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Reseña [Manga]: Mail

  Autor: Housui Yamazaki
  Revista: Shounen Ace
  Lanzamiento: 2003
  Géneros: Horror, sobrenatural
  Demografía: Seinen
  Tomos: 3

La última década del siglo XX significo, para la industria del cine de terror cuyo nicho principal eran las producciones norteamericanas, momentos muy sombríos a causa de los refritos narrativos y argumentales en los que se encontraba estancada, producto de sobreexplotación de la figura de los asesinos seriales como eje principal de la cinta. Si bien se realizaron intentos para reanimar un género cada vez más inerte a través de trabajos en donde la narración se sostenía en juegos psicológicos sobre las víctimas, fueron efímeros y poco fructuosos. Y fue así, cuando parecía que no había maneras de brindarle nuevos bríos al género que surgieron, en los últimos años de los 90’s, como aire recalcitrante las producciones provenientes del continente asiático, especialmente las gestadas en Japón.

Fue un final de década y algunos años posteriores de entero protagonismo para la industria cinematográfica nipona; años prolíficos y, sobre todo, influyentes, teniendo en cuenta que Hollywood copió cada buena idea que surgía del país asiático. Pero si buen fueron momentos inmejorables durante los cuales se hicieron las delicias de los acerrimos al género, y tener pesadillas a una generación, no me dejaran mentir cuando digo que en los últimos años la batuta ha pasado de los asiáticos a los europeos.

Aunque Japón ha pasado de su papel protagónico, la máquina creativa que ideo ese estilo tan característico en donde converge un trato agresivo de la psicología con entes sobrenaturales provenientes de las múltiples leyendas urbanas que forman el folclore moderno del país, aún goza de una salud estable. La fórmula, o mejor dicho, el aspecto que ha permitido —y seguramente que seguirá permitiendo– sacar a la luz nuevas creaciones, estriba en la estrecha relación que guarda el pueblo nipón para con lo sobrenatural gracias a un acervo cultural enteramente latente. De aquí que no es de sorprender que tanto manga y anime cuenten con un abanico bastante amplio de creaciones, mismas de las cuales se puede nutrir fácilmente la pantalla grande.

Sinopsis

El detective privado, Reiji Akiba, tiene una teoría sobre esos momentos incómodos y extrañas coincidencias que suceden en la vida. La respuesta: son estos momentos encuentros con seres muertos, y esa es la forma de enviarnos un mensaje. Pero muy posiblemente tú para nada deseas abrir este mensaje desde el más allá, sin embargo lo quiera o no, ellos no evitarán hacer sentir su presencia transgrediendo su incorporeidad.

Un “correo” que no logró llegar a destino

Con el auge que tuvo el horror japonés a nivel mundial, resulta más que evidente el tacto muy especial que poseen para conducirse en estas temáticas, sin embargo también es muy claro que poder manifestar estas cualidades, que casi se asemejan a una varita mágica, no resulta tan sencillo cuando hablamos de las viñetas. Aunque horror y terror no son dos géneros que me atraigan de sobremanera, si me he involucrado lo suficiente como para afirmar que ambos son complicados de conseguir, ya que resulta complejo —a causa de las restricciones estáticas y sonoras— el poder transmitir de manera orgánica las sensaciones de angustia y miedo (no así las visuales y grotescas) que dan vida a estas temáticas, y las cuales no depende del todo del autor, sino que también apelan a las capacidades del lector para conectarse con la obra.

Yendo al grano, y siendo francos, en Mail estamos ante un fallido manga de horror sobrenatural. Además, también estamos ante una obra que pone de manifiesto que, historias de este tipo, tienen sus vértices fundamentales en alimentar una tensión totalmente creciente en donde el lector se vuelva parte de la narrativa. Estos temas se ponen sobre la mesa no porque la idea base sea la misma que la de muchas otras obras, sino es por causa de la idea de mini-historias sobre el cual se revuelven los 3 volúmenes que la componen, ya que la gran mayoría de estas, más allá de sutiles diferencias situacionales, se desarrollan y resuelven prácticamente de manera semejante, lo cual innegablemente merma por completo la capacidad para mantener al lector en una intriga total.

Indagando más a profundidad sobre los problemas del planteamiento que da vida a este manga, tenemos como punto máximo al personaje principal, y no a causa de su personalidad, sino por el cometido que el autor le encomienda dentro de la historia. La ecuación de entes sobrenaturales y personajes atormentados funciona, y ella lleva al lector a experimentar sensaciones indeseables como la angustia, el miedo, la preocupación, el pavor, etc., sin embargo cuando anexamos a la ecuación a un personaje principal, en este caso un detective paranormal, que siempre surge como alma salvadora y siempre triunfante, se elimina cualquier cabida para esas sensaciones fundamentales, ya que tendremos esa referencia de que a final de cuentas todo se resolverá de manera favorable para los personajes que se topan con semejante situación. No obstante la fórmula parece gustar a un sector, porque de no ser así, no entiendo como el manga consiguió llegar a la pantalla grande.

Nunca se sabe en dónde pueden aparecer seres sobrenaturales

Después de concluir la lectura de Mail, podemos apreciar que Housui Yamazaki no es un prodigio con la plumilla y mucho menos con el argumento, sin embargo el ámbito visual que cobija a este manga, cuenta con ciertas cosillas interesantes que moderan los desaciertos en la construcción de la historia como una sola. Primero que nada, mencionar que el dibujo general, y especialmente el de personajes, no es nada del otro mundo y claramente se ubica dentro de los estándares promedio del género. Pero pasando a hablar por fin de las bondades visuales de este atropellado trabajo, tenemos que empezar por resaltar la capacidad de Yamazaki para construir viñetas en donde se puede percibir una atmósfera especialmente fría y hasta cierto punto inquietante, aunque no opresiva lo cual sería ideal para redondear la creación. Por otro lado, y aunque no es algo nuevo en este tipo de historias, siempre es bien recibida ya que forman parte de los elementos canónicos que dan sentido a la narrativa visual, y me refiero a dibujar a los entes sobrenaturales con un estilo totalmente contrastante con el principal y, al mismo tiempo, diferentes dependiendo del ente en cuestión y la forma de hacer sentir su presencia. Dentro de estos estilo, en Mail se emplean entre otros: diseños bizarros, distorsionados, rostros siniestros, dibujos burdos, estilos semejantes al del carboncillo, así como el énfasis en acercamientos súbitos y brutales a los rostros de los seres sobrenaturales.

He repetido hasta el hartazgo que la obra como un todo es insanamente repetitiva, sin embargo, dentro de este mar de historias invariantes se cuela una genialidad digna de puntualizar. La puntada a la que me refiero se encuentra dentro del primer volumen, y específicamente en el capítulo número seis. Bueno, el argumento de este capítulo visto rigurosamente no tiene nada de diferente de los anteriores: un personaje atormentado por un espíritu, o serie de espíritus, es rescatado por una alma salvadora cuya pistola y frías balas pueden exorcizar cualquier demonio, y entonces ustedes se preguntarán ¿en dónde demonios está lo interesante? Lo interesante, señores, se encuentra en lo que se narra antes de llegar a este desenlace… En esta mini-historia el autor nos traslada a la infancia de nuestro todopoderoso protagonista, y nos traslada precisamente para no sólo narrarnos como es que a causa de una extraña e inusual situación o enfermedad, adquiere la capacidad para percibir la presencia de seres del más allá, sino más importante, se nos lleva a estos días para transmitir al lector todos ese mar de indeseables sentimientos: miedo, angustia, agobio, opresión, miedo, etc., que abrazan fuertemente al joven Reiji. Todas estas sensaciones son enmarcadas y proyectadas de manera muy elogiable por el trabajo visual y narrativo que alcanza su cúspide durante estas páginas, y en donde ambos conceptos poseen una fuerza de comunicación importante que nos permite palpar y ser parte de la narrativa .

En resumen, tenemos ante nosotros un manga de gestación errada, que puede resultar en una experiencia totalmente desalentadora para aquellos que les apasiona lo sobrenatural y que tienen un cierto recorrido por este tipo de trabajos en el mundo del manga, porque como lo hemos dicho, la obra carece de fuertes capacidades para sobresaltar al lector. Por otro lado, por su ligereza puede ser una opción para empezar a recorrer los terrenos escalofriantes.

Lo mejor:

  • Un apartado visual decente y con detalles atractivos.
  • El sexto capítulo simboliza la alma de esta obra, y es una alma que transmite de manera casi natural lo plasmado en las viñetas hacia el lector.

Lo peor:

  • Que todas las historias estén sujetas a la figura salvadora de Reiji.
  • Es imposible conectarse con las sensaciones que experimentan los personajes.
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