentía y coraje para ponerle un alto a los malvados planes. Y como reflejo de la sociedad —lo que tanto le gusta a este autor—, también nos encontramos con personajes que tratan de mantenerse al margen de la situación, y evitan incluso ayudar a quien lo necesita para evitar una posible implicación o involucrarse. Pero también tenemos algunos de mayor complejidad, y que demuestran que nunca es tarde para arrepentirse y enderezar el camino para redirigirlo en un sentido provechoso para los demás.

Un manga que rompe barreras temporales, culturales y demográficas. Un clásico cómic japonés con una historia tan típica y entretenida, como diferente y arriesgada. Sin duda una obra en la que vale la pena invertir unos momentos de nuestro tiempo para deleitaremos los sentidos con su ágil y emocionante narrativa visual; para disfrutar de una lectura con sentido, comprometida e incluyente para con el público infantil. Pero sobre todo, un manga para ahuyentar fantasmas y borrar estigmas sobre la calidad del cómic que se realizaba en aquellas épocas.

Lo mejor:

  • La mezcla entre la transparencia y complejidad de su trasfondo, que no deja indiferente a todo aquel que se deslinda de prejuicios para leer este interesante trabajo.
  • La duración del manga es la justa, y basta una sentada para leerlo y disfrutarlo al máximo.
  • Es un excelente acercamiento no sólo a la carrera del hombre a quién debemos el manga actual, sino también a la historia y evolución del manga.

Lo peor:

  • Tengo sentimientos encontrados sobre este punto. Porque como lector que aprecia todos los pequeños aspectos que han ido permeando este arte, el amargo y crudo final me resulta un experimento, si bien arriesgado y ha saber si acertado, necesario para la salud del manga en general. Pero por otro lado, y como alguien que se encariñó con los personajes (cosa que difícilmente sucede), la magnitud y la forma de como llega a un final esta sincera y noble amistad, terminó por dejarme una mezcla de sensaciones bastante extraña. Mezcla que me hace pensar la decisión de desenlace.
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