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Reseña [Anime]: Tokyo Godfhaters

  Director: Satoshi Kon
  Estudio: Madhouse
  Lanzamiento: 2003
 Géneros: Drama, comedia, slice of ..life
  Demografía: Seinen
  Tipo: Película

Por encima de rasgos físicos, estatus sociales y económicos, y demás cosas materiales y mundanas, todos somos iguales y compartimos los mismos derechos; sin embargo, muchas de las veces nos empeñamos como especie en vanagloriarnos y sentirnos superiores de algunos de nuestros congéneres, todo ello hasta que la muerte, que no distingue entre unos y otros, nos hace ver la realidad: “todos somos iguales”.

La muerte es uno de los signos que pone de manifiesto nuestra igualdad como seres humanos, y es innegable que el dolor que ella conlleva siempre estará presente, como bien lo retrata el escritor y moralista francés, Jean de la Bruyére, con su frase: «La muerte no llega más que una vez, pero se hace sentir en todos los momentos de la vida». Pero a esta frase sería correcto añadir, que este terrible sufrimiento, no siempre es el mismo: algunas muertes —especialmente las de aquellos con quienes estamos fuertemente unidos— dejan un dolor más intenso y con una marca más profunda.

El 24 de agosto del pasado 2010, el mundo de la animación japonesa fue embargado por  una gran pena… Satoshi Kon había muerto a sus 46 años. Había muerto el celebré director del estudio Madhouse, aquel gran estandarte de la animación comprometida y realista. Y el vacío que dejo en el mundo del anime es amplío y profundo… imposible de llenar. Su obra estuvo siempre bañada por una fuerte carga social; fue un director comprometido con narrar las problemáticas, las paranoias, las preocupaciones y los temas oscuros que aquejan a la sociedad japonesa contemporánea. Pero a la par del realismo de su trasfondo, barnizo sus obras en un profundo e hipnótico onirismo.

Sinopsis

Es Navidad y la nieve cubre la ciudad de Tokio con su blanco manto. En algún lugar de Shinjuku encontramos a tres vagabundos: Gin, Hana y Miyuki. Una noche oyen unos lloros que salen de entre un montón basura y encuentran a un angelical bebé. Gin insiste en llevarlo a la policía y que ellos se encarguen de él. Sin embargo, Hana, que siempre ha tenido la ilusión de tener un bebé, no quiere dejárselo a nadie y que sean ellos mismos los que busquen a los padres. Así será como estos tres amigos se embarcan en la aventura de encontrar a la familia del bebé…

La importancia de los lazos afectivos y la paz interior

Muy amenudo, y más que nada por desconocimiento, se suele encajonar a Tokyo Godfathers como una cinta que representa un completo punto y aparte en la carrera del fallecido Satoshi Kon. Es verdad que para esta entrega Kon no echa mano de lo onírico, ni nos lleva a una paranoia limbótica que pone de manifiesto la delgada línea entre lo real y lo ficticio. Tampoco nos embriaga los sentidos con sus toques de surrealismo, ni mucho menos nos muestra su genio para fragmentar la linealidad temporal de una historia para postularnos a la vida como un rodaje continuo. Pero todos y cada uno de ellos son elementos que aderezan el trasfondo fundamental de toda su obra, que como dijimos en los párrafos iniciales, busca sacar una radiografía de la sociedad y como viven el día a día, lo cual es la base sobre la que se construye esta historia.

Satoshi Kon fue una de las personalidades del medio que más profundamente desmitifico a la sociedad japonesa. Mucho de lo que se cuenta sobre la sociedad nipona y sobre los que la conforman es totalmente cierto: son muy honestos, respetuosos, tienen valores muy arraigados, son organizados, son afables, atentos y demás virtudes. Sin embargo muchas veces idealizamos en demasía esta idea, y modelamos a los japoneses como gente perfecta, sin problemas personales ni laborales, y precisamente Kon se ha enfocado en demostrar lo contrario, y dejarnos ver que los japoneses tienen problemas como todo el mundo, incluso algunos de ellos muy serios y latentes.

