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Reseña [Manga]: Baby Face

  Autor: Inoue Takehiko
  Revista: Shonen Jump
  Lanzamiento: 1992
  Géneros: Drama
  Demografía: Seinen
  Tomos: N/A (One-Shot)

A estas alturas, pocos son los aficionados que no conocen, o al menos que han escuchado, de la existencia de Takehiko Inoue, e incluso aquellos que hoy en día distan por completo de esta afición, muy posiblemente, durante su niñez o adolescencia, fueron tocados por la vibra y pasión de su trabajo más representativo: Slam Dunk (en su versión animada). Pero aunque Inoue es uno de los mangakas de mayor impacto y estima fuera del país del sol naciente —principalmente por su trayectoria en el género deportivo (Spokon)— y que se ha consolidado como uno de los grandes nombres de la industria en todas su épocas con su aún activa y fascinante adaptación de la novela de Eiji Yoshikawa sobre el mítico guerrero feudal, Musashi Miyamoto, también es muy cierto que algunas de sus obras menores —en cuanto a apuesta comercial— han escapado al ojo activo de la gran mayoría de los aficionados al cómic nipón.

Un claro ejemplo de este fenómeno se encuentra en Baby Face, un One-Shot publicado en 1992 a través de las páginas de popular revista Shonen Jump, y que a no ser por el distintivo y hermoso trazo de Inoue, podríamos acuñarlo a cualquier otro artista especializado en las obras de temática negra, o al menos con tintes de ella.

Sinopsis

En plena Nochebuena, un tímido e introvertido chico se debate entre una cita romántica, y el oscuro cumplimiento de su profesión…

Un joven-maduro Takehiko Inoue

Así, de entrada, el acercarse a un One-Shot del corte de Baby Face resulta en una experiencia fascinante que podemos expresar en dos formas. La primera de ellas, se alimenta del hecho de que durante años hemos visto a Takehiko Inoue como un gran maestro del manga deportivo, y que si bien el trabajo que desde 1999 ha estado realizando con Vagabond a roto en cierta medida con este encasillamiento, aún resulta difícil deslindar su figura de esos apasionantes argumentos de gloria y entrega deportiva, en donde el realismo y la intensidad son parte medular de la narrativa. Por tanto, y más que nada por el hecho de conocer a un Inoue ya consagrado dentro de la industria y con un rango de acción bastante claro, es que leer este trabajo que se aleja por completo de cualquier idea concebible sobre una posible historia de este mangaka —por lo claramente apreciable de su trayectoria— resulta un viaje sumamente atractivo; y no sólo limitándonos al hecho de tocar terrenos inusitados, sino sumar a ello la forma tan acertada con que Inoue se desplaza por las reducidas páginas propias de todo capítulo único, así como lo bien que construye al entorno que rodea al personaje central.

El otro punto al que me refiero al inicio de ésta sencilla reseña, son las referencias y evocaciones que Baby Face trae consigo, sobre aquellos artistas que se han sentado las bases narrativas de la temática negra en las viñetas niponas y potenciado a las mismas. Hablando de las claves referenciales que de una u otra forma permean la primicia de Inoue, tenemos un importante punto clave en el clásico guionizado por Koike Kazuo y dibujado por Ryoichi Ikegami, Crying Freeman, aunque limitándonos fuertemente a su personaje principal. Quienes han leído Freeman sabrán que el atractivo principal del manga es su personaje principal, Yo Hinomura, una hábil asesino, que posee la particularidad de romper en un llanto silencioso después de haber cumplido con sus encargos. Bueno, el personaje de Inoue no posee esta particularidad en su personalidad, sin embargo indagando más a profundidad en la psicología de ambos personajes y en la forma que se presentan ante la fría vida de asesinos a sueldo, nos topamos con grandes similitudes, ya que ambos son personajes con una personalidad, si bien no doble, con enormes matices al no abrazar por intención propia esa despiadada y sangrienta actividad, sino que son personajes claramente aprisionados por un fatídico destino dictado por las oscuras mafias que operan desde las sombras. En este punto, considero que el género negro dentro del manga se ha caracterizado precisamente por poseer personajes con personalidades contrastantes y desconcertantes.

Rosas manchadas de sangre

Prosiguiendo con las referencias, o más bien con lo que evoca este exquisito manga corto, tenemos que hacer una parada en el nombre del señor Ryoichi Ikegami; ya que si bien Inoue logra impregnar la obra con su estilo, este se siente más claramente en los puntos donde la comedia se mezcla con la inocencia del protagonista. Durante los momentos determinantes de la narración, es imposible no traer a la memoria el estilo desarrollado por Ikegami, tanto en estética como en atmósfera; esto no quiere decir, de mi parte, que éste sea un trabajo carente de escencia y personalidad propia, lo que quiero manifestar con estos párrafos es que existe un estilo base que caracteriza hoy en día a este género dentro del manga. Y ya que estamos hablando de concepto visual, no se puede pasar por alto el gran oficio, incluso siendo una obra surgida en lo prematuro de su carrera, que manifiesta este prolífico mangaka, y en donde la forma en que logra romper el cordial y amigable ambiente que cobija mayormente a la obra por una atmósfera fría, inquietante, sombría y bastante opresiva con el personaje central.

Además de la maestría con que se maneja la idea visual y que nos da una prueba fehaciente de los dotes innatos de Inoue para hipnotizarnos a través de su habilidosa plumilla, es de elogiar la madurez y crudeza del argumento, que para nada es algo sencillo de conquistar recordando que se trata de un One-Shot, y que como sabemos sirve muy bien para comunicar ideas simples y sin mayores trascendencias narrativas, pero que puede resultar un medio estrepitoso si se desea plasmar un argumento duro y de profundidad. Sin embargo sabemos por otras obras que esto es posible, y por tanto resulta elogiable como el joven artista que era en esa época logra sortear estos inconvenientes y brindarnos una historia impregnada por una profunda desesperanza y un estilo de dibujo que resulta un suculento manjar.

En definitiva, estamos ante una joyita pérdida en la carrera del afamado mangaka. Una historia que nos sitúa en la deshumana vida de los asesinos a sueldo, y que plasma con total realismo y la crudeza necesaria, que esto se trata de un camino sin retorno, un mundo que te aprisiona, que te borra por completo del mundo cotidiano y el cual te consume en todos los aspectos. Una obra imprescindible para cualquiera que se haga llamar fan de Takehiko Inoue.

Lo mejor:

  • Conocer los albores profesionales de este tremendo mangaka.
  •  La satisfacción que genera una obra impensada.
  • El precioso dibujo repleto de realismo y detalles (nunca está de más decirlo).

Lo peor:

  • Ser insanamente desconocida.
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  1. 2012/11/19 en 11:02 AM

    Me gusta esta faceta de Takehiko, me recordó a Ikegami. Muy oportuna la alusión a este último artísta.

  2. Max
    2013/06/05 en 3:23 AM

    Hola chicos!!! Genial!!!! Os linkeo a este artículo en mi blog. He hecho recientemente una biografía de Takehiko Inoue con bastante detalle. Espero que la visitéis si os interesa!!!

    http://bonmaxibon.blogspot.com.es/2013/05/inoue-takehiko-vida-y-obra-de-un-gran.html

    Nos leemos!!!

    Mata Ne!!!

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