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Perfiles (II): Buronson

Los años 80’s fueron el semillero de grandes exponentes del Shounen, y nadie puede negar que de esta época surgió la obra más representativa de la demografía y, quizá, también la más influyente de la historia, me refiero a Dragon Ball. Pero muchas veces está tremenda popularidad fuera del país del sol naciente ha hecho que veamos esta época englobada únicamente en la primicia de Akira Toriyama, privándonos así, de conocer otras grandes obras de igual o mayor calidad, y más importante de conocer a los personajes que catapultaron su carrera. Una claro ejemplo sería Hokuto no Ken… Pero en esta ocasión no hablaremos de la obra en sí, sino de la mente tras tan icónica creación: Buronson.

Nacido en 1947 en Saku, Nagano, y ocasionalmente conocido como Shou Fumimura, aunque más comúnmente por su otro pseudonimo: Buronson, Yoshiyuki Okamura forma parte de una serie muy particular de mangakas, o más bien dicho, de escritores de manga, ya que al igual que Koike Kazuo y Takao Saito, el trabajo de Buronson se limita exclusivamente a crear y escribir la historia, delegando la tarea de ilustración.

Antes de incursionar en el mundo del manga, Buronson formó parte de la Escuela de Entrenamiento de la Fuerza Aérea Japonesa, de la cual se graduó en 1967 para servir como mecánico de radares. Su labor como mecánico sólo duró escasos 2 años, ya que en 1969 salió del cargo para llegar a la industria en la cual brillaría e influiría copiosamente.

Después de trabajar como asistente del mangaka Hiroshi Motomiya, comenzó su carrera en el terreno profesional cuando en 1972 escribió el guión de Pink Punch: Miyabi, manga que contó con los dibujos de Goro Sakai. Pero no sería sino hasta 3 años después cuando Buronson se pondría en el panorama  tras escribir su primer hito, Doberman Keiji, un Shounen de tirada larga (29 volúmenes) que fue ilustrado por el mangaka Shinji Hiramatsu, quien gracias al éxito de Doberman Keiji se impulso para crear su manga más representativo: Black Angels.

Primer Tankobon de “Hokuto no Ken” publicado en 1984

Un año antes de la salida de la gran obra de Toriyama, y apoyado por el ilustrador Tetsuo Hara, Buronson concebió el considerado trabajo de su vida y una de las obras más icónicas, influyentes y revolucionarias: Hokuto no Ken. En Fist of the north Star (nombre bajo el que se publicó en USA por Viz Media en 1989) convergen los estilos de tres de sus grandes influencias. La primera de estas influencias que dan vida al universo de Hokuto no Ken con todos sus atractivos personajes, viene del gran maestro de las artes marciales, Bruce Lee. Las 2 restantes se reflejan en las temáticas y estética preponderantes del manga; una de ellas es el filme post-apocalíptico de origen australiano, Mad Max; la otra, aunque claramente menos evidenciable, es el western europeo —también llamado “spaghetti western”— principalmente de la mano de Sergio Leone. Pero la importancia que tiene la ópera prima de Buronson dentro del panorama general del manga, no sólo se limita a lo que representa la obra en si misma, sino que viene más por el hecho de haberse convertido, por su contenido, en un manga seminal para muchos otros trabajos que siguieron el camino que marcó la historia de Kenshiro.

Tras haber finalizado su obra clave con un total de 27 volúmenes a sus espaldas, el guionista se embarco en una de las colaboraciones que vista desde la actualidad suena más que atractiva, lamentablemente para esa época el nombre de Kentarou Miura era prácticamente desconocido, y su obra Berserk, aún no rebasaba la etapa piloto. De esta cooperación entre un hombre más que acentado dentro de la industria, y otro que apenas comenzaba los pasos de una carrera bastante encomiable, es que surgió a través de las páginas de la Young Animal, el manga Oh Roh, para posteriormente culminar con una secuela: Oh Roh Den. Y pese a que en conjunto precuela y secuela no alcanza la calidad argumental de otros trabajos de Buronson, el desempeño de Miura fue lo suficientemente bien logrado como para que estos dos compartieran créditos una vez más con el manga Japan, lanzado en 1992.

Dentro de los artistas que le han dado vida a los trabajos de Buronson, uno se desprende y distingue claramente sobre los demás, hablo de Ryoichi Ikegami (trabajó como asistente del gran maestro Shigeru Mizuki). Ikegami llegó en el momento de mayor lucidez argumental de Buronson, y juntos crearon una de las más grandes mancuernas en la historia del cómic Japonés. Durante esta época somos participes de una nueva faceta del escritor, pero no una mera faceta para escapar de las temáticas que lo vieron consagrarse, sino una faceta para manifestar como el mejor autor de mangas erigidos en la temática negra, dejándonos entrever su conocimiento sobre el oscuro mundo del crimen y las mafias, y su elocuencia y realismo para plasmarlo sin matices y convertirlo en un mundo totalmente atrayente.

Mayo, el frío asesino de los 5 dólares

Ikegami es prácticamente una apuesta muy segura para cualquier guionistas, de aquí que esta fabulosa mancuerna haya dado cuatro excitantes creaciones, tres de ellas erigidas sobre el mundo del crimen, las conspiraciones y los asesinos a sangre fría. Strain, publicado de 1996 a 1998, marcó el estilo para las dos posteriores creaciones, que poseen un peso específico bastante importante. Con su segundo trabajo el dúo alcanzo la cúspide no sólo de su colaboración, sino del manga en general, ya que si bien Hokuto no Ken es y seguirá siendo la obra más representativa del escritor, Sanctuary, publicada en 1990 es, a mi parecer, el thriller político-criminal por excelencia y uno de los más grandes mangas jamás escritos. Aunque el manga no obtuvo ningún reconocimiento concreto, como dato anecdótico y como muestra de su influencia, en la película The Fifth Element, el personaje de Bruce Willis tiene el segundo volumen del manga al costado de su cama (aquí la imagen). Pero la revancha no se haría esperar, ya que en 2002 gracias al manga, Heat, obtuvieron el galardón en la categoría general de los premios Shogakukan.

El pasado 12 de abril Buronson finalizó, Full Swing, un Shounen beisbolero que vio la luz en mayo de 2010. Por último y aprovechando el tema del béisbol es preciso recalcar que dentro de la prolífica trayectoria del escritor, se encuentra una colaboración con el popularisimo Mitsuru Adachi, a través de A White Summer, un manga que tiene como tenue hilo conductor al llamado “rey de los deportes”, pero cuyo objetivo principal se centra en las relaciones personales.

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