Con Tokyo Godfathers, Satoshi Kon, se abre al mundo, ya no sólo hace un trabajo concebido para un público japonés y en donde narra la vida de los japoneses promedio. Y tal si fuera el gran maestro español Luis Buñuel, en su emblemática cinta Los Olvidados, el prodigio de Madhouse toma como inmejorable telón de fondo a la fastuosa e inmacula urbe de Tokyo, para contarnos, cara a cara, la universalidad de un problema como es la marginal vida de los indigentes, aquellas personas sin un hogar al que regresar cada noche y, aprovechando, romper los prejuicios que la sociedad ha implantado sobre las personas que lamentablemente se encuentran en esta situación. Pero esta no es sólo una cinta sobre la dura vida que tienen que enfrentar un trío de vagabundos completamente disfuncional, y fiel a su estilo de crítica social sin matices ni tapujos, es que elige precisamente tan relevante fecha para lo sociedad como es la comprendida entre del 24 de diciembre y el 1 de enero.

El niño que inicio del milagro

El niño que inicio del milagro

Cuando hoy en día pensamos en “Navidad y Año Nuevo”, pensamos, inmediatamente,  en lo material, en todos los regalos que hay que comprar para dar a aquellas personas cercanas a nosotros, y de quienes esperamos algo reciproco, es decir, que inviertan en algo material para complacernos. Pensamos, a su vez, en las fiestas, con su opulencia y sus toneladas de comida que al final termina sobrando. Y es que no lo podemos negar: nos hemos vuelto materialistas e interesados. Ahora somos adictos al consumo, somos cómplices del capitalismo voraz pregonado por los gringos, y nos sentimos muy orgullosos de seguir, como simples títeres, a la sociedad materialista que maquinalmente han formulado los americanos como símbolo de felicidad, y que tristemente se nos ha metido hasta por debajo de la lengua.

Son muy pocas las personas que hoy en día toman estas fechas como una época proclive para la celebración espiritual, para encontrarnos interiormente, para enmendar nuestros errores en la medida de lo posible y recomponer el camino, pero lo más importante: para estar en comunión con nuestros familiares y personas cercanas. Y a ello, a revivir este espíritu de paz y armonía, a abrazar el calor humano y rehabilitar los lazos afectivos con nuestros familiares y la sociedad para salir de esa burbuja de consumo, es a lo que se nos invita por medio del carrusel de emociones por el que pasan el entrañable trío protagonista.

El gesto humano que supone, no sólo por parte de un grupo de disfuncionales indigentes, sino de cualquier persona, el hacerse cargo de un bebé abandonado y darse a la titánica y loable tarea de seguir un conjunto de pistas para dar con el paradero de los padres, no sólo supone ser el eje central de la trama, sino que además todas las vicisitudes para completar la empresa aparentan contener todo el sentido del trasfondo que engendra esta joya de la animación. Pero si bien el pequeñín es el detonante para el progreso de la tierna y conmovedora narrativa, también él mismo es el que logra darle un segundo sentido al famoso viaje… un sentido no real, no físico, sino interior.

Desde que se encuentra al pequeño en el basurero, y a medida que se avanza en este largo y noble peregrinar, cada uno de los personajes emprende a su vez un viaje, un viaje personal, interior… Cada uno de ellos entra en un examen introspectivo que los lleva a darse cuenta de su actual realidad y de los errores que los han llevado a estar en tan lamentable situación, que no es de miseria económica, sino interior, personal y familiar. Y no todo se queda en simples lamentaciones sobre la pesadumbre y vacío de su ser, sino que el viaje es más que nada de expiación.

¿Y es verdad que sale una familia Latina? Así es, aquí la prueba

¿Y es verdad que sale una familia Latina? Así es, aquí la prueba

La idea de tener un personaje o grupo de personajes, que enmiendan sus errores para emprender un nuevo vuelo, no es nada del otro mundo, no es algo que jamás hayamos visto, pero lo que hace especial a esta cinta en lo referente a este tema, estriba en como se va construyendo todo el concepto y la gran sensibilidad con la cual se nos sumerge en las fibras más sensibles de los personajes, para acompañarlos en esta nueva etapa de reivindicación que late desde su interior. En estos aspectos se cuida bastante, incluso los diálogos están muy bien cuidados, en ningún momento están demasiado manipulados, sino que tienen mucha transparencia, reflejan fielmente la personalidad extrovertida y despreocupada que muestran los personajes la mayor parte del tiempo, pero que se tornan serios, directos y cargados de todo el sentimiento que los embriaga en los momentos determinantes y de encuentro.

Poder hablar libremente… es el alma del amor. (Hana)

Podemos continuar abundando en los personajes, su sentir, las relaciones que se vertebran en torno a ellos, o de como afrontan la tarea de familia temporal, pero no podemos olvidar que la producción cinematográfica que recibió el “Premio a la Excelencia” durante el Japan Media Arts Festival del año en que se estreno, tienen un protagonista extra, y que juega un rol relevante pero que pasa desapercibido para muchos: Tokyo. El concepto visual que compone a Tokyo Godfathers, visto desde la óptica actual, es bello, vistoso, atractivo… pero no algo novedoso, ya que vasta echar una mirada a las obras más actuales para darnos cuenta que la composición visual en donde confluye un diseño de personaje prolijo, detallado, pero muy representativo del 2D, con ambientes apuntando a lo 3D y con mucho realismo y fidelidad a la Tokyo real, es algo que cada vez se asienta con mayor fuerza. Por tal motivo que este es un trabajo que se debe visionar sin perder el año de lanzamiento esto, indudablemente, lleva a un deleite mucho mayor, ha apreciar el concepto y la estética, que sin duda es pionero. Pero el triunfo visual no sólo, o más bien, no está dado, a mi parecer, por el atrevimiento de mezclar técnicas contrastantes y proveerle al espectador una metrópolis detalladísima, sino más bien viene del lado del acertado empleo de las iluminaciones y los sitios elegidos. En su mayoría la obra transcurre en sitios muy oscuros, solitarios, un tanto desesperanzadores y fríos, formulados de esta forma para servir de reflejo del interior de los personajes y darle mayor fuerza y cuerpo a la narrativa. Y una particularidad que entraña este trabajo es el empleo de filtros estilo fotográfico en ciertos momentos, especialmente bajo colores cían, carmesí y púrpura acentuando el discurso visual.

El trabajo esta erigido sobre muchas buenas intenciones, pero no todos se reflejan únicamente en el mensaje que se comunica, y una de ellas es no relatarnos un cuento de navidad amargo, enteramente triste, y que nos ponga melancólicos y haga pesadas nuestras almas, y para ello, al mismo tiempo como complemente del carrusel de emociones, es que se incluye la comedia. La comedia, que parecería atropellada y un tanto negra,  sirve inmejorablemente para potenciar la desarticulación de arquetipos, y vuelve a la obra bastante jocosa y despreocupada, todo ello invitándonos a disfrutar de la felicidad de vivir.

Tokyo Godfathers es un cuento de navidad. Un cuento de navidad lleno de sensibilidad, valor humano y buenas intenciones;  con personajes de lo más entrañable, divertidos y transparentes, con los cuales conectamos a través de una narrativa sincera y delicada, apoyada firmemente por un discurso visual de contrastes y deliciosas mezclas. Pero tras la mascara de optimismo y redención, está también es una historia sobre las malas decisiones, y como a través de ellas podemos ir torciendo nuestro camino hasta emprender un viaje de difícil retorno, en el cual la culpa cobra inimaginable fuerza y poco a poco ira carcomiendo y desgastando una alma dispersa y confusa. Sin duda una pieza audiovisual que ni mandada a hacer para ver con otra mentalidad esta época del año

Lo mejor:

  • Una apuesta visual de magnitudes asombrosas, y calidad sublime.
  • Que aparezca una familia Latinoamericana en la cinta. Y mejor aún hablando en español. Lo menciono por que muchas veces hemos visto personajes de otras nacionalidades hablando perfectamente japonés.
  • La forma tan acertada en que se aborda todo el tema de la redención, de los pequeños lazos que nos unen como seres humanos, del perdón y la importancia de la familia.

Lo peor:

  • Son pocas, pero algunas veces los acontecimientos están muy tomados por los pelos.
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  1. 2012/12/23 en 8:01 PM

    Mira que yo pensaba publicarla el 25 pero los tiempos ya no me dejaron.
    Gran película.

  2. 2012/12/25 en 12:30 PM

    Muy buena, casualmente la vi ayer por TV.

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