Inicio > Artículos, Manga, Revistas > COM, la revista del “Mangaka no Kami-sama”

COM, la revista del “Mangaka no Kami-sama”

Ningún Arte vista desde su interior, ni desde el punto de aquel que la contempla, nace siendo adulta; la madurez de un arte como tal (más allá de obras específicas), de manera análoga al natural proceso de la vida, conlleva un necesario proceso de sentar bases firmes y claras, de aprendizaje de las propias experiencias y del entorno circundante; lleva, así mismo, un proceso de diversificación, de atreverse a tomar  las riendas y circular por caminos desconocidos. Todo el proceso debe converger de manera gradual para alcanzar una madurez y plenitud que brinden una identidad propia, misma que servirá para contrastar y comparar obras pasadas, presentes y futuras. Haciendo alusión a lo dicho en las líneas anteriores, está claro que el arte del manga en la actualidad posee una esencia determinada que lo distingue del cómic hecho en otras partes del globo. Pero hoy en día esto resulta tan evidente que olvidamos que tras el espectro temático y las audiencias actuales, se encuentra un largo proceso de aprendizaje por parte de aquellos que se atrevieron a tomar la batuta y explorar sus más profundas ideas.

Con el panorama argumental, narrativo y temático del manga muy asentado y definido en la actualidad, las revistas de manga sirven sencillamente como marco delimitador para los trabajos enfocados a determinado sector del público. Sin embargo durante la década de los 60’s algunas revista —especialmente las creadas fuera de las editoriales comerciales— representaron un rol determinante para el futuro caminar de la industria. Y lo representaron gracias a la corriente gekiga de la cual Yoshihiro Tatsumi es pionero, misma que apostaba por expandir los alcances del manga que hasta esas fechas se limitaba a trabajos para niños y jóvenes, en favor de crear historias en las cuales se abordaran temas de interés para los adultos y adultos jóvenes. El principal ariete de la creciente corriente sería la revista underground, Garo, creada en 1964, la cual a la postre impulsaría al gran maestro Osamu Tezuka (el “Mangaka no Kami-sama”) a concebir una revista de corte similar bajo el singular nombre de COM. Pero antes de que esto se consumara, en 1966 Tezuka tuvo que decir adiós a Astro Boy Club, una revista que se distribuía mediante el servicio de correo durante el tiempo que el anime de Astro Boy estuvo en pantalla; en la revista se publicaban nuevos capítulos de Astro Boy escritos por “el dios del manga”, además de contar con trabajos de Nagashima Shinji y otros artistas.

En pro de la libertad artística

Tres años después del nacimiento de la revista Garo, es decir, en 1967 y más específicamente durante el mes de enero es que nace la revista COM (nombre muy singular que fue derivado de las palabras inglesas Comic, Companion y Communication), que de manera semejante a aquella que influenció su nacimiento, apostaba no sólo por el contenido de corte más adulto, sino además buscaba encarecidamente servir como puente para idear nuevas temáticas, nuevos estilos narrativos, y, muy importante, brindar un escaparate cimentado en la absoluta libertad creativa para nuevos artistas.  Estos ideales se plasmarían de manera contundente por el mismo Tezuka en la editorial de presentación:

Dicen que estamos en la edad de oro de los manga. Por eso ¿no deberían publicarse obras de calidad sobresaliente? ¿Pero acaso no es cierto que muchos dibujante de manga trabajan hasta caer muertos, forzados a la sumisión, la servidumbre y la cooperación con los crueles requisitos del comercialismo?

ALFONS MOLINE (2005). Tezuka (Memoria y Honor). Madrid: Sins entido.

Bajo esta severa declaratoria, COM, se integraría al panorama comercial con una propuesta fresca buscando posicionarse como un rotundo parte-aguas que revolucionara la forma de hacer y publicar manga. Sirviendo a algunos de sus intereses, las páginas de la revista sirvieron como lienzo en blanco para potenciar el talento y la inventiva de mangakas que contaban con cierto recorrido en la industria, tal fue el caso de Shotaro Ishinomori (el llamado “rey del manga”) y Fujiko Fujio, ambos pupilos del maestro Tezuka y compañeros en los llamados apartamentos del manga, Tokiwa-so. Pero aunque brindaron cabida para mangakas conocidos, nunca quitaron el dedo del objetivo clave: encontrar jóvenes interesados en el arte del manga. Los frutos de esta labor no se hicieron esperar, y nombres como Mitsuru Adachi, Keiko Takemiya, Leiji Matsumoto, Go Nagai y Katsuhiro Otomo, que hoy en día son referentes, surgieron de esta iniciativa que fue llamada por la revista como “Gran Compañero”.

El vuelo del Fénix

Si bien la revista tuvo prioridad en buscar jóvenes y frescas plumillas, a la par que se permitía la total libertad para la imaginación, no se puede negar que también sirvió para que Osamu Tezuka se sacara una espinita de encima y diera por fin salida a la que se convertiría en “la obra de su vida”, Hi no Tori (Fénix). Hi no Tori emprendió su eterno vuelo efectivamente en la COM, sin embargo está no era la primera ocasión que el Fénix desplegaba las alas preparándose para el vuelo.

Portada de la primera edición de la revista “COM”

Antes de publicarse en la revista que hoy nos atañe, Fénix tuvo dos intentos infructuosos por tomar vuelo. El primero de ellos tuvo lugar en 1954 cuando a través de las páginas de la Manga Shonen se publicó el primer arco, lamentablemente la revista salió de circulación. En su segundo intento por publicarse, está vez en la revista Shoujo Club, las cosas tristemente siguieron el mismo destino que en su anterior intento, y la revista salió del panorama editorial. Al final Tezuka tomaría el toro por los cuernos —por decirlo de una manera— y en el primer número de la revista comenzaría la serialización de su obra cumbre con el arco Reimei-hen (“Los albores de la historia” como se publicó en España por Planeta DeAgostini). Con un desarrollo narrativo que alterna entre el pasado remoto y el futuro lejano, aminorando las distancias con cada nuevo arco, el manga vió publicados sus primeros 8 arcos argumentales en las páginas de la COM de 1967 a 1971; posteriormente en 1978 fue revivido en la Manga Shonen (revista sin conexión con su homónima de los 50’s), y tras tres arcos tuvo que mudarse nuevamente en 1986 a la revista The Wild Age. Tras dos años de albergar al Fénix, la revista se convertiría en la última morada de la obra cumbre del gran maestro del manga, ya que como sabemos Tezuka fue alcanzado por la muerte en febrero de 1989 a causa de un cáncer estomacal, triste suceso que le impidió terminar su manga más personal, y una de las obras más fascinantes y hermosas de las que se tenga registro.

Construyendo el manga adulto sin descuidar a los más jóvenes

Como lo mencionamos anteriormente, la revista Garo incentivo fuertemente el nacimiento de COM, y siempre será innegable que la revista que tuvo en Sanpei Shirato a uno de sus principales artistas, es la máxima precursora para la consolidación del manga para adultos y adultos jóvenes; sin embargo COM en cierta manera incentivaría que las editoriales más comerciales se sumaran a esta corriente que buscaba llegar a nuevos sectores de la población. Tal es el caso de la editorial Akita Shoten con su revista Play Comic, y Shogakukan con la revista Big Comic, para las cuales Tezuka aporto algunas de sus creaciones. Y en cierta manera esta distancia entre ambas revistas se remite bastante a la contrastante diferencia de edades, ya que Garo tuvo una larga vida, iniciando en 1964 y terminando apenas hace 10 años. No obstante la COM, con tan sólo 6 años de existencia, siempre estará ahí en un honroso peldaño abajito de su antecesora, y será recordada no sólo por atreverse a seguir esta corriente revolucionaria, sino también porque jamás abandono por completo al público joven que disfrutaba de la lectura de manga, lo cual la hacía una revista mucho más redonda que la mítica Garo, pero evidentemente menos adulta.

Anuncios
  1. 2012/07/16 en 9:53 AM

    Es una lástima que COM no gozara de la suerte que tuvo Garo y tuviera que finalizar de forma tan temprana. Aun así, su influencia quedará marcada para siempre en la historia y ya empiezan a aparecer las primeras sucesoras de estas míticas revistas, como la antología Robot de Murata. Lo importante es que su espíritu siga vivo.

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: